sábado, 18 de mayo de 2013

Cuando Arnold conoció a Brigitte


Conan el Destructor, dirigida por Richard Fleischer en 1984, condenó al olvido a una franquicia que había nacido, dos años antes, con voluntad de perdurar. La propuesta argumental rebajaba la contundencia y aumentaba los elementos fantásticos para llegar a un público más familiar. Sin embargo, dicha decisión destruyó las bases que John Milius creó para la mítica Conan el Bárbaro (1982).
 
Comercialmente la película funcionó por debajo de lo esperado en los Estados Unidos y falló como reclamo para el público infantil y juvenil. Por consiguiente, la apuesta de Universal PicturesDino de Laurentiis resultó un auténtico fracaso. Roger Ebert escribió lo siguiente en su review: "Han reenvasado a Conan como al bárbaro ideal para las familias". El público que era más seguidor del personaje y que había encontrado cumplida representación en el film de Milius, se sintió traicionado por este nuevo rumbo. La acogida del film sufrió por todo ello.

Arnold Schwarzenegger sintió muy de cerca esa decepción y le confirmó al magnate italiano que Conan había terminado para él. De Laurentiis también pensaba lo mismo y decidieron que el contrato para hacer más secuelas se modificaría para desarrollar películas de acción en las que Arnold pudiera aprovechar el tirón comercial que iba a darle Terminator (1984), cinta que acababa de rodar a las órdenes de James Cameron y cuya historia ya explicamos en su momento.

Pero Dino siempre se guardaba un as en la manga y solía pedir favores a sus estrellas. Antes de colgar definitivamente la espada, le propuso a Schwarzenegger que hiciera un cameo en el nuevo film que estaba preparando: Red Sonja.
 
Basado en un personaje surgido también de la imaginación de Robert E. Howard, Red Sonja es la contraparte femenina de Conan. Es una mujer guerrera, experta en el combate, que recorre las tierras de la Era Hyboria luchando contra magos y hechiceros. En el guión que Maria Shriver consideró "basura" tras leerlo, existía el personaje de Kalidor, un mercenario que se unía a la cruzada de Red Sonja en el tercer acto de la cinta.
 
Arnold pensaba lo mismo que su novia pero creyó que le debía un favor a Dino tras la confianza mostrada anteriormente así que, poco antes del estreno de Terminator, voló a Roma donde se rodaría la mayor parte de esta infame película.
 
El rodaje había empezado unas semanas antes y a Red Sonja la interpretaba una modelo danesa, de veintiún años, llamada Brigitte Nielsen. De Laurentiis la había descubierto en la portada de una revista y la pareció que su imponente presencia física (1´83 de estatura) le daba la apariencia amazónica que necesitaba para el papel. Para que la maquinaria funcionase como él quería, trajo a Richard Fleischer como director, a Sandahl Bergman para el papel de la desleal Reina Gedren, y a su hija Raffaella como productora.
 
Pero Dino tenía prevista una "jugada de engaño" para Schwarzie. Su teórico papel de "estrella invitada" se transformó en co-protagonista. Rodó durante cuatro semanas y, ya en la fase de montaje, utilizaron el material extra para alargar la presencia de Kalidor en pantalla. En los pósters promocionales su imagen ocupaba gran parte del espacio. Fue una manipulación total.
 
Arnold se sintió engañado y no participó en ningún acto de promoción.


Pero en su reciente biografía, "Total Recall. My Unbelievably True Life Story", Schwarzenegger también reconoce lo siguiente:

"Me involucré con Brigitte Nielsen y tuvimos un romance apasionado durante la grabación. Gitte, como le decían todos, tenia una personalidad risueña y divertida y una gran sed de atención. Después de la filmación viajamos por Europa un par de semanas antes de separarnos. Regresé a casa suponiendo que nuestra aventura había terminado."

En ningún momento explica si habló de ello con Maria Shriver pero constata:

"Sin embargo, Gitte fue a Los Angeles en enero para hacer la regrabación de los diálogos, con el fin de que fueran más claros en la banda sonora, y me dijo que quería una relación estable. Teníamos que sostener una conversación seria. Le dije que eso fue en el set de grabación, fue divertido pero nada serio. Ya estoy con la mujer con la que quiero casarme y no hay lugar para ti. Si estás buscando una relación seria con una estrella de Hollywood, hay tipos por ahí que están disponibles y que se sentirán atraídos por ti, especialmente por tu personalidad."

Como siempre en estos casos, nos movemos en el terreno de la especulación y de la versión que una persona pueda hacer sobre los acontecimientos de su vida. Pero los hechos son rotundos. Brigitte Nielsen conoció meses después a Sylvester Stallone y se casaron al poco tiempo. Una brevedad que caracterizó al matrimonio puesto que, diecinueve meses después, presentaron la demanda de divorcio.

