22 de mayo de 2019

El motín de la Bounty en el cine

La historia de la Bounty ha tenido tres grandes adaptaciones cinematográficas. La primera de ellas llegó en 1935 de la mano de Metro Goldwyn Mayer en una suntuosa adaptación que dirigió Frank Lloyd y que contó con Charles Laughton en el papel de William Bligh y Clark Gable dando vida a Fletcher Christian. Como dato curioso, la actriz de ascendencia mejicana Movita interpretó a una de las nativas tahitianas. Se da el caso que Movita fue una de las esposas de Marlon Brando quien, a su vez, fue Fletcher Christian en la adaptación de 1962.




Mutiny on the Bounty fue la ganadora del Oscar a la mejor película de 1935 aunque es el único caso en la historia de los premios que un film consigue únicamente la estatuilla de mejor film. Las nominaciones de Frank Lloyd, Charles Laughton, Clark Gable, y Franchot Tone, entre otras, no obtuvieron recompensa.

Tal como era habitual en la época, la cinta se rodó en los estudios de la MGM y en exteriores de la costa de California. Las tomas rodadas en islas del Pacífico fueron filmadas por una segunda unidad por lo que el equipo principal nunca se desplazó a los escenarios reales.





Esta versión está basada en la novela de Charles Nordhoff y James Norman Hall, que altera muchos de los hechos reales acaecidos. La versión de 1962, que tuvo el mismo título, se basó también en esta novela que recreaba los hechos de la Bounty.






En esta ocasión, el estudio entregó las riendas de la dirección a Carol Reed quien, sin embargo, no convenció a los productores que le reemplazaron por Lewis Milestone una semana después del inicio del rodaje. El reparto estaba formado por Marlon Brando como Fletcher Christian, Trevor Howard en el papel de Bligh, Richard Harris como el marinero John Mills, y Hugh Griffith dando vida a Alexander Smith. Como dato importante, la actriz polinesia de veinte años Tarita dio vida a Maimiti. En el rodaje conoció a Marlon Brando con quien se casó tras divorciarse de la anteriormente mencionada Movita.

En esta ocasión el equipo principal sí se desplazó al Pacífico y rodó en Tahití gran parte de su metraje. Fue allí donde Brando descubrió la cultura y los escenarios polinesios que tanto le fascinaron durante el resto de su vida.





El film fue nominado en siete categorías (incluyendo mejor película) pero no obtuvo ninguno. Tal como he citado antes, esta versión también altera muchos de los acontecimientos reales en beneficio de una supuesta tensión dramática. El cambio quizá más conocido fue el de la muerte de Christian que en esta película acontece poco después de llegar a Pitcairn cuando él intenta detener el incendio de la Bounty.

Finalmente, en 1984 llegó The Bounty, la versión más próxima a los hechos reales y la que retrató de una forma más realista lo que debía ser la vida en un barco a finales del siglo XVIII. El gran productor Dino De Laurentiis fue el gran impulsor del proyecto que fue dirigido por el australiano Roger Donaldson.





Este era un film que quería realizar David Lean a mediados de los 70. Se basaba en un ensayo histórico escrito por Richard Hough, que había convertido en guión el colaborador habitual de Lean, Robert Bolt. Pero problemas financieros impidieron que el proyecto saliera a flote y los derechos fueron finalmente adquiridos por De Laurentiis quien puso los recursos necesarios para que la película saliera adelante incluyendo el gran costo que suponía rodar la totalidad del film en escenarios naturales de Moorea (Polinesia Francesa) y Nueva Zelanda. Por otra parte, las escenas en las que Bligh comparece ante el almirantazgo, se rodaron en el Palacio de Greenwich y en el Reform Club de Londres.

El reparto estuvo encabezado por Anthony Hopkins, que asumió el papel de Bligh, y un joven Mel Gibson que dio vida a Fletcher Christian. Entre ambos hubo buenas relaciones durante el rodaje pero lo único que enturbió el ambiente fueron las constantes borracheras y peleas que Gibson protagonizó, durante las noches, en diferentes bares y locales polinesios. En una ocasión, a Gibson le dieron un fuerte golpe en la cara que dejó una marca contundente en su rostro. En los días siguientes, Donaldson rodó escenas con él bajo un determinado ángulo de cámara que ocultaba los moratones. En esa época Gibson se caracterizaba por su díscola forma de vida y no superó sus problemas con el alcohol hasta 1987.





