4 de diciembre de 2015

Personificando a Darth Vader


La genial puesta en escena de la figura de Darth Vader en las tres primeras entregas de Star Wars (Episodios IV, V y VI), corrió a manos de 4 actores distintos. 

Contrariamente a lo que pueda parecer, el actor que aparece bajo la máscara del famoso villano durante escasos minutos en una de las escenas finales de El Retorno del Jedi (Return of the Jedi, 1983), no era quien lo interpretaba desde el principio ya que, para dar vida al discípulo de Darth Sidious (o Sheev Palpatine), se necesitó de 4 personas con 4 trayectorias diferentes, cada una de las cuales dirigida para formar al villano en las cuatro vertientes principales que requiere cualquier personaje: movimiento, voz, rostro y expresión corporal.

El esgrimista olímpico Bob Anderson se encargó del movimiento ya que interpretó a Vader en los combates que hacía con el sable láser. Nacido en Hampshire en 1922, este deportista británico amplió su carrera profesional mucho más allá de su experiencia con el deporte. Formó parte de la Armada Inglesa antes de la Segunda Guerra Mundial, convirtiéndose posteriormente en profesor de esgrima dadas las altas cualidades que reunía en esta especialidad deportiva. Como esgrimista, representó al Reino Unido en los Juegos Olímpicos de 1952 y en los Campeonatos Mundiales de 1950 y 1953.


Su periplo por Hollywood empezó gracias a que confiaron en él para que fuera asesor de esgrima del actor Errol Flynn en las conocidas películas El Señor de Balantry (The Master of Ballantrae, 1953) y Espadas Cruzadas (Il Maestro de Don Giovanni, 1954). Posteriormente, trabajó también como doble de acción en las películas Los Cañones de Navarone (The Guns of Navarone, 1961) y Desde Rusia con Amor (From Russia with Love, 1963). Paralelamente, fue maestro de esgrima profesional y coreógrafo de escenas de lucha de varias películas, siendo la de la trilogía inicial de Star Wars la más conocida incursión en el mundo del cine que realizó.

En Return of the Jedi fue el encargado, como decíamos al principio, de ponerse bajo la máscara de Vader en el famoso duelo con su hijo, Luke Skywalker. El propio Mark Hamill, en una entrevista en 1983, quiso reconocerle el mérito de su participación diciendo: Bob Anderson fue quien realmente hizo las peleas de Vader. Se supone que sería un secreto para siempre pero al final le dije a George Lucas que no me parecía justo que no se le reconociera”. Anderson realizó también todas las coreografías de peleas de otra trilogía emblemática: El Señor de los Anillos (The Lord of the Rings, 2001-2003), de Peter Jackson. Para ello, estudió a fondo los libros de Tolkien y pensó en cada uno de los personajes antes de decidir cómo debía luchar cada uno según su personalidad.

Retirado ya como profesor de esgrima, Anderson emigró a Canadá, donde fue nombrado Director Técnico de la Asociación de Esgrima. Murió en 2012 en el Reino Unido.

El segundo actor que hizo de Darth Vader fue James Earl Jones, encargado de dotarle de una voz grave, fuerte y amenazante. El emblemático actor, nacido en Mississippi en 1931, reúne en su extensa carrera interpretaciones muy diversas: Conan, el Bárbaro (Conan the Barbarian, 1982), El Príncipe de Zamunda (Coming to America, 1988), Campo de Sueños (Field of Dreams, 1989), La Caza del Octubre Rojo (The Hunt for Red October, 1990), Juego de Patriotas (Patriot Games, 1992), El Rey León (The Lion King, 1994) y Peligro Inminente (Clear and Present Danger, 1994), entre otras. Además, es uno de los intérpretes vivos con mayor prestigio en los escenarios teatrales. Asimismo, también ha trabajado como actor de doblaje en numerosas ocasiones, tanto para personajes de dibujos animados como en videojuegos o en anuncios televisivos. Su participación en la saga de Star Wars se concentra en los episodios clásicos y, también, en la conclusión de La Venganza de los Sith (Revenge of the Sith, 2005).