Y, en cuanto a Arnold, nos encontramos con otro de los momentos indiscretos de su vida. A pesar de lo ocurrido, siguió conviviendo con Maria y se casaron el 26 de abril de 1986, durante un descanso en el rodaje de una de sus mejores películas: Depredador.

Por último, lamentar que un buen director de la historia de Hollywood, Richard Fleischer (responsable de clásicos como Veinte Mil Leguas de Viaje Submarino, Los Vikingos, Tora, Tora, Tora, Soylent Green o Mandingo), tuviera que cerrar su carrera con películas tan endebles. Un final frustrante para una carrera en la que se observan varias piezas de calidad.  

miércoles, 15 de mayo de 2013

Tráiler de August: Osage County


En 2007, Tracy Letts (Tulsa, 1965) estrenó la obra, August: Osage County, en Chicago. Poco después llegaría a Broadway superando las 600 representaciones en dos años de recorrido por los escenarios neoyorkinos.  Convertida en un fenómeno de la nueva dramaturgia americana, August sigue representándose en giras constantes por el país y también ha llegado a Europa donde su triunfo y aceptación, por parte del público, ha sido igual de contundente.

Con esta maravillosa composición, Tracy Letts obtuvo el Pulitzer y también el Tony. Es la pieza cumbre de una incipiente carrera en que la autora mezcla experiencias de juventud en su Oklahoma natal y lo combina con influencias de grandes autores de la escena (Tennessee Williams y Eugene O’Neill) y de la literatura norteamericana del siglo XX (William Faulkner y Jim Thompson).

En August, Letts explora las disfuncionalidades y tensiones que se desatan cuando una familia de la América profunda se reencuentra en el hogar ancestral de Oklahoma tras la misteriosa desaparición del patriarca. En el contexto de un caluroso verano que parece contribuir a la alteración emocional de los personajes, Violet Weston aprovechará para sacar a la luz rencillas del pasado protagonizando un enfrentamiento épico con su primogénita, Barbara. La intuición de la madre, unida a su carencia total de discreción, nos depara un auténtico vendaval de emociones que es capaz de sacudir, con fuerza, la conciencia del espectador.

La gran dama del teatro catalán, Anna Lizaran, triunfó extraordinariamente cuando encabezó el reparto del montaje estrenado en el Teatre Nacional de Catalunya (2010). Quiso el destino que el papel de Violet fuera la última gran aportación a una carrera brillantísima que su muerte cerró de manera inesperada.

Este año nos llegará la adaptación cinematográfica y los talentos que se han reunido para ponerla en marcha corresponden al gran reto que plantea el texto original. Producida por George Clooney y Grant Heslov (ganadores del Oscar por Argo) en asociación con Jean Doumanian y Harvey Weinstein, August: Osage County ha contado con la adaptación de la propia Tracy Letts. La dirección queda en manos de John Wells, legendario productor de series de TV como Urgencias, El Ala Oeste, y Southland. Debutó en el cine, hace tres años, con The Company Men, una película profundamente social que recibió multitud de reconocimientos.

Con semejante equipo técnico y con un guión tan relevante, se ha podido conseguir un reparto de enorme categoría. Meryl Streep y Julia Roberts coincidirán, por primera vez en la pantalla, como madre e hija y aseguran algunos de los mejores momentos interpretativos de la temporada. Pero, además, se les añaden Ewan McGregor, Chris Cooper, Benedict Cumberbatch, Juliette Lewis, Abigail Breslin, Dermot Mulroney, Julianne Nicholson, y Sam Shepard, dando vida al padre que quiere emprender su último viaje.

Os dejo con el tráiler de una película que los hermanos Weinstein van a promocionar,de forma insistente, para la temporada de premios en 2014.


domingo, 12 de mayo de 2013

Fallece Constantino Romero, la voz del cine

 
 
En diciembre del pasado año, Constantino Romero anunciaba su retirada tres 47 años de carrera profesional.

Este anuncio fue un preludio a la triste noticia que nos llega hoy con su fallecimiento a la edad de 65 años. Se marcha un autentico fenómeno cuyo trabajo en el doblaje cinematográfico ha dejado una huella inolvidable que nos acompañará siempre. Su espléndida conexión con los actores a los que dobló y la enorme significación de muchos de ellos, le ha reservado una plaza en el olimpo de los más grandes del séptimo arte.

