1 de julio de 2016

Recorriendo Universal Studios con Steven Spielberg


Anthony Breznican, redactor estrella de Entertainment Weekly, ha tenido el privilegio de realizar una ruta por el backlot de Universal Studios con el mismísimo Steven Spielberg. Tomando como punto de partida las oficinas de Amblin Partners, situadas dentro del complejo de los estudios, Spielberg comparte anécdotas y experiencias mientras el redactor disfruta de un tour cinco estrellas.

El director conduce el vehículo mientras muestra a Breznican otra perspectiva de su alma mater u hogar ancestral. Recuerda los momentos en los que conseguía entrar en los estudios a los dieciséis años para aprender todo lo que pudiera sobre producción y realización. Sus veranos los pasaba en los estudios conociendo cómo trabajaban los montadores e intentando colarse en cuantos set de rodaje pudiese. No tuvo problemas en los platós de series de televisión pero con las películas la historia era diferente. Cuenta como fue expulsado del set de Cortina Rasgada (Torn Curtain,1966) aunque consiguió ver  a lo lejos cómo Alfred Hitchcock daba instrucciones a Julie Andrews.

Durante el paseo pasan por Courthouse Square, la plaza donde se rodó Regreso al Futuro (Back to the Future, 1985) y sus secuelas. Después, a través del Steven Spielberg Drive, el director comenta su idea de recuperar al Orca para la atracción de Jaws. Posteriormente, llegan al set de Psicosis (Psycho, 1960), y un poco más arriba al fuselaje del 747 utilizado en una crucial secuencia de La Guerra de los Mundos (War of the Worlds, 2005). Aún queda parte del decorado usado para recrear el centro de visitantes abandonado en El Mundo Perdido (The Lost World: Jurassic Park, 1997). Ambos pasan junto a él de regreso a las oficinas de Amblin.


28 de junio de 2016

Aquellos maravillosos 70: Dos Buenos Tipos (The Nice Guys). Por Mike Sanz



En 1977, Jackson Healey (Russell Crowe), un matón de tres al cuarto, recibe el encargo de encontrar y proteger a Amelia, la hija de un importante cargo político de Los Ángeles. Cuando Healey descubre que se ha metido en una trama enmarañada que le lleva a varios asesinatos conectados con la industria del porno, pide ayuda Holland March (Ryan Gosling), un investigador privado con más alcohol en sangre que olfato.

Tras el éxito millonario de Iron Man 3 (2013), el director y guionista Shane Black decidió continuar trabajando la fórmula de las buddy movies que tantas alegrías le ha reportado (Arma Letal y sus secuelas o Kiss kiss, bang bang) antes de dar el salto al universo de Depredador y continuar con las sagas mastodónticas. El resultado es Dos Buenos Tipos (The Nice Guys), una película sumamente divertida y protagonizada por dos grandes actores que nos tienen acostumbrados al drama, pero que funcionan a la perfección en la comedia, como son Ryan Gosling y Russell Crowe. La nueva cinta de Black se inscribe en el mencionado género de las pelis de colegas y reúne el humor y los elementos característicos de su director, si bien va un paso más allá al adentrarse en un subgénero específico: el neo-noir ambientado en los setenta, las nuevas películas de género negro que retratan una época concreta.


Por convención, el género negro ha recurrido a épocas pasadas, convulsas y específicas, como los años treinta de la Ley Seca, la Gran Depresión y los cuarenta de la Segunda Guerra Mundial, para mostrar los abusos de poder, la corrupción y la violencia imperantes. Tal es el caso de clásicos como El Padrino (The Godfather, 1972) o Los Intocables de Eliot Ness (The Untouchables, 1987), así como de ficciones televisivas del estilo de Boardwalk Empire (2010) y Mob City (2013). Sin embargo, en los últimos años esta época ha caído en el terreno de la parodia (véase Gangster Squad, 2013), y han sido los años setenta los que han tomado el relevo.

Uno de los pioneros en acercarse a esta década con ojo crítico fue el siempre interesante Paul Thomas Anderson, quien retrató el submundo del cine porno de los setenta (conexiones con la mafia incluidas) en Boogie Nights (1997), un excepcional retrato de personajes frágiles a la deriva. Cuando Ridley Scott probó suerte en el género negro, eligió los años setenta para ambientar American Gangster (2007), el ascenso al poder de Frank Lucas y la lucha de unos pocos policías honrados por poner fin a su imperio de narcotráfico. No es coincidencia que películas posteriores como La Gran Estafa Americana (American Hustle, 2013) y Puro Vicio (Inherent Vice, 2014) ambientaran sus intrigas detectivescas en una época marcada por el fin de los años de la psicodelia y el comienzo de la cultura de consumo que estallaría en los 80, la crisis del petróleo, el desengaño colectivo a raíz del caso Watergate y el fin de la guerra de Vietnam; un telón de fondo en el que se pueden leer numerosos paralelismos con nuestro presente. El guionista y productor Noah Hawley se valió de este contexto para reflejar las ansiedades que movían a los protagonistas de la excelente segunda temporada de Fargo (2015), ambientada, curiosamente, en 1979, con la campaña de Ronald Reagan bien presente.