A pesar de todo, The Bounty es sin lugar a dudas la mejor adaptación realizada sobre los hechos ocurridos entre 1787 y 1789. Hace gala de un realismo total en el diseño de los escenarios, en la creación de ambientes, y además su guión es el que menos se desvía de los hechos acontecidos.

El resto del reparto también fue de gran nivel puesto que encontramos a dos jovenes actores, en el inicio de sus carreras, en papeles importantes: Daniel Day Lewis como John Fryer, y Liam Neeson dando vida al marinero Charles Churchill.

El film también cuenta con la presencia de Sir Laurence Olivier en uno de los últimos papeles de su espléndida carrera. Interpreta al Almirante Hood, quien se encarga de presidir el comité que debe evaluar la conducta de William Bligh cuando éste regresa a Londres tras su heroica travesía por el Pacífico.

En resumen, una película muy interesante que sin embargo no obtuvo el reconocimiento que merecía. Una gran producción que sigue siendo desconocida para una gran parte de público.

La banda sonora de la película fue compuesta por el extraordinario Vangelis, que a mediados de los 80, se encontraba en su mejor momento creativo tras haber sido el autor de las partituras de Carros de Fuego y Blade Runner. He decidido acabar este artículo con el tema principal que compuso para The Bounty, una melodía que destila calidad por doquier. Un magnífico acompañamiento musical para introducirnos en la historia del primer y último viaje de la Bounty a unos paraisos lejanos e inexplorados.

21 de mayo de 2019

La epopeya de la Bounty


En la historia de la navegación marítima ha habido un gran número de motines pero ninguno tan conocido como el de la Bounty.

Los hechos que acontecieron a bordo del barco británico en 1789 han sido conocidos especialmente gracias a las diversas versiones cinematográficas que se han ido produciendo con los años.

Las razones reales que llevaron a parte de la tripulación a amotinarse siguen siendo confusas. Hay diversas fuentes que siguen indicando que William Bligh no era especialmente duro con sus subordinados y en muchas crónicas históricas se le describe como un hombre noble y justo. Pero está claro que hubo un fuerte enfrentamiento a bordo de ese navío y lo que aconteció cambió las vidas de todos sus protagonistas.

Tras ser adquirido por la Marina Real, el carguero Bounty fue el escogido para una importante misión que tenía por objetivo viajar a Tahití para conseguir el mayor número de ejemplares de la planta del pan. Estos frutos serían llevados a las Indias Occidentales donde se plantarían para que, con el tiempo, se convirtieran en fuente de alimento barato para los esclavos de las colonias.

El almirantazgo escogió como capitán de la misión al teniente de navío William Bligh, un oficial de 33 años que atesoraba una considerable experiencia en misiones en el Pacífico. No en vano fue miembro de la tripulación del tercer y último viaje del legendario Capitán James Cook a bordo del Resolution (1776-1779). Cuando Cook fue asesinado por los nativos de Hawai, Bligh fue uno de los oficiales que colaboró con el nuevo capitán, John Gore, hasta la conclusión de la expedición.

En los años posteriores como máximo responsable del mando de diversos buques, Bligh había demostrado una gran capacidad y contaba con la confianza de los lores del almirantazgo. No resultó extraño, pues, que se le encomendara la expedición a Tahití que empezó a prepararse en verano de 1787 partiendo del muelle de Spithead, en Hampshire (Inglaterra), el 23 de diciembre del mismo año.

Bligh conocía al joven Fletcher Christian (23 años) y ya había navegado con él. Por todo ello le recomendó para que aceptaran su inclusión en la oficialidad del barco. El itinerario previsto incluía doblar el Cabo de Hornos pero, después de pasar todo un mes intentándolo, el mal tiempo acabó persuadiendo a Bligh para cambiar la ruta y dirigirse al Cabo de Buena Esperanza. Desde allí se adentraron en el Océano Índico, atravesando Indonesia y entrando en el Pacífico hasta Tahití.

