30 de desembre del 2014

Boyhood: vida de este chico


La ficción y la realidad siempre están jugueteando. Se trata de un idilio eterno que puede generar piezas de gran calidad artística en el cine. Pero el caso que nos ocupa va incluso más allá de eso al plantearnos la historia de un chico a lo largo de 12 años que transcurren en la realidad.

El autor de esta propuesta tan innovadora es Richard Linklater, uno de los creadores más brillantes y prolíficos de las últimas dos décadas. Un director y guionista cuya capacidad para la innovación visual y narrativa parece no tener fin. Él es el responsable de films tan recordados como Dazed and Confused (1993), Antes del Amanecer (Before Sunrise, 1995), Tape (2001), School of Rock (2003), Antes del Atardecer (Before Sunset, 2004), Fast Food Nation (2006), Me and Orson Welles (2008), y Antes del Anochecer (Before Midnight, 2013).

En esta ocasión, se planteó explicar la historia de un chico desde los 6 años hasta la llegada a la mayoría de edad. Y decidió que iba a hacerlo en tiempo real, rodando cada año pequeñas piezas que acabarían conformando el resultado final de la película. Así pues, asistimos a la evolución de Mason Jr. (Ellar Coltrane). Un niño que, tras el divorcio de sus padres, inicia la educación primaria y experimenta vivencias que la cámara va recogiendo a lo largo de una etapa vital plagada de grandes cambios. El crecimiento / envejecimiento del reparto camina en paralelo al de los personaje en la ficción y el resultado es el mejor valor del film.

Linklater ha combinado, obviamente, el rodaje de este proyecto con otras películas pero siempre ha guardado tiempo para una cinta cuyo título definitivo es Boyhood. El rodaje de este experimento fílmico empezó en Austin (Texas) durante el verano de 2002 y las últimas escenas, con un Ellar Coltrane ya finalizando la adolescencia, tuvieron lugar en octubre de 2013. En total, 39 días de rodaje.

El estudio independiente IFC Films ha financiado esta "locura" del realizador de Austin quien, a su vez, decidió volver a contar con su amigo Ethan Hawke para el rol del padre. El guión se fue escribiendo a lo largo de los años y, en ocasiones, Linklater y Hawke daban los últimos retoques al mismo la noche antes de rodar.


Boyhood es un canto a la vida. Su tono optimista pasa por encima de las vicisitudes que sacuden a la familia y que, en buena parte, derivan de Olivia Evans, la madre coraje que interpreta Patricia Arquette. Por tanto, somos invitados a presenciar el viaje a la interesante rutina de unas personas durante doce años en los que la forja del carácter de Mason Jr. y Samantha (Lorelei Linkater, hija del director) se está produciendo a caballo entre los continuos traslados a los que su madre les somete debido a su atribulado proceso de crecimiento personal e intelectual. El desfile de padrastros también va asociado a ese proceso aunque los niños siempre tendrán cerca a su irresponsable padre biológico (un excelente Ethan Hawke) con el que compartirán momentos de ocio y lecciones de vida.

Esta es una película que trata básicamente sobre la evolución de las personas. Y el cambio físico es solamente una cortina bajo la cual se descubre lo más interesante: el proceso de madurez de un joven al encuentro de su propia identidad.

Esta evolución se ve complementada por los cambios en la música, la tecnología, los video-juegos e incluso la política. Acontecimientos relacionados con la cultura y los estrenos de películas también tienen su momento en el film con lo que Linklater consigue crear un lienzo de emociones, alegrías y decepciones (aunque menos).

El aspecto risueño y desenfadado de esta trama vital nos depara momentos curiosos cuando comprobamos que también los adultos realizan sugestivos viajes. Es el caso de Mason Sr. y su obligado viraje al conservadurismo Republicano. Olivia, por su parte, acabará aposentándose en las aulas como docente y compartirá la vida con dos hombres que surgirán de ellas. La película está plagada de visiones interesantes que contribuyen a dotar al argumento de un atractivo que se mantiene casi hasta el final.

Sin embargo, creo que esta cinta puede padecer el síndrome de lo anecdótico. Ha sido y será elogiada por su apuesta temporal y por mostrarnos episodios de la vida de gente común de una forma atractiva. Pero, con el paso del tiempo, no creo que el film pueda permanecer en el recuerdo más allá de la originalidad de la propuesta. El contenido de la misma, como sucede con la vida, será superado una y otra vez. Es el duro castigo que sufren los pioneros.


El formato de Boyhood hace difícil concluirla y eso se nota en los últimos minutos de la cinta cuando Mason Jr., convertido en una especie de Shaggy modernizado, inicia su periplo en la universidad con la libertad y autonomía que le confiere el alejamiento respecto a una madre que está deseosa de verle volar. En esos últimos momentos, la película ya no tiene nada que añadir; es un simple alargamiento de metraje en una propuesta que ya ha concluido pero que sigue teniendo fotogramas insulsos pendientes de proyectar.

En cualquier caso, debe valorarse Boyhood como una pieza audaz que seguramente condicionará a algunos cineastas jóvenes y que, por consiguiente, será superada por esas nuevas visiones.

26 de desembre del 2014

The Walking Dead: Grady Memorial (SPOILERS)


Apoteósico y ansiado final el de esta primera parte de la 5ª temporada de The Walking Dead. La muerte de uno de sus personajes fijos y la puerta que nos abren de cara a los próximos capítulos con los interrogantes planteados a través de sus historias sin finalizar, no son sino ejemplos de cómo el grupo está evolucionando a marchas forzadas obligados por las circunstancias en las que viven.

La muerte de Beth (Emily Kinney) cuando ya casi dábamos por acabado el último episodio pone de manifiesto la capacidad de los creadores de la serie para mantener en vilo al espectador al dar giros de tuerca cuando menos se los espera. Sigo pensando que es una técnica fantástica porque, de este modo, todos nos mantenemos atentos a la serie, tanto los que seguimos el cómic como aquellos para quien la serie es su primer referente. Nadie sabe nada aunque crea que tiene la trama más o menos controlada.


Esta primera parte, que volverá a reiniciarse dentro de pocos meses, no ha hecho sino seguir con el devenir natural que se podía esperar del grupo liderado por Rick Grimes (Andrew Lincoln). Sus integrantes han evolucionado y nos han ido enseñando, episodio a episodio, que las circunstancias extremas con las que tienen que convivir en el nuevo mundo que se ha formado después de la hecatombe, les ha hecho convertirse en un reflejo de lo que se encuentran diariamente. Carol (Melissa McBride) ha cambiado, Carl (Chandler Riggs) ha cambiado, Daryl (Norman Reedus) ha cambiado y Rick es cada vez más extremo en las decisiones que toma.
Aunque haya quien pensará que siempre es más de lo mismo pero en distintas escenas y en distintos estadios de tiempo creo que, precisamente, es necesario el “convivir” con ellos desde fuera de la pantalla para llegar a hacernos una idea de a lo que se enfrentan. Estos episodios son la antesala de más pérdidas humanas, de más decisiones tanto correctas como incorrectas que provocarán que la suerte de todos se decante más hacia un lado o hacia el otro. Sus autores lo saben y utilizan estos episodios donde parece que no sucede nada relevante para ir acomodándonos y preparándonos para cuando llegue el suceso en el que culminen tantos pasos previos. También quieren que les cojamos cariño, que nos identifiquemos, para que cuando llegue la desaparición de alguno de ellos nos haga querer continuar con la serie para saber qué les sucederá a los demás.