De pequeño desarrolló un tartamudeo grave, por lo que se negaba a hablar en voz alta. Fue a los 13 años y gracias a un profesor, que descubrió que tenía un don especial para recitar poesía (debido al tono pausado de lectura que requiere dicho género literario). Dicho profesor le insistió en que leyera cada día una poesía en clase para que fuera cogiendo confianza en su propia voz y fuera corrigiendo el problema del habla. No deja de ser meritorio que dos de sus papeles más famosos hayan sido por prestar su voz a famosos personajes: el primero, a Darth Vader y, el segundo, a Mufasa en El Rey León. En 2011 obtuvo un Oscar Honorífico, junto a Dick Smith y Oprah Winfrey.

El tercer actor que se necesitó fue para ponerle rostro a Darth Vader, responsabilidad que recayó sobre Sebastian Shaw, nacido en el Reino Unido en 1905. Actor, director, novelista, dramaturgo y poeta, durante sus 65 años de carrera ejemplar interpretó decenas de obras de teatro y participó en más de cuarenta producciones televisivas y cinematográficas. Debutó como actor en un teatro londinense a la temprana edad de 8 años. Estudió en prestigiosas escuelas de interpretación inglesas y debutó como actor profesional en Broadway en 1929, interpretando a uno de los dos asesinos de la obra La Soga (Rope). Su primera interpretación en el cine fue en la película Caste, en 1930, cosechando buenas críticas y fama. Se unió a la Royal Shakespeare Company en 1966, donde trabajó durante diez años e interpretó alguno de sus papeles más aclamados.


Fue en 1982 cuando le escogieron para el pequeño, aunque crucial, papel de Darth Vader en El Retorno del Jedi. Aparece junto a su hijo Luke, cuando éste le quita la máscara al estar ya muy malherido. El hecho de escoger a Shaw se debió a que el descubrimiento de la cara se convertiría en un momento de máximo clímax emocional. Por consiguiente, debía ser interpretada por un actor de lo más experimentado. Se cuenta que cuando Shaw llegó a los estudios de grabación, se encontró con su amigo Ian McDiarmid (Emperador Palpatine), el cual le preguntó qué hacía allí. Shaw le respondió: “No sé, creo que tiene algo que ver con la ciencia ficción”.

La participación de Shaw en el rodaje fue tratada como un secreto para todos, excepto para algunos miembros del reparto y del equipo técnico y le obligaron por contrato a no hablar con nadie de ningún secreto de la película, incluyendo a la familia. 

La escena en la que Luke le quita la máscara (dirigida por Richard Marquand), se rodó solamente en un día y en muy pocas tomas, sin modificar para nada el diálogo original. La escena dura dos minutos y siete segundos y consta solamente de 24 palabras de diálogo para Shaw pero, por ello, el actor recibió más correos de seguidores y peticiones de autógrafos que por ninguno de los otros papeles de su extensa carrera. Siempre expresó que había disfrutado con la experiencia y se sorprendió gratamente cuando hicieron una figura de acción de él. Murió en diciembre de 1994 en el Reino Unido, a la edad de 89 años.

David Prowse fue el cuarto actor que formó parte de la “biografía” de Darth Vader, siendo el encargado de prestarle el cuerpo en la trilogía clásica. Nacido en 1935 en el Reino Unido, Prowse fue en sus inicios campeón de halterofília. Fue precisamente por su constitución atlética (dos metros de altura y 118 kg de peso) por lo que George Lucas lo escogió para recrear físicamente a Vader, aunque prescindió de su voz al grabar encima de la suya la de James Earl Jones. Prowse confesó que no supo de este cambio hasta el mismo estreno de la primera película rodada de la saga.


Lucas dijo que para Vader se necesitaba una voz “oscura, grave” y que Prowse no la poseía asegurando que, desde el principio, ya se tenía en cuenta que no se contaría con su voz sino con la de Jones. Estas palabras se refieren a que George Lucas y el realizador Richard Marquand “castigaron” a Prowse al insinuar éste en un periódico londinense de la época que él era el padre de Luke, algo que no se le perdonó y que pagó con el anonimato a partir de entonces.

La propia Carrie Fisher contribuyó a desacreditar la voz de Prowse al explicar en una entrevista en 2004 que, en el rodaje, todos apodaban al actor Darth Farmer, ya que tenía un poco intimidante acento de granjero del oeste de Inglaterra.

