martes, 1 de septiembre de 2015

Star Wars. Universo expandido: libros, cómics y videojuegos

La expansión del universo de Star Wars se ha propagado por toda clase de medios durante las últimas cuatro décadas. Los productos de la franquicia pronto fueron considerados como garantía de éxito comercial y los acuerdos con editoriales, cadenas de televisión y empresas de creación de videojuegos, empezaron a llegar bajo la estricta aprobación de George Lucas. Hemos hablado de las series de animación pero llegó el momento de comentar algunas de las principales aportaciones del universo expandido en libros, cómics y videojuegos.

Mucho tiempo ha pasado desde que se publicara el primer libro basado en la saga de Star Wars. Se trataba de la novelización de Star Wars: Una Nueva Esperanza, escrita por Alan Dean Foster. Tras el estreno de la película en 1977, la primera edición se agotó con rapidez y descubrió un nuevo campo de atracción que George Lucas empezó a explotar en los años venideros.

En 1978, se publicó El Ojo de la Mente, también escrita por Alan Dean Foster. Narraba una aventura posterior a los hechos de Una Nueva Esperanza y se considera como la primera novela oficial del universo expandido de Star Wars. Los cómics tomaron entonces el relevo con la adaptación en viñeta de la emblemática película de 1977. Ese fue el prólogo de una aventura grandiosa que iba a sacudir los quioscos de todo el mundo. Para la primera de las sagas, George Lucas contrató al célebre autor Roy Thomas (responsable de colecciones como Conan y Tarzán) quien, a su vez, contó con los dibujantes Howard Chaykin y Steve Leialoha para plasmar Una Nueva Esperanza en unas potentes viñetas.

La producción de cómics continuó de forma incipiente, en los años posteriores, pero saltamos de nuevo a los libros para hablar de la producción más influyente en este campo. Nos referimos a la novela superventas Heredero del Imperio, escrita por Timothy Zahn. Este libro, publicado en 1991, generó una auténtica explosión de entusiasmo entre los fans ya que, a través de sus páginas, podían asistir a sucesos posteriores a El Retorno del Jedi. Además de presentar a los personajes clásicos con su evolución correspondiente, Zahn introdujo a otros protagonistas que se han convertido en esenciales, dentro del universo expandido, como Mara Jade y el Almirante Thrawn. Esta saga continuó con El Resurgir de la Fuerza Oscura y La Última Orden, en lo que vino a llamarse la Trilogía de Thrawn. Este éxito conllevó nuevas aportaciones de otros autores que siguieron ampliando tramas de futuro dentro de la saga.

En cuanto a los cómics, la editorial Dark Horse se hizo con los derechos sobre la saga en 1991. Desde entonces, ha publicado más de 100 cómics de Star Wars en sus colecciones. El principio que han seguido desde el primer momento ha sido el siguiente: “hacer cómics de Star Wars con cariño, explicitando un auténtico interés por ampliar la leyenda de la serie mediante historias que se alimentasen de lo ya creado.”

Con la llegada de las precuelas, se inició una nueva tanda de novelizaciones y colecciones de cómics centradas en las Guerras Clon y en los hechos que acaecen entre las diferentes películas.

Recientemente, con la compra de Lucasfilm por parte del conglomerado Disney y la puesta en marcha de nuevas sagas en el cine, se han iniciado una serie de colecciones de cómics que regresan argumentalmente a la trilogía original para presentarnos capítulos inéditos en la vida de los personajes clásicos como Vader, Luke Skywalker, Han Solo, y Leia.

Los videojuegos suponen otro pilar fundamental en la expansión de la franquicia hacia otros medios. Con ellos, varias generaciones de jóvenes se han enganchado, de forma masiva, al canon de Star Wars.

El primer videojuego de la saga es un auténtico histórico. Se trata de The Empire Strikes Back. Salió a la venta en 1982, durante la primera gran oleada de videojuegos populares domesticos. Se presentaba en un cartucho para consolas Atari y contaba con la interfaz bidimensional propia de la época. Estaba ambientado en Hoth y colocaba al jugador en el lugar de un piloto rebelde que, a bordo de un snowspeeder, debía derribar a un grupo de AT-AT imperiales. La defensa del generador del escudo que facilitaba la evacuación de la flota Rebelde, era el objetivo a preservar.