Intervino como doblador en más 300 películas y se ha convertido en un mito para el público español tras haber prestado su voz a Darth Vader, Thulsa Doom, Terminator, James Bond (en los films interpretados por Roger Moore), Roy Batty, James T. Kirk (en las siete entregas protagonizadas por William Shatner), Mufasa, y, muy especialmente, en casi 30 cintas protagonizadas por Clint Eastwood, convirtiéndose en una alianza que ha perdurado en el tiempo y que le ha llevado a transitar por los caminos que el genial actor y director de San Francisco nos ha ofrecido durante más de cuatro décadas.

Quiso el destino que fuera precisamente el último film de Eastwood como actor, Golpe de Efecto (2012), el que cerrara también la memorable carrera de Constantino en el doblaje.

Su poderosa y grave voz le aseguró un puesto en la que siempre fue su gran pasión: la radio. Allí empezó, en los años 60, llamando la atención del estudio Voz de España que le ofreció sus primeros trabajos como doblador. Una de sus colaboraciones más interesantes, en esta primera época, fue el doblaje de Robert Stephens en la maravillosa "La Vida Privada de Sherlock Holmes" (1970), de Billy Wilder.

En los 80 inició una exitosa carrera como presentador de televisión. De todos esos programas, yo siempre recuerdo, con cariño, ese magífico concurso cultural que fue "El Tiempo es Oro". Recuerdos de un tipo de televisión que ya ha desaparecido.

También destacó como actor y, en este apartado, debo mencionar su excelente interpretación de Sweeney Todd en el montaje estrenado en el teatro Poliorama de Barcelona, a mediados de los 90. Bajo la dirección de Mario Gas y acompañado en protagonismo por Vicky Peña, Constantino sorprendió en su magistral personificación del "Barbero Satánico de Fleet Street".

Os dejo con un pequeño vídeo del canal TCM en el que Romero esboza los momentos más relevantes de su carrera ante el micro. Descansa en paz, Tino.


viernes, 10 de mayo de 2013

New York City, plató de cine

La Ciudad de Nueva York es la localización exterior más icónica de la historia del cine norteamericano. Desde finales del siglo XIX, albergó la primera sede de la industria del celuloide. Muchas compañías de producción y distribución empezaron su andadura en la Gran Manzana aunque, a partir de 1910, se fueron trasladando hacia el área de Los Angeles, atraídos por los grandes espacios, el buen tiempo, y la diversidad de paisajes para rodar. Sin embargo, algunos estudios siguieron manteniendo sus oficinas centrales de gestión en la Costa Este manteniendo una bicefalia que, en algunos casos, se alargó durante décadas.

Pero Nueva York siguió siendo la punta de lanza de la imagen del cine clásico de Hollywood y, con el paso del tiempo, eso se ha mantenido y perpetuado. Las poderosas estampas de la ciudad de los rascacielos continúan siendo claves en las producciones actuales aunque, en ocasiones, se simulan los escenarios en Canadá (Montreal, Toronto, y Vancouver) por aquello de los menores costes de producción. Aún así, siempre hay alguna segunda unidad rodando en NY para tomas de contexto. Y es que, cada día, la ciudad alberga algún rodaje aunque sea para un spot publicitario. Los focos y las cámaras nunca se alejan de las calles de la gran metrópolis.

A lo largo de los años, escenas clave de la historia del cine, ubicadas en Nueva York, se han ido grabando en nuestro imaginario colectivo. El curioso dibujo, que os presento a continuación, se aprovecha de ello para retarnos a identificar el mayor número de películas posibles de entre las que se han rodado en Manhattan. Films de todas las épocas que suponen un emotivo testimonio acerca de la inquebrantable relación que el séptimo arte mantiene con la ciudad que nunca duerme.

¿Cuantas películas reconocéis?
 
imagebam.com

lunes, 6 de mayo de 2013

The Walking Dead: análisis post-temporada

Finalizada la tercera temporada de The Walking Dead, contamos con un nuevo análisis de Eva Buendía. Se centra, en esta ocasión, en la valoración de lo que ha ofrecido esta última season en comparación directa con la línia argumental del cómic original. Eva vuelve a demostrar sus conocimientos sobre esta franquicia y esperamos seguir contando con sus colaboraciones cuando, a partir de octubre, nos llegue la nueva temporada de una serie que afronta un cambio de showrunner. Glen Mazzara deja paso a Scott Gimple pero el entretenimiento e interés no dejará de fluir. Porque estos "Walking Dead" aún tienen mucho que contarnos.



