3 de mayo de 2016

Dubrovnik y Juego de Tronos: "The Lion and the Rose"


  • Episodio 32: "The Lion and the Rose"
Llega el esperado y acordado enlace entre los linajes Lannister/Baratheon y Tyrell.  Tras la unión de Joffrey Baratheon (Jack Gleeson) y Margaery Tyrell (Natalie Dormer), ante los antiguos Dioses, en el Gran Septo de Desembarco del Rey, es el momento en que la que será conocida como Boda Carmesí celebre su banquete en los jardines exteriores de la Fortaleza Roja. 
Hay varias conversaciones cruzadas entre los personajes antes de que el sadismo de Joffrey tome protagonismo en la parte final. Lady Olenna Tyrell (Diana Rigg) y Tywin Lannister (Charles Dance) conversan acerca de las deudas que la corona ha contraído con el Banco de Hierro de Braavos. Lady Olenna iguala en astucia y sabiduría a Tywin y sabe que en Roca Casterly ya no queda una onza de oro.
Tyrion (Peter Dinklage), Podrick (Daniel Portman) y Bronn (Jerome Flynn) transitan por el pasillo central del banquete aunque el primero sigue sin estar seguro acerca de la huída de Shae (Sibel Kekilli). Bronn intenta tranquilizarle pero el mal presentimiento que le acecha sigue flotando en el aire.
Ser Loras Tyrell (Finn Jones) y Jaime Lannister (Nikolaj Coster-Waldau) también tienen un encuentro en el que el segundo amenaza al primero con asesinarle si consuma un futuro matrimonio con Cersei (Lena Headey). Ser Loras, sin embargo, conoce el secreto del incesto entre hermanos y enarbola ese potente argumento frente a él. Cersei, por su parte, incomoda a Brienne de Tarth (Gwendoline Christie) cuando le dice que conoce los sentimientos de la joven guerrera hacia su hermano.
Margaery anuncia que las sobras de la comida del banquete se entregarán a los más pobres de la ciudad pero Cersei revoca esa orden amenazando al Gran Maestro Pycelle (Julian Glover). Justo después, Cersei y su padre establecen una tensa conversación con Oberyn Martell (Pedro Pascal) y Ellaria Arena (Indira Varma) en la que reaparecen de nuevo los sentimientos de ira que siente el dorniense hacia los Lannister, verdadero motivo por el que ha venido a Desembarco del Rey.

29 de abril de 2016

Joven y Rebelde: las películas de James Dean. Por Juan Pais


AL ESTE DEL EDÉN (East of Eden, 1955)


Elia Kazan buscaba en 1954 un actor para interpretar a Cal Trask en la adaptación de la novela de John Steinbeck, Al Este del Edén, publicada dos años antes. Inicialmente, Kazan había pensado en Marlon Brando y Montgomery Clift para dar vida a los hermanos protagonistas pero eran demasiado mayores; fue entonces cuando descubrió a James Dean cuando éste ensayaba El Inmoralista y le pareció el adecuado para interpretar a Cal. Para el papel de su hermano audicionaron Paul Newman y Richard Davalos, siendo Davalos el interprete elegido. La confirmación del acierto de Kazan al contratar a Dean llegaría del propio John Steinbeck; tras presentárselo, el novelista le dijo que era un niñato pero que era perfecto para el papel.

¿Y quién es Cal Trask? ¿Qué tiene ese personaje para que su creador viese a James Dean como su reencarnación? Al Este del Edén adapta sólo la última parte de la novela, que arranca en los años posteriores a la Guerra de Secesión. En esta adaptación se nos presenta a Cal como un joven introvertido que no consigue encontrar su identidad y que se siente dolido por el desprecio que siente hacia él su padre, Adam, que prefiere al otro hermano, Aron. Con Al Este del Edén, Steinbeck revisita alegóricamente el mito del Caín, dándole una vuelta de tuerca a la tradicionalmente asignada cualidad maligna de Cal.

Los dos hermanos viven con su padre (interpretado por Raymond Massey, con el que James Dean no se llevó nada bien durante el rodaje), en el valle de Salinas (California). Adam es un próspero granjero y un hombre puritano y riguroso. Tanto a Cal como Aron se les dijo que su madre había muerto y estaba en el cielo. Sin embargo, Cal sospecha que vive y que es una misteriosa mujer que regenta un burdel cerca de donde viven su ex marido y sus hijos. Al inicio de Al Este del Edén le vemos siguiéndola. No tardarán en conocerse y acabará por conocer todo lo que hasta entonces ignoraba sobre ella y su propia vida.