Sin embargo, creo que se trata de la temporada que más se ha alejado de la historia paralela del cómic. Los sucesos se desarrollan de manera muy diferente y otorgados a otros personajes, como sucede con la muerte de Bob, Dale en el cómic. Pero es normal; para los lectores de su formato en papel, siguen habiendo sorpresas que hacen que quieran continuar viendo la serie y, para los demás, los capítulos no dejan de sucederse uno tras otro con la incógnita siempre acompañándolos. La muerte de Beth nos ha sorprendido a todos ya que, sin existir su personaje en el cómic, su bondad y dulzura ocupó un lugar en el grupo de momento irremplazable. Bob no es el destinado a ser comido en el formato de papel, sino que es Dale (muerto en la serie hace tiempo ya) el que se lleva esa mala suerte. Michonne (Danai Gurira) casi no ha tenido protagonismo pero ya le llegará, lo ha cedido temporalmente para dar paso a otros personajes, necesarios para continuar con la historia, como Abraham (Michael Cudlitz), Rosita (Christian Serratos) y Eugene (Josh McDermitt). Sobre este último, tampoco se descubre que es un farsante de la misma manera: en el cómic es Rick quien, de manera accidental, se da cuenta que no es el científico que dice ser.

Hay que dar la oportunidad de que todos los protagonistas de la serie puedan explicarnos quiénes son para que, en su conjunto, el grupo tenga el sentido de unidad y de supervivencia que nos quieren transmitir sus creadores en todo momento.
El grupo aún tiene mucho por decir, sus personajes no están estancados sino todo lo contrario; cada vez que cambian de lugar, conocen nueva gente y estas personas con las que se van encontrando serán las que acaben de definir la trayectoria personal de cada uno de ellos. Muchos de ellos morirán, algunos sin que nos lo esperemos (si siguen un poco el devenir del cómic) pero se necesita primero confraternizar con cada uno de los protagonistas para que la muerte del personaje no haya sido en balde y dé un sentido a todo el devenir de esta historia apocalíptica.


Otras novedades que aporta en exclusiva la serie son las concernientes a Terminus y el Grady Memorial, donde muere BethEn la primera, vemos cómo unas personas que en un principio se esconden en las instalaciones de lo que parecen ser unas fábricas se convierten en caníbales que, bajo la falsa ayuda que ofrecen a los supervivientes que queden por los alrededores, atraen a aquellas personas que se han quedado solas y no tienen a quién acudir para matarlas como si fuera ganado y comérselas. Las escenas que centran esta trama en la serie, sin ser rápidas en cuanto a hechos ni movimientos, sí que son intensas y desgarradoras ya que demuestran, una vez más, que el enemigo que existe ahí fuera no es solo el muerto sino también el vivo. Esta historia de Terminus tampoco existe en el cómic ya que el grupo que se quiere comer a Dale (Bob en la serie) simplemente aparece en las páginas sin historia previa que explique por qué comen a otros seres vivos. Encuentro que han sabido aprovechar muy bien esta historia, otorgándole el sentido necesario para que, una vez más, vayamos entendiendo a qué llegan a ser obligadas las personas en caso de extrema supervivencia.
En la segunda, el Grady Memorial es un hospital dominado por otro grupo fuerte, policial en este caso. Antiguos agentes de la ley en Atlanta, toman bajo su control una de sus plantas para llevar a cabo lo que ellos creen que debería ser un estado policial acorde a las leyes: recibes para dar a cambio. Lo que no cuentan a los recién llegados es que se permite la violación sistemática de mujeres, el asesinato por encubrimiento de fallos o por obtener el control del poder y el servilismo a cambio de protección y de seguridad. Cuando Beth llega, todas estas normas ya están dictadas desde hace tiempo pero ello no impide que se dé cuenta de que hay unas fisuras que, más tarde o más temprano, provocarán el derrumbe de este mini estado policial. Capitaneado por la policía Dawn (Christine Woods), el lugar invita a irse más que a quedarse pero los que están en él no se saben valer por sí mismos fuera. Eso hace que se queden aun sabiendo que la vida en él también es un infierno pero de otro tipo. Esta indefensión de la gente es bien aprovechada por el equipo de Dawn, ya que sacan partido de ellos bajo la siempre “segura protección” que les brinda el hospital. Pero como todo estado policial, acaba cayendo y se lleva por delante a la hermana de Maggie (Lauren Cohan) en el último e intenso episodio. El hospital tampoco existe en el cómic pero, en esta temporada, los autores están girando poco a poco hacia una nueva forma de supervivencia del grupo: el de la batalla cara a cara de un grupo contra otro.


La parte de supervivencia individual ya ha quedado más que reflejada en las primeras temporadas de la serie; es hora de dar un nuevo rumbo a la historia pero sin dejar su característica principal: la supervivencia pura y dura. Esta vez, no obstante, tomando como origen el grupo de Rick para ver cómo se relacionan con otros grupos que se han ido formando paralelamente en otros escenarios y con los que se van encontrando durante su peregrinaje incierto. Es decir, hemos evolucionado nosotros como público también y ahora ya estamos preparados para tramas más complejas entre núcleos de personas más extensos.
Como en toda buena serie que se precie, estos episodios de esta primera tanda de la quinta temporada están situándonos, poco a poco, en medio de una trama que acabará por traer más sufrimiento y pérdidas de personajes principales. Episodios que si bien parecen insustanciales al principio, nos hacen dar cuenta de que son imprescindibles para ir tejiendo una buena historia con sentido de fondo, sin fisuras ni hechos absurdos que hagan mella en la trama general.

A veces hay que esperar un poco para obtener una historia de calidad y no quedarnos solo con cierta cantidad de escenas macabras. La impaciencia nunca nos llevará a obtener buenos resultados.
The Walking Dead nos lo está demostrando temporada a temporada: bien hilvanada, consigue crear una historia sólida en su argumento, con buenas interpretaciones y con grandes expectativas de cara al futuro. Y que continúe.

La loca historia de las galaxias (Mel Brooks, 1987). Por Francesc Marí

Diez años después del estreno de Star Wars. Episodio IV: Una nueva esperanza, Mel Brooks estrenó su parodia correspondiente, La loca historia de las galaxias. A pesar de no mostrar piedad en la parodia, que no evita señalar los puntos débiles de la saga de George Lucas, se le criticó por esperarse diez año después del estreno, a lo que Brooks se justificó diciendo que quería esperar a que la trilogía se terminará para poder parodiarla mejor.

Lone Starr (una mezcla entre Han Solo y Luke Skywalker en inútil interpretada por Bill Pullman) y su ayudante Vómito (una criatura mitad humana mitad perro, que no es otro que la parodia de John Candy de Chewbacca) son amenazados por Pizza el Hutt (un monstruo hecho de pizza con mucho parecido con Jabba) de que si no le pagan lo que le deben los convertirá en picadillo, por lo que no pueden negarse a aceptar el cargon del Rey Roland del planeta Druidia (interpretado por Dick Van Patten) de salvar a su hija, la princesa Vespa (Daphne Zuniga) de las manos de los temibles Spaceballs liderados por el Presidente Skroob (el propio Mel Brooks), Casco Oscuro (interpretado por Rick Moranis en la versión más patética de Darth Vader) y Coronel Sandurz (George Wyner), cuyo objetivo es robar el aire del planeta Druidia para trasladarlo al suyo, que se está quedando sin aire y deben respirar con gas embotellado de la marca Perr-air. Pero para salvar a la joven y bella princesa Lone Starr y Vómito no estarán solos, sino que contarán con la ayuda de Yogur (de nuevo Mel Brooks en al versión más pasada de vueltas de Yoda) un ser que controla el poder de la suerte, además del merchandising de la película -de donde realmente provienen los auténticos beneficios de la película-, que les enseñará como derrotar a los temibles Spaceballs.