¿Por qué será que cuando una serie nos cautiva desde un primer momento, al finalizar la temporada  nos parece que es imposible que termine si tenemos la impresión de que fue ayer que empezaba de nuevo después de estarla esperando durante tanto tiempo?
   Porque, sencillamente, es un buen producto, sin lugar a dudas.
   A mí me ha pasado esta vez con la tercera entrega de “The Walking Dead”, esos maravillosos zombies a los que tanto cariño les he cogido. Parece que fuera hace una semana que volvían a deleitarnos con sus aventuras y, en cambio, se acaban de proyectar los dos últimos episodios de esta nueva tanda. Y se me ha hecho muy corta.
   Paralelamente a mi nostalgia como fiel seguidora de la historia creada por Robert Kirkman en 2003 en formato cómic y adaptada a la televisión por Frank Darabont en 2010, me gustaría compartir con vosotros mi opinión sobre dicha adaptación a estas alturas de la historia. Creo que es un buen momento para hacerlo.
   Para los que no sigáis el formato cómic, debo deciros que hay muchas situaciones que difieren bastante entre uno y otro formato (algunas son diametralmente opuestas) y que, no por ello, ninguno de los dos medios desmerece en absoluto.

   Como Kirkman ya explica en alguna de sus introducciones en los libros y Darabont lo subraya a la hora de defender estas adaptaciones en algunos de los protagonistas (aun cuando la historia en general se va desarrollando de la misma manera), la razón de estos cambios se debió a que era sumamente necesario realizar dichas adaptaciones estratégicamente para no colapsar a los lectores y, en especial, para poder adecuar según qué sucesos de la historia que Kirkman nos narra en el cómic, que en el formato televisivo necesitaban de una mayor celeridad para no aburrir al espectador. Y creo que lo han conseguido de sobras aunque alguno de ellos al principio me dejara bastante perpleja, lo admito, como ha sido el cambio radical casi de un episodio para otro del propio Rick, ya que en el cómic este proceso interno ha ido mucho más despacio y no tan visceral como en la serie.
      Como siempre ha defendido Kirkman, la evolución de toda esta historia ha ido paralela a la evolución de sus personajes; en especial, con la de su principal protagonista, el agente de policía Rick Grimes. Hemos visto y veremos cómo los humanos se transforman también; no en zombis, sino en personas cada vez más despiadadas donde el grupo de cercanos será cada vez más restringido. La plaga de muertos del siglo XXI no será la única nueva especie del planeta ya que, paralelamente y derivada directamente de esta primera, aparecerá una nueva raza humana, aquella que perderá de vista las normas sociales establecidas y la ética en pro de la auténtica lucha por seguir viviendo, se sacrifique a quien sea en el empeño por conseguirlo.
   Y creo que es un mensaje que ha quedado bien claro y explicado en los dos formatos, como hemos podido ver en esta tercera entrega de la serie. En ella hemos visto cómo Rick (ya nos advirtió de ello el propio Kirkman en el cómic) ha ido cambiando irremediablemente condicionado por las durísimas pruebas personales, de supervivencia y de liderazgo del grupo en el que ha vivido casi desde el principio de la plaga de zombis. Tanto en la serie como en el cómic lo hemos podido comprobar pero, maticemos, de una manera muy diferente. Mientras en la primera lo vemos ir cambiando poco a poco hasta la muerte de su esposa Lori (lo que le supone una gran crisis que afectará a todo aquel que esté a su lado, hasta el punto de querer sacrificar a compañeros suyos por su propia supervivencia), en el segundo su cambio se debe a la presión continua que le supone estar al mando de todos  al no encontrar a nadie en quien delegar y en quien refugiarse de tanta responsabilidad diaria pero, y he aquí un cambio muy importante, su esposa aún vive y ha tenido al bebé sin problemas, lo que le supone el clavo de la cordura y de la reflexión tan necesario para su cordura y al que tanto se aferra. Es decir, va cambiando irremisiblemente pero no deja de tener sus principios.
   De la misma manera, también vemos cómo el personaje de Tyreese obedece a estos cambios estratégicos ya que, en el cómic da mucho juego al formar parte de un triángulo amoroso que acaba trágicamente (que ocasiona la muerte de Carol), mientras que en la serie pronto se va de la prisión para unirse al grupo del Gobernador y parece ser que, de momento, no tiene un mayor protagonismo (muy diferente a su homólogo en papel donde el personaje es esencial para la supervivencia del grupo liderado por Rick).
   Estos cambios, si bien evidentes entre los lectores de Kirkman, han sido necesarios porque no se hubieran podido mantener tantas historias abiertas en una sola temporada. Mismos personajes, diferentes evoluciones, hasta acabar confluyendo otra vez las dos historias narradas, de distinta manera, en una misma secuencia común para dar paso a la etapa siguiente. Creo que, hasta aquí, todo está correcto.
   Como ya comenté en una de mis aportaciones anteriores al blog de Néstor en relación a “The Walking Dead”, encuentro dichos cambios buenos para la correcta marcha y no saturación de sus seguidores, ya sea tanto lectores como telespectadores o ambos. Pero, después de haber presenciado toda esta tercera temporada, creo que ahora entiendo por qué Kirkman confiesa que ha habido fans suyos desde que creó el cómic que se han enfadado un poco con él… entremos ya en las dos únicas objeciones que le hago a esta última entrega de capítulos.

