15 de mayo de 2018

Un Lugar Tranquilo (A Quiet Place, 2018)


En un futuro cercano, una familia vive aislada en una granja. Los rodea una raza de alienígenas invasores que se guían por el sonido para cazar a los humanos. Pero ¿cómo se sobrevive sin hacer ni un ruido? ¿Y qué pueden hacer para proteger a los niños pequeños, que cada vez sienten más curiosidad por el mundo exterior?

El género del terror cinematográfico está repleto de clichés y escenas ya vistas que repiten los hallazgos de los clásicos del género, por ejemplo El Exorcista, Alien, El Resplandor o Viernes 13, por mencionar algunos ejemplos, de forma que muchos estrenos solo persiguen el susto fácil. Sin embargo, más o menos una vez al año, surge un título modesto que da otra vuelta de tuerca a los mecanismos del género y consigue hacer reflexionar a los espectadores, entretenerlos y, por supuesto, aterrarlos. Es el caso de películas recientes como La Bruja, Calle Cloverfield 10, la oscarizada Déjame Salir o la que hoy nos ocupa, Un Lugar Tranquilo.

Tras un par de experimentos, esta película supone el triunfo como director de John Krasinski, actor que se dio a conocer gracias a su papel de Jim en la serie The Office. Para esta ocasión, ha contado con los guionistas Bryan Woods y Scott Beck, quienes le han ayudado a tejer una historia original, y con el productor Michael Bay, con quien trabajó en 13 Horas: Los Soldados Secretos de Bengasi. Un Lugar Tranquilo apenas alcanza la hora y media de metraje, consigue transportar a los espectadores a un futuro posapocalíptico cercano y, con un par de ingeniosas pinceladas, los pone en situación y presenta a la joven familia que vive bajo la amenaza de los alienígenas que se guían por el sonido para atrapar a sus presas. La película es prácticamente muda, los personajes se comunican mediante lengua de signos y, gracias a este recurso, el sonido es uno de los elementos que más asustan, a lo cual contribuye la banda sonora minimalista de Marco Beltrami.


El reparto también es mínimo y gracias al silencio consigue una expresividad destacable para una película de terror, que suele basarse en gritos y caras de susto. El propio Krasinski se reserva el papel protagonista y sorprende cómo sabe sacar lo mejor de sus compañeros de reparto, la niña Millicent Simmons y Emily Blunt, su esposa en la realidad. La actriz británica ha demostrado que se adapta a cualquier registro, se desenvuelve con soltura en la comedia (Eternamente Comprometidos), la acción (Al filo del Mañana) y el drama (Sicario), así que el terror tampoco iba a resistírsele.

Gracias al trabajo del reparto y a las pinceladas con las que consigue crear una atmósfera agobiante (el silencio, un campo de maíz, un sótano inundado, un clavo afilado), Un Lugar Tranquilo se alza como una de las apuestas más refrescantes dentro del género del terror (con unos cuantos homenajes al Alien de Ridley Scott), la consagración de John Krasinski como director y una película que atrapa a los espectadores y logra que disfruten mientras lo pasan mal en la oscuridad de la sala.