La tecnología del momento no daba para mucho más y hubo que esperar a 1993 para encontrar el primer videojuego de gran formato. Estamos hablando del clásico X-Wing, realizado ya por la división de videojuegos creada por George Lucas: LucasArts. Se presentaba como CD-Rom y era fundamentalmente un simulador de vuelo con el que el jugador podía pilotar todo tipo de cazas de la saga en combate constante. Con el X-Wing, la saga llegó hasta chavales que ni siquiera sabían lo que era Star Wars pero que, sin embargo, fueron atraídos por una propuesta atractiva de pilotaje.

Con la aparición de las precuelas, el mercado de Star Wars volvió a reactivarse y la nueva generación de videojuegos interactivos desembarcó en la saga con propuestas como Knights of the Old Republic (2003), donde los jugadores podían meterse de lleno en la época dorada de los Jedi y los Sith, miles de años antes de Una Nueva Esperanza. El éxito del producto fue altísimo y llegó una secuela llamada The Sith Lords, donde la acción se trasladaba hasta cinco años después del estallido de la Guerra Civil galáctica. Maniobrar las espadas láser con el mando del PC o la consola era un aliciente de enorme atractivo.

En 2004, asistimos a otro bombazo: Battlefront. Se trataba de un juego completísimo en el que podías formar parte de cualquiera de las campañas militares vistas en las películas. Se podía elegir cualquier planeta conocido e incluso alguno de nuevo y también se podía escoger el bando donde luchar. Una auténtica gozada que rompió récords de ventas. Sus diferentes secuelas no han hecho más que aumentar la repercusión de un producto que utiliza las películas como pretexto para ampliar las batallas y los escenarios.

Otro momento cumbre fue el lanzamiento del videojuego que adaptaba la última entrega fílmica estrenada hasta ahora: Revenge of the Sith. Podías escoger entre ser Obi-Wan Kenobi o Anakin Skywalker. Reproducía el argumento de la película pero también presentaba nuevos personajes y escenarios. Además, incorporaba algo inédito y sorprendente: la posibilidad de un final alternativo en el que Anakin vencía a Kenobi en Mustafar.

En los últimos años, videojuegos como Republic Commando han mantenido vivo el interés por la saga mientras se espera con expectación el lanzamiento de nuevos productos, coincidiendo con la nueva etapa cinematográfica de Lucasfilm.

Star Wars. Manual de Supervivencia es un proyecto de LASDAOALPLAY? y El cine de Hollywood.

lunes, 24 de agosto de 2015

Spielberg on Spielberg: Minority Report (2002)


"Siempre quise hacer una película con una historia del estilo de George Orwell porque cuando era joven leí 1984 y me encantó. También quería hacer algo en la línea del cine negro. Minority Report ofrecía ambas posibilidades."

Tras el éxito comercial de Desafío Total (Total Recall, 1990), uno de sus guionistas, Gary Goldman, adquirió los derechos de "The Minority Report", otra historia corta del maestro de la ciencia ficción literaria Philip K. Dick. Goldman escribió un primer borrador junto a Ronald Shusett, también guionista de Total Recall y Alien (1979). Pero el proyecto no acabó de convencer a los ejecutivos de la 20th Century Fox y durmió el sueño de los justos hasta que el novelista Jon Cohen decidió escribir un nuevo tratamiento. La Fox había decidido apostar por el nuevo material y fichó al holandés afincado en Hollywood, Jan De Bont, como director. 

Fue en ese momento cuando Tom Cruise se interesó por el guión y decidió protagonizar la futura película. Sin embargo, sus planes diferían de los previstos por el estudio. Cuando leyó el borrador de Cohen pensó que por fin se presentaba el proyecto ideal para trabajar con Steven Spielberg. Ambos se habían conocido en el set de Risky Business (1983) cuando Spielberg visitó el rodaje invitado por su colega y futuro socio en DreamWorks, David Geffen. En los años subsiguientes, Cruise y Spielberg se hicieron amigos y empezaron a buscar opciones para trabajar juntos. Iban a coincidir en Rain Man (1989) pero finalmente el director tuvo que dejar el proyecto por coincidencia de fechas con el rodaje de Indiana Jones y la Última Cruzada (Indiana Jones and the Last Crusade). Resulta interesante comprobar como la base de la amistad entre ambos era completamente diferente a la mantenida por Spielberg y Tom Hanks. En este último caso, director y actor tenían dudas iniciales acerca de trabajar juntos porque no querían mezclar los roles. Sin embargo, en el caso de Cruise, la amistad que forjaron derivó rápidamente hacia la opción de coincidir en un proyecto conjunto.
"Es un artista increíble y una persona excepcional. Quería trabajar con él desde hacía mucho tiempo y Minority Report fue la mejor opción para conseguirlo."
Tom Cruise, hablando sobre Steven Spielberg.

