1 de abril de 2016

Calle Cloverfield 10 (10 Cloverfield Lane, 2016). Por Mike Sanz



Michelle (Mary Elizabeth Winstead), aspirante a diseñadora de moda, toma una decisión drástica e intenta cambiar el rumbo de su vida. Sus planes se ven truncados por un accidente de coche, al que sobrevive de milagro. Despierta en un búnker subterráneo, en compañía de Emmett (John Gallagher Jr.) y Howard (John Goodman), un ex-marine que asegura que los tres han sobrevivido al ataque devastador con el que ha comenzado el apocalipsis. Aunque no les faltan las provisiones, Michelle no tarda en cuestionar las afirmaciones de Howard acerca del fin del mundo.

Calle Cloverfield 10 es la apuesta secreta y modesta de J. J. Abrams y el equipo de Bad Robot tras arrasar la taquilla internacional con la séptima entrega de Star Wars. Se trata de una vuelta a los orígenes, al sentido del misterio y del suspense que los dio a conocer en la serie Perdidos (Lost), además de un pequeño homenaje (o secuela espiritual, como dice el propio Abrams) a la película Monstruoso (Cloverfield, 2008), que nos descubrió el talento del director Matt Reeves y del guionista Drew Goddard (responsable de los libretos de La Cabaña en el Bosque y Marte, además de crear la base argumental de la excelente serie Daredevil).

Esta segunda entrega es más modesta que la película de Reeves, que rendía homenaje a Godzilla a través de la grabación, cámara en mano, de un grupo de jóvenes que escapaban del monstruo, salido de las profundidades marinas, que asolaba Nueva York. Calle Cloverfield 10 bebe del sentido del misterio de los capítulos Alfred Hitchcock presenta y de la puesta en escena asfixiante y teatral de La Soga (Rope, 1948). Confina la narración al reducido espacio del búnker subterráneo y sustituye el terror físico de Monstruoso por la tensión y la sospecha constante de los tres personajes, que va en aumento.


Los responsables de este ejercicio de suspense concentrado, además de los sospechosos habituales de Bad Robot, son Josh Campbell y Matthew Stuecken, cuyo guión fue reescrito y pulido por Damien Chazelle, el artífice de la magistral y también obsesiva Whiplash (2014). Dirige el debutante Dan Trachtenberg, que viene del mundo del cortometraje e imprime un ritmo pausado y constante durante la hora y media de metraje. Buena parte del peso de la película cae, como era de esperar, en el trío de actores encabezado por Mary Elizabeth Winstead, con un personaje que se impone, gracias a su fuerza de voluntad e ingenio, a las situaciones terroríficas, como ya hiciera en La Cosa (The Thing, 2011). La acompañan un comedido John Gallagher Jr. (visto en The Newsroom) y el siempre sorprendente John Goodman. Desde que Kevin Smith lo recuperara en Red State (2011), Goodman se ha convertido en uno de los mejores actores de reparto del momento, capaz de dotar de matices humanos a los personajes que interpreta, como sucede con el dueño del búnker. Estos tres actores aguantan el peso dramático de la película solos, salvo alguna que otra breve intervención y el cameo velado de Bradley Cooper.

Para una película de estas características, que se basa en el suspense, sería demasiado revelar cuáles son las conexiones con su predecesora y si aparece o no el monstruo gigante en cuestión. Basta con decir que Calle Cloverfield 10 no es una secuela al uso, pero sí comparte el espíritu de las producciones de Bad Robot y guarda algunos homenajes y detalles de la cinta de Matt Reeves. Ante todo, se trata de una película artesanal de suspense y terror, que sorprende tanto por sus reflexiones acerca del fin del mundo como por la puesta en escena y el trabajo del reparto.


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