8 de agosto de 2019

Spielberg on Spielberg: Ready Player One (2018)


"Quería que esta película fuera una aventura y, al mismo tiempo, quería que fuera una historia sobre unos personajes que se conocen en un mundo virtual y se hacen muy amigos. Creo que es maravilloso poder hacer una película sobre un libro que ha sido todo un éxito de un visionario como Ernest Cline, un hombre con una imaginación impresionante. Creo que ha visto el futuro y espero que mostremos algo que aprecie, respete y le guste."

En el complejo arte de crear grandes historias de ciencia ficción futurista, cuesta encontrar autores actuales que destaquen y se diferencien del global de propuestas que acostumbran a inundar las estanterías de las bibliotecas especializadas en el género. Durante la mayor parte del siglo XX, grandísimos autores crearon obras inmortales de ciencia ficción y marcaron unos cánones que, posteriormente, muchos han querido seguir sin aportar nada excesivamente nuevo. El caso de Ernest Cline (nacido en Ashland, Ohio, 1972), es completamente diferente. Su forja como escritor se inicia a partir de la acumulación de extensivo conocimiento sobre la cultura popular de su época, especialmente de todo aquello que surgió en la década de los 80, y a partir de allí, convertido en un auténtico fanboy, fue tejiendo un corpus discursivo que, sobre la base de homenajear a sus devociones personales de juventud, se iba a direccionar hacia un concepto de la ciencia ficción fresco y renovado que busca constantemente conectar con ávidos lectores de su generación que desean volver a tomar contacto con mitos de su niñez y adolescencia. La nostalgia y la emotividad son un motor de complemento a la narración. La propuesta central se ve permanentemente sostenida por elementos anexos que no son el todo pero que, sin embargo, configuran un aderezo atractivo y arrebatador.

Tras dedicar sus primeros empeños hacia la poesía y los relatos cortos, vio como su arrebato por construir un guion cinematográfico era llevado a la pantalla grande por Adam F. Goldberg en 2009. Fanboys revelaba su lado más geek y podría englobarse dentro de la línea que tan hábilmente marcó Kevin Smith en Clerks (1994) y Mallrats (1995). Fanboys, no obstante, fue un rotundo fracaso y en ella pocos elementos funcionaban. A partir de ese momento, debía volcar todo su saber e imaginería para crear mejores relatos.


Su inspiración inicial para lo que después sería Ready Player One surgió de Adventure, un videojuego de la primera consola Atari. En él existía un easter egg que, en este caso, era una habitación secreta en la que aparecía el nombre del creador, Warren Robinett. Fue la primera vez que encontraba algo escondido en el mundo virtual. Por otra parte, Cline también era una apasionado de la obra de Roald Dahl y especialmente del personaje Willy Wonka. Entonces, se puso a pensar de forma creativa y liberó su imaginación figurándose a Wonka como creador de videojuegos y concibiendo una aventura, con pistas diseminadas, donde el ganador se convertiría en su sucesor. A partir de esta base, imaginó un mundo donde este creador hubiera poblado los escenarios con todo aquello que le gustaba a Cline sobre la cultura pop. El creador de este mundo virtual al que llamaría OASIS (Onthologically Anthropocentric Sensory Immersive Simulation), compartiría sus mismas pasiones y dotaría al relato de un atractivo añadido al incorporar continuadas referencias a las predilecciones del autor en cuanto a películas, libros, música, videojuegos, etcétera. La idea para el título proviene de la frase que aparecía al iniciar partida en todas las máquinas de videojuegos: Ready, Player One.

En 2010, Cline tenía a punto una primera versión de la novela y decidió compartirla con su representante, Dan Farah. Éste quedó impactado con el material y, tras asegurar la publicación del mismo con Random House, empezó a distribuir el borrador entre los estudios de Hollywood para lograr una futura adaptación cinematográfica. Quien dio el paso más firme fue Warner Brothers, quien compró los derechos un año antes de que fuera publicado. Dan Farah, por su parte, se asoció con el productor Donald De Line para empezar a desarrollar el proyecto. Este último consideraba lo siguiente en una entrevista reciente: "Estaba claro que todo el mundo encontraría algún elemento en el que identificarse dentro de este sorprendente entorno que había concebido Ernie Cline. Además, esta era una historia grandilocuente que, al mismo tiempo, estaba pilotada por personajes que  siempre canalizaban la acción."

29 de julio de 2019

Stranger Things: tercera temporada



El curso ha terminado. Es verano y ha pasado un año y medio desde que la pandilla de Hawkins, un pueblecito de Indiana, venciera al Azotamentes y cerrara el portal que conecta con el Mundo del Revés. Todos disfrutan de las vacaciones y se preparan para celebrar el 4 de julio, pero hay una presencia oscura que amenaza desde las sombras, mientras un enemigo silencioso surge de las profundidades e invade el pueblo.

