viernes, 19 de diciembre de 2014

Star Wars. Organizaciones: Ejército Imperial. Por Fran Marí

Toda saga de películas, series o incluso libros, cuando su número de seguidores es considerable, genera de forma automática unos símbolos, algo con lo que sus fans se identifican y le pueden decir a los demás “me gusta esto”. En el caso de Star Wars que, con permiso de Star Trek. The Original Series, fue el que inventó las manadas de fans a gran escala, hay tres elementos que se han convertido, con el tiempo, en símbolos de su poder “fanboyero”. Estos son los sables láser, el casco o la imagen de Darth Vader y, como, los archiconocidos soldados de blanca armadura conocidos como Stormtroopers o tropas de asalto.

Aunque en época imperial estos soldados eran, en parte, reclutados, en gran parte tenían un origen un tanto más exótico, eran clones. En estos tiempos había diversos sujetos originales cuyo ADN servía para hacer más y más unidades para nutrir el Ejército Imperial, pero el que vendió sus genes por primera vez fue Jango Fett, padre del cazarrecompensas Boba Fett. El imperio heredó diversas cosas de la República Galáctica, entre ellas, su ejército clon, cuyas unidades eran clones modificados de Jango, con el objetivo que fueran más dóciles y más fáciles de dirigir en combate. En época republicana, el Ejército Clon fue creado por los kaminoanos siguiendo las órdenes del Conde Dooku, aunque este se hizo pasar por su amigo, el maestro jedi Sifo-Dyas, y de esta forma dotar de fuerza militar a una república carente de ella. Durante los últimos años de las Guerras Clon -concretamente desde la batalla de Geonosis, fueron los garantes de la supuesta libertad que defendía el Canciller Palpatine, frente a la opresión de los Separatistas y su Ejército Droide.

Tanto antes como después del ascenso de Palpantine al trono imperial de la Galaxia, este ejército estaba compuesto por muchos más cuerpos además de las características tropas de asalto. Al principio, los kaminoanos creían que los caballeros jedis no bastaban para formar fuerzas de élite y comandantes de campo para millones de soldados, por lo que dotaron a ciertos clones con programación y formación adicional para que actuaran como fuerzas especiales o como eslabones en la cadena de mando entre los jedis y los soldados rasos. Debido a ello se parecían más a Jango Fett, mostrando iniciativa y capacidad de liderazgo. Además también existían los pilotos de naves de combate o de vehículos AT, los comandos, etcétera, etcétera.

Ya en época imperial, los grados intermedios fueron ocupados por oficiales adiestrados en academias militares del Imperio, pero los soldados siguieron especializándose según las necesidades, así veremos tropas de invasión de planetas nevados como Hoth, soldados de reconocimiento como los que se encuentran en la luna de Endor, pilotos de cazas TIE, y, por ejemplo, de unidades de AT-ST o AT-AT. Pero, a grandes rasgos, todas ellas no son más que variaciones y especializaciones de su unidad más grande e importante, los stormtroopers, que son la columna vertebral tanto del Ejército Clon como del Ejército Imperial.

A parte de su conocida armadura, lo que caracteriza a estas tropas de combate es su imposibilidad de acertar con sus blasters a los protagonistas de la saga. Esto, conocido como el Efecto Stormtrooper, se debe a que, a pesar de su aplastante superioridad numérica, su preparación militar y su probada efectividad en el combate contra personajes muy secundarios, son incapaces de herir seriamente o incluso alcanzar a los protagonistas principales. A la vez, los stormtroopers son altamente vulnerables y caen aparatentemente muertos o incapacitados tras recibir un único disparo en el abdomen o en el hombro, a pesar de estar protegidos por una sólida armadura, lo cual es aún más evidente cuando sus oponentes son los protagonistas.

Sea por su “eficacia militar”, sea por su curioso origen, o sea por su característica armadura, las tropas de asalto de Star Wars se han convertido, en su conjunto, en un elemento básico del universo creado por George Lucas.

Star Wars. Manual de Supervivencia es un proyecto de LASDAOALPLAY? y El Cine de Hollywood.

miércoles, 17 de diciembre de 2014

Ecos de Rodolfo Valentino en Falcon's Lair


Benedict Canyon es un enclave de Beverly Hills que está asociado a un hecho cruel y salvaje: el brutal asesinato de Sharon Tate y cuatro de sus amigos a manos del grupo liderado por Charles Manson. Pero hoy nos dedicamos a otra localización cercana vinculada a dos ilustres propietarios. Se trata de la mansión llamada Falcon's Lair.