Para la ocasión, Mel Brooks cambió el concepto básico del Universo Star Wars, la fuerza, por algo más ambiguo, la “Schwartz”, que en nuestro país se tradujo como la suerte, haciendo que el lema de la película fuese “Que la suerte te acompañe”, algo que, inevitablemente, nos lleva a pensar en la lotería, el calvo y los niños de San Ildefonso. Otro de los elementos que será modificado o, en este caso, pulverizado, será la hipervelocidad, que en este caso se ve claramente superada por la velocidad absurda, una velocidad tan elevada que el rastro que dejan las naves que viajan en ella es el estampado de una manta de cuadros, de esas que se llevan en el maletero del coche.

Además de los habituales gags y situaciones absurdas a los que nos tiene acostumbrados Mel Brooks -como las innumerables ocasiones que se dirigen al espectador o hablan sobre la propia película-, La loca historia de las galaxias esta repleta de referencias a un gran número de películas de ciencia ficción además de a Star Wars. Se hace más de una referencia al universo Star Trek, por ejemplo, el responsable de los transportes en la nave Spaceball One se llama Snotty y es evidentemente escocés, en una clara referencia a Scotty, personaje de la serie original de Star Trek, o cuando el personaje de Lone Starr intenta utilizar el clásico pellizco en la nuca al estilo vulcano utilizado por Spock en numerosas ocasiones. Del mismo modo, al final del film los tres villanos principales acaban en El Planeta de los Simios. Además de los ya mencionados, también se parodia a los Transformers, El Mago de Oz, El puente sobre el río Kwai y Rambo. Pero el auténtico gag sorpresa de esta película es la aparición de John Hurt que repite la escena más conocida de Alien y, mientras la criatura atraviesa su vientre, tan solo puede decir: “¡Oh no! ¡Otra vez no!”.

Puede que La loca historia de las galaxias no sea ni la mejor parodia que se ha hecho de Star Wars, ni la mejor película realizada por Mel Brooks -claramente superada por Sillas de montar calientes, El jovencito Frankenstein o Las locas, locas aventuras de Robin Hood-, pero con el tiempo se ha convertido en la parodia más mítica y al mismo tiempo con más momentos épicos de la comedia de ciencia ficción.

Una lapidaria:
Casco Oscuro: Antes de morir hay algo que deberías saber sobre nosotros, Lone Starr.
Lone Starr: ¿Qué?
Casco Oscuro: Yo soy el ex-compañero de habitación del primo del sobrino del hermano de tu padre.
Lone Starr: ¿O sea que tú y yo somos…?
Casco Oscuro: Absolutamente.. ¡Nada!

23 de desembre del 2014

Padre de familia: Star Wars (Fox, 2007, 2009, 2010). Por Francesc Marí

Cuando la familia Griffin está disfrutando de un agradable y tedioso partido de golf, se va la luz de todo el vecindario. Ante tal frustración, y después de pasar por alto la horrible idea de leer a la luz de las velas propuesta por Brian, Peter decide contarles una historia…

“Una historia sobre amor y pérdida, sobre padres e hijos, y sobre lo de mantener los derechos internacionales del merchandising. La historia de… La Guerra de las Galaxias. ¡Empecemos con la cuarta parte!”

Y a partir de aquí se inicia un sinfín de bromas, parodias y chistes al más puro estilo Padre de familia, adaptando casi al milímetro la historia creada por George Lucas. Así, por ejemplo, veremos a Stewie haciendo chistes tan malos como “No he llegado al Darth Water”, “Me he hiper-cagado encima” o “Mi pañal se ha pasado al lado oscuro”; a Peter y a Brian cargando un viejo sofá que han encontrado en el compactador de basura de la Estrella de la Muerte mientras huyen de los soldados imperiales; o los sarcásticos y cínicos títulos flotantes introductorios de cada capítulo.

Como no podía ser de otra forma, el equipo de Padre de familia recurrió a sus personajes principales para que interpretaran los papeles del Universo Star Wars, Peter se convierte en Han Solo, Brian en Chewbacca, Lois en Leia, Chris en Luke, Quagmire en C-3PO, Cleveland en R2-D2 y Stewie en Darth Vader. Además de estos, por los tres episodios desfila todo el reparto de Padre de familia dando lugar a interpretaciones tan rocambolescas como el farmacéutico Mort en el papel de Lando Calrissian, el viejo Herbert como Obi-Wan Kenobi, el afeminado Bruce como Greedo y el pollo gigante como Boba Fett.

Pero es que el humor absurdo pero al mismo tiempo con gancho de Padre de familia, no reside solo en los gags y en los personajes, sino en todo el producto final. Así, por ejemplo, los títulos de cada uno de estas capítulos largos o películas cortas que Padre de familia dedica a La Guerra de las Galaxias, no son el mismo que en el original, sino que toma algún elemento gracioso del original. La historia de Una nueva esperanza toma el título provisional que tuvo El retorno del Jedi, “Blue Harvest”, mientras que El imperio contraataca se convierte en “Bla, bla, bla, lado oscuro”, una broma acerca la insistencia sobre el lado luminoso y el lado oscuro de la Fuerza, y El retorno del Jedi coge una de las frases más míticas del Almirante Akbar y de la saga, “¡Es una trampa!”, y la convierte en el título del episodio.

Cuando uno está viendo cualquiera de los tres episodios, lo primero que piensa es ¿cómo narices logró el equipo de Padre de familia que George Lucas diera permiso para hacer estas parodia? Pues la respuesta a esta pregunta la dan creadores de Padre de familia en el episodio especial de Padre de Familia “200 episodios después”. En palabras del propio Seth MacFarlane:

“Habíamos hecho unas cuantas escenas de La Guerra de las Galaxias, y, como ya eran tantas, los abogados de Fox nos dijeron que, si íbamos a seguir haciéndolas, teníamos que pedir autorización a LucasFilm, porque sino fijo que nos demandaban. Creímos que eso sería el final, que no podríamos hacer más parodias, pero los de LucasFilm nos sorprendieron diciendo que adelante, que les gustaba.”

Y lo que un principio fue una simple idea se convirtió en una parodia sobre La Guerra de las Galaxias de casi una hora escrita por Alec Sulkin, y de una parodia rápidamente se pasó a tres, versionando Una nueva esperanza, El imperio contraataca y El retorno del Jedi. Y la verdad es que el trabajo de guión y adaptación es brillante y, para envidia de los demás, Sulkin disfruto como un niño haciéndolo:

“Desde crío he sido un gran fan de La Guerra de las Galaxias, como muchos de nosotros. Yo lo pasé genial trabajando en eso, me sabía de memoria todos los diálogos de las películas y fue fantástico poder sacarle punta a todo, y contar los chistes que siempre se me habían ocurrido.”

Además, LucasFilm no se quedó con los brazos cruzados esperando a que Padre de familia hiciera una, para no decir la mejor, parodia que se ha hecho de Star Wars, al contrario, ofrecieron todo tipo de facilidades, como explica MacFarlane:

“Pudimos utilizar la música de John Williams, que es fantástica. Nos dieron las herramientas para hacerlo bien, y fue porque confiaban en nosotros, sabían que éramos fans y que no íbamos a destruir su propiedad.”

El resultado final fue una desternillante versión de la trilogía original, y una nueva forma de alargar el infinito éxito del universo creado por George Lucas a finales de los setenta.