Este duro viaje puso a prueba la relación entre Bligh y el primer oficial, John Fryer. La situación llegó hasta tal punto que Bligh decidió degradar a Fryer y poner a Christian en su lugar. Curiosamente, más adelante, sería el propio Christian quien llevaría sus discrepancias con el Capitán a un punto límite.

Finalmente, tras diez meses de periplo, la Bounty llegó a Tahití el 26 de octubre de 1788. Allí empezó la tarea de recolectar las plantas del fruto del pan y empezar a trasladarlas al navío en el espacio que se había previsto para ello. Durante los cinco meses de estancia en Tahití, la tripulación trasplantó 1015 plantas. El Capitán Bligh permitió que, durante todo ese tiempo, sus hombres confraternizaran libremente con los nativos y residieran en la isla. Muchos de ellos mantuvieron relaciones con las jóvenes de la isla y el propio Fletcher Christian acabó casándose con una de ellas, cuyo nombre era Maimiti. El paraíso en el que vivió la tripulación de la Bounty durante aquellos meses causó estragos en muchos de ellos cuando vieron que tarde o temprano deberían regresar a las inclemencias de la vida en el mar. Tres de ellos decidieron cometer la imprudencia de la deserción siendo rápidamente apresados y castigados duramente. En este punto, hay que prestar una especial atención puesto que el código de la época establecía que a todos los desertores se les debía colgar. Sin embargo, William Bligh decidió que siguieran con vida y el castigo que se les aplicó fue el del azotamiento en cubierta.

Pero aquel escarmiento ante toda la tripulación fue interpretado por algunos como una humillación más que el Capitán Bligh infligía a una tripulación que había sufrido mucho desde que el barco zarpó de Inglaterra. Otros motivos más debieron confluir en ello. Seguramente a los marineros les faltaba la madurez suficiente para asumir su responsabilidad y quizá el mismo Fletcher Christian pecaba de ese mismo defecto.

Sea como fuere, la Bounty abandonó Tahití el 4 de abril de 1789. La tensión debió crecer enormemente durante aquellas semanas porque el 28 de abril, estando el navío a 1300 millas de Tahití (cerca de Tonga), una parte de la tripulación se amotinó y su líder no era otro que el segundo al mando, Fletcher Christian.

Hacía poco que había amanecido y Christian y sus acólitos bajaron a las dependencias del capitán, le despertaron y le condujeron a la cubierta. Cuando Bligh pidió explicaciones a Christian y le pidió que reconsiderara la decisión, éste sólo respondió: "I'm in hell, I'm in hell..."

Del total de miembros de la tripulación, 19 se unieron al motín, 2 se mantuvieron neutrales y 22 permanecieron leales al capitán. Christian ordenó que se dejara a Bligh y sus partidarios en el bote del barco donde sólo cabían 18. Hubo algunos marineros leales que tuvieron que permanecer en la Bounty a pesar de estar disconformes con el motín. Bligh contó con el apoyo del antiguo segundo de a bordo, John Fryer. Christian les facilitó un sextante para que pudieran orientarse y dirigirse a un puerto seguro.

Sin embargo, los frutos del pan fueron lanzados al mar ante la desesperada mirada del capitán derrocado, en una imagen que varios artistas han recreado a lo largo de los años sobre el lienzo.


Christian puso rumbo de nuevo a Tahití pero una vez allí su objetivo de eludir la persecución de la Marina Real cristalizó en poder encontrar una isla que no estuviera en las cartas, un paraje inexplorado donde los británicos no pudieran localizarles.



El lugar idóneo resultó ser la pequeña isla de Pitcairn, en el centro del Pacífico sur. Pitcairn estaba mal situada en las cartas de navegación y su paradero exacto distaba mucho de su localización real. Christian tuvo la suerte de localizarla en enero de 1790. Allí desembarcaron e incendiaron la Bounty para que no quedaran rastros que pudieran ser avistados por la Marina Real. Pero en Pitcairn, los amotinados y los nativos tahitianos que se añadieron a ellos no hallaron tampoco la paz. Con el tiempo, estallaron rencillas entre ellos y en 1793 se desencadenó una rebelión en la isla que acabó con la muerte de varios de los miembros de la tripulación de la extinta Bounty. Fletcher Christian fue una de las víctimas de esos enfrentamientos aunque la información sobre todo ello es muy confusa.