Cruise le pasó el guión de Jon Cohen al director y éste, tras leerlo, consideró que mantenía la excelente premisa argumental de Philip K. Dick y era idóneo para Cruise pero necesitaba algo más de trabajo en cuanto al desarrollo de la trama. Jon Cohen volvió a revisarlo y esta vez sí convenció a Spielberg para aceptar. Sin embargo, la agenda de ambos estaba llena en 1997 y, durante ese compás de espera, Spielberg trajo a otro guionista, Scott Frank, para que puliera el script.


En un principio, estaba previsto que el rodaje empezara al término de Mission: Impossible II (2000) pero el largo retraso en la producción dirigida por John Woo cambió los planes. La revisión de Scott Frank pudo ser más profunda y Spielberg dispuso de tiempo para dirigir y producir A.I. (2001). Finalmente, se fijó el inicio de la filmación para el 22 de marzo de 2001. Cruise llegó al set tres días después de haber acabado su trabajo en Vanilla Sky (2001), de Cameron Crowe.

El argumento nos lleva a un futuro no tan lejano. Las nuevas drogas de síntesis han causado un fuerte impacto en las sociedades avanzadas y sus secuelas se empiezan a notar en las nuevas generaciones. Algunos vástagos de padres adictos han desarrollado una capacidad de pre-cognición que les convierte en parias de la sociedad. Tres de ellos llamaron la atención de la doctora Iris Hineman quien fue capaz de crear un sistema tecnológico que procesa las predicciones de los pre-cog para desarrollar un programa de seguridad preventiva llamado Pre-Crimen, cuyo ámbito de acción se ha circunscrito al área de Washington D.C. Los pre-cog funcionan como mente colectiva y sus predicciones identifican a la futura víctima de asesinato y al autor material del delito. Además, sitúan el crimen en el tiempo de manera que una unidad especializada puede intervenir y detener al futuro culpable antes de que vaya a realizar la transgresión. El capitán John Anderton lidera con éxito la división Pre-Crimen mientras su antiguo jefe en la policía, Lamar Burgess, se encarga de la dirección administrativa y burocrática. Ante el inminente lanzamiento del programa Pre-Crimen a nivel nacional, el Departamento de Justicia envía a uno de sus agentes para auditar el procedimiento y asegurar que no existen fallos en las predicciones. ¿Qué ocurrirá cuando el propio Anderton sea marcado como futuro asesino mientras la investigación oficial está en marcha? Huir sirve de poco cuando una predicción está realizada pero Anderton se encomienda a la posibilidad de que exista un informe en minoría, es decir, un veredicto no unánime de los pre-cognitivos.


Con una premisa de tal calibre que, además, se desarrollaba mezclando intriga, investigación e importantes dosis de acción, Spielberg quería rodear a Tom Cruise de un reparto convincente. Aunque el director definió el film como 50% desarrollo de personajes y 50% varias capas de trama compleja, deseaba que los actores ejercieran de contrapeso al fuerte ritmo narrativo que pensaba imprimir. Para dar vida al agente del Gobierno, Danny Witwer, quería a Matt Damon pero los sucesivos retrasos impidieron su participación y permitieron que entrara un actor que ya había demostrado que podía ser una referencia de futuro: el irlandés Colin Farrell. Ian McKellen no estaba disponible para dar vida a Lamar Burgess y su lugar fue ocupado por el legendario intérprete sueco Max Von Sydow. La británica Samantha Morton fue seleccionada para el complejo papel de Agatha, la pre-cog más talentosa y compañera involuntaria de Anderton en su huída.


