16 de noviembre de 2018

Malos Tiempos en El Royale (Bad Times at the El Royale, 2018)


Drew Goddard (Los Alamos, 1975) destacó en su labor de guionista para importantes series de televisión en la primera década del presente siglo. No obstante, en colaboración con Joss Whedon, había escrito un libreto que finalmente pudo adaptar él mismo en su opera prima como director. El título del que estamos hablando es La Cabaña en el Bosque (Cabin in the Woods, 2012), film que rompía convenciones del género de terror y presentaba una serie de vueltas de tuerca que sorprendieron por su originalidad.

A partir de entonces, desembarcó en la industria cinematográfica co-escribiendo el guion de World War Z (2013) y firmando en solitario el script de The Martian (2015). Volvió a la televisión destacando poderosamente como showrunner del Daredevil de Netflix aunque ya tenía en perspectiva volver al cine con una nueva propuesta rompedora.

Y esta nueva apuesta es Malos Tiempos en El Royale (Bad Times at the El Royale). Esta reunión de personajes variopintos y siniestros en un hotel situado en la frontera entre Nevada y California presenta indicios de producciones anteriores, pero refresca la propuesta con la ruptura de la formulación tradicional en la definición de personajes.

Goddard cuenta con un impresionante reparto para este film. Repite con Chris Hemsworth tras coincidir en Cabin in the Woods, pero refuerza la jugada con la participación de Jeff Bridges, Jon Hamm, Dakota Johnson, Cynthia Erivo, Shea Whigham, Cailee Spaeny y Lewis Pullman, hijo de un todoterreno de Hollywood como es Bill Pullman.

Nuestro amigo y colega Nestor Bentancor tuvo ocasión de ver la película hace unas semanas atrás y nos presenta sus impresiones sobre uno de los films que él más esperaba en esta fase final de 2018. 

Os dejo con el vídeo. Estoy seguro que os interesarán sus reflexiones desde la meca del cine. Os recuerdo que Nestor Bentancor es un referente latino en cuanto a información hollywoodiense. Acumula un incipiente bagaje tanto en conocimiento de la industria como en cobertura de estrenos. Os invito también a seguirle en Facebook, Twitter y, por supuesto, en su canal de Youtube.

 

14 de noviembre de 2018

El día que conocí a Stan Lee


En la fría primavera de 2014, vivía en un pueblecito del Medio Oeste. A finales de abril pedí un día libre en el trabajo y viajé a Chicago para asistir a la C2E2 (Chicago Comic and Entertainment Expo). Dejé atrás los campos de maíz y la nieve y acudí a la inauguración de la convención el viernes, donde reinaba un ambiente de celebración y miles de personas de distinta procedencia, raza y religión nos reuníamos para festejar nuestra pasión común por la cultura popular.


Nada más acceder al recinto, fui directo al puesto de la editorial Marvel, donde sorteaban firmas de Stan Lee, el famoso guionista y editor de cómics, aquel héroe de la infancia que me hablaba en sus tebeos. Decidí probar suerte y participar en el sorteo (de lo contrario, las firmas de Stan costaban 80 dólares), metí la mano en una caja y saqué una papeleta.

¡Tenemos un ganador! —anunció uno de los responsables de Marvel.

No me lo podía creer. En la papeleta que saqué figuraba una imagen de Mary Jane Watson con las famosas palabras que pronunció en su primera aparición en los cómics: «Te acaba de tocar la lotería, tigre».

Di una vuelta por el pabellón y a mediodía volví al puesto de Marvel, donde los afortunados esperaban en fila a que llegase Stan. Las normas de la sesión de firmas eran estrictas, solo podías llevar un cómic para que te lo firmase y no podías hacerte fotos ni selfies con el autor. Ante tal situación, elegí que me firmase un ejemplar del 365 de The Amazing Spider-Man, número que celebra los treinta primeros años del personaje y que incluye una reflexión sobre este período y una historia breve escrita por Lee (este mismo ejemplar me lo había firmado antes el dibujante Mark Bagley, que fue bastante arisco en el trato con los fans). Hubo quien optó por llevar el martillo de Thor o un Funko del propio autor para que se los firmase.

Pasé el control de seguridad y esperé con paciencia a que llegara mi turno. Subí al escenario y allí estaba Stan Lee, un anciano afable y lleno de energía que bromeaba con que se había afeitado su característico bigote aquella mañana. Me firmó el cómic de Spider-Man y le tendí la mano, que me estrechó con fuerza.

Muchas gracias por todo, Stan —le dije.

Gracias —me contestó con una sonrisa.

Bajé del escenario, me sequé las lágrimas de la emoción y contemplé el final de la sesión de firmas. Cuando hubo terminado, Lee se puso de pie y posó ante las cámaras del público, se puso a hacer el gesto de Spider-Man cuando lanza las telarañas y se despidió gritando «¡Excelsior!» a pleno pulmón.