Otro motivo de fricción entre Cal y Aron es la bella Abra, que inicialmente es la novia del segundo. Poco a poco la chica empieza conociendo a Cal y dándose cuenta de que no es malo, como todos dicen, sino que es una persona herida. Abra fue interpretada por Julie Harris, inicialmente rechazada por Jack Warner, que la consideraba demasiado mayor para dar vida a Abra. Kazan insistió y acabó haciendo el personaje, que enamoró al público con su encanto y sensibilidad.

Para tratar de complacer a su padre, Cal planta judías, cuyo precio ha subido debido a la Primera Guerra Mundial. Está muy ilusionado con el proyecto y le pide dinero a su madre. El negocio es un éxito, y Cal decide entregarle el dinero ganado a Adam como regalo de cumpleaños. Sin embargo, éste lo rechaza argumentando que son beneficios obtenidos inmoralmente, aprovechando los bajos precios causados por la guerra. Cal, roto de dolor por su desprecio, se enfrenta a su padre violentamente.

Partiendo del conflicto entre los dos hermanos, Kazan aborda temas más profundos como los problemas generacionales entre padres e hijos o la nociva influencia de la religión. La utilización del entonces novedoso Cinemascope (la fotografía de Ted McCord es sobresaliente) le proporciona a Kazan la oportunidad de conseguir una película de una gran belleza plástica, plasmando el encanto del paisaje californiano y subrayando la poesía de la película. Asimismo, el inteligente y arriesgado uso de los encuadres refleja muy bien las divergencias entre los personajes. Para acabar de redondear el lírico conjunto, debe hacerse una mención especial a la música de Leonard Rosenman, en su primera partitura para el cine.

Al Este del Edén fue rodada en Salinas y Monterey (California), así como en la Denslow Morgan Preston Mansion, de Mendocino (para las escenas del interior de la casa de los Trask), y en los estudios de la Warner en Burbank.

El estreno tuvo lugar el 9 de marzo (Nueva York) y el 16 de marzo de 1955 (Los Ángeles). En España, se estrenó el 6 de octubre de 1958 (Barcelona) y el 13 de noviembre de 1958 (Madrid). James Dean no asistió a ninguna de las premieres americanas, por lo que fue amonestado por Jack Warner.

26 de abril de 2016

Vivir deprisa, morir joven: James Dean (1931-1955). Por Juan Pais



El breve pero denso recorrido vital que llevó a James Dean desde las llanuras de Indiana hasta el cruce de las autopistas estatales 41 y 46 en Cholame (California) se inició el 8 de febrero de 1931 en un pueblo llamado Marion. El hijo de Winton Dean y Mildred Wilson fue bautizado como James Byron Dean y creció sano y feliz, siendo su vida solamente alterada en esos primeros años por el traslado de la familia a California, donde se establecieron en 1937 cuando el padre comenzó a trabajar como mecánico dentista, profesión con la que pretendía prosperar dejando atrás el rigor y las penurias de su anterior vida como agricultor.

Los Dean se instalaron en Santa Mónica y el pequeño, al que llamaban Jimmy, fue matriculado en un colegio de Brentwood, Los Ángeles. Según quienes los conocieron en aquella época, madre e hijo estaban muy unidos y ella era su principal compañera de juegos. Jimmy era un niño algo introvertido aunque tranquilo y feliz. Por desgracia, el destino tenía preparado un duro golpe para la familia, que cambiaría el carácter de James para siempre.

Mildred empezó a sufrir dolores de estómago y a perder peso. Alarmada, acudió al médico y el diagnóstico de éste fue implacable: cáncer de útero. Corría el año 1938, y el tratamiento apenas mantuvo con vida a Mildred dos años. Cuando murió, Winton y James se quedaron destrozados. Para un adulto es muy duro perder a su esposa pero su dolor no es tan agudo como el de un niño de nueve años que pierde a su madre, sobre todo cuando éste tiene un carácter sensible y frágil. Tal y como dijo alguien sobre Dean, él también murió un poco con su madre.