Lo que sí está documentado fue que en 1808 el navío Topaz llegó a Pitcairn y sólo uno de los amotinados seguía con vida, John Adams. También encontraron a Maimiti y su hijo, ocho mujeres más, y unos cuantos niños que eran hijos de los miembros de la tripulación de la Bounty que habían ido desapareciendo a lo largo del tiempo víctima de las propias disputas entre ellos. John Adams fue perdonado de sus actos e incluso la capital de la isla fue bautizada con su nombre.

En cuanto a Fletcher Christian, a pesar de que oficialmente había muerto durante los enfrentamientos de 1793, se siguieron difundiendo otras leyendas que incluso le situaban en Inglaterra donde había conseguido regresar con otra identidad. Sea lo que fuere, sus descendientes se convirtieron en una familia de referencia en Pitcairn y en las islas Norfolk donde se fueron expandiendo. Incluso hoy, hay mucha gente con el apellido Christian en aquellos parajes. El lugar donde el navío fue quemado se conoce como la Bounty Bay y sus restos fueron descubiertos en 1957 por el submarinista Luis Marden.

William Bligh, por su parte, protagonizó un épico retorno a Inglaterra sobreviviendo a una muerte casi segura en aquel bote en el que fueron abandonados en pleno Océano Pacífico. Fue capaz de encontrar la dirección correcta y navegaron más de 6000 kilómetros durante 41 días hasta llegar al puerto de Kupang (en la por entonces colonia holandesa de Timor) donde fueron recogidos y trasladados posteriormente a Inglaterra. Sólo uno de los que estaban en el bote murió en la travesía. John Norton fue apedreado hasta la muerte en un encuentro poco amigable con los nativos de Tofua.

Bligh fue exonerado de su responsabilidad en la pérdida de la Bounty y se le encomendaron nuevas misiones en las que siguió probando su sobrada pericia como navegante. Tras una brillante carrera, murió en Londres en 1817, a los 63 años de edad.

Misterio, orgullo, deshonor, valentía, muchos conceptos se mezclan en esta apasionante historia. No era extraño que el cine le sacara partido en varias épocas marcando diferencias muy considerables en la aproximación a la historia. Pero eso lo trataré en el próximo artículo.

13 de mayo de 2019

Los Hermanos Sisters (The Sisters Brothers, 2018)


En 1850, los hermanos Sisters están a punto de dejar de ganarse la vida trabajando de cazarrecompensas. Solo han de cumplir con un último encargo y se habrán ganado una vida tranquila en las llanuras del Medio Oeste. Su jefe, el Comodoro, les pide que atrapen a un buscador de oro que viaja al Oeste. Los hermanos lo persiguen desde Oregón hasta California y dejan un reguero de sangre a su paso sin sospechar el verdadero motivo por el que siguen a su presa.

Los Hermanos Sisters se basa en la novela homónima del canadiense Patrick deWitt, un western cargado de humor negro que ha adaptado a la gran pantalla el director francés Jacques Audiard. Tras el éxito de sus anteriores trabajos, el drama carcelario Un profeta (2009) y De óxido y hueso (2012), el cineasta cambia de registro y se atreve con una película atípica que bebe del spaghetti western, pues no en vano se ha rodado en España y Rumanía. Los paisajes polvorientos nos preparan para la violencia seca y cruda con la que se gana la vida la pareja de protagonistas, dos hermanos cazarrecompensas, uno despiadado y otro bonachón. Ambos se ven envueltos en una persecución casi interminable a través de un Oeste que empieza a mostrar signos de fatiga, ya que comprueban con sus propios ojos cómo las ciudades y los avances tecnológicos empiezan a comerse el terreno de las praderas salvajes. Esta visión del Oeste es más cercana a los territorios de Valor de ley (True Grit, 2010), de los hermanos Coen, que a las nevadas referencias pulp de Los Odiosos Ocho (The Hateful Eight, 2015).


El reparto es reducido y los protagonistas absolutos son John C. Reilly, que también produce la película, y Joaquín Phoenix. Este último, desde que volviera al mundo de la interpretación con The Master (2012), se ha consagrado como uno de los actores más brillantes de su generación, capaz de cambiar de registro con cada papel y de despertar simpatía en los espectadores. Aquí da vida al más temperamental de los dos hermanos Sisters, un cazarrecompensas violento y ambicioso que le traerá más de un dolor de cabeza a su compinche. Completan el reparto, en papeles muy secundarios, los correctos Rhiz Ahmed (Rogue One) y Jake Gyllenhaal, y también aparecen, casi de modo anecdótico, Allison Tolman (Fargo) y el veterano Rutger Hauer.