21 de desembre del 2014

Spielberg on Spielberg: los inicios en Universal Pictures



Steven Spielberg (Cincinnati, 1946) desarrolló su pasión por el cine desde la infancia. La primera película que vio en la gran pantalla fue El Mayor Espectáculo del Mundo (The Greatest Show on Earth, 1952) y el film de Cecil B. De Mille encandiló a un niño que había acudido al cine, acompañado por su padre, para pasar la tarde. Nada volvió a ser igual para él a partir de ese momento.

A los doce años se apropió de la cámara Kodak 8mm de su padre y empezó a filmar compulsivamente atreviéndose a crear pequeñas películas. Pero el adolescente Steven era el hijo de una familia en constante movimiento. Su padre era un veterano de la Segunda Guerra Mundial que trabajaba como ingeniero electrónico y sus servicios eran reclamados por empresas de todo el país. Le tocó ser el eterno "nuevo de la clase" y abandonar a los amigos cuando los lazos empezaban a estrecharse. Todo ello se vio incrementado con el divorcio de sus padres y el antisemitismo que pudo percibir en más de uno de los lugares en que vivió. Todo ello favoreció que la pasión por el cine creciera con más fuerza en su interior porque solo grabando e imaginando historias, más allá de su propia realidad, podía sentirse feliz. Con una cámara tenía el control total y podía sentirse importante. La soledad no era entonces un problema porque la actividad de filmar y montar le llenaba mucho más que cualquier otra cosa. A falta de amigos, eran sus hermanas las que en muchas ocasiones se convertían en las improvisadas actrices de sus proyectos.

"Estaba fascinado con el control que me ofrecían las películas a la hora de crear secuencias de eventos (un accidente creado con dos trenes de juguete que podía repetir y después ver una y otra vez). Creo que fue el hecho de darme cuenta de que podía cambiar la forma en que percibía la vida a través de otro medio. Y de paso ver si lo que yo hacía tenía algún efecto en alguien más aparte de mí."
"Creo que todos los niños viven el cine. Cuando los padres les compran un regalo de cumpleaños, como pequeños personajes o soldaditos, y el niño se tumba boca abajo sobre la alfombra , sujeta la figurita y la levanta a la altura de sus ojos, de forma muy realista, y apunta al soldado y estira el otro soldado a la altura y longitud del brazo y empieza bang, bang, bang!!!: ese es el principio de la cinematografía. Todos empezamos como cineastas. Supongo que yo nunca dejé de jugar así."

Afincados con su madre en Los Angeles, el joven Steven tenía la industria del cine a tiro y no iba a dejar pasar esa oportunidad. Durante un verano en que pasaba las vacaciones junto a unos familiares en Canoga Park, Spielberg fue a visitar los estudios Universal. Tenía dieciocho años y estaba a punto de cumplir el sueño de palpar cine de verdad. Durante el descanso de mediodía del tour guiado por el estudio, se escondió en uno de los decorados. Media hora después de que el autobús se hubiera marchado, empezó a pasear por el backlot a sus anchas. 
"Estuve en el plató de los estudios Universal. No tenía ni idea de cómo iba a regresar a casa pero me pasé toda la tarde entrando y saliendo de las diferentes salas de montaje. Hice mi propio recorrido y me lo pasé en grande."
Cuando empezaba a anochecer y había que irse, Steven no tenía ni idea de como volver a Canoga Park. Tuvo la suerte de coincidir con el director de la biblioteca del estudio, Chuck Silvers, y éste tras conocer su historia le indicó cómo volver además de expedirle un pase de tres días. Pasados los tres días, Spielberg no quería dejar de venir y siguió entrando al aprovechar el hecho que cada día entraban proveedores a las instalaciones y el trasiego era constante. Así fue como se le vio en los estudios Universal durante todo el verano. La gente asumió que ese chico trabajaba para el estudio aunque nunca nadie preguntó en qué. Durante ese verano y el siguiente, Spielberg aprendió el funcionamiento de los departamentos básicos de la major. Se familiarizó con la jerga y aprendió como funcionaba el negocio del cine desde la base. El afecto que le unió a Universal se ha mantenido a lo largo de toda su carrera porque aunque ha trabajado para todas las majors, el estudio fundado por Carl Laemmle ocupa un lugar especial en su corazón. Prueba de ello es que las oficinas de Amblin Entertainment y DreamWorks siempre han estando allí. En esa época también visitó las localizaciones de algunas de las películas del estudio. Está documentada su presencia en el set de rodaje de El Señor de la Guerra (The War Lord, 1965), una magnífica película situada en la Alta Edad Media que estaba dirigida por Franklin J. Schaffner y protagonizada por Charlton Heston.

Sin embargo, esa fascinación por el oficio del cine no encontraba correspondencia en las aulas. No pudo entrar en las facultades de cine de la USC y la UCLA y el Long Beach's California State College no le aportaba las titulaciones que le interesaban. A pesar de ello, consiguió financiación para hacer una media docena de cortos durante su tiempo libre. Rodó Encounters, sobre un asesino a sueldo que no tiene pistola y que debe arreglárselas en su oficio con una navaja. Slipstream, donde tuvo a Tony Bill como protagonista, era la crónica de una persecución en bicicleta. Pero se quedó sin dinero antes de finalizarla. En Universal le seguían queriendo como "chico para todo" pero necesitaba estudiar para mantener la prórroga que impedía su reclutamiento militar. En sus palabras decidió hacer "una inversión en su vida".

Organizó su horario en la facultad para que todas las clases fueran lunes y martes. De esta manera, podría presentarse a su inexistente trabajo en Universal el resto de los días. La idea seguía siendo la de hacer un cortometraje que pudiera llamar la atención de algún ejecutivo del estudio y eso, hasta el momento, no era posible porque sus trabajos eran demasiado extraños y rocambolescos. Debía hacer algo que tuviera un espectro más amplio. Se puso a escribir compulsivamente y desarrolló una sinopsis de cinco páginas cuyo título era Amblin'. Explicaba la historia del romance entre dos jóvenes en el desierto de Mojave. Le mostró la idea a Dennis Hoffman, propietario de la empresa de efectos especiales Cineflex. Hoffman quería convertirse en productor y decidió apostar por Amblin' poniendo diez mil dólares, un dinero más que suficiente para la realización de un cortometraje de 26 minutos que no incluía diálogos. Según Spielberg, el resultado final parecía más bien un anuncio de refrescos pero el cuidado con el que estuvo realizado traslucía un cuerpo de calidad. Hoffman envió la película a varios festivales cosechando algunos premios. Y después la vendió a Paramount que la programó como antesala en los cines donde se proyectaba Love Story (1970).


Spielberg empezó a trabajar como guía del estudio mientras seguía trabando amistad con ejecutivos como el jefe de producción del momento, Jennings Lang. Pero la mejor oportunidad le llegó cuando Chuck Silvers, su primer mentor, le enseñó Amblin a Sid Sheinberg que, en aquel momento, era el máximo responsable de la división televisiva de Universal. Al día siguiente, Steven fue citado al despacho de Sheinberg y éste le ofreció un contrato por siete años. Fue algo rápido y directo y le dijo lo siguiente: "si vienes a trabajar a Universal, te puedo garantizar una cosa: te apoyaré en el éxito pero también en el fracaso." El ejecutivo quiso asegurarse los servicios de Spielberg al ver el talento acreditado en Amblin' y estaba convencido de que ya habría recibido ofertas de otros estudios, algo que no había sucedido. Pero esa frase nunca la ha olvidado Spielberg puesto que significó el inicio de una carrera imparable.