Dos Buenos Tipos no se limita a plantear una trama enrevesada y un buen número de gags cómicos a los espectadores, sino que aprovecha este contexto de incertidumbre y paranoia para enriquecer su historia. Son varias las alusiones a Nixon, a las sustancias alucinógenas de diseño y a los cambios políticos (algunos de ellos vinculados con la industria del motor de Detroit) que atosigan y condicionan a la pareja protagonista, quienes reciben la inestimable ayuda de la hija de March, demasiado astuta para su edad. Si a esto le sumamos varios homenajes a la ya clásica L.A. Confidential (1997) y una banda sonora repleta de éxitos de la música disco y del funky (otra de las constantes del subgénero), por la que pululan canciones de Earth, Wind & Fire y de The Temptations, podemos asegurar con tranquilidad que estamos ante una película que no deja indiferente al espectador.

17 de junio de 2016

Canet de Mar y Juego de Tronos: "Blood of my Blood"

Samwell Tarly (John Bradley-West) no destaca por su valentía, fiereza y dotes de combate. Su talento reside en otras disciplinas más intelectuales. Decidido a sacar mayor partido a las mismas, obtiene el beneplácito del Lord Comandante Jon Snow (Kit Harington) para abandonar la Guardia de la Noche temporalmente y viajar a la Ciudadela de Antigua, en el suroeste de Poniente, donde aprenderá lo necesario para convertirse en Maestre y poder así ayudar a sus compañeros desde el conocimiento científico y místico.

Sam viaja al sur con Gilly (Hanna Murray), la muchacha salvaje a la que salvó de la exterminación a manos de los Caminantes Blancos, y su pequeño hijo, fruto de la relación incestuosa que mantenía con el impío Craster (Robert Pugh).  Entre Sam y Gilly ha surgido una relación que va mucho más allá de la amistad. La joven salvaje se ha enamorado del corazón noble de Sam. Confía totalmente en él y le apoya en cada una de sus decisiones.

Sabiendo que en la Ciudadela las mujeres no están admitidas, Sam decide hacer una parada en el camino y regresar a su hogar ancestral, Colina Cuerno (Horn Hill). Situada geográficamente en el Dominio, entre Altojardín (Highgarden) y Antigua (Oldtown), la fortaleza está regida por la familia Tarly desde hace varios siglos. El Dominio es conocido por sus fértiles tierras y su gran número de habitantes. La casa Tyrell de Altojardín ostenta el control burocrático y estratégico de la región.


Sin embargo, Sam no pudo disfrutar de su papel como heredero de tan brillante linaje puesto que su padre renegó de él por su gordura, cobardía y falta de habilidad en la caza y el combate. Por consiguiente, decidió enviarle al Muro para que la Guardia de la Noche lidiara con su torpeza. Pensaba que quizá, en las peores condiciones, Sam sacaría valores escondidos que le harían merecedor de la nobleza que caracteriza a la familia.

Ante la autoridad de un padre tan despótico, Sam nunca habría vuelto a Colina Cuerno pero la seguridad de Gilly es demasiado importante para él y por ello decide volver para dejarla al cuidado de su madre y hermana.

A su llegada, todo son agasajos por parte de su madre, Melessa (Samantha Spiro), y  su hermana, Talla (Rebecca Benson). Sam presenta al bebé de Gilly como su propio hijo y todo transcurre de la mejor manera. Sin embargo, durante la cena hace su aparición el patriarca Randyll Tarly (James Faulkner) quien constata, a viva voz, que su hijo sigue siendo motivo de vergüenza y deshonra para él. En la cena también está presente el hermano de Sam, Dickon (Freddie Stroma), quien se ha convertido en la esperanza de futuro para la casa Tarly. Cuando Gilly comprueba que los furibundos ataques de Randyll no son contestados por Sam, decide intervenir y cuenta cómo el desheredado fue capaz de abatir a un Thennita y a un Caminante Blanco. Desgraciadamente, estas palabras provocan que Randyll descubra el origen de la joven y eso le disgusta especialmente puesto que su odio hacia los salvajes supera los límites admisibles. Ante los hechos, sentencia que la joven y su hijo podrán quedarse en el castillo como sirvientes siempre y cuando Sam se marche para no volver jamás.