Las fotos que le hice salieron borrosas y movidas, puede que por los nervios, mi escasa pericia o por la baja calidad de la cámara digital, aunque prefiero creer que fue porque resulta imposible capturar la esencia de una leyenda en una simple instantánea.

Hasta siempre y, de nuevo, muchas gracias por todo.


13 de noviembre de 2018

Adiós al gran Stan Lee (1922-2018)


Stanley Martin Lieber. Poco puedo decir que no se haya dicho ya. En un mundo en el que el comic book, la novela gráfica o el tebeo en general es un entretenimiento para niños, "The Man" Lee consiguió que estos dejasen de considerarse como tal al dotarlos de personalidad y problemas "humanos".

Stan "The Man" Lee consiguió dar una vuelta al concepto de "superhéroe". Si el Superman de Shuster y Siegel era la quintaesencia del superhéroe, valiente, fuerte, infalible, Lee dotó de humanidad al superhéroe.

Stan Lee dio voz a los marginados, a los raros, a los empollones, a los rechazados. Sus héroes (Spider-Man, The X-Men) no eran populares, no eran aclamados, no eran los mejores. Eran marginados, eran temidos y odiados por ser diferentes. Pero no por ello dejaron de luchar. Los superhéroes de Stan Lee eran poderosos, sí, pero conscientes de su poder. Conscientes de que un gran poder conlleva una gran responsabilidad.

A continuación, hemos recopilado algunas de las reacciones que se han producido tras conocerse el fallecimiento del maestro:

9 de noviembre de 2018

Millenium: Lo que no te Mata te Hace Más Fuerte (The Girl in the Spider's Web, 2018)


A ver, antes de empezar, tenemos que centrarnos un poco, porque si no el que no esté al día en la saga Millennium va a perderse. En su momento, Stieg Larsson se sacó un trilogía de libros protagonizados por Lisbeth Salander y Mikael Blomkvist que hizo que el mundo se centrara en la novela policíaca nórdica —aunque ya había algunos que hacía años que funcionaban—, por lo que irremediablemente fueron llevadas al cine siendo todo un bombazo, aún siendo una producción sueca. Y es entonces cuando los dólares entraron en juego e hicieron la cosa más estúpida del cine —solo al alcance de unos pocos—, hacer un remake americano solo un par de años después de que se estrenaran las originales. ¿Por qué? Quién lo sabe. Aunque en el proyecto había nombres propios como David Fincher o Daniel Craig, la cosa no cuajó porque, además de no ser tan buena como la primera película —porque solo se hizo una, cosa de la taquilla—, el público ya había tenido su dosis de Millennium. Ahora, casi una década después del estreno de las tres películas suecas, y con nuevas historias firmadas por David Lagercrantz, las productoras americanas, para no perder los derechos sobre las adaptaciones, han optado por saltarse las tres primeras historias en un reboot innecesario, y adaptar la cuarta, en algo que también era innecesario. Pero dejemos de preámbulos y metámonos de lleno en Millennium: Lo que no te mata te hace más fuerte… la traducción más lógica de The Girl in the Spider’s Web, a la vez la traducción más sensata del original sueco Det som inte dödar oss, algo así como Lo que no nos mata… ¿Lo habremos hecho bien por una vez?

Tras unos años desaparecida, aunque haciendo de las suyas como justiciera, Lisbeth Salander regresa al mundo real cuando se ve involucrada en una trama de espionaje internacional. Un ingeniero sueco le pide que robe del sistema de la NSA americana, un programa que les estaba haciendo para poder controlar todos los silos de misiles del mundo; pero, cuando los tiene en su poder, se los roba una organización mafiosa, que no duda en acabar con el ingeniero y hacerse con su hijo, la única clave para resolver el código de acceso. Será entonces cuando Lisbeth deberá hacer lo que esté en sus manos para salvar al chico e impedir la fin del mundo, como tener que enfrentarse a fantasmas del pasado.

Antes de ahondar en una historia más propia de un argumento de James Bond, fijaos que en ningún momento he mencionado a Mikael Blomkvist, simplemente porque su personaje aparece pero no juega ningún papel en la trama, pero ninguno, ninguno, vamos que si no sale ni te enteras. Además, el actor que le da vida, Sverrir Gudnason, parece no tener sangre en las venas o tenerla muy fría —perdón por la broma «nórdica»—, pero comparado con Michael Nyqvist, es una broma de mal gusto.

Algo parecido sucede con Claire Foy y su Lisbeth. A pesar de bordar su papel de joven reina Elizabeth II en la serie The Crown. No es que lo haga mal, pero su interpretación, comparada con la de Noomi Rapace, no es ni comprable. Es como si le faltara algo, tan solo está formada por postureo, cara de mala hostia y muchos piercings.