Su primer encargo fue rodar el episodio piloto de Night Gallery, una serie de género fantástico creada por Rod Serling (The Twilight Zone). La gran Joan Crawford era la protagonista del episodio interpretando el papel de una mujer ciega que compra los ojos de un pobre para poder ver Nueva York antes de que caiga completamente la noche. Pero en lugar de ver eso, contempla un gran apagón en la ciudad y el caos consiguiente. Imaginaos a un director, debutante e inexperto, en un proyecto muy ambicioso que contaba con un equipo de más de setenta personas que incluían a técnicos y creativos de gran trayectoria. Cuando estos veteranos vieron llegar al director, la reacción entre ellos fue de consternación.

"Cuando me presenté con mi acné, mi pelo largo y el visor pretenciosamente colgado del cuello, como si fuera una especie de talismán que me protegería de todo lo malo, me miraron una vez y dijeron: más vale que este chaval demuestre lo que vale enseguida o ya se está marchando."
"Recuerdo que el equipo de rodaje me recibió con gran hostilidad, casi como si yo supusiese una amenaza a su seguridad. La tropa del equipo me lanzaba puñales, trabajaba con la mayor lentitud que podía, no para que la despidiesen, sino para que me sacasen de la serie. Acabé mi primer trabajo profesional con cuatro días de retraso. Como era de esperar, el productor, William Sackheim, me gritaba y John Badham, productor asociado, me decía: ¿no puedes adelantar un poco?."
"Fue brutal, un verdadero bautismo de fuego. La semana entera fue un infierno."

El programa se estrenó en la NBC y tuvo suficiente audiencia para permitir la realización de la serie. A pesar de ello, Spielberg seguía siendo conocido en el estudio como "el capricho de Sheinberg". Eso provocó que, durante un año, solo le llegara la opción de dirigir un capítulo en la serie Marcus Welby. Ante esta situación de cierto ostracismo, Steven le pidio a Sheinberg una excedencia que aprovechó para empezar a trabajar en nuevos guiones. Una de esas ideas fue la base de Loca Evasión (The Sugarland Express) que acabaría siendo su primera película para el cine. Cuando pasó su argumento a los guionistas Hal Barwood y Matthew Robbins, éstos le presentaron a un grupo de jóvenes profesionales que trataban de renovar el lenguaje cinematográfico desde la base. Eran Brian De Palma, George Lucas, Francis Ford Coppola, Martin Scorsese, y John Milius, entre otros. El intercambio creativo entre ellos era constante y Spielberg fue inmediatamente incorporado a sus tertulias configurando la que se ha considerado como una de las mejores generaciones de cineastas de la historia.

A finales de 1970, Steven regresó a Universal para dirigir varios episodios en proyectos televisivos. De todos esos encargos, uno fue el más destacado. Se trataba de realizar el primer capítulo de Colombo (Columbo), la serie que se acabaría convirtiendo en un clásico de la pequeña pantalla aupando al éxito a su protagonista, Peter Falk. El capitulo, titulado Murder by the Book, había sido escrito por Steven Bochco y sentó las bases de un show que se mantuvo en antena durante varias décadas.


Spielberg, con 24 años, mantenía su ilusión de llegar a la dirección cinematográfica. El escepticismo inicial en el estudio se estaba transformando en un progresivo reconocimiento a su labor. Los ejecutivos sabían que tenían a un diamante en bruto en Universal Pictures y no dudaban en su aprovechamiento aunque nadie podía preveer la enorme repercusión que obtendría en sus proyectos de futuro.

Continúa en:

El Diablo sobre Ruedas (Duel, 1971) 

19 de desembre del 2014

Star Wars. Organizaciones: Ejército Imperial. Por Francesc Marí

Toda saga de películas, series o incluso libros, cuando su número de seguidores es considerable, genera de forma automática unos símbolos, algo con lo que sus fans se identifican y le pueden decir a los demás “me gusta esto”. En el caso de Star Wars que, con permiso de Star Trek. The Original Series, fue el que inventó las manadas de fans a gran escala, hay tres elementos que se han convertido, con el tiempo, en símbolos de su poder “fanboyero”. Estos son los sables láser, el casco o la imagen de Darth Vader y, como, los archiconocidos soldados de blanca armadura conocidos como Stormtroopers o tropas de asalto.

Aunque en época imperial estos soldados eran, en parte, reclutados, en gran parte tenían un origen un tanto más exótico, eran clones. En estos tiempos había diversos sujetos originales cuyo ADN servía para hacer más y más unidades para nutrir el Ejército Imperial, pero el que vendió sus genes por primera vez fue Jango Fett, padre del cazarrecompensas Boba Fett. El imperio heredó diversas cosas de la República Galáctica, entre ellas, su ejército clon, cuyas unidades eran clones modificados de Jango, con el objetivo que fueran más dóciles y más fáciles de dirigir en combate. En época republicana, el Ejército Clon fue creado por los kaminoanos siguiendo las órdenes del Conde Dooku, aunque este se hizo pasar por su amigo, el maestro jedi Sifo-Dyas, y de esta forma dotar de fuerza militar a una república carente de ella. Durante los últimos años de las Guerras Clon -concretamente desde la batalla de Geonosis, fueron los garantes de la supuesta libertad que defendía el Canciller Palpatine, frente a la opresión de los Separatistas y su Ejército Droide.

Tanto antes como después del ascenso de Palpantine al trono imperial de la Galaxia, este ejército estaba compuesto por muchos más cuerpos además de las características tropas de asalto. Al principio, los kaminoanos creían que los caballeros jedis no bastaban para formar fuerzas de élite y comandantes de campo para millones de soldados, por lo que dotaron a ciertos clones con programación y formación adicional para que actuaran como fuerzas especiales o como eslabones en la cadena de mando entre los jedis y los soldados rasos. Debido a ello se parecían más a Jango Fett, mostrando iniciativa y capacidad de liderazgo. Además también existían los pilotos de naves de combate o de vehículos AT, los comandos, etcétera, etcétera.

Ya en época imperial, los grados intermedios fueron ocupados por oficiales adiestrados en academias militares del Imperio, pero los soldados siguieron especializándose según las necesidades, así veremos tropas de invasión de planetas nevados como Hoth, soldados de reconocimiento como los que se encuentran en la luna de Endor, pilotos de cazas TIE, y, por ejemplo, de unidades de AT-ST o AT-AT. Pero, a grandes rasgos, todas ellas no son más que variaciones y especializaciones de su unidad más grande e importante, los stormtroopers, que son la columna vertebral tanto del Ejército Clon como del Ejército Imperial.

A parte de su conocida armadura, lo que caracteriza a estas tropas de combate es su imposibilidad de acertar con sus blasters a los protagonistas de la saga. Esto, conocido como el Efecto Stormtrooper, se debe a que, a pesar de su aplastante superioridad numérica, su preparación militar y su probada efectividad en el combate contra personajes muy secundarios, son incapaces de herir seriamente o incluso alcanzar a los protagonistas principales. A la vez, los stormtroopers son altamente vulnerables y caen aparatentemente muertos o incapacitados tras recibir un único disparo en el abdomen o en el hombro, a pesar de estar protegidos por una sólida armadura, lo cual es aún más evidente cuando sus oponentes son los protagonistas.

Sea por su “eficacia militar”, sea por su curioso origen, o sea por su característica armadura, las tropas de asalto de Star Wars se han convertido, en su conjunto, en un elemento básico del universo creado por George Lucas.

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17 de desembre del 2014

Ecos de Rodolfo Valentino en Falcon's Lair


Benedict Canyon es un enclave de Beverly Hills que está asociado a un hecho cruel y salvaje: el brutal asesinato de Sharon Tate y cuatro de sus amigos a manos del grupo liderado por Charles Manson. Pero hoy nos dedicamos a otra localización cercana vinculada a dos ilustres propietarios. Se trata de la mansión llamada Falcon's Lair.

