18 de junio de 2018

Historias de Hollywood: el bromista Billy Wilder


Entre 1930 y 1968 reinó en Hollywood un estricto reglamento censor conocido como el Código Hays. Este extenso compendio de limitaciones fue creado por el Gremio de Productores y Distribuidores en un vano intento por excluir a la industria del cine de los comportamientos lascivos que, según ellos, se estaban expandiendo en la sociedad estadounidense.

Sabemos que los grandes directores siempre hallaron fórmulas imaginativas para superar a la censura y quizá uno de los ejemplos más reconocidos fue el de Alfred Hitchcock, cuya inteligencia y talento visual estaban muy por encima del censor de turno.

Sin embargo, hoy nos centramos en una pequeña anécdota surgida del set de rodaje de El Crepúsculo de los Dioses (Sunset Boulevard, 1950). La película, co-escrita y dirigida por uno de los mejores cineastas de la historia del cine, Billy Wilder, analizaba a fondo una historia común en la meca del cine: el ocaso de una gran estrella, representada en este caso por la gran Gloria Swanson. Esta obra maestra, ganadora de tres Oscar, significó la primera colaboración entre Wilder y William Holden. Ambos compartían la misma socarronería ante la vida y les gustaba quitar hierro a las situaciones, incluso rodando secuencias de relevancia.


En una ocasión, ambos decidieron jugar al máximo y generar el estupor entre los miembros del equipo. El Código Hays establecía que los besos en pantalla no podían sobrepasar los tres segundos de duración. En una secuencia entre William Holden y la joven Nancy Olson, Wilder decidió poner en marcha una broma. La pareja empezó a besarse y, pasados los tres segundos, Wilder no indicó que cortaran. Los intérpretes siguieron en el papel con profesionalidad y el pícaro de Holden empezó a ir más lejos besando el cuello de su partenaire mientras ella, enrojecida, dejó ir un suspiro. Sin embargo, al no oír al director siguieron en ello y Olson se dedicó a desabrochar el cuello de la camisa de Holden. Después, el galán empezó a bajar la cremallera del vestido. Wilder no cortaba...

El equipo técnico asistía asombrado a la escena. Nunca habían participado en un rodaje que permitiera este nivel de expresión. Mientras tanto, los actores seguían desabrochándose mutuamente y los abrazos reflejaban cada vez una mayor pasión. Quizá Wilder decidió ir poniendo fin a la broma pero alguien se le anticipó gritando... "Corten!!" Todo el mundo miró inmediatamente hacia el lugar de donde procedía el grito, descubriendo que la responsable era la también actriz Brenda Marshall, esposa de William Holden... 

13 de junio de 2018

Esperando a Ocean's 8


Recogiendo el testigo de la película que encumbró al Rat Pack en el cine, Warner Brothers decidió en 2001 orquestar las aventuras de un renovado grupo de atracadores que pudieran enlazar con una nueva generación de espectadores. 

El nuevo Ocean's Eleven arrasó en la taquilla mundial gracias al atractivo de un reparto estelar encabezado por George Clooney, Brad Pitt, Julia Roberts, Matt Damon, Don Cheadle y Andy Garcia. No obstante, el elenco sirvió para atraer pero lo que consiguió fidelizar fue la labor tras la cámara de Steven Soderbergh. El brillante cineasta fue capaz de transformar un reunión de estrellas en un ejercicio de cinematografía. A través de un lenguaje poderoso, repleto de close-ups, movimientos de cámara agresivos, fotografía tenue y montaje acelerado, consiguió dotar a esta película de un aura especial que le dio personalidad propia. El triple asalto a la cámara acorazada que contenía las recaudaciones de tres grandes casinos de Las Vegas (Bellagio, MGM Grand, Mirage) fue dirigido con maestría detrás de la cámara y contó con el carisma arrollador del reparto para hacer que el público conectara inmediatamente con el material.

Soderbergh y la mayor parte de los actores repitieron en Ocean's Twelve (2004) y Ocean's Thirteen (2007) pero la fórmula sufrió un fuerte revés en 2008 cuando murió uno de los componentes del grupo. El fallecimiento del comediante Bernie Mac, que daba vida al tunante Frank Catton, dejó un enorme vacío entre sus compañeros. Sustituirle no era una opción y tanto Soderbergh como Clooney estuvieron de acuerdo en cerrar la saga.

Sin embargo, con el paso del tiempo surgió una nueva idea en Warner Brothers. Se pensó en la posibilidad de crear un nuevo grupo, formado exclusivamente por mujeres, que recogiera el espíritu de las películas precedentes y lo llevara a nuevas cotas de exigencia. Así fue como Gary Ross, responsable de películas como Pleasantville y la primera entrega de Los Juegos del Hambre, presentó la idea de Ocean's 8. La luz verde del estudio dio paso a la formación de un nuevo súper-reparto que en este caso lidera Sandra Bullock, dando vida a la hermana menor de Danny Ocean (Clooney), quien tras su salida de la cárcel pretende robar un gran collar de diamantes en el marco de la Met Gala de Nueva York.

En el nuevo equipo que lidera Bullock encontramos a una de las mejores actrices de la actualidad, Cate Blanchett, y también a Sarah Paulson, Helena Bonham Carter y Anne Hathaway. Al igual que las películas anteriores, también se aprovecha para descubrir nuevos talentos como Mindy Kaling, Awkafina y, por supuesto, la cantante Rihanna que, después de varias incursiones en el cine, tiene una nueva oportunidad para ampliar horizontes.