Sam Tarly queda abotargado, empequeñecido ante la fortaleza verbal de su padre y está decidido a marcharse al alba sabiendo que Gilly y el pequeño Sam estarán a salvo. No obstante, acaba teniendo uno de sus arranques de valentía y determinación que le han caracterizado desde su paso por tierras salvajes. En última instancia, decide que se irán los tres juntos hacia la Ciudadela bajo el amparo de la noche. Pero antes de la huída, Sam toma la espada de acero valirio de la familia.

Colina Cuerno planteaba un enésimo reto para el equipo de localización de Juego de Tronos. Necesitaban un palacio con una estética no vista hasta ahora en la serie. Precisaban de lujosos interiores donde los responsables de escenografía pudieran trabajar con tranquilidad. Tras considerar varias opciones, la localización elegida fue el Castell de Santa Florentina, ubicado en la localidad catalana de Canet de Mar (comarca del Maresme). Los orígenes del enclave se encuentran en el siglo XI puesto que está documentado como masía fortificada. Tres siglos después, se construyeron dos espléndidas torres medievales que contribuyeron a hacer más inexpugnable el castillo. No obstante, el mayor esplendor de Santa Florentina llega a finales del siglo XIX cuando el empresario Ramon de Montaner i Vila, propietario de la finca, encarga a su sobrino, el posteriormente célebre arquitecto modernista Lluís Domènech i Muntaner, la restauración y ampliación de la masía medieval. El arquitecto y su equipo diseñaron un espacio habitable de 3.000 metros cuadrados caracterizado por el enaltecimiento de la belleza palaciega usando mármol artesanado en los suelos, vitrales coloridos, maderas talladas en los techos, cerámicas y otros alicientes estéticos que junto a la nueva planta del edificio convirtieron Santa Florentina en un referente del arte modernista.


Desde principios de septiembre de 2015, el equipo de caracterización de escenarios de Juego de Tronos estuvo presente en el castillo para convertir algunos de sus espacios en Colina Cuerno. El personal que gestiona el castillo está acostumbrado a vivir rodajes y grandes acontecimientos en la propiedad pero nada les había preparado para el asombro que les embargó mientras el equipo de la serie estuvo allí. El nivel de la producción fue algo que no habían visto hasta ahora. La atención al detalle, la calidad del trabajo realizado y la capacidad de organización y movilización dejó atónitas a las personas que se encargan de preservar y difundir el legado histórico del castillo.

El equipo trajo consigo numerosos muebles, estandartes, tapices, objetos decorativos y utillería. El salón principal se convirtió en un comedor medieval palaciego en cuestión de pocos días. El castillo tiene mucha luz pero eso no interesaba a los responsables de la serie ya que necesitaban resaltar la oscuridad en los espacios interiores, teóricamente iluminados solamente por velas. Por ello, taparon las ventanas y crearon un escenario que refuerza la tensión que se vive durante la cena de los Tarly. Incluso el jardín fue modificado de forma efímera para adaptarlo a sus necesidades. Un equipo de más de cien personas trabajó durante dos días de mediados de septiembre para rodar las cuatro secuencias que aparecen en el capítulo 56, titulado "Blood of my Blood".

A continuación, combinamos imágenes del capítulo con otras sacadas durante una visita que realizamos al castillo a principios del mes de noviembre de 2015. 

14 de junio de 2016

11/22/63. Por Mike Sanz



Jake Epping, un joven profesor de lengua y literatura en un instituto de Maine, ve cómo su vida se hunde en la rutina y la monotonía. Su esposa le pide el divorcio y sus alumnos pasan de las clases. Es entonces cuando su mejor amigo, Al, el dueño de una cafetería, le muestra un agujero temporal que le traslada hacia 1960 y le pide un favor, que salve al presidente Kennedy en 1963 para cambiar el rumbo de la historia. Jake ve una oportunidad de mejorar su vida, por lo que decide dar el salto.

Hulu, la plataforma de vídeo en línea, sigue los pasos de sus competidoras, Amazon y Netflix, y se atreve con las series de producción propia. Tras el éxito moderado de Deadbeat, a principios de 2016 ha estrenado 11/22/63, la adaptación de la novela homónima de Stephen King que fantasea con la posibilidad de volver al pasado para impedir el asesinato de JFK y cambiar la historia de la segunda mitad del siglo XX. De este modo, entra en el terreno de la ficción especulativa y las distopías, caso de The Man in the High Castle (2015) y la novela de Philip K. Dick en que se basa, si bien se centra en la construcción y en el desarrollo de los personajes más que en los elementos de ciencia ficción, como es habitual en los trabajos más recientes de King (Joyland).