Incapaz de cuidarle solo, Winton llevó a su vástago a casa de su hermana, Ortense, y el marido de ésta, Marcus Winslow, que tenían un granja en su Indiana natal. Ortense y Marcus eran personas austeras y bondadosas, pertenecientes al credo quáquero, y cuidaron cariñosamente de Jimmy, cuyo padre se casó tras participar en la Segunda Guerra Mundial. La formación del muchacho, convertido en un adolescente tímido, se llevó a cabo en el Fairmount High School, donde no fue un estudiante especialmente brillante, aunque destacó en los deportes, siendo un celebrado jugador de baseball y baloncesto.

En aquellos años, Jimmy estableció una estrecha relación con el pastor religioso James DeWeerd, que ejerció como su mentor, estimulando su entonces naciente afición por el teatro. El vínculo entre ambos dio pie años después a mucha controversia. Para algunos de sus biógrafos su relación había sido más que amistosa mientras que otros hablaban de mero tutelaje por parte del clérigo. Poco antes de morir, Elizabeth Taylor le contó a un amigo periodista que Dean le había confesado durante el rodaje de Gigante (Giant, 1956) que DeWeerd había abusado sexualmente de él, algo que le traumatizó. Taylor insistió en que esas declaraciones eran off the record.

22 de abril de 2016

Hitchcock / Truffaut : tributo al cine


La palabra es un canal eterno para hacer brotar lo mejor y también lo peor de la creatividad artística. A través de ella elaboramos discursos y diatribas que pueden llegar a tener un eco importante cuando del valor de las mismas se desprende una gran repercusión. Cuando las palabras surgen del diálogo reflexivo, lo que obtenemos es un fresco en el que cobran vida los posicionamientos en base al contraste de ideas y a la interpelación de argumentos. Sin embargo, la entrevista más famosa de la historia del cine es principalmente una lección de cine; probablemente la mejor que cualquier crítico o cinéfilo pueda recibir jamás.

Debemos situarnos a finales de los años cincuenta. Una auténtica revolución sacudía los cimientos del cine francés con la aparición de una serie de jóvenes creadores que combatían el anquilosamiento del celuloide galo a través de una serie de propuestas que renovaban el lenguaje y el fondo temático. Eran directores entusiastas y rompedores que estaban cambiando la forma de entender y ver el cine a través de una fórmula estilística innovadora. Surgidos de las páginas de "Cahiers du Cinema", donde trabajaban como críticos, constituían una nueva generación de estudiosos del séptimo arte que, en cuando tuvieron la oportunidad, insuflaron modernidad a sus creaciones desde el conocimiento y el respeto exquisito por las obras de realizadores importantes en quienes hallaban unos trazos de genialidad que les resultaban extraordinariamente inspiradores. Con el tiempo, a su movimiento se le llamó "Nouvelle Vague" y entre ellos encontramos los míticos nombres de Jean-Luc Godard, Claude Chabrol, Éric Rohmer, Jacques Rivette, Agnès Varda, Louis Malle y François Truffaut.

Truffaut era quizá el más apasionado y visceral de todos ellos. Con sólo tres películas en su haber y menos de treinta años, ya había firmado una auténtica obra maestra: Los Cuatrocientos Golpes (Les Quatre Cents Coups, 1959). No obstante, las inquietudes del joven cineasta iban más allá de sus constantes proyectos puesto que la pasión cinéfila que atesoraba le conducía constantemente hacia la revisión de otras cinematografías y, en particular, estaba particularmente atraído por la labor de algunos de los grandes colosos de Hollywood como John Ford, Howard Hawks y Alfred Hitchcock. Por la carrera de este último sentía una especial fascinación que se vio incrementada cuando tuvo la oportunidad de entrevistarle, junto a Claude Chabrol, durante la promoción de la película Atrapa a un Ladrón (To Catch a Thief, 1955) en Cannes. Ambos entrevistadores trabajaban en un artículo sobre Hitchcock para "Cahiers du Cinema", pero Truffaut consideró que aquel reportaje se quedaba corto ante la magnificencia del personaje.

En los años posteriores siguió quedándose anonadado con la maestría del director en títulos como Vertigo (1958), Con la Muerte en los Talones (North by Northwest, 1959), y Psicosis (Psycho, 1960). Ante lo que consideraba como auténticas obras maestras, mostraba perplejidad cuando la crítica estadounidense seguía considerando a Hitchcock como un director ligero que creaba obras entretenidas con poco fondo. Herido por lo que juzgaba como una injusticia atroz, Truffaut decidió escribir una carta al maestro en la que, además de grandes alabanzas, le proponía una larga entrevista en la que la labor del realizador sería la gran protagonista. Hitch agradeció enormemente las palabras de Truffaut y aceptó la oferta.