Tras verla en The Contender (2000), una producción de DreamWorks dirigida por Rod LurieSpielberg contrató a Kathryn Morris para el papel de Lara, ex-esposa de Anderton. Lois Smith interpretó a la doctora Iris Hineman, en un breve papel inicialmente ofrecido a Meryl Streep. La excepcional serie bélica Hermanos de Sangre (Band of Brothers), co-producida por Spielberg y Tom Hanks, dio oportunidades de sobresalir a actores jóvenes poco conocidos. El rol de Gordon Fletcher, principal ayudante de Anderton, recayó en Neal McDonough, quien daba vida al Teniente "Buck" Compton en la serie de TV. Por otra parte, el director volvió a llamar al sueco Peter Stormare, con quien había trabajado en The Lost World: Jurassic Park (1997), para que mostrara sus siempre sorprendentes dotes interpretativas encarnando a Eddie Solomon, un delincuente que opera en el mercado negro trasplantando ojos. 

viernes, 21 de agosto de 2015

Star Wars. Personajes: Yoda

Puede resultar intimidante hablar de un personaje tan profundo e influyente como el poderoso Yoda. Dentro del universo Star Wars no hay nadie que llegue a su nivel de honestidad, disciplina, conocimiento y carisma para transmitirlo.

Su vida se extiende durante nueve siglos en los que tenemos referencia de su colosal aportación a la Orden Jedi desde el seguimiento puro al lado luminoso de la Fuerza. Como hablar de todas sus hazañas consumiría el libro entero, será mejor centrarnos en algunos puntos destacables que hagan posible su lectura para aquellos que quieran iniciarse en los caminos de la Fuerza desde un cómodo sillón.

El origen de Yoda es totalmente desconocido. No se sabe su planeta de origen ni el nombre de su raza. El universo expandido solo ha concretado su año de nacimiento (situado 896 años antes de la batalla de Yavin) y su temprana conexión con la Fuerza aunque tardó un tiempo en expresarla completamente. Junto a un compañero humano inició un viaje a los mundos del centro de la galaxia pero su nave sufrió un accidente y ambos fueron a la deriva hasta que pudieron aterrizar en un planeta, de nombre también desconocido, donde entraron en contacto con el Maestro Jedi N’Kata del Gormo, perteneciente a la raza Hysalriana. Esta historia que recuerda a la del Príncipe Siddharta antes de convertirse en Buda, finalizó cuando un crucero de la República rescató a ambos amigos y éstos, convertidos ya en Jedi, llegaron al Templo de Coruscant para continuar su entrenamiento.

Su conocimiento de la Fuerza, habilidad para el combate y dotes de liderazgo pronto le auparon para conseguir el título de Maestro y ocupar un sitio en el Alto Consejo. Sus misiones de pacificación para la República empezaron a ser constantes y su voz se convirtió en una referencia de justicia, equidad y libertad en toda la galaxia. Con el tiempo, empezó a entrenar a nuevos aprendices y su historial reflejó un gran éxito en la preparación de los mismos a lo largo de los siglos.

Unos 90 años antes de la batalla de Yavin, Yoda compartió con el Maestro Thame Cerullian el adiestramiento de un jovencito muy prometedor, heredero del clan gobernante en el planeta Serenno. Se trataba de Dooku, un padawan muy talentoso que llamó la atención de Yoda por su control de la Fuerza viva. Con el tiempo, sabemos que Dooku se convirtió en el primero de los aprendices de Yoda que cayó al lado oscuro pero, mientras eso no ocurrió, era considerado como el único Jedi que podía rivalizar con Yoda y Mace Windu en el dominio del sable láser.

Grandes nombres de la orden fueron alumnos de Yoda: Mace Windu, Kit Fisto, Ki-Adi Mundi, Cin Drallig, Oppo Rancissis, Obi-Wan Kenobi y, finalmente, Luke Skywalker. Un auténtico legado de brillantez y de devoción absoluta a la República y al lado luminoso de la Fuerza.

Pero uno de los chicos que más turbó las visiones de Yoda fue el que finalmente dirigió la purga que acabaría con casi toda la orden Jedi. La conversión al lado oscuro de Anakin Skywalker y su renacimiento como Darth Vader puso fin a una institución que quebró debido a las malas artes del Canciller Palpatine y a su poder a la hora de nublar la percepción de los Jedi.

Exiliado en el planeta pantanoso de Dagobah, donde su presencia resultaría siempre inadvertida, Yoda estudió la forma de trascender a la muerte de manos del primer Jedi en conseguirlo: Qui-Gon Jinn. Oculto entre las ciénagas, esperó el momento en que los dos vástagos de Vader llegaran a ser adultos y pudieran encabezar la destrucción del pérfido Imperio. Fue Luke Skywalker el que llegó a los pantanos de Dagobah y lo que allí se vivió cambió los acontecimientos futuros y cimentó gran parte de la mejor mitología de Star Wars.

