11 de diciembre de 2018

Roma (2018)


El talento supremo del mexicano Alfonso Cuarón está más que acreditado. Doble ganador del Oscar (dirección y montaje) por Gravity (2013), responsable de una auténtica maravilla de ciencia ficción como Hijos de los Hombres (Children of Men, 2006) y realizador de una tragicomedia incisiva titulada Y tu Mamá También (2001). Además, en sus inicios, ya demostró su extraordinaria sensibilidad para las historias infantiles y juveniles con títulos como La Princesita (A Little Princess, 1995), Grandes Esperanzas (Great Expectations, 1998), y Harry Potter y el Prisionero de Azkaban (Harry Potter and the Prisoner of Azkaban, 2004), considerada por muchos como la mejor cinta de la saga mágica. 

En su nueva propuesta, vuelca una gran parte de sus recuerdos infantiles para construir una pieza costumbrista que recrea la vida de una familia de clase media, en la capital mexicana, a principios de los años 70. La relación con las que fueron las mujeres de su vida, en aquellos tiempos, queda reflejada en una película que conmueve desde la autenticidad.

La película se ha estrenado de forma limitada en algunas salas comerciales. Eso le está permitiendo estar presente en las grandes citas de la temporada de premios. No obstante, no podemos perder de vista que quien la ha impulsado económicamente ha sido Netflix. La plataforma de streaming ha fijado su estreno para el próximo viernes.

Nuestro amigo y colega Nestor Bentancor tuvo ocasión de ver la película en un screening cinematográfico y enfatiza en su vídeo-crítica la imperiosa necesidad de ver la cinta en la pantalla más grande posible. Así que todos los que podáis acudid a un cine para visionarla en toda su extensión.

Os dejo con el vídeo. Estoy seguro que os interesarán sus reflexiones desde la meca del cine. Os recuerdo que Nestor Bentancor es un referente latino en cuanto a información hollywoodiense. Acumula un incipiente bagaje tanto en conocimiento de la industria como en cobertura de estrenos. Os invito también a seguirle en Facebook, Twitter y, por supuesto, en su canal de Youtube.

 

6 de diciembre de 2018

Historias de Hollywood: Lee Marvin en Doce del Patíbulo (The Dirty Dozen, 1967)


A lo largo de su lustrada carrera, Lee Marvin (1924-1987) consiguió definirse como una de las presencias más vigorosas y carismáticas de la historia de Hollywood. Logró evolucionar en la industria dando vida a villanos y héroes, destacando en ambos lados del espectro. Pero pocos saben que sirvió con honores en el cuerpo de Marines durante la Segunda Guerra Mundial. Marvin estuvo destinado en el Pacífico, donde obtuvo múltiples reconocimientos al valor, incluido el Corazón Púrpura. Durante la batalla de Saipan, en las Islas Marianas, fue herido gravemente en combate, dando fin a su participación en el conflicto. Durante el siguiente año, deambuló de un hospital militar a otro hasta ser licenciado del servicio en 1945. 

A partir de entonces, trabajó en tareas diversas de mantenimiento para un teatro de provincias. Pero no tardó en tomar un rumbo diferente. La ocasión se le presentó el día en que sustituyó a uno de los actores de la compañía que había caído enfermo. En un pequeño teatro cercano a Buffalo (New York), empezó una andadura que pronto le llevó a Broadway y más tarde a Hollywood.

Su carrera fue avanzando durante la década de los cincuenta pero fue en los sesenta cuando Lee Marvin alcanzó definitivamente el estrellato. Uno de los títulos de referencia que protagonizó en esa época fue Doce del Patíbulo (The Dirty Dozen, 1967). Como ha ocurrido en muchas ocasiones a lo largo de la historia del cine, Marvin no era el candidato inicial. Llegó al papel tras la renuncia de alguien con quien había trabajado en no pocas ocasiones, el mismísimo John Wayne.