En 1924, el arquitecto Wallace Neff, uno de los nombres más reconocibles del Spanish Colonial Revival tan característico del área de Los Angeles, dirigió la construcción de una mansión entorno a una propiedad de cuatro acres. Un año después, la mayor estrella cinematográfica del momento y el primer sex-symbol de la historia del séptimo arte, Rodolfo Valentino, pagó una enorme suma de dinero (175.000 dólares de la época) por hacerse con la finca a la que bautizó con el nombre de Falcon Lair ("el nido del halcón"). Poco después de la compra, se divorció de su segunda esposa, Natacha Rambova, y fue conocido por organizar numerosas fiestas que iluminaron las noches en las montañas de Santa Monica. Pero la diversión no se alargó demasiado porque Valentino murió prematuramente a causa de complicaciones por una peritonitis cuando solo contaba 31 años de edad.

Valentino en el salón principal de Falcon Lair (1925).

Tras su muerte, la finca fue subastada para cubrir las enormes deudas contraídas por el actor italiano y fueron varios los propietarios de la villa hasta que fue adquirida por la multimillonaria Doris Duke en 1951. Duke añadió el genitivo sajón al nombre de la mansión y convirtió Falcon's Lair en su residencia fija cuando visitaba Los Angeles para alternar con músicos de jazz y actores de Hollywood. La acaudalada y eterna soltera mantuvo la propiedad hasta el final y murió en la mansión principal el 28 de octubre de 1993. Sus últimos años fueron algo sombríos puesto que su mayordomo, el arribista Bernard Lafferty, parece ser que disponía de poderes legales de administración conferidos por Duke. Eso provocó que el modesto empleado se convirtiera en administrador y costó varios años expulsarle de ese lugar de privilegio. Esta compleja relación entre ambos se ha explorado en dos interesantes propuestas televisivas: la miniserie "Too Rich" (1999), protagonizada por Lauren Bacall y Richard Chamberlain, y el telefilm de la HBO "Bernard and Doris" (2006) donde los papeles corresponden a Susan Sarandon y Ralph Fiennes.

La Fundación Duke acabó vendiendo la finca en 1998 pero, desde entonces, la idílica hacienda no ha tenido suerte. Se intentó un proyecto de renovación y restauración que rápidamente se quedó sin fondos y en 2006 la mansión principal del complejo tuvo que ser demolida. El tour por el llamado "Haunted Hollywood" que realiza la agencia Starline hace parada en los alrededores de Falcon's Lair y desde el minibus descubierto podemos ver la entrada y el lateral de la casa que habitaban los guardianes de la casa.

La propiedad, de 440 metros cuadrados, está a la venta por el módico precio de 8 millones de dólares. Hasta el momento, no ha habido nuevos dueños. Google Street View nos la muestra así:


martes, 16 de diciembre de 2014

Star Wars. Organizaciones: Imperio Galáctico

Tras la cruzada contra los Jedis y la práctica aniquilación de todos sus adversarios, el Supremo Canciller Palpatine proclama el advenimiento del Imperio Galáctico, un nuevo régimen de Gobierno que acaba con todos los valores que la Antigua República había consolidado. Autoinvestido de poderes ejecutivos absolutos, el nuevo Emperador convierte al Senado en un organismo únicamente consultivo y sustituye la elección democrática de los representantes por Gobernadores militares. Sus peones administrarán, con autoridad y represión, los sistemas que van cayendo ante el poderío militar que el imparable ejército de clones es capaz de imponer allí donde se despliega.

Gran parte de los altos representantes aplauden las reformas del Emperador puesto que la nueva fórmula de Gobierno pone fin a la corrupción que se había enquistado en el seno de la milenaria República. Y el que no está de acuerdo poco más puede hacer. El miedo a la represalia hace el resto. Se apodera de la galaxia un discurso único y uniformizador. La libertad y la Democracia desaparecen bajo el poderoso régimen de Palpatine.

Pero muy pronto la gente se va dando cuenta que la nueva política se basa en la tiranía extrema, la brutalidad, y el odio hacia las especies alienígenas, a quienes se tiende a condenar al encarcelamiento y esclavitud. Los programas sociales desaparecen y esos fondos pasan a destinarse a la financiación del gasto militar. Todo avanza muy rápido y cuando los opositores quieren darse cuenta ya es tarde. El Emperador Palpatine ha convertido el miedo en su mejor arma y, siempre en beneficio de la “estabilidad”, continúa la expansión militar y la conquista y saqueo de todos aquellos sistemas que le hacen frente. 

Sin oposición alguna y apoyado por su discípulo sith Darth Vader, Palpatine da la orden de iniciar la construcción del arma definitiva del Universo: una estación espacial con una capacidad destructiva nunca antes conocida.