¿Que podemos esperar de Ocean's 8? Quedémonos solamente con que sea un buen entretenimiento y que presente dinámicas interesantes entre los personajes. Un reparto principal femenino con el único contrapunto de Richard Armitage y James Corden, asegura renovación y sentido de justicia. El sub-género del cine de robos necesita aportaciones frescas y ojalá que esta película cumpla con el objetivo de equilibrar acción y comedia. Mimbres no le faltan.

11 de junio de 2018

El irresistible encanto de Jemima Brown


Dos años después del estreno de Primavera en Otoño (Breezy, 1973), Clint Eastwood volvió a la dirección con un thriller de acción que en España se tituló como si se de un film de la saga Bond se tratara. The Eiger Sanction fue titulada Licencia para Matar y los responsables de ese "bautizo" se quedaron tan a gusto. Vista en su justa perspectiva, dentro de la filmografía de Eastwood como director, The Eiger Sanction es una película a reivindicar por su irreverencia y su grado de incorrección política, además de por un patente nivel de intriga y tensión.

Claramente, no se trata de uno de los films más recordados de Eastwood pero, en cualquier caso, se trata de una cinta que se mantiene fuerte allí donde es más tozuda: en la expresión descarnada de toda clase de actitudes vehementes y poco éticas. Si en Breezy, Eastwood había empezado a sentar las bases de su acercamiento humano a los conflictos, con The Eiger Sanction se pudo permitir, gracias al material que tenía entre manos, la realización de un thriller visceral que lindaba mucho más con la textura impresa en los films de Harry Callahan que con su enfoque personal como cineasta incipiente. 

Eastwood siempre ha manejado bien los tempos y ha construido una carrera que, especialmente en los 70, combinó proyectos donde podía volcar su sensibilidad personal y otros productos donde trataba de seducir más abiertamente al público con el tipo de historias que la gente esperaba ver de él. Se trataba de seguir el perfil de rudeza y agresividad que tanto gustaba en esa época para poder mantener un estatus que le iba a permitir seguir introduciendo otros valores a su filmografía.

The Eiger Sanction, por otra parte, partía de una novela de espías, bastante popular en aquel momento, que había sido escrita por Rodney William Whitaker, alias Trevanian. Eastwood trabajó meticulosamente con los guionistas y mejoró el material para así poder disfrutar más de un rodaje que le iba a permitir viajar a varias localizaciones europeas, alejándose de la presión que Universal Pictures ejercía en las filmaciones domésticas. 

1 de junio de 2018

Rodando en Nueva York: Pactar con el Diablo (Devil's Advocate, 1997)


Kevin Lomax (Keanu Reeves) es un joven abogado defensor que está impactando en los círculos jurídicos del norte de Florida gracias a su imbatibilidad en la sala de juicios. Habiendo defendido a toda clase de delincuentes, siempre ha sabido encontrar la brecha legal para plantear dudas razonables entre los jurados. En su último caso en Gainesville, incluso ha sido capaz de acorralar a una menor invirtiendo las acusaciones en un choque que pone a prueba su dudosa moralidad. Sus reparos se disipan con la victoria y la celebración... 

No obstante, sus constantes victorias no le han permitido mejorar su status social ya que en su terreno de acción no se mueven casos de gran montante económico. Su esposa, Mary Ann Lomax (Charlize Theron), es feliz con sus victorias pero constantemente sueña con mayores posibilidades que les permitan formar una familia sin agobios.

Esa oportunidad dorada llega cuando el prestigioso bufete neoyorkino Milton, Chadwick & Waters le hace una oferta para seleccionar un jurado en uno de los futuros casos de la firma. Aunque, en principio, se trata de un encargo puntual, Lomax no quiere desaprovechar la ocasión de probarse en el mayor teatro de operaciones judicial.

Una vez en la Gran Manzana, el joven matrimonio pronto conoce al socio principal del bufete, John Milton (Al Pacino), un auténtico bon vivant que disfruta de una vida entregada al ocio mientras extiende los tentáculos de su poderosa firma por todo el mundo. Su poder e influencia cautivan a Kevin y la oferta para incorporarse al bufete acaba colmando la mayor de sus ambiciones.


Pero no todo es tan diáfano en Milton, Chadwick & Waters. Caer bajo el influjo del sombrío Milton acarrea consecuencias y tanto Kevin como Mary Ann las sufrirán en sus propias carnes...

Pactar con el Diablo (Devil's Advocate) es un exitoso thriller de 1997, dirigido por Taylor Hackford, que fue capaz de devolver el matiz demoníaco al cine de una forma visualmente obscena pero eficaz. La película no trataba de ser un ejercicio de estilo, fornido de insinuaciones y texturas diversas. Hackford planteó una trama directa, cuyos subterfugios estaban siempre al servicio de una narración atractiva que redundaba en beneficio de la carismática interpretación de Al Pacino.


Los exteriores se rodaron en multitud de localizaciones neoyorkinas pero me gustaría resaltar aquella que alberga la secuencia del primer encuentro entre Lomax y Milton. En la cinta, esa primera toma de contacto se produce en el despacho personal de Milton, situado en el ático de un lujoso rascacielos del downtown.

En la realidad, el escenario elegido fue la terraza del Continental Plaza, situado en la esquina que forman Front Street y Maiden Lane, junto al East River. Se trata de un edificio de oficinas, de más de cincuenta plantas, que alberga despachos de varias corporaciones que operan en la bolsa de Wall Street y quieren tener cercanía al distrito de negocios de la ciudad. La terraza del Continental aparece tal cual es, excepto que el agua que podemos ver en la secuencia fue añadida digitalmente en post-producción. La magia del cine, una vez más...