Empecemos por el Gobernador… Solo puedo describirlo como muy acertadamente adaptado (e interpretado) en su papel de terrible, escalofriante y siniestro líder de una comunidad aparentemente conciliadora y pacífica que esconde bajo su manto de tranquilidad una ferocidad reprimida de muchos de sus habitantes pero muy distinto al Gobernador de Kirkman, cambio que hace parecer a este personaje en la pantalla como el hermano bueno del líder de Woodbury del cómic. Creo que con esto ya lo he dicho todo. En este último formato, el Gobernador es ya, desde un principio, estéticamente muy diferente: pelo largo y negro como la noche, con vestuario mezcla de pirata y de cowboy sin leyes, con tal halo maligno que es imposible evitar sus consecuencias si tienes la mala suerte de tropezarte con él. Es sinónimo de muerte segura y terrible, despiadada. Y en cuanto a su conducta, si bien en la serie de Darabont a veces parece que nos quieran mostrar algún atisbo de la humanidad que aún tiene, en el cómic Kirkman lo refleja atroz, sin ningún amago de piedad ante nadie y sin demasiados intentos de querer ocultar su ferocidad bajo una máscara de buen samaritano encargado de velar por los intereses de todo un pueblo de supervivientes, porque es un personaje nacido para ser odiado. El error, desde mi punto de vista, viene dado porque en el formato televisivo se han excedido en querer darle esa ambigüedad que lo ha caracterizado desde un principio para ir jugando con las emociones de los espectadores, debatiéndose entre si sentir pena por él o, incluso, en querer comprender y hasta justificar al principio su conducta. Si lo hubieran reflejado como en el cómic, el Gobernador hubiera sido apocalíptico, convirtiéndose en uno de los personajes más malvados de toda la historia televisiva. Pero, insisto, es que había nacido para ser así: ahí radicaba la esencia de este personaje.
   Por lo que respecta a los demás protagonistas, también existen multitud de cambios; algunos son tan importantes hasta el punto de que existen en televisión pero no en el cómic, como es el caso de Merle, hermano de Daryl. Pero entiendo que haya sido necesario. Y en algunos casos, como este, muy acertados porque Merle es un personaje que da mucho juego hasta el final de la temporada, oscilando siempre en la cuerda floja entre si seguir a su hermano y ser más pacífico o en si dar rienda suelta a su conducta tormentosa, herencia del maltrato de su padre.
La otra objeción, ý última, que le hago a esta temporada es la de haber querido suavizar demasiado según qué escenas violentas o dramáticas, donde los protagonistas eran niños. Espero que los cambios que se vayan sucediendo sean necesarios, como ya he comentado antes, pero sin hacer la serie más “correcta” para el público al vetar escenas realmente impactantes y sustituirlas por otras en las que la carga violenta, si la hay, se desarrolla directamente sobre los personajes adultos, más fácil de aceptar por los espectadores en general.
   Con esto pretendo decir que, si bien la evolución de la historia sigue el mismo camino y vemos cómo van cambiando todos ellos hasta el punto de que ya no son los mismos personajes que nos encontramos al iniciar esta aventura, me parece a veces que la adaptación televisiva debería guardar, en según qué momentos y personajes, más fidelidad con la idea original ya que no creo que haya sido del todo un acierto el dejar entrar la censura americana en esta serie, eludiendo la cruda realidad con la que Kirkman narra su idea post-apocalíptica de la humanidad. Uno de los motivos por los que esta historia ha triunfado entre tantos millones de lectores al ser tratados como un público adulto y suficientemente fuerte como para aceptar según qué escenas.
   De hecho, de esto mismo se han quejado muchos de los seguidores del cómic a Kirkman, de que conforme se van sucediendo las temporadas parece que haya una separación de puesta en acción cada vez más evidente entre ambos formatos que deja patente que, aunque se sigan los mismos acontecimientos generales, la manera de enfocarlos en uno y otro medio se está bifurcando cada vez más hasta dar la sensación de que están cobrando vida propia los dos pero por caminos separados, la serie por un lado y el cómic por el otro.
   Los dos formatos tienen cabida entre los millones de fans originados por el cómic, cada uno con sus particularidades, es cierto, pero sin perder de vista que están narrando unos mismos hechos a través de unos mismos personajes, ya sean adultos o niños, censuras aparte. Esa es la verdadera alma de esta historia, la de unas personas que deben adaptarse a un mundo post-apocalíptico de unas dimensiones y consecuencias inimaginables, independientemente de su edad o condición social. Espero que lo sepan ver y respetar para las temporadas que le restan a la serie.
   Por cierto… estad atentos a Carl a partir de ahora. Si respetan su evolución en el cómic y la trasladan a la serie, dará mucho de qué hablar. Ha nacido con este personaje un nuevo monstruo a pesar de su corta edad. Ya lo iremos comentando… si la censura no aparece de nuevo.