La miniserie cuenta con un equipo de lujo. Viene avalada por JJ Abrams y sus colegas de Bad Robot, lo que implica una factura técnica cuidada, y la encargada de adaptar la novela es Bridget Carpenter, guionista de sobrada experiencia que figura en los créditos de Friday Night Lights. El director escocés Kevin MacDonald (State of Play, 2009) dirige varios de los episodios, mientras que su compositor habitual, Alex Heffes, se encarga de una banda sonora inspirada en el trabajo de Thomas Newman. Al frente del reparto encontramos a un inspirado James Franco en uno de sus papeles más contenidos y humanos, posiblemente lo mejor que ha hecho desde 127 horas (127 Hours, 2010). El peso dramático de 11/22/63 cae sobre este protagonista absoluto, si bien le acompañan secundarios como Sarah Gadon (una habitual de las películas más recientes de Cronenberg y su hijo, caso de Cosmópolis y Antiviral) y Chris Cooper, uno de los mejores actores de reparto con los que se puede contar.

11/22/63 comienza con fuerza, despliega todas las cartas sobre el tablero y lanza al protagonista a los años sesenta, en un despliegue de recreación histórica sorprendente por su atención al detalle. A medida que transcurren los ocho episodios y se sucede el desfile de personajes reales, las teorías acerca del magnicidio quedan relegadas a un segundo plano, por lo que la serie pierda fuerza en el tramo medio, más centrado en la vida de Jake en el pasado. Por suerte, el final retoma el espíritu de los primeros capítulos y deja a los espectadores con la boca abierta. 


A pesar de las alusiones a sucesos históricos, se incluyen ciertos elementos que vinculan a 11/22/63 con otras ficciones de King ambientadas en épocas pasadas. Es el caso de Corazones en Atlántida (Hearts in Atlantis, 2001), La Milla Verde (The Green Mile, 1999) y Cuenta Conmigo (Stand by Me, 1986). Las cuatro reflexionan acerca del cliché de que «todo tiempo pasado fue mejor», nos presentan a un protagonista que lucha contra las injusticias del mundo adulto en la América rural y comparten un aura de cuento, es decir, añaden ciertos elementos fantásticos que, lejos de chocar con el realismo de la trama, lo realzan y refuerzan la trascendencia de las aventuras que viven los personajes. Este componente sobrenatural queda ejemplificado con las figuras de Ted Brautigan, el psíquico al que persigue el gobierno; John Coffey y su bondad infinita («como el café, pero se escribe diferente»); el cadáver de un niño llamado Ray Brower que despierta la curiosidad de cuatro jóvenes amigos, y en el propio Jake Epping, un viajero temporal que se busca a sí mismo.

La aportación de 11/22/63 reside en cómo subraya que no se puede cambiar el pasado (en la serie, el pasado es un personaje más que actúa de antagonista de Jake) o, más bien, en cómo no conviene obsesionarse con él e intentar alterarlo. Esta sensación de impotencia marca al protagonista y a otros viajeros temporales con los que se topa en su camino hasta llegar a un tercer acto sobresaliente por su contundencia y juego dramático. En resumen, no puedo más que recomendar esta adaptación de la novela de Stephen King. La espera (o el viaje) merecerá la pena.

6 de junio de 2016

Dubrovnik y Juego de Tronos: quinta temporada

Cerramos el ciclo de artículos sobre la vinculación entre la ciudad croata de Dubrovnik y Game of Thrones con el repaso de una localización que aparece de forma recurrente en la quinta temporada de la serie. Debo hacer constar que en la sexta temporada, actualmente en emisión, las localizaciones exteriores de Desembarco del Rey han sido rodadas en Girona, puesto que se necesitaba mayor amplitud de espacio en las escalinatas del Gran Septo de Baelor y nuevas calles que ofrecieran variedad a lo anteriormente conocido. Solo se requería la presencia del mar en una única secuencia y fue por ello que se rodó en Dubrovnik un segmento del primer capítulo, titulado "The Red Woman". Vemos la escena cuando Cersei (Lena Headey) acude a la Bahía del Aguasnegras esperando con ilusión la llegada de su hija Myrcella y, desgraciadamente, lo que contempla es la venida de Jaime (Nicolaj Coster-Waldau) con el cadáver de la joven.