En 1924, el arquitecto Wallace Neff, uno de los nombres más reconocibles del Spanish Colonial Revival tan característico del área de Los Angeles, dirigió la construcción de una mansión entorno a una propiedad de cuatro acres. Un año después, la mayor estrella cinematográfica del momento y el primer sex-symbol de la historia del séptimo arte, Rodolfo Valentino, pagó una enorme suma de dinero (175.000 dólares de la época) por hacerse con la finca a la que bautizó con el nombre de Falcon Lair ("el nido del halcón"). Poco después de la compra, se divorció de su segunda esposa, Natacha Rambova, y fue conocido por organizar numerosas fiestas que iluminaron las noches en las montañas de Santa Monica. Pero la diversión no se alargó demasiado porque Valentino murió prematuramente a causa de complicaciones por una peritonitis cuando solo contaba 31 años de edad.

Valentino en el salón principal de Falcon Lair (1925).

Tras su muerte, la finca fue subastada para cubrir las enormes deudas contraídas por el actor italiano y fueron varios los propietarios de la villa hasta que fue adquirida por la multimillonaria Doris Duke en 1951. Duke añadió el genitivo sajón al nombre de la mansión y convirtió Falcon's Lair en su residencia fija cuando visitaba Los Angeles para alternar con músicos de jazz y actores de Hollywood. La acaudalada y eterna soltera mantuvo la propiedad hasta el final y murió en la mansión principal el 28 de octubre de 1993. Sus últimos años fueron algo sombríos puesto que su mayordomo, el arribista Bernard Lafferty, parece ser que disponía de poderes legales de administración conferidos por Duke. Eso provocó que el modesto empleado se convirtiera en administrador y costó varios años expulsarle de ese lugar de privilegio. Esta compleja relación entre ambos se ha explorado en dos interesantes propuestas televisivas: la miniserie "Too Rich" (1999), protagonizada por Lauren Bacall y Richard Chamberlain, y el telefilm de la HBO "Bernard and Doris" (2006) donde los papeles corresponden a Susan Sarandon y Ralph Fiennes.

La Fundación Duke acabó vendiendo la finca en 1998 pero, desde entonces, la idílica hacienda no ha tenido suerte. Se intentó un proyecto de renovación y restauración que rápidamente se quedó sin fondos y en 2006 la mansión principal del complejo tuvo que ser demolida. El tour por el llamado "Haunted Hollywood" que realiza la agencia Starline hace parada en los alrededores de Falcon's Lair y desde el minibus descubierto podemos ver la entrada y el lateral de la casa que habitaban los guardianes de la casa.

La propiedad, de 440 metros cuadrados, está a la venta por el módico precio de 8 millones de dólares. Hasta el momento, no ha habido nuevos dueños. Google Street View nos la muestra así:


16 de desembre del 2014

Star Wars. Organizaciones: Imperio Galáctico

Tras la cruzada contra los Jedis y la práctica aniquilación de todos sus adversarios, el Supremo Canciller Palpatine proclama el advenimiento del Imperio Galáctico, un nuevo régimen de Gobierno que acaba con todos los valores que la Antigua República había consolidado. Autoinvestido de poderes ejecutivos absolutos, el nuevo Emperador convierte al Senado en un organismo únicamente consultivo y sustituye la elección democrática de los representantes por Gobernadores militares. Sus peones administrarán, con autoridad y represión, los sistemas que van cayendo ante el poderío militar que el imparable ejército de clones es capaz de imponer allí donde se despliega.

Gran parte de los altos representantes aplauden las reformas del Emperador puesto que la nueva fórmula de Gobierno pone fin a la corrupción que se había enquistado en el seno de la milenaria República. Y el que no está de acuerdo poco más puede hacer. El miedo a la represalia hace el resto. Se apodera de la galaxia un discurso único y uniformizador. La libertad y la Democracia desaparecen bajo el poderoso régimen de Palpatine.

Pero muy pronto la gente se va dando cuenta que la nueva política se basa en la tiranía extrema, la brutalidad, y el odio hacia las especies alienígenas, a quienes se tiende a condenar al encarcelamiento y esclavitud. Los programas sociales desaparecen y esos fondos pasan a destinarse a la financiación del gasto militar. Todo avanza muy rápido y cuando los opositores quieren darse cuenta ya es tarde. El Emperador Palpatine ha convertido el miedo en su mejor arma y, siempre en beneficio de la “estabilidad”, continúa la expansión militar y la conquista y saqueo de todos aquellos sistemas que le hacen frente. 

Sin oposición alguna y apoyado por su discípulo sith Darth Vader, Palpatine da la orden de iniciar la construcción del arma definitiva del Universo: una estación espacial con una capacidad destructiva nunca antes conocida.

Con una Armada en expansión, el Emperador delega su control a los comandantes militares. El primero de ellos es Willhuff Tarkin, quien se convertirá en el número 2 de su régimen ya que prefiere a Vader como azote eliminador de los Jedi que escaparon a la purga.
La maquinaria militar no tiene precedentes en la historia de la galaxia. Las naves de asalto Republicanas, utilizadas durante las Guerras Clon, ceden el paso a colosales destructores equipados con una capacidad de fuego inmensa. 

La Academia de la República era el lugar donde se formaba a estudiantes en el servicio mercantil y de exploración. Palpatine la convierte en la Academia Naval Imperial, donde se instruye a los futuros oficiales del ejército en base al adoctrinamiento y a la propaganda. Los oficiales aprenderán a considerar a todos los seres alienígenas, no humanos, como a inferiores. Mientras son preparados para regir, dominar y conquistar, los estudiantes acaban siendo el producto de una filosofía elitista que busca la implantación práctica de un régimen autoritario y dictatorial que, con el tiempo, sembrará la semilla de la rebelión en miles de mundos.

Los oficiales que vayan saliendo de la Academia Imperial formarán una gran casta de líderes militares, al mando de poderosas naves y de ingentes tropas de soldados clon. Los que no se alistan voluntariamente son borrados del mapa o quedan reclutados en los regimientos de combate como soldados rasos. Terminan, por tanto, luchando junto a los clones en los sistemas que se rebelan contra la nueva autoridad.

Mientras Palpatine controla el poder político desde Coruscant, sus huestes crecen cada vez más. Pero su ideal de uniformidad y vasallaje acabará hallando contestación aunque para ello será necesario que pase cierto tiempo.

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13 de desembre del 2014

Die Hard y "Summer in the City"


Verano en Nueva York. Una época de calor abrasador con temperaturas que oscilan los 35 grados centígrados. Empieza un día como cualquier otro. Los tenderos preparan el género, la gente inunda el metro y los autobuses para ir a trabajar y las calles se llenan de automóviles dando sentido estricto a la llamada jungla de asfalto. Pero no todo va como acostumbra. Una bomba estalla entorno a unos grandes almacenes de la Quinta Avenida causando el caos en una ciudad habituada a los sobresaltos pero no por ello más preparada para sobrellevarlos.

La unidad de crímenes mayores de la Policía de Nueva York se inunda de llamadas pero una en particular merecerá toda la atención del departamento. Una voz funesta reclama la autoría del atentado y desea hablar directamente con Walter Cobb, inspector jefe de la unidad. Se hace llamar Simon y propone un juego macabro del cual dependerá la perpetración de más atentados. Recogiendo la tradición del juego infantil anglosajón "Simon says", el maníaco narcisista reclama que entre en escena un hombre en particular. Se trata de John McClane, actualmente suspendido del cuerpo por conductas poco éticas y por saltarse repetidamente el reglamento. Pero "Simon dice" que sin él desatará el pánico en las calles. Desea jugar con él bajo el peso de la mayor de las amenazas. Sus motivaciones serán conocidas más adelante.