martes, 30 de abril de 2013

Iron Man 3 inicia la fase II de Marvel Studios


La trama de Iron Man 3 arranca pocos meses después de los hechos acontecidos en Nueva York durante The Avengers. Tony Stark vuelve a trabajar intensamente en su casa taller de Malibú tratando de crear una nueva tecnología remota que le dé el control de una o múltiples armaduras a distancia. Tony sufre secuelas emocionales tras la experiencia vivida en la lucha contra Loki y su armada Chitauri y, ante una nueva amenaza global que vislumbra como inminente, prepara un nuevo salto tecnológico que pueda multiplicar sus fuerzas.

Pero si en la entrega anterior, Stark debía hacer frente a un enemigo cuyas deudas pendientes se remontaban a la trayectoria profesional de su padre, ahora tendrá que vérselas con un enemigo que él mismo creó. Los pecados del padre dan paso a los del hijo y siempre habrá un nuevo empresario de la tecnología con ganas de destruir al genio billonario, playboy, y filántropo que es el señor Tony Stark.
La fuente de inspiración directa para esta nueva secuela de Iron Man procede del arco agumental Extremis, creado por Warren Ellis y Adi Granov, y publicado entre 2005 y 2006. Drew Pearce y el nuevo director, Shane Black, han adaptado sus contenidos y han añadido nuevos elementos para crear un guión pletórico en intensidad. La mejora con respecto a la secuela anterior es reseñable y reduce esas conversaciones tan saturantes entre Stark y Pepper pero, sin embargo, expresa algunos problemas que responden al lógico desgaste de una saga cuando llega a la tercera entrega.
La comicidad que ha caracterizado a anteriores entregas se mantiene y agudiza en algunos momentos. Shane Black parece recuperar la esencia de sus guiones en la saga Arma Letal transmutándolo al mundo de Marvel en una serie de situaciones que tienen como protagonista a un Stark, empeñado en mostrar que es mucho más que su traje, y un Jim Rhodes cada vez más desdibujado en cuanto a entidad e intenciones.
Por consiguiente, nos encontramos ante una película que depara un buen entretenimiento pero carece de alma, de falta de apasionamiento de sus creadores para contar una historia que, además de hacerte pasar un buen rato, pueda permanecer en el recuerdo de muchos de los aficionados al cine de superhéroes.
Desde que el film se ha estrenado, se ha vivido un auténtico alud de controversia en cuanto al tratamiento que recibe el Mandarín. Soy seguidor acérrimo de los cómics pero no soy tan cercano a Iron Man en su trayectoria en las viñetas. Yo no me expresaré tan contundentemente como algunos han hecho contra la representación del gran archienemigo de Stark. Ahora bien, cabe decir que la apuesta por utilizar al Mandarín como un simple títere, un señuelo, a las órdenes de Aldrich Killian y además dotarlo de una escena de revelación extremadamente ridícula, no es aceptable. Yo pensaba que presenciaríamos una batalla entre Iron Man y un dúo de enemigos mortal, con motivaciones realmente justificadas para cometer sus actos. Una alianza que representaría un reto nunca antes imaginado. Pero de eso nada. La tecnología extremis depara algunos buenos momentos de acción pero el tono excesivamente cómico nunca desaparece y se tiene la sensación constante de estar viendo algo que linda peligrosamente con el terreno de la “payasada”. No debería ser ésta la impresión a la salida de la sala de cine. No lo ha sido hasta ahora en la historia de Marvel Studios. Para algo así, no hacía falta rescatar al personaje ni poner a un actor, de la categoria de Sir Ben Kingsley, en dicha tesitura. Podría haberse confiado exclusivamente en Killian (también surgido directamente del cómic) y en la siempre acertada presencia de Guy Pearce en este tipo de papeles. Ahora bien, Aldrich debería haber alimentado su inquina contra Stark por algún motivo más grave que dejarle plantado en la azotea de un hotel.
 
Respeto máximo por Downey. Gracias a él y a su éxito arrollador, en un papel que ha nacido para interpretar,  la franquicia de Marvel ha crecido, se ha expandido, y ha podido emprender los ambiciosos proyectos que hemos visto hasta ahora y que están por llegar. Pero en el contexto que su amigo Shane Black le ha preparado para esta película, su brillantez no es motor suficiente.