Pero regresemos a la potente quinta temporada para trasladarnos al primero de sus episodios: "The Wars to Come". Tywin Lannister (Charles Dance) ha muerto asesinado por su propio hijo, Tyrion (Peter Dinklage), quien ha escapado al otro lado del Mar Angosto junto a Varys (Conleth Hill). Cersei acude al Gran Septo para presentar sus respetos. A ambos lados de la larga escalinata se han situado representantes de los Siete Reinos y miembros de la Corte. Mientras sube los peldaños que conducen hacia el templo, Cersei observa con desagrado la presencia de Margaery Tyrell (Natalie Dormer), la futura Reina de Poniente. El Septón Supremo se dirige a ella para pedirle la autorización de inicio. Pero Cersei requiere un tiempo a solas en el interior del templo y ordena al Septón que posponga unos minutos el inicio de la ceremonia.


Las escalinatas del templo reaparecen en el tercer episodio, titulado "High Sparrow". Es el día de la boda entre el Rey Tommen Baratheon (Dean-Charles Chapman) y Margaery Tyrell. Mientras se acerca al Septo, comprueba que el populacho está contento con la nueva Reina. Su poder y posición en la Corte empiezan a decaer y eso la pone en estado de máxima alerta. 



En el siguiente capítulo, titulado "Sons of the Harpy", Cersei realiza un movimiento estratégico de riesgo al autorizar que una facción religiosa radical, conocida como la Fe Militante, tome el control del Gran Septo y persiga las depravaciones que se cometen en la capital. Este grupo de personas sin nombre que no busca riquezas ni reconocimiento sino la restitución de la auténtica Fe en los Siete Dioses, está liderada por aquél que llaman "Gorrión Supremo" (Jonathan Pryce). Él será el nuevo guardián de la Fe en la capital pero, al investirlo de autoridad, Cersei habrá cometido un grave error puesto que los gorriones se acabarán volviendo contra ella. Por el momento, su plan resulta enormemente positivo ya que Ser Loras Tyrell (Finn Jones) es detenido por la Fe Militante acusado de comportamiento lascivo debido a su homosexualidad. De esta manera, consigue causar dolor a Margaery, su principal objetivo.

Margaery pide explicaciones a Tommen quien, obviamente, desconoce lo sucedido. Se dirige a su madre reclamando respuestas pero ésta le responde que deberá ser él quien negocie con el "Gorrión Supremo". Creyendo que está preparado para ostentar su autoridad, se dirige al Septo con su Guardia para liberar a Loras pero los hombres de la Fe Militante le bloquean el paso argumentando que el líder de la orden está orando y no puede ser molestado. Uno de sus guardias le hace saber que están dispuestos a enfrentarse a los radicales para abrirse paso al templo. Tommen empieza a flaquear en su coraje y acaba ordenando la retirada cuando oye los insultos de la plebe, quien le acusa de bastardo y de ser una abominación. Ante tal situación, prefiere evitar el derramamiento de sangre y afirma que habrá otras maneras de conseguir la liberación.

Finalmente, llegamos al último capítulo de la temporada, titulado "Mother's Mercy". Cersei ha caído víctima de su propio plan y está presa en las mazmorras del Septo acusada de adulterio e incesto. Ante la desesperación y el maltrato que sufre a manos de la Septa Unella (Hannah Waddingham) y viendo que no tiene otra salida, confiesa ante el "Gorrión Supremo" que yació con su primo Lancel Lannister (Eugene Simon) aunque miente al afirmar que las acusaciones sobre su relación incestuosa con Jaime son falsas, al igual que su participación en un complot para acabar con la vida de su marido, el Rey Robert Baratheon (Mark Addy). El líder religioso decide concederle la Piedad de la Madre aunque la advierte de que deberá enfrentarse a un juicio para responder por los crímenes que no ha admitido. Además, tendrá que hacer un acto de expiación pública. Se verá obligada a recorrer el camino entre el Gran Septo y la Fortaleza Roja completamente desnuda ante los habitantes de la ciudad. En la escalinata del Septo, el líder de la Fe Militante pronuncia las siguientes palabras:
"A sinner comes before you, Cersei of House Lannister. 
Mother to His Grace, King Tommen, widow of His Grace, King Robert. 
She has committed the acts of falsehood and fornication. 
She has confessed her sins, and begged for forgiveness. 
To demonstrate her repentance, she will cast aside all pride, all artifice, and present herself as the gods made her... to you, the good people of this city. 
She comes before you with a solemn heart, shorn of secrets, naked before the eyes of gods and men, to make her walk of atonement."