15 de abril de 2015

Recordando Senderos de Gloria (Paths of Glory). Por Francesc Marí


La Primera Guerra Mundial (1914-1918), como uno de los grandes conflictos bélicos contemporáneos que es, ha sido llevada a la gran pantalla en innumerables ocasiones. Los especialistas analizan y estudian películas como El Gran Desfile (The Big Parade, 1925), Sin Novedad en el Frente (All Quiet on the Western Front, 1930), La Gran Ilusión (La Grande Illusion, 1937) y El Sargento York (Sergeant York, 1941). Sin embargo, una de las más destacadas, tanto por historiadores como críticos, siempre ha sido Senderos de Gloria (Paths of Glory, 1957).

El joven Stanley Kubrick, que sólo contaba 31 años cuando realizó esta película, muestra sus ideas más antibelicistas en esta cinta. Critica la guerra y las injusticias que se viven, tanto por las misiones suicidas que están obligados a cumplir los soldados como por las diferencias entre soldados y oficiales. Basada en una novela de Humphrey Cobb de 1935, la historia de esta película fue rechazada por varios estudios norteamericanos debido a su carácter extremadamente crítico y antibelicista, ya que, aun habiéndose acabado el maccarthismo, todavía estaban muy presentes las listas negras. Esta situación obligó al director a rodar la película coproduciéndola con James B. Harris y con el apoyo, tanto económico como profesional, del actor Kirk Douglas, que protagoniza la cinta de manera excepcional.

Francia, 1916 - La guerra está detenida, nadie avanza ni retrocede, y la «tierra de nadie» crece día a día. La Primera Guerra Mundial, la Gran Guerra, iniciada dos años antes ha llegado a un punto muerto, las trincheras están superpobladas en condiciones pésimas de salubridad, y los soldados que no mueren intentado conquistar unos metros de tierra, enloquecen esperando el terrible momento de la muerte.

Nos situamos en el bando francés, el general Broulard (Adolphe Menjou), un alto cargo del ejército, le pide al general Mireau (George Macready) que conquiste la Colina de las Hormigas, una posición alemana inaccesible, es decir, una misión imposible. A cambio, a pesar de expresarse con sutilezas, recibirá un ascenso. Mireau, reticente a llevar a cabo una misión como aquella, acaba aceptando. Como es evidente, un general como Mireau, que vive en un palacete amueblado al estilo de Luis XVI, no puede dirigir la ofensiva personalmente, así que le pasa el encargo a uno de sus mejores hombres, el coronel Dax (Kirk Douglas). Este se niega al principio, pero después se ve obligado a aceptar la misión por miedo a posibles represalias y a ser licenciado con deshonor. Pero antes de emprender tan suicida misión, Dax encarga al teniente Roget (Wayne Morris), un hombre traumatizado por la guerra y adicto al alcohol, que haga una misión de reconocimiento de la «tierra de nadie». Sin embargo, durante esta misión, Roget pierde los estribos y provoca que uno de sus dos hombres muera. El otro, el cabo Paris (Ralph Meeker), lo amenaza con confesarlo todo al coronel, dando lugar a una disputa personal provocada por la tensión que se vivía constantemente en las trincheras.

El intento de conquistar la Colina de las Hormigas empieza, los soldados caen como moscas en el campo de batalla, mientras que batallones enteros no avanzan por el miedo a morir. Mireau, enfurecido por la cobardía de sus hombres, decide abrir fuegos sobre sus propias posiciones para que los soldados salgan de las trincheras o mueran en ellas, pero la orden no se llega a cumplir. El ataque resulta ser un auténtico fracaso y los soldados del coronel Dax son acusados de cobardía y traición a la patria. Para castigarlos y para que aprendan la lección, Mireau decide, con el permiso de Broulard, ejecutar a tres soldados, uno de cada batallón, seleccionados arbitrariamente por los responsables correspondientes. A pesar de que se realice un juicio militar secreto y sumario, la sentencia es irrevocable desde un principio, los tres soldados serán fusilados. Sin embargo hay un hombre que intentará salvarlos, el coronel Dax.


El resultado final es una película con un mensaje claro, no contra los militares, sino contra todas las guerras, como la de Vietnam, que en aquellos momentos era el tema de actualidad en todo el mundo por la reciente intervención francesa. Con un guión rápido y claro, y una fotografía excelente en blanco y negro, da la sensación que la cinta se rodara en una auténtica trinchera francesa. Nos muestra el sufrimiento de los soldados, antes, durante y después de cualquier ataque, tan presente en todos los campos de batalla de la Primera Guerra Mundial.

La película está repleta de escenas que han pasado a la historia, como el travelling por las trincheras, una de las escenas de mayor sufrimiento humano de la historia del cine, o el juicio final, en el que se ve hasta donde puede llegar la injusticia de la justicia.