Curiosamente, el papel del Mayor John Reisman es uno de los más comúnmente asociados con Marvin y, a buen seguro, su experiencia militar podía haber sido un valor añadido para la producción. Sin embargo, el guión de Nunnally Johnson y Lukas Heller, aunque planteaba un gran espectáculo bélico, distaba mucho de guardar las mínimas verosimilitudes respecto a la acción de combate real y los procedimientos del ejército. El director Robert Aldrich buscaba el espectáculo sin cortapisas y no juzgó necesaria la presencia de asesores militares en la pre-producción ni tampoco en el rodaje, con lo cual las incorrecciones de toda índole se fueron acumulando ante el asombro de Marvin.

3 de diciembre de 2018

Cadáver (The Possession of Hannah Grace, 2018)


Las dos caras del rigor mortis

En su reseña sobre La autopsia de Jane Doe (André Øvredal, 2016), Jordi Costa proponía un camino de lectura distinto a lo que muchos espectadores tacharon equivocadamente como “un final decepcionante”. Donde unos detectaban en el clímax una vía de escape rápida y rentable como colofón a una trama que mantenía el pulso del mejor suspense clásico; Costa se desmarcaba con el imaginario antropológico por bandera.

La primera parte de la película, entregada a la investigación pura y dura de un tándem forense (Brian Cox y Emile Hirsch) conjeturando sobre la inexplicable muerte de una inmaculada chica, estaba impregnada –afirma el crítico– por el “asombro en torno a una feminidad asociada a lo irracional”. La segunda, que desata lo macabro como (esperado) fin de fiesta, podría interpretarse “como destrucción de la racionalidad masculina”.

Resulta inevitable pensar en esta pequeña joya inglesa –y, por extensión, en la brillante lectura de Costa– cuando nos enfrentamos a Cadáver (Diederik Van Rooijen, 2018). Por un lado, Øvredal es un director con un debut noruego (Troll Hunter, 2010) y evidentes inclinaciones hacia lo sobrenatural. Por el otro, Van Rooijen, un cineasta también dado al fanta-terror con dos thrillers orientados a la cartelera holandesa y la obra que nos ocupa: primer encargo en el mercado internacional. Pero no… ¡Estos directores no pueden ser más distintos!

La Jane Doe de Øvredal es un exquisito y conciso trabajo de puesta en escena, mientras que la historia de acoso demoníaco que sufre Megan (Shay Mitchell) en Cadáver, perseguida por una espiral de asesinatos en cadena, tiene más de producto rutinario que de una película capaz (o con la inquietud) de distinguirse dentro del panorama sobresaturado de propuestas que cada año alimenta el subgénero con mejor o peor fortuna.

30 de noviembre de 2018

Viudas (Widows, 2018)


Hemos empezado una temporada del año en que los sucesivos estrenos empiezan a medirse por las opciones que tengan en las futuras galas de premios. Pero, más allá de todo ello, siguen llegando otros títulos que están entre lo mejor del año, aunque no cuenten con demasiadas opciones en los próximos galardones. Uno de estos casos es el de Widows (Viudas).

Steve McQueen, reputado director británico que alcanzó la excelencia con Shame (2011) y 12 Años de Esclavitud (12 Years a Slave, 2013), nos trae ahora el que seguramente es el mejor thriller noir de 2018. Recogiendo el testimonio de una aclamada mini-serie inglesa de los ochenta, McQueen configura un relato mordaz, seco y apabullante que aglutina a un gran reparto: Viola Davis, Michelle Rodriguez, Elizabeth Debicki, Cynthia Erivo, Colin Farrell, Robert Duvall, Carrie Coon, Jacki Weaver, Daniel Kaluuya, Jon Bernthal y Liam Neeson.

Nuestro amigo y colega Nestor Bentancor tuvo ocasión de ver la película hace ya algunas semanas. En su vídeo-crítica desmenuza los grandes "pros" y algunos de los "contras" que ofrece la cinta.

Os dejo con el vídeo. Estoy seguro que os interesarán sus reflexiones desde la meca del cine. Os recuerdo que Nestor Bentancor es un referente latino en cuanto a información hollywoodiense. Acumula un incipiente bagaje tanto en conocimiento de la industria como en cobertura de estrenos. Os invito también a seguirle en Facebook, Twitter y, por supuesto, en su canal de Youtube.