Black no es Joss Whedon, eso está claro. No sabe generar dinámicas entre personajes y tampoco aprovecha del todo las posibilidades que le ofrece el rico universo de Marvel más allá de pequeñas referencias poco trascendentes. Sabemos que hay consignas por parte de la producción para construir películas con entidad propia, pero cuesta asumir que una organización como SHIELD sólo sea citada, de forma subliminal, en un único momento de la cinta.
 
Cuando la seguridad del país está amenazada, el Presidente ha sido secuestrado, y hay indicios de una conspiración dentro del mismo gobierno, no puede ser que una organización del calibre de SHIELD no esté, al menos, al tanto de la situación. Había miles de maneras de ofrecer un trazo, una muestra de que Nick Furia y los suyos siguen los acontecimientos y están dispuestos a prestar ayuda. No hay nada de eso.
La ansiedad que sufre Stark, tras la batalla de Nueva York, se expresa de una forma demasiado grotesca, en la línea cómica del guión, pero ridícula si no aceptas la propuesta que plantean Shane Black y Drew Pearce.
 
Quizá también el problema es que venimos de The Avengers, una película en la que todo funcionó a las mil maravillas y los engranajes se movieron para crear un espectáculo visual de primer orden, con varios niveles de lectura, convenciendo a la mayor parte de la audiencia. Abrir el fuego tras lo visto el año pasado era sumamente difícil y ni siquiera el enorme carisma y talento de Robert Downey Jr. han podido darle una salida completamente satisfactoria.  
Con IM3 se inicia la Fase II del Marvel Cinematic Universe. Las nuevas entregas de Thor y Capitán América (y, en menor medida, Guardians of the Galaxy) nos conducirán hacia The Avengers 2 en 2015. El camino seguido hasta ahora ha sido el correcto. El proyecto siempre ha entrañado una suprema dificultad puesto que es la primera vez que el cine trata de integrar a varios superhéroes individuales en un mismo universo fílmico. Podemos confiar en que la supervisión de Joss Whedon y su idea para la nueva reunión de los “Earth’s Mightiest Heroes” nos deparará una gran experiencia. Pero quizá el productor y CEO de Marvel Studios, Kevin Feige, debería elegir con más cuidado a los directores y guionistas que van asumiendo los encargos, independientemente del rendimiento en taquilla de las cintas. No se pueden pervertir los mismos valores que esta compañía de cómics se juró defender en su paso a la industria del séptimo arte: entretenimiento y autoexigencia, margen para dotar de un camino propio a los personajes, pero respeto a las bases.
Seguiremos, con interés, los progresos de todos estos films. Ahora, es el turno del debate y la controversia.

domingo, 28 de abril de 2013

Oblivion: luchando contra el olvido


Oblivion despertó en mí una sensación inesperada. Acudí a la sala de cine pensando en un film de ciencia ficción, de factura técnica impecable, pero no pensé que tendría una repercusión más allá del entretenimiento.
Joseph Kosinski concibió el argumento hace más de ocho años y había co-escrito una novela gráfica que siempre ansió llevar al cine en cuanto pudiera establecerse como director. Después de rodar Tron Legacy para Disney, trató que el estudio de Burbank financiara y distribuyera el film pero la necesidad de una calificación PG-13 alejó el proyecto puesto que se escapaba de la idea que tenía la major para una película familiar sin restricciones.  Manteniendo su propuesta intacta, y tras haber escrito el guión con William Monahan y Karl Gajdusek, Kosinski consiguió atraer a Universal Pictures que compró los derechos a Disney y autorizó la calificación PG-13.  Una vez en Universal, el guión recibió un último toque por parte de Michael Arndt (el guionista del momento gracias a su implicación en la nueva entrega de Star Wars). Y, poco después, el script llamó la atención de Tom Cruise, que aceptó protagonizarlo.
Con Cruise a bordo y un presupuesto de 120 millones de dólares, el sueño de Kosinski se hizo realidad de la forma más deslumbrante posible. Ese borrador inicial que había escrito largo tiempo atrás, cobró vida con unos medios que le han permitido presentarnos una película con una puesta en escena impresionante. Hago una anotación en este momento: me parecerá muy injusto si el equipo de dirección artística, encabezado por Darren Gilford, no recibe nominación en los Oscar 2014.