A pesar de su indiscutible calidad fílmica, Senderos de Gloria fue una película rechazada por muchos países. En Francia, se prohibió su proyección hasta 1980, más de veinte años después de su realización, y de casi setenta de los hechos que narra.

Algo que queda muy claro al verse esta película son las diferencias entre soldados, oficiales menores y grandes oficiales. Mientras que los primeros viven en condiciones pésimas de salud, con la lluvia constantemente cayendo sobre ellos, embarrados, comiendo mal, etcétera, etcétera, los oficiales residían en palacios y casas aristocráticas de la época de la Monarquía absolutista, con todas las comodidades posibles: comida, bebida, descanso, alguna que otra fiesta o recepción. Dando lugar a una contradicción social, siendo los que más quieren luchar y combatir, los que menos lo hacen.

En la llamada «guerra de trincheras», que dominó casi todos los frentes de la Primera Guerra Mundial, las posiciones no se movían, puede que durante meses solo se avanzara unas decenas de metros, para más tarde volver a retroceder en favor del enemigo. La mayoría de ataques eran actos suicidas, en los que se intentaba que de entre centenares de soldados, solo unos pocos lograran llegar hasta la posición enemiga, donde la inferioridad de fuerzas los llevaría igualmente a la muerte. Los soldados eran considerados por los oficiales como piezas de ajedrez, sobre todo peones, que se podían sacrificar en favor del triunfo del rey, es decir, los propios oficiales. Este desprecio por la vida de los soldados se puede ver perfectamente cuando el general Mireau hace un recuento de los porcentajes de bajas, bastante optimista, que sufrirá el cuerpo del coronel Dax durante el ataque, mostrando que, para Mireau, los soldados no son más que números y probabilidades, en su caso, de lograr el deseado ascenso.


Por otro lado, tenemos el caso de los adoctrinamientos mediante las ejecuciones, algo que si bien nos puede parecer imposible, incluso contraproducente, era un procedimiento habitual que seguía la siguiente reflexión: si matamos unos cuantos soldados por cobardía, o por cualquier otro tipo de traición, los otros tendrán más miedo de nosotros, sus oficiales, que no del enemigo; de este modo, durante los ataques preferirán salir de las trincheras y morir con honor, que morir fusilados por cobardes en manos de sus propios compañeros. A pesar de esta reflexión, cuya lógica está un poco pasada de vueltas, el resultado que se obtenía no era este, sino que los soldados respondían psicológicamente en negativo, por lo que no conseguían que luchasen con mayor fuerza, sino que quisiesen volver de cualquier forma a casa, algo imposible, provocándoles depresión, estrés, agotamiento físico y mental, y, por lo tanto, muerte igualmente.

Ha sido una película muy valorada y criticada a la vez. Por ejemplo, Marc Ferro, uno de los pioneros en estudiar las relaciones entre historia y cine, lo destruye, no le niega su valor como película, pero sí como el film histórico que quiere ser, tal y como expresa en estas líneas:
«Senderos de gloria es una película que tiene como objetivo complacer a un determinado público, y este público es bastante, y posiblemente hay verdad en este film, porque todos los pequeños hechos que explica Stanley Kubrick son auténticos: el general ha existido y el coronel también, y todos [...]. Pero no fue todo junto ni en el mismo lugar; en nombre de la unidad de espacio y tiempo y de dramatización se ha hecho un film histórico que es falso. Y aquí llegamos a un punto crucial de la cuestión, porque el film como la novela y como cualquier medio de expresión tiene sus reglas, y estas reglas no siempre coinciden con la naturaleza histórica de los fenómenos.» (Ferro, M. «Perspectivas en torno a las relaciones Historia-Cine», en Film-Historia, vol. I, nº1, 1991, p.8.).
Volviendo al principio, existe una larga lista de películas que nos retratan las diferentes facetas de conflicto armado, si bien al principio hemos mencionado las que los «especialistas» más valoran. Ahora, y para terminar, os ofrezco unas pequeñas recomendaciones para aquellos que quieran seguir descubriendo la Primera Guerra Mundial sin tener que abrir un libro de historia:


Lawrence de Arabia (Lawrence of Arabia, 1962), de David Lean. Arabia, 1916 - La vida de T. E. Lawrence durante el conflicto entre les tribus árabes y Turquía.

Gallipoli (1981), de Peter Weir. Turquía, 1915 - Soldados australianos voluntarios durante la batalla de Gallipoli.

Capitán Conan (Capitaine Conan, 1996), de Bertrand Tavernier. Frente Oriental, 1918 - Soldados franceses renegados al final de la guerra.

Largo domingo de noviazgo (Un Long Dimanche de Fiançailles, 2004), de Jean Pierre Jeunet. Posguerra en Francia - Doble hilo argumental entre el París de posguerra y la vida en la trinchera.