Las peripecias de los dos hermanos cazarrecompensas y la tensa relación que mantienen son el verdadero motor de la película, que cuenta con la banda sonora ambiental del oscarizado Alexandre Desplat. Puede que el viaje se haga largo, en especial en la última media hora de metraje, y que el humor negro en ocasiones resulte cargante, ya que la película no alcanza el nivel de excelencia de la reciente La Balada de Buster Scruggs, con la que comparte alguna que otra reflexión. Aun así, Los Hermanos Sisters supone un interesante acercamiento al western y cuenta con dos protagonistas de lujo para guiarnos a través de esta aventura. 

5 de mayo de 2019

Más allá del OK Corral: analizando a Doc Holliday (II)

Estatua de Doc Holliday y Wyatt Earp en Tucson (Arizona)

Tras el paréntesis obvio centrado en el renombrado duelo en OK Corral, retomamos la crónica de las andanzas de Doc Holliday.

La decisión del juez de paz, Wells Spicer, provocó la indignación entre los miembros restantes de la banda Clanton-McLaury. Las demandas presentadas por Ike Clanton para reabrir el caso fueron completamente infructuosas así que la situación se llevó hacia el terreno que los cuatreros mejor dominaban.

Los Earp pasaron a ser un claro objetivo sobre el que desatar la venganza. El 28 de diciembre de 1881, Virgil Earp sufrió una emboscada mientras caminaba hacia el Cosmopolitan Hotel. Los disparos procedían del segundo piso de un edificio anexo y atravesaron el brazo izquierdo de Virgil. El doctor George E. Goodfellow pudo salvarle el brazo aunque tuvo que llevarlo en cabestrillo el resto de su vida. 

Wyatt, desde su posición de deputy Marshal, trató de conseguir la inculpación de Ike Clanton pero nunca se consiguieron las pruebas necesarias. La ola de sangre continuó el 18 de marzo. Mientras estaba jugando al billar, Morgan Earp fue atravesado por un disparo, realizado desde el otro lado de la calle, que traspasó una ventana para herirle mortalmente en la espalda. Con el abdomen perforado, no pudo evitar el destino fatal. Wyatt también estaba allí y presenció como su hermano se desangró sobre la mesa de billar. Los perpetradores también le dispararon a él pero fallaron el tiro.

Pete Spence, Frank Stilwell, Frederick Bode, Florentino Cruz alias "indian Charlie", y otro indio mestizo de nombre desconocido fueron considerados sospechosos del asesinato atendiendo a los movimientos que habían realizado esa noche. Stilwell, que quizá fue el autor del disparo, se entregó al sheriff Behan y retuvo el apoyo tradicional de éste hacia la banda de los Clanton. Una vez más, la falta de evidencias punibles, precipitó que los cinco hombres fueran puestos en libertad. Doc Holliday siempre creyó que John Behan había estado implicado en el asesinato de Morgan.

Al día siguiente de la muerte de Morgan, Wyatt y su hermano Warren trasladaron los restos mortales hacia un tren con destino a la residencia familiar de Colton (California). Virgil y su esposa salieron también hacia Colton un día después. Wyatt y Holliday les acompañaron a la estación de Tucson (Arizona). Tras dejarles en el vagón, Wyatt se percató de la presencia de Frank Stilwell en otro de los andenes. Decidido a iniciar la vendetta familiar, se acercó a él y gritó su nombre. Las hipótesis son confusas a partir de este momento. Se dijo que Stilwell estaba esperando a alguien que podría declarar a su favor en una de sus múltiples causas judiciales. Algunos cronistas no se ponen de acuerdo en si la motivación para estar allí respondía a la intención de asesinar a otro miembro de la familia Earp. En cualquier caso, Wyatt no vaciló y disparó contra Stilwell causándole la muerte entre las vías del ferrocarril. Wyatt declaró que le había disparado con una escopeta en defensa propia ya que se proponía atentar nuevamente contra la familia. La autopsia, sin embargo, reveló que el cuerpo había recibido dos impactos de escopeta y tres de bala. Se cree que esos otros disparos procedían del arma de Doc Holliday.

