12 de febrero de 2016

El Renacido (The Revenant). Por Carles Martinez Agenjo


Un hombre llamado Dolor

  • Amores perros (o un portentoso debut en forma de visceral denuncia a la sociedad mexicana, a sus máscaras e imposturas, que devuelve el hombre a su estado más animal).
  • 21 gramos (o el peso del alma en otra agitada historia de destinos cruzados).
  • Babel (o una lograda relectura del legado bíblico que simboliza la incomprensión intercultural de un monumento condenado a la ruina mediante la incomunicación de los seres humanos pese a que habitan un mundo interconectado por la globalización).
  • Biutiful (o una errónea lección ortográfica como metáfora de las miserias de la Barcelona de extrarradio).
  • Birdman (o el título de un póster en segundo plano, embutido en el desordenado camerino de un actor venido a menos donde los fantasmas de su pasado resurgen en forma de oscuro alter ego).

Casi todos los títulos de las películas de Alejandro González Iñárritu obedecen a instantes concretos de las mismas. Evidentemente, no las reducen a estos momentos, sino que son una puerta para acceder a toda su riqueza. Estos títulos también conducen a conceptos de rabiosa actualidad y a una mirada trascendental que disecciona el ser humano en un entorno hostil. ¿Acaso el alter ego de Michael Keaton en Birdman (2014) no satiriza la oleada de superhéroes que Hollywood está manufacturando sin fechas de caducidad? ¿Acaso 21 gramos (2003) y Babel (2006) no marcaron tendencia con una genuina narrativa coral tan presente en la artificiosa Crash (Paul Haggis, 2004) como en la soberbia Al Otro Lado (Fatih Akin, 2007)? ¿Acaso la filmografía de Iñárritu no posee un cariz religioso a la hora de abordar cuestiones como la muerte, el castigo y la culpa?

El Renacido, un film bigger-than-life-&-based-in-true-events con claras posibilidades de triunfo en los Oscar, es la mejor respuesta. Su título bien puede leerse en una secuencia preciosa: Hugh Glass (maratoniano Leo DiCaprio), un cazador gravemente herido por el ataque de un oso y abandonado a su suerte en medio de la América salvaje, desaloja el vientre de un caballo muerto tras haberse refugiado en él durante una ventisca. Sin embargo, el mejor plano de dicha secuencia no aparece cuando Glass desocupa el animal, sino cuando se introduce en él. Iñárritu escoge el enfoque cenital para fundir a negro una imagen que se antoja una metáfora del eterno abismo divisor entre el reposo y la angustia. Llegados a este punto, la película se ubica, de paso, en ese perfecto punto muerto en que la Sandra Bullock de Gravity (Alfonso Cuarón, 2013) se permitía una siesta en posición fetal antes de volver a los infiernos del espacio. 

No obstante, hay una diferencia simbólica entre la postal de Cuarón y el refugio hípico de Iñárritu. Mientras la primera se percibe como un precioso respiro metido en calzador en una película de guión flojo, la segunda nada tiene de gratuita, dado que se trata del resultado de una secuencia anterior. En ella, el personaje de John Fitzgerald (monstruoso villano encarnado por Tom Hardy) cuenta a su acompañante Bridger (prometedor Will Poulter), alrededor de una hoguera nocturna, la milagrosa historia de una ardilla que, años atrás, salvó a su padre de la desnutrición tras extraviarse por el bosque durante días. La ardilla, que Fitzgerald bautiza como un “regalo divino”, sirve de anticipación al improvisado refugio que Glass deberá disponer para salvar el pellejo.

Lejos del moralismo y del cine carca, las resonancias del Antiguo Testamento emergen con facilidad en una película en la que asistimos al terrible via crucis de un hombre capaz de hipotecar su cuerpo para consumar una terrible misión: vengarse. La soledad, el sufrimiento y una espiritualidad que aparece en forma de manifestaciones oníricas y que cobra todo su significado en las entrañas de un caballo convierten al protagonista en una suerte de Jonás. Y es que su arquetipo no se refleja únicamente en la figura del vengador, obsesionado por dar caza a un villano traicionero, sino también en el profeta bíblico, su calvario y el salvavidas que Dios le envió. En otras palabras, Iñárritu cambia ballena por caballo en una película que, pese a que no aborda las Escrituras de forma explícita, es hermana de Noé (Darren Aronofsky, 2014), dado que insiste en defender –con más fortuna que Mel Gibson– una vuelta a lo sagrado a través de la épica descomunal en pleno siglo XXI: una época espoleada por el nihilismo y las críticas incendiarias contra todos y todo.

9 de febrero de 2016

Spotlight: reivindicación del buen periodismo


A principios de 2002, el Boston Globe empezó a publicar una serie de artículos que destapaban un extenso historial de abusos sexuales a menores por parte de sacerdotes católicos. Dichos abusos, cuyos casos más antiguos se remontaban a varias décadas atrás, habían sido conocidos por la archidiócesis de la ciudad. No obstante, la autoridad eclesiástica local había decidido no denunciar penalmente a los curas sino reubicarlos y negociar confidencialmente unas modestas indemnizaciones para las familias afectadas.