8 comentarios:

  1. Si se tiene que hablar de cine antibélico, éste film es un gran ejemplo de ello. En la filmografía de Kubrick, dos son los ejemplos más claros de ello, incluso me atrevería a decir que tres. La Chaqueta Metálica, ésta Senderos de Gloria y, de un modo más cómico, Dr. Strangelove (Teléfono Rojo, Volamos hacia Moscú).

    Puede que en esta última la crítica se vea más soslayada por el clima de tensión de la Guerra Fría y se vea reflejado como un disparate pero, ¿Qué es sino la guerra sino un gran disparate?. Kubrick lo reviste de comedia/sátira paranoide pero no deja de ser crítica.

    En cuanto a la que nos atañe así como La Chaqueta Metálica, la crítica no es nada soslayada. En una se usa a los soldados como carne de cañón a mayor gloria de los mandos así como chivo expiatorio y en la de Vietnam simplemente se les deshumaniza (lo que es la primera parte de la película referida al entrenamiento).

    Creo recordar, si no me equivoco (y si lo hago pido disculpas) que se basa también en una historia libremente adaptada de cuatro soldados franceses que fueron fusilados por amotinarse en Souain, Francia.

    El film no esconde la crítica a la jerarquia militar ni a los altos mandos que ni se dignan a compartir trinchera con los soldados sino que encima les usan como carne de cañón para sus propios fines.

    Un gran film con un mensaje antibélico clarísimo y palpable.

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  2. Grandísima película aun con su tendenciosidad, quizá porque quiere ser así, tendenciosa, sin connotaciones negativas. Las acciones y la propia persona del general Paul Mireau no tienen defensa posible. Es un sinvergüenza. En flms bélicos como Crimson Tide (1995), las acciones del "malo", el capitán Capt. Frank Ramsey (Gene Hackman), sí pueden hallar defensa.

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    1. ¿Tendenciosa? Explica, querido OCTOPUS, explica.. ;) Queremos saber.

      Tienes razón que lo de Mireau es de sinvergüenza. Usa a los soldados como carne de cañón.

      Lo de Frank Ramsey he de volver a verlo. Crimson Tide no la recuerdo tan claramente.

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    2. Tendenciosa en el sentido de que la causa de Mireau es indefendible. No tiene mayor relevancia porque no hay obligación de que sea defendible.

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    3. Vale, te referias a eso.

      Si, bueno, tienes razón. No es defendible. Bueno, sólo es defendible por el propio personaje o por otros personajes como él (de igual rango) que se ampara precisamente en los galones para actuar en favor propio e ir escalando a costa de que muchos hombres mueran y sean sacrificados en beneficio de su ascenso.

      ¡Un saludo!


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  3. No he visto "Senderos de Gloria" pero sí he visto otras películas o series que tratan, en su totalidad o en parte, la I Guerra Mundial y debo decir que siempre se ha reflejado, en unas más descaradamente que en otras, que los oficiales están ahí para mandar (o eso creen ellos) pero los que realmente ganan o pierden una guerra son los soldados, los "de a pie". Ellos estaban ahí (y nos podemos remontar a cualquier proceso bélico, no hace falta que nos estanquemos solo en esta contienda en concreto) y ellos eran los que ponían su vida por delante en beneficio de... ¿un patriotismo?, ¿un ideal?... Ponían su vida a cambio de nada porque no hay nada más absurdo en esta vida que dos personas que no quieran entenderse y lleguen a causas mayores para ver "quién los tiene más grandes y encima de la mesa bien puestos".
    Una guerra no aporta nada pero, en el caso de la Primera y la Segunda Guerra Mundial, sí que debemos establecer otra idea en la cabeza: si no se hubiera combatido, ¿seríamos todos nazis ahora? El nazismo ya se forjaba en la I Guerra Mundial y de sus resultados, se derivó la Segunda veinte años después. la segunda no se hubiera producido nunca si los acontecimientos de la Primera no se hubieran cometido.
    He leído muchísimo sobre esta etapa (ahora estoy acabando la segunda parte de la trilogía de Ken Follet sobre el siglo XX, "El Invierno del Mundo") y aún hoy no veo la manera cómo se podría haber destruído el intento de fascismo a nivel mundial que se vivió en aquellas décadas.
    Claro que no hay que luchar, ni matar, ni provocar tantos daños paralelos y colaterales derivados de cualquier enfrentamiento entre dos bandos opuestos pero... ¿qué se podía hacer en aquellos casos entonces? ¿Tenderles una mano a los que intentaban destruir Europa y convertirla en una sola nación barriendo a las demás culturas que no pertenecieran a ella? Eso no habría podido ser y todos lo sabemos.
    Es cierto que no hay que llegar a una guerra jamás, bajo ningún lema ni ideal, yo soy la primera que condeno este tipo de actos bárbaros pero, vuelvo a preguntar: ¿cómo se podían defender los países amenazados por los alemanes, por ejemplo? Los que siguieron cualquiera de esas guerras no las empezaron, llegó un punto en que se vieron obligados a actuar así para frenar lo que estaba sucediendo e intentar reestablecer lo que había antes (no todo fue perfecto ni idílico, soy consciente de ello).
    Por ello pienso que, una guerra, debe parar antes de empezar porque, una vez empezada, a los otros que se la encuentran no les queda otro remedio que actuar en consecuencia para defenderse. Y están muy bien todas estas películas en las que se da un mensaje antibelicista pero hay que ser realista y no se puede etiquetar a los dos bandos, o tres o cuatro, que puedan haber en una contienda por igual.
    Hay que ser realista de que hay veces en la vida en que, aunque no se quiera, uno tiene que defenderse a la altura de los hechos que lo están amenazando, por mucho que no se quiera. La pena es que se llegue a una guerra porque la gente antes haya sido incapaz de arreglar sus asuntos y diferencias de opiniones sentados a una mesa, de manera adulta que es lo que se supone que son (o deberían ser). Y que los pobres que no tienen la suerte de tener altos cargos tengan que pagar con sus vidas por la estupidez de los de arriba, aunque sean de su propio país.
    Pero, insisto, hay que ser realista y estas películas bélicas antibelicistas no dejan de tener un lado "demasiado idealista" que no se corresponde con la realidad del momento, una realidad mucho más madura porque afronta lo que hay de manera realista, no edulcorada con el "no hay que hacer la guerra, sino el amor".
    ¿Crítica a la guerra? Por supuesto, pero hay que saber contextualizarla en los hechos históricos adecuados, no en los que no se podía hacer nada más para defenderse del fascismo.

