17 de septiembre de 2018

Sintra y el misterio de La Novena Puerta


A unos veinticinco kilómetros de Lisboa, dirección oeste, se emplaza un lugar que destila magia y encanto desde el momento en que llegas a sus proximidades. Se trata de la bella localidad de Sintra. Está situada a las puertas de un enorme parque natural, cuyos límites llegan hasta el Océano Atlántico. 

Desde mi permanente óptica cinéfila, Sintra me pareció Brigadoon hecha realidad. Localizada en una ladera montañosa entre despeñaderos, Sintra disfruta de un clima extraordinariamente húmedo donde la abundante pluviosidad y las temperaturas frescas producen un florecimiento boscoso impresionante al que acompañan grandes manantiales de agua. 

Desde la Baja Edad Media, Sintra se convirtió en lugar de retiro de los grandes monarcas portugueses. Y, posteriormente, con el paso de los siglos, se fue poblando por familias adineradas lisboetas que decidían convertirlo en su refugio estival. La entrada de las grandes fortunas produjo la conversión de la localidad hacia lo que vemos ahora: una villa palaciega cuyas mansiones se adentran en los frondosos bosques mientras la niebla tiñe el enclave de esplendor y misticismo.

Mencionaba antes Brigadoon (1954) porque, a pesar de las obvias diferencias, existe un aura que recuerda a ella cuando la niebla empieza a bajar desde la cimas de las montañas y cubre el núcleo de Sintra Vila. Debido a la belleza del lugar, realidad y ficción se entremezclan y casi parece que la población desaparezca del panorama visual.


Entre junio y octubre de 1998, el maestro Roman Polanski rodó La Novena Puerta (The Ninth Gate, 1999). Esta adaptación de una parte de la novela "El Club Dumas", de Arturo Pérez-Reverte, contó con el apoyo de una producción internacional destinada a cubrir la diversidad de escenarios en los que transcurría el intrigante argumento.
Durante la película seguimos las pesquisas de Dean Corso (Johnny Depp), a quien se le encarga investigar la autenticidad de un libro arcano titulado "Las Nueve Puertas del Libro de las Sombras", del cual existen solamente tres ejemplares en todo el mundo. El autor del mismo, Aristide Torchia, fue quemado en la hoguera por herejía, pero la leyenda afirma que Torchia había transcrito el libro a partir de un manuscrito previo redactado por el mismísimo Diablo.

Uno de los ejemplares del libro se encuentra en posesión del bibliófilo Victor Fargas, quien lo guarda en su finca de Sintra. Cuando Corso tiene la oportunidad de inspeccionar el libro, se encuentra con que los gravados interiores que contienen la firma LCF son diferentes a los del ejemplar de Boris Balkan (Frank Langella), su empleador. A la mañana siguiente, tras haber conversado con Balkan sobre sus hallazgos, regresa a la finca acompañado por una misteriosa mujer (interpretada por Emmanuelle Seigner) que le sigue desde el inicio de su investigación. Cuando llegan a la mansión, se encuentran a Fargas muerto en la fuente del jardín. En el interior, la casa presenta signos de allanamiento y el ejemplar de "Las Nueve Puertas" está casi quemado. Además, las páginas discordantes han sido arrancadas.

Polanski y su equipo se desplazaron a Sintra y aprovecharon su apariencia fría y sus cielos grises en beneficio del tono del film. Corso se aloja en el Hotel Central Palace de la villa, justo enfrente del maravilloso Palacio Nacional, cuyos orígenes se remontan al siglo XIV. Sus enormes chimeneas son únicas en el mundo en cuanto a forma y configuración. Dos centurias después, el Palacio fue ampliado y remodelado añadiendo múltiples estancias que fueron escenario de la vida de los monarcas portugueses hasta su defenestración, en 1910. A partir de ese momento, se convirtió en patrimonio nacional y pudo empezar a ser visitado por el pueblo.


La misteriosa mujer recoge a Corso en la Praça da República, situada entre el hotel y el palacio. Desde allí se desplazan en moto hacia la finca de Fargas, que en la película se ubicó en el Chalet Biester, a unos dos kilómetros del centro de Sintra.

El día pasado en Sintra marcó un punto álgido en nuestro reciente viaje a Portugal y las fotos que he ido adjuntando reflejan esa aura fascinadora y misteriosa que caracteriza a esta fantástica localidad que en 1995 fue declarada Paisaje Cultural por la UNESCO. Sintra ofrece un patrimonio artístico y cultural que merece una estancia más prolongada. Introducirse en su caminos boscosos depara una experiencia que eleva el espíritu y agranda los sentidos. Incluso los aficionados al ocultismo pueden encontrar también múltiples intereses, especialmente en la fascinante Quinta de Regaleira.

Entrada al Palacio Nacional de Sintra. Praça da República. 

Las características chimeneas del Palacio Nacional.

Hotel Central Palace

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