Durante su entrenamiento, el anciano Yoda transmitió a Luke la noción de sentir la Fuerza más allá del propio cuerpo, a superar la barrera de lo físico para poder aprovechar al máximo el poder que tenía en su interior y evitar así las tentaciones que arrastraron a su padre al lado oscuro.
Sus frases son extraordinarias. Sirvan las siguientes como ejemplo:

“Pero ten cuidado del lado oscuro, la ira, el miedo, la agresión el lado oscuro de la Fuerza son. Fácilmente fluye en forma rápida y toma vuelo y una vez que comiences con el lado oscuro, para siempre dominará tu destino. Te consumirá al igual que hizo con el aprendiz de Obi-Wan…”
“La muerte una parte natural de la vida es. Regocíjate por los que te rodean que en la Fuerza se transforman. Llorarlos no debes. Añorarlos tampoco. El apego a los celos conduce. La negra sombra de la codicia es.”
“Vive el momento, no pienses; siente, utiliza tu instinto, siente La Fuerza.”

Se vive otro momento magistral cuando Yoda trata de conseguir que Luke gane confianza rescatando su X-Wing del fondo de una laguna. Luke manifiesta todas sus dudas porque no se ve capaz de levantar la nave con el poder de la Fuerza. Es entonces cuando Yoda pronuncia las siguientes palabras:
“No lo intentes! Hazlo o no lo hagas! pero no lo intentes…”
Cuando Luke fracasa en su intento, Yoda afirma:
“El tamaño no importa. Mírame a mí. Me juzgas por mi tamaño, ¿eh? Y no deberías, porque mi aliada es la Fuerza, y una poderosa aliada es… La vida la crea, la hace crecer, nos penetra y nos rodea… ¡Seres luminosos somos! ¡No esta cruda materia!. Debes sentir La Fuerza a tu alrededor, aquí, entre tú y yo, y el árbol y la roca, incluso entre la tierra y la nave.”
Y, a continuación, levanta la nave demostrando que el verdadero conocimiento de la Fuerza puede conseguir grandes objetivos. “No puedo creerlo”, dice Luke. “Por eso has fallado”, responde el maestro.

La muerte de Yoda, por extrema vejez en El retorno del Jedi, significa su paso definitivo a otra dimensión espiritual desde la que seguirá guiando los caminos de aquellos que sigan las enseñanzas de la Fuerza.

Crear al mejor de los Jedi sobre la idea de George Lucas de hacerle un ser de reducidas proporciones físicas, supuso un enorme reto para los diseñadores. En última instancia, Stuart Freeborn acertó con una propuesta que gustó a Lucas y que implicaba la fabricación de un títere que sería manipulado por el experto marionetista Frank Oz, quien a su vez también le puso voz.

En la nueva trilogía, Frank Oz sólo volvió a conducir la marioneta de Yoda en las escenas que transcurren en el Alto Consejo Jedi durante La Amenaza Fantasma. En la presencia final así como también en las dos películas subsiguientes, Yoda fue una creación digital de los diseñadores de Industrial Light & Magic. Este hecho desvirtuó la autenticidad del Yoda original pero permitió verle en combate. Frank Oz, por su parte, le siguió prestando el toque único a través de su voz.

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martes, 18 de agosto de 2015

Star Wars. Naves: Estrella de la Muerte


El arma definitiva del universo. Un ingenio colosal para infundir miedo y aterrorizar a cualquier sistema que osara enfrentarse al Emperador. Con esta base fundacional, no cabe duda que nos encontramos ante la Estrella de la Muerte.

Este símbolo de la opresión del Imperio podría haber significado el final de la Rebelión de no ser por un error estructural que pudo ser aprovechado no sin grandes dificultades. 

La estación de combate fue diseñada por el ingeniero Bevel Lemelisk en el remoto planeta de Geonosis. El Conde Dooku supervisó los primeros diseños de Lemelisk y movilizó a los geonosianos para que aportaran una gran parte de los materiales para construirla. Pero el ingeniero no era demasiado perfeccionista en su trabajo. Muchos se preguntaban, en ocasiones, cual era la razón por la que había sido nombrado responsable técnico del proyecto más ambicioso de Darth Sidious. La respuesta era que estaba muy bien relacionado con altos cargos del Senado que después fueron importantes aliados de Sidious en su ascenso al poder. 