La espera ha merecido la pena. Vuelve el producto estrella de Netflix, la serie escrita por los hermanos Duffer que supuso un éxito rotundo cuando se estrenó en verano de 2016. Stranger Things aprende de los excesos de la anterior entrega y vuelve a mirar a los aciertos de los ocho capítulos iniciales. En su particular homenaje al cine popular de los años ochenta, la primera temporada se basó en E. T., Cuenta Conmigo Alien, la segunda incluyó numerosas referencias a Los Cazafantasmas, Los Goonies y Parque Jurásico, y llega el turno de que la tercera temporada se base en los monstruos cárnicos de David Cronenberg y John Carpenter, el enemigo imbatible de Terminator, el terrorífico centro comercial de El Amanecer de los Muertos y la amenaza de la Guerra Fría de Amanecer Rojo y tantas otras películas, sin perder la ocasión para homenajear a La Invasión de los Ladrones de Cuerpos y Regreso al Futuro.

Los hermanos Duffer continúan la trama justo donde se quedó al terminar la segunda temporada y toman la inteligente decisión de dividirla en tres líneas argumentales paralelas que acaban por unirse en dos capítulos finales para el recuerdo, capaces de reunir todos los ingredientes responsables del éxito de Stranger Things: jóvenes actores con carisma, un misterio que asola un pueblo del Medio Oeste, monstruos sobrenaturales y constantes homenajes al cine de Spielberg y compañía. El reparto sigue siendo un verdadero acierto, brillan con intensidad los papeles de David Harbour y Millie Bobby Brown, ahora convertidos en padre e hija, y sorprende el nuevo personaje de Maya Hawke, que ayuda a profundizar en la transformación de Steve (Joe Keery). También se agradece el cameo de Cary Elwes, una referencia más al cine de entretenimiento de los ochenta.


Se nota un mayor despliegue de medios técnicos, que se traduce en escenas sobrecogedoras y aterradoras que llegan a recordar a ciertos momentos de La Cosa. Sin embargo, los monstruos cárnicos no son rivales para la pandilla de Hawkins, que consigue destapar una trama de corrupción que conecta con la Guerra Fría y el miedo a una invasión soviética. Puede que esta tercera parte no sea tan fresca como la primera (lo cual es imposible, aquella fue perfecta), pero desde luego sí la iguala en su espíritu de aventura, en su capacidad para estremecer y en presentarnos a unos personajes con los que emocionarnos. Visto el final, parece que una cuarta entrega de Stranger Things resulta imprescindible para intentar responder los interrogantes que se plantean. Hawkins cambia y la pandilla crece, pero la amenaza del Mundo del Revés no descansa.

24 de julio de 2019

Películas donde el juego tiene el protagonismo


¿Os habéis dado cuenta de la cantidad de películas sobre boxeo, baloncesto y béisbol que hay? Hollywood ha producido un número impresionante de buenos guiones audiovisuales sobre estas disciplinas deportivas. Pero, ¿qué ocurre con el juego? Los personajes complejos e interesantes que hay en los casinos también enganchan al espectador, y hay mucha más cinematografía que la lucha de espadas de Darth Vader.

Ponerse en la mente de Doyle Brunson, Phil Ivey, Scotty Nguyen, Daniel Negreanu, Stu Ungar o Phil Hellmuth daría para un guión de cine muy atractivo. Desde los chicos Bond, Mississippi Grind, Shade, The Cincinnati Kid en los 60 hasta Rounders, las películas de póker son un clásico: la tensión y adrenalina de la estrategia es una herramienta clave para acompañar un buen guion.

Aquí te dejamos nuestras favoritas:


Casino

Protagonizada por Robert De Niro, Joe Pesci y Sharon Stone y con Martin Scorsese en la dirección. Sobran las palabras. Se trata de una gran historia sobre el sector del juego donde se analiza el rol que tienen los grupos delictivos y la mafia en su lucha contra los capitalistas y las grandes corporaciones. 


Lock, Stock And Two Smoking Barrels

Cuatro amigos pierden una buena cantidad de dinero en un juego y se las ingenian para conseguir el dinero para pagar su deuda. La parte del juego es solo la guinda del pastel, ya que se trata de un film manchado de sangre y elaborado con gran estilo.


Casino Royale

Se trata de la primera misión del Agente 007 y es perfecta para los amantes de la adrenalina. El juego de póker es realmente bueno y las escenas de acción son espectaculares.


Ocean's Eleven

Divertida y descarada gracias al elenco de estrellas que interpretan este film. Es una de las películas favoritas de humor sobre el atraco a un banco. La secuencia de juegos de póker es simplemente brillante.


The Game

Drama, misterio y thriller. The Game es una emocionante historia sobre un banquero de inversiones que pierde su trabajo y la mayoría de sus contactos. A lo largo de todo el metraje diferentes variedades de juegos salen en escena por lo que no solo aprenderás sobre póker. 


Cool Hand Luke

Uno de los clásicos. Esta película de 1967 narra la historia de Luke, un veterano de guerra que una noche decidió cortar los medidores eléctricos de sus postes y por ello fue enviado a prisión. La partida de póker que jugó durante su estancia en prisión es un ejemplo de un gran farol, que le valió a Luke una victoria y el apodo de "Cool Hand Luke".