Con una Armada en expansión, el Emperador delega su control a los comandantes militares. El primero de ellos es Willhuff Tarkin, quien se convertirá en el número 2 de su régimen ya que prefiere a Vader como azote eliminador de los Jedi que escaparon a la purga.
La maquinaria militar no tiene precedentes en la historia de la galaxia. Las naves de asalto Republicanas, utilizadas durante las Guerras Clon, ceden el paso a colosales destructores equipados con una capacidad de fuego inmensa. 

La Academia de la República era el lugar donde se formaba a estudiantes en el servicio mercantil y de exploración. Palpatine la convierte en la Academia Naval Imperial, donde se instruye a los futuros oficiales del ejército en base al adoctrinamiento y a la propaganda. Los oficiales aprenderán a considerar a todos los seres alienígenas, no humanos, como a inferiores. Mientras son preparados para regir, dominar y conquistar, los estudiantes acaban siendo el producto de una filosofía elitista que busca la implantación práctica de un régimen autoritario y dictatorial que, con el tiempo, sembrará la semilla de la rebelión en miles de mundos.

Los oficiales que vayan saliendo de la Academia Imperial formarán una gran casta de líderes militares, al mando de poderosas naves y de ingentes tropas de soldados clon. Los que no se alistan voluntariamente son borrados del mapa o quedan reclutados en los regimientos de combate como soldados rasos. Terminan, por tanto, luchando junto a los clones en los sistemas que se rebelan contra la nueva autoridad.

Mientras Palpatine controla el poder político desde Coruscant, sus huestes crecen cada vez más. Pero su ideal de uniformidad y vasallaje acabará hallando contestación aunque para ello será necesario que pase cierto tiempo.

Star Wars. Manual de Supervivencia es un proyecto de LASDAOALPLAY? y El Cine de Hollywood.

sábado, 13 de diciembre de 2014

Die Hard y "Summer in the City"


Verano en Nueva York. Una época de calor abrasador con temperaturas que oscilan los 35 grados centígrados. Empieza un día como cualquier otro. Los tenderos preparan el género, la gente inunda el metro y los autobuses para ir a trabajar y las calles se llenan de automóviles dando sentido estricto a la llamada jungla de asfalto. Pero no todo va como acostumbra. Una bomba estalla entorno a unos grandes almacenes de la Quinta Avenida causando el caos en una ciudad habituada a los sobresaltos pero no por ello más preparada para sobrellevarlos.

La unidad de crímenes mayores de la Policía de Nueva York se inunda de llamadas pero una en particular merecerá toda la atención del departamento. Una voz funesta reclama la autoría del atentado y desea hablar directamente con Walter Cobb, inspector jefe de la unidad. Se hace llamar Simon y propone un juego macabro del cual dependerá la perpetración de más atentados. Recogiendo la tradición del juego infantil anglosajón "Simon says", el maníaco narcisista reclama que entre en escena un hombre en particular. Se trata de John McClane, actualmente suspendido del cuerpo por conductas poco éticas y por saltarse repetidamente el reglamento. Pero "Simon dice" que sin él desatará el pánico en las calles. Desea jugar con él bajo el peso de la mayor de las amenazas. Sus motivaciones serán conocidas más adelante.

Cobb no tendrá más remedio que restituir a McClane. Pobre John, tú ya has tenido lo tuyo. Ahora no te dejan ya ni emborracharte libremente mientras ves tus dibujos animados preferidos. Sin familia y ahora también sin placa las cosas se ven diferentes pero tendrás que despertar porque sino vuelves a ser el héroe de Nakatomi la ciudad lo va a lamentar. Despierta John, despierta! Te espera un auténtico calvario y la primera parada es Harlem...

En 1995 se estrenó Jungla de Cristal: la Venganza (Die Hard: with a Vengeance), la segunda secuela de una película que en 1988 sacudió el género de acción para siempre de una forma magistral. John McTiernan regresó a la dirección con un guión de Jonathan Hensleigh que introducía cambios interesantes en la franquicia. La fórmula McClane contra terroristas derivaba hacia la buddy-movie con la inclusión de Zeus Carver, interpretado por Samuel L. Jackson. La acción se desarrollaba en diversas localizaciones de la hipercalurosa Gran Manzana en vez de la Navidad en lugares fijos. Y el villano, un extraordinario Jeremy Irons, dotaba al film de un halo de brillantez. Además, su conexión con el primer film condenaba al olvido a la secuela dirigida por Renny Harlin en 1990.

El éxito en taquilla de esta tercera entrega fue absoluto y es lamentable que las dos películas que la han seguido (especialmente la última) hayan herido de muerte a la franquicia.