Cobb no tendrá más remedio que restituir a McClane. Pobre John, tú ya has tenido lo tuyo. Ahora no te dejan ya ni emborracharte libremente mientras ves tus dibujos animados preferidos. Sin familia y ahora también sin placa las cosas se ven diferentes pero tendrás que despertar porque sino vuelves a ser el héroe de Nakatomi la ciudad lo va a lamentar. Despierta John, despierta! Te espera un auténtico calvario y la primera parada es Harlem...

En 1995 se estrenó Jungla de Cristal: la Venganza (Die Hard: with a Vengeance), la segunda secuela de una película que en 1988 sacudió el género de acción para siempre de una forma magistral. John McTiernan regresó a la dirección con un guión de Jonathan Hensleigh que introducía cambios interesantes en la franquicia. La fórmula McClane contra terroristas derivaba hacia la buddy-movie con la inclusión de Zeus Carver, interpretado por Samuel L. Jackson. La acción se desarrollaba en diversas localizaciones de la hipercalurosa Gran Manzana en vez de la Navidad en lugares fijos. Y el villano, un extraordinario Jeremy Irons, dotaba al film de un halo de brillantez. Además, su conexión con el primer film condenaba al olvido a la secuela dirigida por Renny Harlin en 1990.

El éxito en taquilla de esta tercera entrega fue absoluto y es lamentable que las dos películas que la han seguido (especialmente la última) hayan herido de muerte a la franquicia.

Pero vayamos a lo que nos ocupa en concreto. La película se abre con el ajetreo de la gran ciudad. El movimiento de gran cantidad de personas y el ritmo frenético de Nueva York se aprecia inmediatamente. Pero esta secuencia que parece rememorar el inicio del clásico de Hitchcock, Con la Muerte en los Talones (North by Northwest, 1959), concluye de una forma bien diferente. Su final es literalmente explosivo, rompiendo el aparente orden que hemos presenciado al principio. En este objetivo de mostrar el ritmo frenético de la gran urbe justo antes de un estallido brutal colabora especialmente la canción elegida para acompañar la secuencia. Se trata de la emblemática "Summer in the City" en la versión original interpretada por The Lovin' Spoonful.

The Lovin' Spoonful fue una notable banda de rock nacida en los ambientes bohemios de Greenwich Village a mitad de los sesenta. En 1966, dos de sus miembros (John Sebastian y Steve Boone) compusieron "Summer in the City" tratando de expresar la vorágine implacable que siente todo aquél que vive en la gran urbe. La canción resultó ser un gran éxito y llegó al número uno del Billboard en agosto de 1966. El tema se incluyó en el álbum Hums of the Lovin' Spoonful

Pues bien, esta frenética canción que, por momentos se asemeja a un trabalenguas, se encuadra perfectamente en el inicio de la película que hoy centra nuestra atención. Sin embargo, considerando la valía del tema yo me quedo con una de las múltiples versiones que se han grabado en años posteriores.

Joe Cocker realizó una espléndida versión en 1993 y su mayor temple, además de la inconfundible y desgarradora voz del intérprete británico, transforman un single bohemio de los 60 en una pieza rockera muy contundente, con toques de blues, que permanece más en la memoria del oyente. Pero todo ello es cuestión de gustos. A continuación, podéis escuchar ambas propuestas. En el apartado de comentarios la discusión puede empezar. 




5 de desembre del 2014

Star Wars. Organizaciones: Confederación de Sistemas Independientes. Por Francesc Marí

La Confederación de Sistemas Independientes, es una alianza de diversos sistemas y planetas que quieren mantenerse fuera del alcance de las leyes de la República Galáctica, con el único fin de beneficiarse económicamente, pero son más conocidos como los Separatistas.

Los principales miembros, responsables de instigar a más de un sistema a la rebelión, son la Alianza Corporativa, órgano encargado de las negociaciones de las principales operaciones comerciales de la galaxia; el Gremio de Comercio, cuyo único objetivo es controlar cualquier corporación dedicada a las materias primas, obligando a pagar tributos por la fuerza gracias a su ejército privado, reprimiendo las tecnologías alternativas, y sobornando a senadores y funcionarios; el Clan Bancario, cuya influencia se divide entre unas cuantas familias de rancio abolengo, que conciben la galaxia en términos puramente monetarios; y la Federación de Comercio, que controla los cargueros, los puertos y los principales apeaderos de las rutas mercantiles galácticas; además de contar con el apoyo de la Tecnounión, el Cartel de Hipercomunicaciones, y las Industrias Geonosianas.

A pesar del interés de provocar la guerra contra la República en todos los sistemas que dominan, ninguno de ellos -y en muchas ocasiones, tampoco ninguno de sus semejantes- lucha personalmente a no ser que sea necesario, sino que para ello han financiado y construido un ejército droide, que resulta barato, práctico y fácilmente reemplazable. La mayor parte de la construcción de este ejército se realiza en Geonosis, donde cientos de miles de geonosianos trabajan para proveer de millones de unidades de combate a los Separatistas.

El ejército droide se convierte, durante las Guerras Clon, en un elemento vital para el conflicto, ya que son el ejército que se enfrenta a la “supuesta” legalidad de la República Galáctica. En un principio solo comprendía los droides de batalla de la Federación de Comercio, pero al unirse con el resto de miembros de los Separatistas y crear la Confederación de Sistemas Independientes, el número de unidades creció exponencialmente. Como bien dice el Conde Dooku en El ataque de los clones:

“Nuestros amigos de la Federación de Comercio han prometido su apoyo. Y cuando sus droides de batalla se combinen con los suyos, tendremos un ejército más grande que cualquier otro en la Galaxia. Los Jedi serán insuficientes. La República estará de acuerdo con cualquier demanda que hagamos.”

Además de las conocidas y simpáticas unidades de combate B1, el ejército droide contaba con los temibles droidekas con escudos individuales, el superdroide de combate B2, el droide de combate serie BX, los droides cangrejo, los droides araña avanzados enanos, el ejecutor droide NR-N99 clase Persuasor, y un largo etcétera; sin olvidar al innombrable número de naves de apoyo, de transporte y de combate que tenía a su disposición es frío y metálico ejército.

Todo este ejército que se puede contar por trillones, ha estado bajo el mando de diversas personas, desde Asajj Ventress hasta el misterioso ser Durge, pero el que finalmente fue nombrado Comandante Supremo de los Ejércitos Droide, fue el ciborg conocido como General Grievous.

A pesar de ser realmente un grupo de sistemas cuyos líderes eran realmente malvados, y de poseer un ejército cuya potencia solo se vio superada con la aparición del ejército clon, desde mi punto de vista son los “pringados” de la saga, de la galaxia y del universo entero. Ya que aún siendo tan peligrosos, no pudieron ver que Darth Sidious los estuvo controlando desde un principio; no pudieron ver que el Conde Dooku los alzaba en una rebelión sin futuro, y por último no pudieron ver que fueron simples títeres en las manos del sith más peligroso de toda la historia. Palpatine, en busca de controlar la galaxia, no dudó en crear una Alianza Separatista, no dudó en utilizarla para que causaran estragos en una República diezmada por la corrupción y no dudó en eliminarlos -a través de las crueles manos de Darth Vader- una vez que hubo conseguido el objetivo de convertirse en el Emperador de la Galaxia.
Así que, a pesar de que el virrey Nute Gunray sea el peor villano, que el Archiduque Poggle el Menor sea cruel hasta la médula, y que el ejército droide sea una máquina de matar muy bien engrasada, no olvidéis en verlos como los grandes engañados de toda la saga. Además, es imposible que los droides de combate nos caigan mal, ya que se les diga lo que se les diga, siempre responden con un gracioso “¡Roger, roger!”.