18 de julio de 2019

Spielberg on Spielberg: Los Archivos del Pentágono (The Post, 2017)


Imbuido quizá por una sensación de fracaso comercial que no había experimentado desde el estreno de 1941 (1979), Steven Spielberg decidió reactivarse creativamente con proyectos que le interpelaran desde la óptica de la narración adulta y consistente. Comprobó con The BFG (2016) que su acreditada sensibilidad hacia la mirada infantil ya no se ajustaba a los tiempos actuales y, más importante aún, su propia evolución como director le había alejado demasiado de un terreno al que ahora ya no podía aportar nada excesivamente fresco teniendo en cuenta las apetencias del público cinematográfico actual. The BFG debería considerarse como una desviación puntual de su trayectoria mientras que el tempo narrativo y el contenido de films como El Puente de los Espías (Bridge of Spies, 2015) debía ser una constante importante, aunque no total, de su continuidad como director. Como ya reseñé en el capítulo anterior, cuando un director dispone del asentamiento y el reconocimiento de Spielberg, todo parece posible incluso cuando ciertas decisiones no resulten lógicas. Este tipo de realizadores pueden con todo y, en ocasiones, realizan movimientos inesperados sabiendo que su status está consolidado sobre una base de titanio. Esto es lo que explica que The BFG se haya acabado quedando como un rara avis en la filmografía contemporánea de Spielberg. Un ejercicio indudablemente interesante pero alejado de lo que el público y la crítica esperan de él.

¿Qué ha ocurrido entonces con la política de elección de proyectos? La primera respuesta es que el director se embarcó en la producción de Ready Player One con el entusiasmo de un jovencito pero con la solidez y la credibilidad de alguien que es capaz de controlar un colosal proyecto casi sin esfuerzo. Hablaré sobre ella en el próximo capítulo pero aprovecho esta pequeña acotación para situarnos cronológicamente en el momento en que Spielberg decide abordar el proyecto de The Post.

En octubre de 2016 la influyente productora Amy Pascal se hizo con el guión que Liz Hannah había escrito sobre la revelación en masa de secretos confidenciales del gobierno estadounidense sobre la Guerra de Vietnam. El caso conocido como los Papeles del Pentágono removió aún más la dolida conciencia del pueblo americano ante un conflicto bélico que suscitó, desde el primer momento, una fuerte oposición interna. Lo revelado en los documentos no hacía sino confirmar que las mentiras de Estado se habían impuesto a la decencia y a la honorabilidad política.

Amy Pascal quería lograr que un director de la A-list se pusiera al frente e inició conversaciones con varios estudios y agencias de representación. Sin embargo, no fue hasta febrero cuando se desbloqueó la situación. Spielberg se hallaba supervisando la post-producción de Ready Player One. El trabajo estaba ya muy avanzado y se estaba dedicando a configurar el reparto principal del que debía ser su siguiente film: The Kidnapping of Edgardo Mortara. No obstante, un revés en la posibilidad de contar con nombres imprescindibles para él en este proyecto como Mark Rylance y Oscar Isaac le hizo recular y volver a dejar la propuesta en el cajón de futuribles. Con la agenda abierta y ganas inmensas de seguir trabajando, leyó el guión de Liz Hannah y automáticamente activó todos los mecanismos para convertir The Post en su nueva e inminente película. La inminencia responde al hecho que Spielberg se marcó el estreno para finales del mismo año 2017, lo que implicaba levantar una producción en tiempo récord, dando a los diferentes departamentos un tiempo pírrico de diez semanas para disponer lo necesario ante un rodaje que debería iniciarse a finales de mayo.
"Cuando leí la primera versión del guion, comprendí que esto no era algo que pudiera esperar tres o cuatro años para hacerse. Esta era una historia que debía contarse ahora."
Las diez semanas que otorgó a los diferentes equipos técnicos también le fueron concedidas a Josh Singer, co-responsable del oscarizado libreto de Spotlight (2015), para que reescribiese el borrador inicial mientras la pre-producción de escenarios, vestuario, localizaciones, etcétera avanzaba contra reloj.

Kristie Macosko Krieger continúa emulando los pasos de Kathleen Kennedy en tiempos anteriores. Ayudante de Spielberg desde A.I. (2001), debutó ya como productora en El Puente de los Espías y se mantiene, desde entonces, como principal socia del director en todos aquellos proyectos en los que se embarca, convirtiéndose en la portavoz de éste ante los estudios y departamentos mientras él se dedica a las labores exclusivamente creativas. Amy Pascal completó el trío de producción. Como propietaria del primer libreto, le correspondía cuota de poder y estaba decidida a que su inversión económica fuera importante al haber confiado ciegamente en el material desde el inicio. La asociación empresarial entre Amblin Partners, Pascal Pictures y 20th Century Fox fue distribuida por la propia Fox en el mercado doméstico y por Universal Pictures en el ámbito mundial.