15 de agosto de 2018

La Gun Barrel Sequence de Bond: el caso de Bob Simmons


Antes del estreno del primer film de la saga Bond, Dr. No (1962), los productores Albert R. Broccoli y Harry Saltzman pidieron al diseñador de títulos de crédito Maurice Binder que pensara en una pequeña secuencia de introducción que fuera impactante, justo antes de abrir el film. No querían nada excesivamente complejo sino una especie de atisbo rápido que sorprendiera al público antes de iniciar la película propiamente dicha.

El neoyorkino puso su genialidad a trabajar y decidió crear un clip de pocos segundos que se acabaría convirtiendo en la inmortal gun barrel sequence. Un redondel blanco atraviesa la pantalla de izquierda a derecha y, al fijarse, se amplía para descubrir que se trata del objetivo de un arma que apunta a James Bond. 007 es consciente de ello y responde disparando hacia el asesino, generando un efecto que interpela al público. El rojo se extiende, simulando la sangre del agresor. Finalmente, el objetivo vuelve al blanco, se empequeñece y la película da inicio con el Bond Theme y la primera de sus secuencias de créditos iniciales.


Recordemos que el arte de Maurice Binder se reflejó más extensamente en otras catorce secuencias de títulos iniciales de la saga. Además, está considerado uno de los grandes creadores de main titles, rivalizando con Saul Bass. Le debemos a Binder títulos de crédito tan recordados como Charade (1963), La Jauría Humana (The Chase, 1966), Arabesque (1966), The Private Life of Sherlock Holmes (1970), Dracula (1979), y The Last Emperor (1987).

A lo largo de las 24 películas de la saga, la gun barrel sequence ha experimentado algunos cambios y ha evolucionado manteniendo la esencia. Se ha convertido en un icono fílmico reverencial y esa entrada, con el Bond Theme compuesto por Monty Norman, continúa teniendo un poder magnético.

No obstante, os habréis fijado que en las tres primeras películas de la saga no es Sean Connery el que está en escena. La explicación es que la secuencia estaba pensada para mostrar la figura de 007 casi como una silueta y, además, se filmó sin mantener un formato a toda pantalla. Binder creyó que, en este caso, valdría la pena utilizar a un especialista de acción y así fue como en Dr. No, From Russia with Love (1963) y Goldfinger (1964), la gun barrel está protagonizada por Bob Simmons, un antiguo instructor del ejército británico que había hecho fortuna trabajando como doble de acción en producciones anteriores de Albert R. Broccoli. Simmons luce un traje de Savile Row y demuestra su dominio de movimientos al hacer un giro súbito para colocarse en posición de disparo.

Simmons trabajó en buena parte de los films de la saga Bond hasta su fallecimiento en 1987. Empezó como doble y llegó a ser coordinador de especialistas. Incluso tiene un pequeño papel como agente de Spectra en la secuencia pre-créditos de Operación Trueno (Thunderball, 1965), precisamente el primer film en el que Sean Connery realizó la gun barrel. La razón del relevo se debió oficialmente a que la secuencia pasaba a proyectarse en panavision. En este formato, el público podría identificar más claramente a un Bond que no fuera Connery.

Llegados a este punto repasemos las 24 gun barrel sequences. Empezamos con Bob Simmons para que después vayan pasando todos los actores que han asumido el papel hasta ahora: Sean Connery, George Lazenby, Roger Moore, Timothy Dalton, Pierce Brosnan y Daniel Craig.

9 de agosto de 2018

Spider-Man Homecoming (2017)


Nuestro querido amigo y vecino Spider-Man es, por derecho propio, uno de los superhéroes más venerados por los fans desde que se balanceó por primera vez, entre los rascacielos de Manhattan, a través del cómic creado por Stan Lee y Steve Ditko en 1962.