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4 de desembre del 2014

Bond 24 es SPECTRE



Convertido en maestro de ceremonias, el director Sam Mendes se ha encargado de conducir el acto de presentación de SPECTRE, el film número 24 de la franquicia más longeva de la historia del cine. El acto ha tenido lugar en el 007 stage de Pinewood Studios (Londres)Daniel Craig dará vida a James Bond por cuarta vez tras Casino Royale, Quantum of Solace y Skyfall.

Acompañado por Barbara Broccoli, Mendes ha desvelado el título del nuevo film: SPECTRE. Tras una larga lucha de EON Productions por recuperar los derechos de propiedad sobre todo lo relacionado con la organización terrorista internacional, se ha evidenciado que la victoria en los tribunales ha sido aprovechada inmediatamente para ser incorporada en la siguiente película de la franquicia.

Recordemos que SPECTRA apareció en todas las cintas de la primera etapa de la saga, excepto Goldfinger (1964). Su última presencia, como organización, se dio en Diamantes para la Eternidad (Diamonds are Forever, 1971). Bajo el liderazgo férreo e inmisericorde de Ernst Stavro Blofeld, SPECTRA se convirtió en la mayor amenaza global para la seguridad y la estabilidad del mundo. Blofeld se reservó una última presencia en Solo para sus Ojos (For your Eyes Only, 1981) pero fue algo testimonial.

La forma que dibuja el disparo en el póster promocional busca conectar con el logo clásico de SPECTRA.


Christoph Waltz, Monica Bellucci, Léa Seydoux, Andrew Scott y David Bautista formarán parte del reparto junto a los ya conocidos Ralph Fiennes (M), Naomie Harris (Moneypenny), Ben Whishaw (Q) y Rory Kinnear (Bill Tanner).

Oficialmente, Waltz dará vida a Franz Oberhauser (¿nombre en clave para Blofeld?). Andrew Scott (Jim Moriarty en la serie Sherlock) será Denbigh. El fornido David Bautista recupera la tradición del villano físicamente imponente con el papel de Mr. Hinx. En cuanto al reparto femenino, la saga da la bienvenida a la gran Monica Bellucci en el papel de Lucia Sciarra y a Léa Seydoux como Madeleine Swann.

Una primera sinopsis de la película ha circulado durante el día de hoy:
“A cryptic message from Bond’s past sends him on a trail to uncover a sinister organisation. While M battles political forces to keep the secret service alive, Bond peels back the layers of deceit to reveal the terrible truth behind SPECTRE.”

Mendes comenzará a rodar el 8 de diciembre. Los escenarios de filmación serán Londres y los estudios Pinewood, México D.F, Tánger y Erfoud (Marruecos), Roma (Italia), y Sölden, Obertilliach y el lago Altausse (Austria). El rodaje finalizará a principios de junio. Su estreno está previsto para el 6 de noviembre de 2015 (en algunos países europeos llegará una semana antes, el 30 de octubre).

Para la ocasión, Aston Martin ha preparado el DB10, un nuevo modelo de coche que también ha sido presentado hoy.

El guión está firmado por los autores del libreto de Skyfall: los habituales Neal Purvis & Robert Wade, y el responsable de los elementos más dramáticos de la cinta precedente, el prestigioso John Logan.









COLUMBIA PICTURES and METRO-GOLDWYN-MAYER presents an EON and DANJAQ production 
"SPECTRE"

DANIEL CRAIG  CHRISTOPH WALTZ  MONICA BELLUCCI

LÉA SEYDOUX  ANDREW SCOTT  DAVID BAUTISTA
NAOMIE HARRIS  BEN WHISHAW  RORY KINNEAR
and RALPH FIENNES as M


Music by THOMAS NEWMAN
Cinematography by HOYTE VAN HOYTEMA
Film editing by LEE SMITH
Production design by DENNIS GASSNER
Costume design by JANY TEMIME
Second unit directed by ALEXANDER WITT

Produced by BARBARA BROCCOLI and MICHAEL G. WILSON

Written by JOHN LOGAN and NEAL PURVIS & ROBERT WADE

Directed by SAM MENDES

2 de desembre del 2014

Star Wars. Organizaciones: República Galáctica

Tras las guerras de unificación, en los mundos del núcleo, se decidió poner fin a la beligerancia con la creación de una institución que rigiera los destinos de la galaxia bajo una fórmula democrática. Con la firma de la Constitución Galáctica, dio inicio un periodo de estabilidad que duraría 25.000 años. El camino no ha sido fácil puesto que, durante este enorme espacio de tiempo, la Antigua República ha superado varias amenazas y conflictos internos. Pero siempre ha conseguido prevalecer. 

Además, ha sido la garante de un sistema central de gobierno democrático que ha unido a miles de mundos. Cada uno de esos mundos elige democráticamente a sus representantes ante el Senado Galáctico, la gran cámara legislativa y de debate que rige los destinos de la galaxia. 
El Senado se reúne en el gran auditorio rotonda de Coruscant donde 1024 plataformas, con elevadores de repulsión, se configuran como los escaños móviles de los Senadores cuando toman la palabra. Cada plataforma representa un sector de la galaxia y en ella se sitúan los Senadores de los planetas que forman parte del sistema. Y también ocupan un lugar los gremios y las corporaciones como la Federación de Comercio. En el centro de la gran rotonda se encuentra el podio del Canciller Supremo.

El Canciller es elegido por votación de los Senadores y no debe ejercer su cargo más allá de dos mandatos de cuatro años. Aunque, como bien sabemos, cuando el Senador Palpatine sucede a Finis Valorum como Canciller, algunas de estas prerrogativas empiezan a cambiar…

El Senado siempre trata de solucionar los conflictos con diplomacia y negociación pero, cuando eso falla, recurre a la Orden Jedi. El Alto Consejo Jedi depende del Departamento Judicial de la Cancillería y su compromiso con la libertad, la justicia y la Democracia está fuera de toda duda.

Pero los preceptos fundacionales de la República están en crisis. La corrupción y la autocomplacencia han hecho mella en los integrantes del Senado. La excesiva burocracia ha traído parálisis al sistema. Las decisiones se demoran excesivamente y los intereses creados empiezan a dominar las acciones de los Senadores. La expansión administrativa de la República ha provocado un déficit fiscal incipiente. Y el surgimiento de la corrupta Federación del Comercio pone en jaque la seguridad de las rutas de transporte. Por todo ello, se han impuesto unos aranceles en las zonas de libre comercio que no harán otra cosa que ahondar el conflicto latente.

Los senadores están investidos de grandes poderes y privilegios. Y quizá por todo ello, muchos de ellos han sucumbido a la vida ociosa de Coruscant. Los ciudadanos de la República esperan cada vez menos de sus representantes y tienden a buscarse las soluciones por otras vías. Mientras el caos se apodera de la galaxia, los Senadores disponen de una gran número de ayudantes y consortes que multiplican el gasto público.

Los representantes electos se alejan cada vez más de las necesidades de los pueblos que los han elegido. La República se enfrenta a la peor crisis de su historia. Una crisis nacida en el seno del propio Senado...

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