El ambiente de la película seduce desde el primer momento. Es imposible no sentir una sensación de fascinación inmediata por los maravillosos entornos que nos ofrece la Sky Tower (uno de los mayores decorados construidos en el cine reciente), iluminada por una luz que no procede de fondos artificiales colocados en post-producción sobre pantalla azul. El set se iluminó con la luz desprendida por proyectores con imágenes de cielos grabados, para la ocasión, en las islas de Hawaii. Eso le confiere a los interiores una naturalidad pocas veces vista hasta ahora. La idea de Kosinski siempre fue la de crear un film épico de ciencia-ficción en escenarios de máxima claridad, alejándolo de las habituales tomas nocturnas. Y eso también lo consiguió rodando exteriores en Islandia, durante la fase de noches de Sol. Excepcional, una vez más, el trabajo del recientemente oscarizado director de fotografía chileno, Claudio Miranda. Su maestría y su aprovechamiento de la luz en interiores y exteriores está plasmada en cada plano, en cada escena de la cinta.
No quiero hablar en esta reseña del argumento de la película. Sólo pretendo trasladar al texto sensaciones e impresiones, en ocasiones estéticas, porque de allí surgió gran parte de la satisfacción recibida como espectador. Considero que, en líneas generales, la película nos presenta un argumento interesante y cautivador en el que hay momentos de emotividad muy logrados. No podría describir mejor los elementos fundamentales de la historia que mis amigos Octopus y Mike Lee en la valoración que escribieron hace unos días. Os las recomiendo fervientemente.
 
El sentimiento de pertenencia, el aprecio por el entorno, la sensación de añoranza; son características que distinguen a Jack Harper (Tom Cruise) ante las dos semanas que le quedan viviendo en la Tierra. Eso le diferencia de su compañera de trabajo y amante, Victoria, a la que el borrado de memoria que sufrieron hace años parece haber cundido más efecto. Pero Jack presiente algo, los recuerdos brotan en su interior, puesto que su papel en el pasado fue demasiado decisivo para poder ser eliminado. Creo que el principal mensaje que nos traslada la película es que el poder de la mente humana para no olvidar es algo demasiado poderoso. Incluso una entidad alienígena, extremadamente avanzada, no puede derribarlo totalmente. La fuerza que tiene la mente y el espíritu humano para recordar, para mantener vivos los recuerdos y experiencias más agradables o traumáticos, es aquello que más nos distingue y, al igual que las buenas canciones o las buenas películas, perdura para siempre.
 
Escenas como las que se viven en el lago con el “A Whiter Shade of Pale” representan, mejor que ninguna otra cosa, la visión del director en su esfuerzo por explicarnos una historia de emociones y sentimientos recuperados en el marco de un film épico de ciencia ficción. Y eso debe ser valorado y reconocido. Porque la película tiene escenas trascendentes de acción, busca impactar con su propuesta visual, pero incorpora también un fluir de elementos dramáticos casi poéticos.
Tom Cruise canaliza la narración con su solvencia habitual y, a través de su sentida interpretación, nos traslada ese halo de humanidad que aún pervive en un mundo post-apocalíptico. Al mando de esa maravilla de “nave burbuja” parece guiarnos física y emocionalmente por unos páramos desolados que, sin embargo, guardan un encanto visual arrebatador.
 
Y también hay que destacar la presencia de Andrea Riseborough y Olga Kurylenko. Dos actrices de características necesariamente opuestas para dar vida a personajes totalmente diferentes. Riseborough, en el papel de Victoria, parece compartir esa belleza etérea, casi de ambiente estéril y “apple-designed”, que desprende la Sky Tower. Su contención y devoción extrema hacia la misión sólo parecen romperse en una bellísima escena que tiene lugar en la increíble piscina de la torre. Un lugar mágico en el que la sensación de nadar sobre un precipicio, dota al momento de una relevancia cinematográfica de gran calibre.

Olga Kurylenko, en el papel de Julia, aporta otros valores. Su belleza más racial, más apegada a la realidad, corresponde al rol que la historia le otorga. Y su relación con Jack Harper, vivida muchos años atrás, más allá del tiempo y del espacio, puede volver a surgir gracias al impulso y al carácter más vivaz que la caracteriza.
Morgan Freeman nunca está mal, es uno de los mejores actores de Hollywood desde hace varias décadas. Pero su irrupción en la película y la definición de sus seguidores es, sin lugar a dudas, el punto más flojo de un film que nunca he tratado de definir como perfecto.

Lo que sí pretendo trasladar en este artículo es que Oblivion es una aportación brillante al género de ciencia-ficción y merece la oportunidad que muchos le niegan. Sus influencias son diversas aunque yo sintonizo especialmente con la forma en que Joseph Kosinski ha logrado contar una historia, con buenos niveles de profundidad, sin perder el concepto del entretenimiento. Hay otros directores, a los que muchos veneran, que realizan una película del mismo género entre cuatro paredes y reciben fragorosas ovaciones. Yo no estoy dentro de esta corriente de opinión.