Su larga trayectoria en las viñetas se ha visto complementada, durante lo que llevamos de siglo, por una intensa aparición en la gran pantalla. Sin duda alguna, por número de intervenciones y reboots, es el superhéroe en solitario de Marvel más prolífico en la gran pantalla. Este hecho, claramente reconocible, supone también su mayor debilidad en términos de franquicia. El reinicio auspiciado por Sony Pictures, con Marc Webb y Andrew Garfield como Peter Parker, llegó muy poco después de la trilogía de Sam Raimi. La repetición de situaciones era un peligro constante para los creativos implicados y el fracaso final del reinicio quizá se debió a que el público no estaba dispuesto a comprar las excesivas reiteraciones argumentales. La biografía de Peter Parker se había convertido en un libro demasiado abierto, donde el público era excesivamente conocedor de las vicisitudes del personaje y de las variantes que se podían ofrecer.

Pero Spider-Man es demasiado importante en la cultura geek y Marvel Studios deseaba incorporarlo a su universo cinematográfico desde hacía años. Cuando al final se consiguió el acuerdo con Sony Pictures, Kevin Feige planteó una sinopsis rompedora para el personaje que reduciría el deja vu por parte de la audiencia.

La propuesta era clara: el Peter Parker del MCU empezaría siendo un chaval de 15 años, millenial hasta las trancas, y con un estado de situación que ofrecía auténticas nuevas posibilidades al generar una especial conexión con Tony Stark, añadiendo elementos híper-tecnológicos que solo se habían visto en las versiones más recientes de Ultimate Spider-Man. Por otra parte, no se prestaría atención al accidente que le dotó de poderes, desaparecería la figura del Tío Ben y recogería el rol de mentor el propio Iron Man, con todo lo que eso implica en cuanto a dinámicas de humor y comicidad que gustan al público. La Tía May pasaría a ser una atractiva mujer en sus mid-forties, interpretada por la siempre fascinante Marisa Tomei. Tampoco habría ninguna mención al Daily Bugle ni a J. Jonah Jameson. La idea, pues, era la de introducir una nueva crónica del personaje que pudiera alejarse del cúmulo de situaciones presentes en las anteriores versiones.

La nueva interacción entre Stark y el trepamuros, supuso aprovechar a fondo la gran ventaja de incorporarse al MCU. Debutar en una gran película de equipo como Civil War, con enfrentamiento épico incluido, fue un gran espaldarazo.

Tras ser presentado y haber comprobado la excelente química existente entre Robert Downey Jr. y Tom Holland, llegó el momento de volver a casa con una película en solitario. Y esta gran prueba, este "Homecoming", encuentra sus mejores momentos en la interacción con Iron Man.


4 de agosto de 2018

Los Increíbles 2 (The Incredibles 2, 2018)


La película: ¿Qué puedo decir de Los Increíbles que no se sepa ya y que sea nuevo? Pues Los Increíbles 2: una gran película que aprovecha lo grande y mejor que tenía su predecesora, para contar una nueva y alucinante historia y entretener: como un blockbuster, sí, pero, además, siendo profunda, como ya lo era la primera. Los Increíbles 2 es grande -muy grande, incluso diría yo- porque Brad Bird -una vez más, en solitario: también es un grande- consigue sacar más jugo a sus personajes que ya conocemos, sin repetirse y haciéndonoslo pasar muy bien. Aquí, como si fuera una película coral: todos los miembros de esta increíble familia tienen sus minutos de gloria. Por supuesto, Jack-Jack, no defrauda y, cómo no, Edna Moda: ¿cómo hacer tan atractivo a un personaje que sale tan poco en pantalla? Dándole una gran personalidad. Edna Moda, la tiene, como si fuera de la misma familia.

Recomendada: (100%, por supuesto), para todos los fans de esta increíble familia. Para aquellos que quieran ver cuánto de heroicidad es ser padre y madre, y quieran sonreír y reír: disfrutar de una historia muy bien contada.

Que se abstengan: los que digan que “¡buf!, otra de súper héroes y, encima, de dibujos animados…”. Que se abstengan ignorantes…, a no ser que quieran cambiar de opinión, claro… Que, como dice Bird en el vídeo que pego más abajo, no es una película sobre súper héroes, sino sobre la familia. Que sí: las mal llamadas “películas de animación” pueden ser muy películas (y mucho películas… ehem…).

