29 de noviembre de 2016

La Llegada (Arrival)


La complejidad de la mente humana ha sido un tema de estudio recurrente en el cine fantástico y de ciencia ficción. A través de innumerables películas, hemos apreciado en pantalla una serie de elementos que nos han permitido únicamente arañar la superficie bajo la cual se ocultan los estudios científicos más rigurosos acerca del órgano que rige nuestras vidas.

El cine se ha encargado de resaltar estas grandes potencialidades que alberga el cerebro humano y ha sacado rédito de ello para plantear apasionantes tramas argumentales que nos han llevado más allá de lo imaginable. El misterio por lo desconocido siempre fascina pero si además esos secretos se ocultan dentro de nosotros mismos, esperando a ser descubiertos o activados, el interés aumenta todavía más. Explorar los presuntos secretos de la mente supone entrar en un terreno críptico, plagado de arenas movedizas, donde todo lo imaginable puede cobrar vida. La creatividad no tiene límites en este terreno y, cuando se añade el factor alienígena a la ecuación, la propuesta incrementa el grado de fascinación porque el ser humano alberga una sed de conocimiento constante y ansía ver otros mundos, otros seres en el universo. Se aferra a esa esperanza porque, en el fondo, no quiere ser una especie solitaria. No concibe que en el espacio infinito no haya nada más; le gusta pensar que existen auténticas civilizaciones pobladas por seres inteligentes. Tal como se decía en la espléndida Contact (1997): "Si solo estamos nosotros, cuanto espacio desaprovechado". Esta frase resume el principio que impera en la conciencia de la mayor parte de la población: la incapacidad de concebir espacios vacíos, inertes, solitarios y no aptos para la vida. Si existe un rincón vacío en nuestras casas no tardamos en llenarlo, si nos sentimos solos tratamos de conectar con otras personas. La humanidad, en su gran mayoría, busca dar pábulo a todo ello y no se rinde a la hora de organizarse entorno a la vida en comunidad.

Por todo ello, siempre que el cine propone una interacción entre humanos y alienígenas, la necesidad de conocer cómo se hilvana una nueva escena de contacto seduce a gran parte del público. Aprovechando esta mezcla entre el estudio de la mente y la llegada de una civilización alienígena a la tierra, el autor Ted Chiang construyó un relato corto cuyo título fue "Story of Your Life". Su planteamiento se construía a partir de la llegada de 12 naves alienígenas en diferentes puntos de la Tierra. Aislando la posibilidad de conflicto, Chiang se centró en el impacto extrasensorial que una civilización de seres avanzados podía tener sobre nosotros y lo centraba entorno a la protagonista principal, la doctora en lingüística avanzada Louise Banks. 

Dicho argumento sobre el cual no descubriré nada más, cautivó al guionista Eric Heisserer quien no cejó en su empeño de convertirlo en largometraje. El destino le acabó juntando con un grupo de compañías productoras que trajeron a Denis Villeneuve para el puesto de director. El realizador canadiense llevaba tiempo interesado en un argumento de ciencia ficción pero no encontraba nada que fuera de su agrado. Tras su impresionante currículum reciente (Incendies, Enemy, Prisoners, Sicario), a Villeneuve le llovían las ofertas pero se acabó decidiendo por el guión de Heisserer pues juzgó que su sensibilidad artística podía fundirse especialmente con el material.


Viendo la finalmente titulada Arrival, es ineludible pensar en varias referencias fílmicas que irresistiblemente conducen hacia 2001: A Space Odyssey (1969), la obra maestra de Stanley Kubrick. El simbolismo que representa el obelisco como factor desencadenante de un nuevo nivel de consciencia es visualmente legible incluso en las formas que presentan las naves alienígenas y, particularmente, en el dispositivo de transporte que conecta definitivamente a Banks con el mensaje que tratan de hacer llegar los seres octópodos que nos visitan. Más allá de la expresión visual externa, es innegable que la oportunidad de absorber un nuevo conocimiento, gracias a las capacidades de los alienígenas, es la gran piedra de toque de un film tremendamente adulto que exige la máxima atención e implicación del espectador.

La mente humana y la capacidad extra-sensorial de los alienígenas confluyen espectacularmente para generar un mensaje de una relevancia brutal. Alrededor de todo ello, Arrival vive sus mejores momentos porque sorprende cuando ya creemos ser conocedores de todo tipo de tramas y también porque desguarnece nuestro habitual escepticismo con una andanada de sensibilidad inesperada. Pocas veces hemos podido asistir a un espectáculo que nos llegue tan adentro.

El otro gran factor positivo sobre el que gira el film es la poderosa interpretación de Amy Adams. Resulta tan creíble e interioriza tanto su papel que su vivencia acaba siendo la nuestra aun cuando tengamos que conformarnos con vivir la experiencia a través de una pantalla plateada. 

No obstante, soy de la opinión que el vigor narrativo habitual en el cine de Denis Villeneuve sufre algún altibajo a lo largo del film. Tras una primera parte apasionante, la cinta sufre una recaída (aunque breve) de la cual sale gracias a la fuerte implicación de Amy Adams en su papel. También tengo dudas acerca de si el maravilloso desenlace que presenta el guión es convenientemente aprovechado por Villeneuve. Creo que no consigue explicar con toda la brillantez necesaria el magistral giro narrativo que impregna las últimas páginas del relato. El detenimiento y la atención al detalle del realizador siguen siendo muy palpables, así como sus pausas dramáticas, pero no acaba de manejar de igual manera la narración de un suceso palpitante y conmovedor.


Además de la referencia apuntada anteriormente sobre 2001, es bastante patente que la película, en su notoria originalidad, continúa el camino por el que transitaron otros films que nos proponen un contacto extrasensorial o extradimensional. La anteriormente citada Contact (1997), de Robert Zemeckis e Interstellar, de Christopher Nolan, se materializan en la retina del espectador más avezado.

En conclusión, Arrival es un magnífico film que generará adeptos y detractores como toda obra que se fija altas metas. A pesar de las pequeñas debilidades que atesora, su contenido críptico es abismal y arrasa en la valoración genérica.

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