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    1. ¡Menudo comentario, EVA! Te lo has currado. Felicidades.

      Respecto de lo que comentas: "Una guerra no aporta nada pero, en el caso de la Primera y la Segunda Guerra Mundial [...]" Por lo general, una guerra sólo aporta beneficios (a alguien, piensa que siempre hay alguien que se lucra de la desgracia ajena). Los primeros en sufrir, los propios pueblos, población civil, "bajas aceptables", "daños colaterales"... Lo de siempre.

      "sí que debemos establecer otra idea en la cabeza: si no se hubiera combatido, ¿seríamos todos nazis ahora?" Bueno, no sé, piensa que Hittler quería perpetuar su Reich por 100 años y actualmente, Alemania es quién "de facto" manda en la UE... Así que.. No se que pensar al respecto.

      Tal y como apuntas, "El nazismo ya se forjaba en la I Guerra Mundial y de sus resultados, se derivó la Segunda veinte años después. la segunda no se hubiera producido nunca si los acontecimientos de la Primera no se hubieran cometido", realmente, no se forjó como tal. El movimiento Nacional Socialista (Que no socialista como apuntan muchísimos ignorantes que lo achacan al socialismo utópico de Karl Marx) se creó, o tiene su caldo de cultivo por el resultado de la Primera Gran Guerra, de la deuda que Alemania contrajo como "derrotada" en la contienda y las consecuencias que supuso para ésta. Los alemanes eligieron un mal menor que les llevó a confiar en un mal que les costó otra guerra y un legado de odio y horror.

      ¡Un saludo!

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  4. No, no, me refería Xavi a que las bases del nazismo ya empezaban a florecer en la primera guerra y que, como dices tú, de las deudas que contrajo Alemania después de ella "floreció" todo lo que ya sabemos de la segunda. Lo de "forjar" me refería a que la ideología xenófoba que después fue llevada al máximo de locura ya se estaba empezando a notar en según qué sectores de aquella sociedad, lo que con la guerra se "difuminó" un poco y pareció que no había sido nada. Los que ya pensaban así por aquel entonces, años más tarde (más mayores y con más contactos debido a su posición social y política) lo llevaron a la realidad, recuperando el sentimiento de superioridad respecto los demás y de odio racial. Es que como estaba tan inspirada en aquellos momentos para escribir a lo mejor se me resumían las ideas en una general jajajaja.
    Tienes razón en lo de que como ahora Alemania gobierna Europa no sabes qué pensar sobre si el Tercer Reich realmente ganó o no... ¿te quieres creer que en más de una ocasión yo también he pensado lo mismo?
    Hombre, lo que está claro es que el nazismo no acabó en 1945, sino que se disipó (muchos escaparon, otros fueron protegidos en muchos países a nivel político -entre ellos, España-, quedaron grupos secretos que se encargaron de reagruparse y, en silencio, volver a ser fuertes otra vez...). Pues nada, hay que volver a combatir otra vez contra ellos, no queda otra.
    ¡Un saludo Xavi!

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