Tras este brutal incidente, Wyatt organizó una partida de hombres para dar caza al resto de los forajidos implicados en los atentados contra sus hermanos. En la Earp vendetta ride participaron también Warren Earp, Doc Holliday, Sherman McMasters, "Turkey Creek" Jack Johnson y "Texas Jack" Vermillion. 

A pesar de la orden dictada en su contra por John Behan, Wyatt no se detuvo ante nadie y consiguieron acabar con "Indian Charlie" Cruz, Curly Bill Brocius, y Johnny Barnes. El asesinato de otro de los miembros de la banda, Johnny Ringo, nunca fue esclarecido y oficialmente no forma parte de las muertes atribuidas al dúo Earp-Holliday aunque muchos coinciden en que fue el ex-dentista el que puso fin a sus días en el valle West Turkey Creek (Cerca del Monte Chiricahua, Arizona). 

En abril de 1882, la partida llegó a Colorado donde Wyatt y Doc tuvieron una discusión y separaron sus caminos. En mayo, Holliday fue arrestado en Denver acusado de la muerte de Frank Stilwell. Debido a la falta de pruebas, las autoridades de Colorado rechazaron la extradición aunque Doc tuvo que pasar dos semanas en prisión mientras Bat Masterson, siguiendo las instrucciones de Wyatt, negociaba con el Gobernador del estado y conseguía su liberación final. En junio de 1882, los dos compañeros de armas se vieron por última vez en Gunnison. Volvieron a reconciliarse y mantuvieron contacto a través de cartas pero Wyatt nunca le visitó en los momentos finales, a diferencia de lo que nos han mostrado algunas de las películas realizadas hasta la fecha.

Aquejado cada vez más por su incipiente enfermedad, Doc decidió seguir en Colorado con la vida de siempre. Incluso llegó a verse implicado en alguna escaramuza de juego en Leadville. Pero cada vez era más adicto al láudano y al alcohol. La gran altitud también hizo mella en él y, envejecido prematuramente, se dirigió al Hotel Glenwood, cercano a las fuentes termales de Glenwood Springs. Creyó que podría sacar partido del poder curativo de esas aguas pero los gases sulfurosos del manantial le perjudicaron aún más. Recluido en la cama, Doc murió a las diez de la mañana del 8 de noviembre de 1887. Tenía 36 años.

Tumba de Doc Holliday en Glenwood Springs (Colorado)

La leyenda ha cubierto gran parte de los hechos que hemos estado compartiendo pero, no cabe duda, que detrás del mito había hombres cuyas vicisitudes dejaron una huella permanente en la historia del Oeste. El cine ha mitificado y cambiado algunos de los hechos. Las películas más recientes aportan un realismo mucho más marcado y es patente la coincidencia con algunos de los sucesos que sí tuvieron lugar. Pero, en cualquier caso, este relato muestra bien a las claras que la dureza de la vida en esos territorios no se diferencia en exceso de lo que el cine nos ha transmitido a lo largo de la historia. La muerte violenta podía llegar en cualquier momento y nadie podía sentirse completamente a salvo. Absolutamente nadie.

Me gustaría terminar esta serie de artículos con unas palabras que pronunció Wyatt Earp:

"Doc era un dentista al que la necesidad convirtió en tahúr; un caballero al que la enfermedad convirtió en vagabundo de la frontera; un filósofo al que la vida hizo un sabio cáustico; un enjuto y alto muchacho de pelo rubio ceniza que murió de tisis y, al mismo tiempo, aunque solía beberse tres cuartos de galón de whisky al día, el más habilidoso jugador y el más eléctrico, rápido y mortal pistolero que he conocido jamás."

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Telegram from Springerville (Arizona). June 1, 1887 

Ike Clanton has been killed at the Jim Wilson Ranch in Eagle Creek. 

He and his brother, Phineas, have been addressed by the detective Jonas V. Brighton while relocating stolen cattle. 

Phineas surrendered and has been in custody of the county. 

Ike resisted and was shot with the outcome of death. 

Inform the federal authorities.