En las escenas finales de lucha con sable láser entre él y Luke, al no ser el actor muy hábil con la espada, se hizo necesario contar con alguien que supiera de esgrima, por lo cual fue contratado Anderson finalmente para esas secuencias (Prowse rompía constantemente las varillas que se interponían en los sables de luz).

El anonimato con el que lo castigaron dio su resultado, ya que Prowse no aparece nunca visible en ninguna de las tres películas que protagonizó, siendo sustituido en la voz y en el rostro, como ya hemos contado.

Aparte de esta interpretación, el actor ya era conocido en Inglaterra en el momento de ser contratado por Lucas. Participó en la campaña The Green Man, que enseñaba a los niños a cruzar las calles con seguridad, campaña que se mantuvo desde 1971 hasta 1990. Este trabajo le valió la Orden del Imperio Británico en el año 2000, como reconocimiento a su esfuerzo lúdico-formativo de cara a los más pequeños. 

Trabajó también como guardaespaldas en La Naranja Mecánica (A Clockwork Orange, 1971) e interpretó el papel de Frankenstein en tres ocasiones: Casino Royale (1967), The Horror of Frankenstein (1970) y Frankenstein and the Monster from Hell (1974). También entrenó a Christopher Reeve para su papel en la primera película de Superman, en 1978.

Paralelamente a su carrera cinematográfica, su carrera deportiva fue coronada en varias ocasiones con el éxito, ya que fue muchas veces campeón de halterofilia en Inglaterra y representó a su país en los Juegos de la Commonwealth, en 1962, celebrados en Australia.

Actualmente, Prowse posee un gimnasio en Londres (en el que ha centrado estos últimos años su trabajo) y realiza numerosas obras benéficas para niños y enfermos de cáncer.

Estos días vuelve a ser noticia ya que los mallorquines Marcos Cabotá y Toni Bestard han realizado el documental presentado en el Festival de San Sebastián de este año: I Am Your Father (estrenado en Canal+Xtra el pasado 19 de noviembre, un día antes de su estreno en salas) como homenaje a Prowse. El actor viajó a España, “orgulloso de colaborar en el proyecto” donde, tras una larga sesión de maquillaje y la preparación de su diálogo, se volvió a poner otra vez bajo la estela de Darth Vader para rodar “su” escena perdida en El Retorno de Jedi.

De esta manera, los autores del documental han hecho posible que sea reconocido, finalmente, como uno de los actores que llevaron a la gran pantalla al temible, pero fantástico e irrepetible, Darth Vader, el Caballero Jedi que sucumbió al Lado Oscuro de la Fuerza.

2 comentarios:

  1. Dos puntualizaciones al articulo, o más bien dos consideraciones particulares mias: 1- se podria decir que hay 4 interpretaciones distintas por cuatro actores para mostrar diferentes aspectos del personaje: la voz, el rostro, la esgrima y los gestos; 2- una razón para colocar a Sebastian Shaw como el rostro tras la mascara podria ser la de poner un semblante más cansado, más demacrato, como resultado de años de influencia del lado oscuro sobre el personaje.

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  2. Exactamente Eduard, tal como dices, se necesitaron de 4 personas para dar vida al gran Darth Vader (puede ser malo pero es un excelente personaje, icono de la saga).
    Como se puede leer en mi artículo explico que, dada su complejidad, cada uno de los matices que tenía que otorgarle gran personalidad y fuerza sobre los demás seres vivos, tuvo que ser llevado a cabo por actores y/o especialistas distintos ya que, todas estas facultades que se requerían en él, no podían ser encontradas en un mismo actor.
    De esta manera, la voz, el rostro, el saber luchar y la presencia, corrieron a cargo de distintos hombres que, gracias a sus distintas trayectorias, podían ofrecerle todo ello para, luego, solaparlo en un solo personaje.
    En cuanto a Sebastian Shaw, efectivamente se recurrió a él para darle a su rostro de una elegancia y de una perfección escénica como solo el actor sabía poner en práctica, ya que su experiencia le confería de la personalidad y profesionalidad necesarias que debía transmitir al personaje que interpretaba, como ya explico en el propio artículo.

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