Pero vayamos a lo que nos ocupa en concreto. La película se abre con el ajetreo de la gran ciudad. El movimiento de gran cantidad de personas y el ritmo frenético de Nueva York se aprecia inmediatamente. Pero esta secuencia que parece rememorar el inicio del clásico de Hitchcock, Con la Muerte en los Talones (North by Northwest, 1959), concluye de una forma bien diferente. Su final es literalmente explosivo, rompiendo el aparente orden que hemos presenciado al principio. En este objetivo de mostrar el ritmo frenético de la gran urbe justo antes de un estallido brutal colabora especialmente la canción elegida para acompañar la secuencia. Se trata de la emblemática "Summer in the City" en la versión original interpretada por The Lovin' Spoonful.

The Lovin' Spoonful fue una notable banda de rock nacida en los ambientes bohemios de Greenwich Village a mitad de los sesenta. En 1966, dos de sus miembros (John Sebastian y Steve Boone) compusieron "Summer in the City" tratando de expresar la vorágine implacable que siente todo aquél que vive en la gran urbe. La canción resultó ser un gran éxito y llegó al número uno del Billboard en agosto de 1966. El tema se incluyó en el álbum Hums of the Lovin' Spoonful

Pues bien, esta frenética canción que, por momentos se asemeja a un trabalenguas, se encuadra perfectamente en el inicio de la película que hoy centra nuestra atención. Sin embargo, considerando la valía del tema yo me quedo con una de las múltiples versiones que se han grabado en años posteriores.

Joe Cocker realizó una espléndida versión en 1993 y su mayor temple, además de la inconfundible y desgarradora voz del intérprete británico, transforman un single bohemio de los 60 en una pieza rockera muy contundente, con toques de blues, que permanece más en la memoria del oyente. Pero todo ello es cuestión de gustos. A continuación, podéis escuchar ambas propuestas. En el apartado de comentarios la discusión puede empezar. 




miércoles, 10 de diciembre de 2014

Títulos referencia para otoño 2015: The Walk


El 7 de agosto de 1974, un funambulista francés llamado Philippe Petit, cruzó el espacio entre las dos torres del World Trade Center de Nueva York caminando por un cable. Este acto que atentaba contra las más elementales leyes del raciocinio fue llevado a cabo de forma clandestina y su realización sorprendió a las autoridades de la ciudad.

Petit realizó ocho pasadas por un cable que él y su equipo habían conseguido tender entre ambos edificios. Durante 45 minutos caminó, bailó, se recostó, e incluso saludó a los trabajadores de mantenimiento hincando la rodilla. La seguridad del New York Port Authority quedó en entredicho puesto que Petit y sus ayudantes llevaban tiempo planificando el acto y habían entrado gran cantidad de material para hacer posible la idea del funambulista.

Pero el Ayuntamiento comprendió que no debía reprobar a Petit por un acto que había tenido una resonancia mundial. Los cargos de entrada ilegal y uso de propiedad ajena fueron retirados a cambio de una actuación benéfica dedicada a los niños en Central Park.

Afincado en la ciudad de los rascacielos desde entonces, Petit ha realizado más actuaciones de riesgo pero su travesía en el WTC nunca fue superada a nivel mediático. Con el tiempo, escribió un libro sobre sus experiencias que atrajo la atención del cineasta Robert Zemeckis quien finalmente ha conseguido llevarlo a la gran pantalla con un guión en el que ha participado directamente. 

Zemeckis ha rodado la película con las técnicas fotorealísticas más modernas para convertir a la cinta en un ejercicio acerca de lo que supone colgarse a tanta altura. Habituado a los retos técnicos, Zemeckis ha demostrado una gran capacidad para aunar sensibilidad y prodigios visuales a lo largo de su dilatada carrera. Este proyecto le va como anillo al dedo y como muestra el impactante primer trailer. Todos aquellos que sufren de vértigo deberán alejarse de las salas cuando la película se estrene en octubre de 2015.





SONY PICTURES presents a TRISTAR and IMAGEMOVERS production 
"THE WALK"

JOSEPH GORDON-LEVITT  CHARLOTTE LE BON  JAMES BADGE DALE

BEN SCHWARTZ  STEVE VALENTINE
and BEN KINGSLEY


Music by ALAN SILVESTRI
Cinematography by DARIUSZ WOLSKI
Film editing by JEREMIAH O'DISCROLL
Production design by NAOMI SHOHAN


Produced by JACK RAPKE  TOM ROTHMAN  STEVE STARKEY and ROBERT ZEMECKIS

Written by CHRISTOPHER BROWNE and ROBERT ZEMECKIS based on the book written by PHILIPPE PETIT

Directed by ROBERT ZEMECKIS