19 de julio de 2017

La Guerra del Planeta de los Simios (War for the Planet of the Apes, 2017)


Tras el estreno de La Guerra del Planeta de los Simios (War for the Planet of the Apes, 2017) ya se puede afirmar con rotundidad que se trata de la mejor trilogía reboot realizada hasta la fecha. El conjunto de las tres películas constituye una obra sólida, profunda, impactante y espectacular. Se agotan los calificativos a la hora de agradecer todo lo bueno que ha aportado esta trilogía al género de ciencia ficción moderno. 

Visto ahora, resulta curioso que, en 2010, el reinicio no fuera bien recibido por la crítica especializada. El rodaje de El Origen del Planeta de los Simios (Rise of the Planet of the Apes, 2011) transcurrió paralelo a la publicación de una serie de artículos que calificaban el proyecto como innecesario e intrascendente. No obstante, todos esos especialistas escépticos tuvieron que retractarse cuando se estrenó el primer filme. 20th Century Fox había dado instrucciones precisas para que las películas de esta saga se construyeran a partir de guiones bien trabajados. Además, entregó las riendas creativas a profesionales que sentían aprecio por el legado de la cinta original y querían rendirle homenaje a través de la realización de películas sólidas, bien interpretadas y dotadas de grandes efectos digitales. 

El Origen sentó las bases, pero El Amanecer del Planeta de los Simios (Dawn of the Planet of the Apes, 2014) elevó aún más el nivel de calidad. La llegada de Matt Reeves a la franquicia dotó a la película de un naturalismo agreste que hacía un uso preciosista de los escenarios naturales para crear un entorno en que la tensión dramática nos situara ante el caos de una civilización y el origen de otra.


La conclusión de esta trilogía, de nuevo dirigida por Matt Reeves (responsable de títulos como Monstruoso o Déjame Entrar), acrecienta los elementos positivos precedentes y además insufla corazón y alma a la trama.

En esta tercera entrega, César (Andy Serkis), líder supremo de los simios, se ve obligado a volver a combatir cuando su familia sufre la ira atroz de un coronel interpretado brillantemente por Woody Harrelson. El Coronel ve venir el final de la humanidad y está dispuesto a aniquilar a todos los simios que le sea posible para asegurar la posición de los humanos como especie dominante del planeta. El conflicto que surgirá removerá las conciencias de todos los implicados y tendremos oportunidad de conocer las motivaciones de unos y otros mientras el mundo avanza inexorablemente hacia el cambio.

17 de julio de 2017

Girona y Juego de Tronos: "The Winds of Winter"


Llegamos a la conclusión de esta serie de artículos sobre las localizaciones de Juego de Tronos en Girona. Hemos hablado profusamente sobre los enclaves que representaron Braavos y Desembarco del Rey. Sin embargo, existe una tercera ciudad que encontró cabida en el rodaje gerundense.  

Justo en el último capítulo de la sexta temporada, Samwell Tarly (John Bradley) y Gilly (Hannah Murray) llegan a la ciudad meridional de Antigua (Oldtown). Sam va a estudiar en la Ciudadela para convertirse en maestre y prestar servicios en el Castillo Negro. No obstante, deberá invertir varios años y asegurar el bienestar de Gilly y su hijo durante ese tiempo.

Cuando llegan a las cercanías de Antigua observan como, desde la torre de la Ciudadela, se han liberado cientos de cuervos blancos para que extiendan la noticia de la llegada del invierno a todo Poniente. Ya en el gran templo del conocimiento, Sam se dirige hacia el engreído maestre que guarda el acceso. Tras comunicar que el Castillo Negro ha quedado sin maestre después de la muerte de Aemon Targaryen (Peter Vaughan), Sam queda bajo la potestad del archimaestre. Mientras espera a la suprema autoridad, puede visitar la descomunal biblioteca aunque Gilly y su bebé deberán permanecer fuera de esas paredes.


La nave central de la Abadia Monestir de Sant Pere de Galligants fue el lugar escogido para rodar la secuencia interior. Esta abadía benedictina es una joya románica del siglo XII. El ábside central, iluminado de forma tenue, sirvió a la producción para situar la mesa del maestre y el conjunto dio enjundia a una escena que se complementó con la recreación digital de la gran biblioteca. 

Sant Pere de Galligants es la sede, en Girona, del Museu d'Arqueologia de Catalunya y está considerada bien cultural de interés nacional por la Generalitat. Se encuentra en la parte norte del Barri Vell, al otro lado de la Plaça dels Jurats.

14 de julio de 2017

Cars 3 (2017)



Un artículo de Jaume Figa.

Decir que la saga de Cars es la peor de Pixar no me parece lo correcto. El adjetivo “peor” implica “malo” y, a mi entender, ninguna de las tres es mala. Eso sí: no son grandes películas; menos, aún, si las comparamos con la mayoría de la compañía del flexo y, concretamente, con la superlativa saga de Toy Story.

En el caso que nos atañe, Cars 3 da una nueva vuelta de tuerca a la historia: consigue superar el bache de la segunda –aunque, ya lo he dicho varias veces, me pareció más entretenida que Cars… si la ves como una nueva “james bond”–, volviendo a sus orígenes y replanteando esa lucha interior del protagonista Rayo McQueen, el 95. Porque, así como el mayor temor de los juguetes de Toy Story es el ser abandonados por su niño, el de los coches de carreras, el ser superado por nuevas generaciones. 