Nota: 9/10 (sí: le daría un 10, pero es que, si no, se mal acostumbran, los chicos de Pixar: así, siempre van a ser Pixar, que es lo que queremos los amantes del cine…)

26 de julio de 2018

Mission: Impossible - Fallout (2018)


Hablar de la franquicia Mission Impossible es hacerlo de la que ha resultado ser la mejor saga reciente de acción. Tom Cruise la impulsó desde un principio y se encargó de adquirir sus derechos para el cine pues pensaba que podía tener en sus manos un producto duradero que complementara su carrera a base de blockbusters. Él mismo había crecido siendo un fan de la serie televisiva (1966-1973) que protagonizaban rostros de la época como Peter Graves, Martin Landau, Barbara Bain, Leonard Nimoy, Lesley Ann Warren, Peter Lupus e incluso un joven Sam Elliott. El Cruise niño, a caballo entre CanadáNew Jersey, soñaba con formar parte de esas sofisticadas aventuras y jugaba con la posibilidad de utilizar alguna de las clásicas máscaras. El tema original de Lalo Schifrin completaba una fórmula atractiva que Cruise quería reverdecer en los noventa.

El primer film, dirigido por el maestro Brian De Palma en 1996, fue un gran éxito y la cinta en sí es un auténtico ejercicio de planificación y expresión de lenguaje cinematográfico. Pero Cruise quería acción non stop para poder distanciarse de otras ofertas parecidas y sobre todo de la saga Bond. Así que decidió contar con John Woo para la segunda entrega. El descontrol fílmico de Woo y el pésimo libreto, trufado por la peor banda sonora en la carrera de Hans Zimmer, convirtió Mission: Impossible 2 (2000) en una caída al abismo en términos de calidad.

No obstante, Cruise no solamente quería taquilla y sabía que continuar ese camino podía provocar el agotamiento de un proyecto en el que había expuesto mucho. Se le debe reconocer que supo con quien contar para encauzar de nuevo la saga y mantener la idea del espectáculo masivo de acción, preservando entidad argumental y de personajes. Confiar en JJ Abrams y su equipo fue un total acierto incluso cuando los resultados no se vieran de forma inmediata. La tercera entrega, dirigida por Abrams y estrenada en 2006, fue la punta de lanza de un reequilibrio donde se aprovechaba al máximo el carisma de Cruise, pero también donde se incluían tramas que podían afligir más convincentemente al personaje de Ethan Hunt. Al mismo tiempo, aumentaba la dimensión, crueldad y alcance de los villanos.

JJ Abrams no ha dirigido ninguna entrega más pero ha continuado como productor a través de Bad Robot. Las semillas colocadas por él mismo, junto a Alex Kurtzman y Roberto Orci, son las que después aprovecharon Brad Bird, Josh Appelbaum, Andre Nemec, y Christopher McQuarrie para que las dos entregas posteriores (Ghost Protocol, Rogue Nation) incrementaran aún más el grado de intensidad y calidad.


Christopher McQuarrie, ganador del Oscar por el libreto de Sospechosos Habituales (Usual Suspects, 1995) ha continuado como guionista y director de Mission: Impossible - Fallout y el resultado de la misma muestra que la franquicia continúa mejorando y no parece tener límites. Si Rogue Nation fue un gran espectáculo complementado por una trama de espionaje de amplio espectro, en esta ocasión McQuarrie opta por una mirada más directa y una trama al completo servicio de la acción a gran escala. 

El director mantiene un argumento muy ligado a Rogue Nation puesto que el personaje del ciberterrorista anarquista Solomon Lane (Sean Harris) regresa para completar el trabajo no consumado del Sindicato. Como némesis de Ethan Hunt, Lane es de los mejores y su regreso estaba más que justificado teniendo en cuenta las deudas personales que ahora existen en la relación entre ambos. También regresa Ilsa Faust (Rebecca Ferguson), siempre enigmática a la par que fiera, quien sigue manteniendo un pulso constante para acabar con Solomon Lane.


Resulta poderosamente atractiva la forma como la franquicia ha conseguido mostrarnos una nueva arista del terrorismo global en el que la híper-tecnología esconde unas motivaciones que acaban yendo en una línea opuesta. Extender el caos para que cunda la anarquía se realiza a costa de la eliminación selectiva. La idea de golpear al mundo para generar un nuevo concepto de unidad entre los supervivientes, dejando de lado otras convicciones, está abriendo el horizonte y resulta una amenaza casi más contundente que un exterminio generalizado.