Esta forma indigna de proceder parecía haberse cronificado a lo largo del tiempo y su principal valedor había sido el mismísimo Cardenal Arzobispo de Boston, Bernard Law. Según la investigación periodística inicial, sólo en el área de Boston, hasta 87 curas habían perpetrado delitos de pederastia sin ser objeto de acción judicial. La publicación de una información tan contundente, corroborada por múltiples fuentes y centenares de víctimas, provocó una caída inmediata de la cúpula eclesiástica de Boston y la admisión de culpa por parte del Vaticano. La justicia entró a fondo en el caso incoando acciones de responsabilidad penal sobre los pederastas y finalmente condenando a los cinco cuyo historial delictivo era más prolífico y monstruoso. La publicación de la investigación tuvo eco interno y externo, generando un alud de denuncias sobre casos de pederastia en diócesis de todo el mundo.

El afloramiento de unos delitos tan aberrantes y el escrutinio público del caso fue una muestra de la mejor virtud del periodismo de investigación y, concretamente, hizo justicia al trabajo continuado de los profesionales que se esforzaron con ahínco para descubrir la verdad. El mérito es directamente atribuible a los miembros del equipo de investigación del Globe, la unidad Spotlight. Se trata de la sección de investigación más longeva de la prensa estadounidense y vio reconocido su trabajo con el Premio Pulitzer al servicio público en 2003.

Cualquier historia que clama en favor de la justicia y la dignidad merece recibir atención a través de todas las plataformas posibles. El cine es un medio artístico indispensable que puede prestar un gran servicio a la hora de difundir los valores intrínsecos de denuncia social. Esta fue la motivación principal que guió a Tom McCarthy y Josh Singer para escribir un libreto que explicara las interioridades de la investigación llevada a cabo por el equipo Spotlight. Ambos llegaban al proyecto con experiencia previa en la creación de guiones muy diversos: Up, El Ala Oeste (The West Wing), El Quinto Poder (The Fifth State), entre otros. 

Tom McCarthy había combinado su carrera de guionista-director con la de actor. Asumió el reto de ponerse tras la cámara tomando como experiencia sus vivencias en la quinta temporada de The Wire, donde interpretaba a Scott Templeton, un reportero arribista del Baltimore Sun.

8 de febrero de 2016

Superbowl TV Spot de Batman v Superman: conoce Metropolis y Gotham


Los espacios para anuncios en la Superbowl son los más codiciados del año gracias a la enorme audiencia potencial que aseguran. Las grandes majors también hacen un buen uso de los mismos y, en ocasiones, buscan fórmulas diferentes para presentar unos avances que deben tener una duración máxima de cuarenta segundos. La limitación de tiempo obliga a innovar y quizá este año hemos visto algo especialmente interesante. Warner Brothers y Turkish Airlines son socios comerciales y se han aliado para presentar unos spots que permiten promocionar la imagen de marca de la aerolínea y el título más potente del estudio en el futuro más próximo: Batman v Superman Dawn of Justice. 

La propuesta nos coloca en el DC Extended Universe (DCEU) mientras Lex Luthor (Jesse Eisenberg) y Bruce Wayne (Ben Affleck) nos invitan a visitar las ciudades de Metropolis y Gotham. La voz en off nos pone en antecedentes sobre el contexto de ambas y las imágenes hacen llegar un background de información que genera expectativa hacia la película. Una fantástica idea, excepcionalmente realizada.




6 de febrero de 2016

Desde Hollywood: entrevista a Lauren Cohan (The Walking Dead)


Además del valor inherente que representa formar parte de The Walking Dead, la serie también favorece una mayor visibilidad para aquellos intérpretes que, en su carrera previa, no habían gozado de buenas oportunidades. Uno de los casos más relevantes es el de Lauren Cohan (New Jersey, 1982). En el papel de Maggie Greene, ha logrado empatizar con la audiencia gracias a su carácter decidido e impetuoso. Ha asumido un rol femenino fuerte en el que la relación sentimental que mantiene con Glenn Rhee (Steven Yeun) configura sólo una parte de su registro. 

Cohan ha aprovechado el tirón mediático para reactivar su carrera más allá de la popular serie. Tras participar en el drama Reach Me (2014), presenta ahora su primer film protagónico: The Boy. Estamos ante una cinta de terror sobrenatural, de producción independiente, en la que Lauren comparte cartel con Rupert Evans. 

Próximamente la veremos en Batman v Superman: Dawn of Justice (dará vida a Martha Wayne en un flashback) y en All Eyez on Me, biopic sobre la figura del rapero Tupac Shakur, donde también ha coincidido con Danai Gurira (Michonne en The Walking Dead).

Mi colega y amigo Nestor Bentancor, referente hispano en cuanto a información hollywoodiense, ha entrevistado a Lauren Cohan en el marco de la promoción de The Boy. Os dejo con ella y aprovecho para recordaros que podéis encontrar más información en la web y en el canal Youtube de DH Movie News.