Un temor lógico, a decir verdad; pero también “natural” y que, por tanto, se puede aceptar… o no. Esto es lo que, lisa y llanamente, plantea la nueva entrega de esta saga. Lo viejo y lo nuevo; la aceptación de uno mismo y de las incapacidades que conlleva el paso de los años –los “achaques” propios de la edad–, y el dejar paso a las nuevas generaciones. De hecho, algo de ello planteaba el binomio Doc Hudson – McQueen en Cars pero aquí, al tomar protagonismo, cobra mayor profundidad.

En este sentido, nos encontramos ante una película típicamente pixariana, donde importa mucho que los personajes sean profundos; pero, como en Cars, la historia se pierde un poco en los diálogos más o menos moralizantes y, también como en Cars, se hace un poco lenta.


A la vez, creo que también comete el mismo error de Cars: la poca fuerza del personaje antagonista Jackson Storm. Que sí: es verdad estamos ante un conflicto interno y que, por tanto, en gran parte, el antagonista es el mismo McQueen, pero también lo es Ratatouille y ahí están muy bien trabajados cada uno de los personajes.

¡Ep! Pero no pretendo desanimar a quien quiera verla: todo lo contrario. Sin duda, me parece la mejor de las tres: tiene momentos realmente divertidos y es una gozada ver los milagros que hace la tecnología para animar coches y carreras como las que vemos en la película. 

A la vez, profundiza en la necesidad de la amistad y del trabajo en equipo y, a la vez que habla del saber dejar paso a las nuevas generaciones –casi como representación del relevo de John Lasseter a Brian Fee–, sin olvidar debemos mucho respeto a los que nos han precedido. Ahí está, también, el homenaje que han podido hacer al desaparecido Paul Newman, recuperando algunas frases suyas, fruto de las clases de automovilismo que daba el legendario actor a Lasseter, durante la grabación de Cars. En este intercambio generacional tiene un papel muy interesante el personaje de Cruz Ramírez.

Cars 3 es, pues, una nueva buena película de Pixar; más infantil, como las otras dos, pero disfrutable.

13 de julio de 2017

Girona y Juego de Tronos: "No One"


El único lugar en que Arya Stark (Maisie Williams) puede sentirse segura tras ser malherida por The Waif (Faye Marsay) es entre bastidores de la compañía de teatro. Tras realizar un poderoso monólogo en el papel de Cersei Lannister, Lady Crane (Essie Davis) accede a los camerinos y allí se encuentra con una Arya muy debilitada. La actriz le cose las heridas y le confiesa que tras su advertencia anterior, infligió varias heridas en la cara de Bianca (Eline Powell) y la echó de la compañía. Una agradecida Lady Crane le ofrece un puesto en la compañía en cuanto se recupere. Pero los planes de Arya la conducen hacia caminos de venganza personal y rechaza la oferta. Poco después, se sumerge en un profundo sueño y cuando despierta comprueba con horror que Lady Crane ha sido asesinada brutalmente por The Waif. La joven empieza entonces su huida saltando desde el balcón de la casa donde se encontraba. No obstante, su perseguidora no ceja en su empeño y las calles de Braavos serán testigos de un hostigamiento atroz.

Tras intentar despistar a su perseguidora en unos baños termales, Arya comprueba que no hay forma de dejarla atrás. Finalmente, se ve obligada a dar un arriesgado salto que acaba estrellándola contra el suelo de una escalinata. Sus heridas se reabren y va dejando un rastro de sangre que puede ser fácilmente seguido por The Waif. Lo que ésta última desconoce es que Arya la está conduciendo a una oscura guarida donde ha dejado la espada que le fue regalada por su hermanastro, Jon Snow (Kit Harington). Blandiendo "Aguja", la joven Stark espera la llegada de su enemiga y, cuando ésta accede al refugio, neutraliza la luz de la vela. En un contexto de total invisibilidad, obtiene la ventaja para deshacerse definitivamente de la mordaz asesina.

Cuando Jaqen H'ghar (Tom Wlaschiha) accede al gran salón de la Casa de Blanco y Negro, comprueba como el rostro de The Waif se ha unido al resto dejando un reguero de sangre. Arya irrumpe en la escena y amenaza a H'ghar con su espada. Cuando el líder de la sociedad de asesinos la felicita por lo conseguido puesto que ya se ha convertido en "nadie", la joven rechaza el argumento. Ella es Arya Stark y vuelve a Poniente para vengarse de todos aquellos que colaboraron en la destrucción de su familia. Jaqen esboza una sonrisa mientras la muchacha abandona el templo.

 

Los exteriores de la persecución en el episodio "No One" se rodaron íntegramente en las calles del Barri Vell de Girona y también en zonas del Call Jueu (siglos XII-XIII). Concretamente, la persecución se inicia cuando Arya salta desde un balcón ubicado en el carrer Claveria.



Posteriormente, la acción se traslada a varias callejuelas difíciles de identificar hasta que Arya aparece en el interior de los baños árabes. Este edificio románico fue construido en 1194 y en su interior se quiso representar la tradición termal de varias culturas, entre ellas la árabe. Este emplazamiento de abluciones forma parte del catálogo de bienes culturales de interés nacional de la Generalitat de Catalunya.