La Estrella de la Muerte debía asustar e incorporar una potencia de fuego jamás conocida. La instrucción principal de Sidious fue la siguiente: “debe ser un satélite entero que irrumpa allá donde lo necesitemos y destruya todo lo que encuentre a su paso, permitiéndonos también desplazar un gran número de tropas y cazas de combate.” 

En base a estas instrucciones, Lemelisk concibió una nave esférica de 120 kilómetros de diámetro. Se trataba de un planetoide de batalla expedicionario, dotado de un reactor de fusión que permitía su salto al hiperespacio. Podía albergar a más de quinientos mil ocupantes, veinticinco mil de los cuales serían soldados de asalto. Cuatrocientos mil droides controlarían los sistemas de la estación y habría un gran número de personal auxiliar y oficiales. La capacidad de fuego era brutal: diez mil turboláseres, dos mil quinientos cañones láser, dos mil cañones de iones y 768 rayos de tracción. Pero esa potencia de fuego que ridiculizaría a un destructor imperial, solo era la antesala. El deflector principal podía proyectar un superláser capaz de destruir un planeta entero. De ahí su sobrenombre: “la estación destructora de mundos”. El superláser estaba formado por la unión de ocho rayos disparados en una secuencia alterna que generaba una enorme descarga de energía que superaba la potencia de media flota imperial. Después del disparo, el sistema tardaba en recalibrarse un día entero así que debía ser utilizado con eficiencia. Sin duda, el Gobernador Tarkin, primer Grand Moff del Imperio, era el más indicado para asumir el mando de la Estrella de la Muerte. 

Después de controlar la construcción de la Estrella de la Muerte durante casi dos décadas, Tarkin se rodeó de altos mandos de su plena confianza como el General Tagge, estratega del ejército Imperial, y el Almirante Motti, oficial al mando de las operaciones y abnegado defensor del terror tecnológico que suponía la estación de combate.

Tras la disolución del Senado Imperial, Tarkin inició una cruzada personal para acabar con la Alianza Rebelde y demostrar el poder imparable de la Estrella de la Muerte. La destrucción de Alderaan ante los ojos de la Princesa Leia fue su manera de ejemplificar el riesgo que corrían el resto de sistemas si no juraban lealtad al Emperador. 

Pero volvamos a hablar del ingeniero Lemelisk. Éste había concebido la Estrella de la Muerte según los dictados recibidos pero, tras su imponente poder armamentístico, descuidó la protección de un canal de ventilación que conectaba directamente con el núcleo de energía. Este grave error de concepción era tan concreto que nadie se había dado cuenta hasta ahora, impresionados por el resultado global.

Sin embargo, la Alianza Rebelde sabía que debía hacerse con los planos de la estación si quería mantener su lucha contra el Imperio. Analizarían a fondo todas las especificaciones técnicas para hallar un resquicio por el cual atacar. Así fue como enviaron a un agente experto en infiltraciones para conseguir los planos. Kyle Katarn se infiltró en el complejo militar de Danuta y allí consiguió apoderarse de los detalles técnicos. Transmitió los mismos a la Princesa Leia quien se encontraba de camino a Coruscant en el Tantive IV. Cuando Darth Vader intercepta la nave, Leia graba los datos en la memoria de R2-D2. El astrodroide y su compañero C-3PO escapan de la Tantive IV en una cápsula que les traslada al planeta más cercano: Tatooine.

Después de múltiples acontecimientos, Luke Skywalker y Han Solo consiguen llevar los planos a la base Rebelde de Yavin IV. Allí, los ingenieros estudiaron las especificaciones hallando el punto débil del diseño de Bevelisk. La batalla subsiguiente culmina con la intrépida acción de Luke quien, haciendo uso de la Fuerza, consigue un disparo imposible que destruye el núcleo de la Estrella de la Muerte y pone fin al plan definitivo del Emperador.

Tras el enorme fracaso y la pérdida de alguien tan valorado como el Gobernador Tarkin, el Emperador responde de forma fulminante ejecutando a Bevel Lemelisk por su incompetencia. Sin embargo, se rumoreó que, en secreto, había conseguido clonarle para que siguiera trabajando en la división aramentística. Mientras tanto, en la órbita de Endor, continuaba la construcción de una nueva estación que, con el tiempo, presenciaría la batalla definitiva por el control de la galaxia.

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