18 de febrero de 2018

¿Qué podemos esperar de la Berlinale?


Nuestro colaborador Carles Martinez Agenjo ha tenido la oportunidad de valorar las expectativas de la nueva edición del Festival de Cine de Berlín en Ràdio Estel. No os perdáis este análisis de partida de la Berlinale en lengua catalana.


16 de febrero de 2018

Black Panther (2018)


Tras los acontecimientos vividos en Civil War, T'Challa (Chadwick Boseman) debe afrontar su ascensión al trono de Wakanda mientras trata de sobrellevar la pérdida de su padre. El peso del liderazgo y el deseo de mantener unida a su nación se combinará con el surgimiento de una nueva amenaza que pondrá en cuestión el equilibrio reinante en Wakanda y fuera de ella...

Con BlackPanther, Marvel Studios demuestra, una vez más, su capacidad para mutarse y abordar, con solvencia, apuestas muy diversas de su extenso repertorio. Ryan Coogler sobresale en la puesta en escena y construye un mensaje donde destacan grandes valores humanos y culturales. La premisa del director consiste, ante todo, en conocer la historia de Wakanda y su sociedad para mostrar sus complejidades. Este viaje por los recovecos de un reino africano aislacionista e hipertecnológico, se traslada a la pantalla con sobriedad y elegancia, aunque no por ello se despega de los elementos arraigados en la tradición más salvaje. El sentido del humor, además, fluye sin imposturas y degrada a películas fallidas como Thor Ragnarok e Iron Man 3.

El personaje creado por Stan Lee y Jack Kirby en 1966, encuentra en esta película una traslación modernizada que construye argumento desde el respeto y el cariño. El libreto del propio Coogler y Joe Robert Cole está imbuido por la tradición expresada en las viñetas pero, a la vez, traza nuevas interpretaciones que en todo momento se integran con naturalidad al relato. Coogler y Cole son dos jóvenes cineastas que han destacado en proyectos independientes y que tienen ganas de demostrar que su talento puede hallar pábulo entre las grandes audiencias. En el caso del primero, ya vio recompensado su buen hacer con Creed (2016), demostrando que sabe adaptarse a una franquicia reverenciada para generar nuevas expectativas de calidad.

Este respeto y admiración por el material de origen es palpable a lo largo de todo el metraje. El prólogo de la cinta tiene la virtud de ser suficientemente evocador como para captar la atención a partir de elementos de fascinación por lo exótico. La nobleza y la honorabilidad, mezclada con el misticismo, están muy patentes y suponen el primer paso hacia la definición cultural de una nación africana que, desde la ficción, actúa como factor de reivindicación para todo un continente. Wakanda es un reino ancestral que atrae irremisiblemente a todo aquel espectador que mantenga intacta la capacidad de soñar.

ATENCIÓN, SPOILERS A PARTIR DE AQUÍ.

12 de febrero de 2018

The Florida Project (2017)

 


CUANDO EL NIÑO ERA NIÑO


Ahora que ya hemos superado la resaca de los Goya y poco más hay que aportar, valdría la pena recuperar alguno de sus aciertos pasados. Más que todo, porque en el presente difícil será encontrar algo de reivindicación certera… 

Corría el año 2008 y la película Invisibles, producida por Javier Bardem, se llevaba el Goya a mejor largometraje documental. En consecuencia, los terribles conflictos que en dicho film se mostraban, se hacían visibles para gran parte del público. A través de la mirada de 5 conocidos directores (Coixet, Wenders, Aranoa, Barroso y Corcuera), se le ofrecía al espectador la oportunidad de redescubrir la cruda realidad mundial. Una serie de injustas verdades, extrañamente arrinconadas por parte de la opinión pública. Pero tan despiadadas en su existencia como dramáticas en su expresión. 

Han pasado más de diez años y el drama perdura en nuestras vidas. ¿Cómo acallar el doloroso testimonio de las mujeres congoleñas que, progresivamente, desaparecían frente a la cámara de Wenders? Cómo hacerlo, cuando la oscuridad de su infortunio sigue ímplicito en los vestidos negros del personal asistente a todas las últimas galas. Ya sea en los Globos de Oro, los Gaudí o los Goya. ¿Y qué habrá sido de los niños que dejaron de serlo contra su voluntad, secuestrados y entrenados para combatir en la guerra civil del norte de Uganda? Ni León de Aranoa lo sabrá. 

Por eso, a veces, lo importante no es solo mostrar, sino insistir y recordar. Y al margen de toda reivindicación que se hace desde la doble moral del glamour y la justicia, la parte realmente positiva de los certámenes es que retrasan el proceso de olvido. Una película premiada (o incluso nominada) es una obra que perdura con mayor intensidad en la memoria colectiva. O en el caso de las que aún tienen programado su estreno, la anticipación gratuita y efectiva con la que ninguna campaña publicitaria puede competir. 

He aquí el caso de The Florida Project (Sean Baker, 2017), una película recién llegada a nuestras salas y precedida por la buena fama de sus logros. No solo de aquellos que han tomado forma de estatuilla, sino por su capacidad para revelar, como en la ya mencionada Invisibles, realidades ignoradas por la sociedad. En este caso, la miseria coexistente en las afueras del Walt Disney World Resort en Orlando (Florida). Concretamente en uno de los moteles de carretera donde, si antes pernoctaban turistas, ahora malviven familias de manera indefinida. El tono violáceo de sus paredes y el gran letrero que proclama su nombre: The Magic Castle, no engaña a nadie. El Castillo de la Cenicienta se encuentra al otro lado del muro. 

9 de febrero de 2018

Star Wars: Los Últimos Jedi (Star Wars: The Last Jedi, 2017)


Star Wars: The Last Jedi... Largo tiempo he pensado en esta esperada película desde que acudí a una sesión en el Phenomena de Barcelona a finales de diciembre. Primero pensé: "hay que escribir sobre ella inmediatamente y dar forma a una crítica que no puede faltar en el site". Sin embargo, poco después me invadió un nuevo pensamiento: "Concédete un segundo visionado, reposa las impresiones iniciales, y vuelve a la carga con los conceptos más firmes". Pues al final, ni segundo visionado ni crítica inmediata.

¿Por qué me ha ocurrido esto? Y quizá más importante, ¿por qué es relevante contarlo en un artículo?. La respuesta viene dada por las sensaciones contrapuestas y sentimientos encontrados con los que salí de la sala. Es la primera vez, en toda la saga galáctica, que experimenté perplejidad tras la proyección. Rian Johnson había creado un film que no podía catalogar como óptimo ni como bodrio.

Pasado el tiempo, he decidido que no escribiré una crítica formal de la película, como sí hice con El Despertar de la Fuerza (The Force Awakens, 2015). A mi entender, The Last Jedi no ha discurrido por los cauces habituales de la franquicia y lo que me apetece es volcar una serie de comentarios desenfadados y caóticos sobre una cinta que es un cocktail de aciertos y fracasos. Su legado no se analizará dignamente hasta dentro de unos años, cuando la nueva trilogía sea ya un canon asentado y las contribuciones del film hayan ganado en contexto.

Advierto de SPOILERS si es que hay alguien que todavía no la haya visto.