24 de octubre de 2016

Sitges 2016: repaso final



Cuesta recordar un Sitges con títulos tan jugosos y bien contados como los de este 2016. Un año antes de cumplir el medio siglo de vida, el Festival Internacional de Cinema Fantàstic de Catalunya dejó una huella que ni tormentas ni oleajes podrán borrar. Por muy lluviosas que hayan sido las jornadas y por mucha polémica que hayan levantado algunos títulos a competición. Sitges cierra una magnífica edición con más de 170 películas proyectadas y un palmarés hasta cierto punto previsible.

Quizá el premio más esperado fue el de Mejor Película para la cinta indie Swiss Army Man. Acelerada por un galardón a Mejor Director en Sundance, el debut estadounidense de Dan Kwan y Daniel Scheinert, de apodo mutuo Daniels, aterrizó en la costa catalana para narrar una historia jovial, optimista e inundada de surrealismo. Un náufrago al borde del abismo, encarnado por Paul Dano, entabla amistad con un cadáver hablador y flatulento interpretado por Daniel Radcliffe. Asimismo, el actor que se enfundó la barita mágica ataviado como Harry Potter durante su infancia y adolescencia, se llevó, por su nuevo papel, el Premio a Mejor Actor. Simultáneamente, la desconocida Sennia Nanua, protagonista de Melanie: The Girl with All the Gifts, nuevo film de un Colm McCarthy empeñado en renovar el subgénero zombie, se alzó con un galardón que olía a Mejor Actriz desde el primer momento.

Por otro lado, la terrorífica propuesta británica La Autopsia de Jane Doe, segunda firmada por el noruego André Øvredal (Trollhunter) ganó el Especial del Jurado, mientras que las estatuillas a Mejor Dirección y Efectos Especiales fueron para la surcoreana Train to Busan: un humanista periplo pasado por la túrmix de géneros que combina el trayecto de supervivencia de un grupo de pasajeros a bordo de un tren de alta velocidad con el cine de catástrofes, una invasión zombie y un tono melodramático que, por suerte, no empaña el resultado final. Al contrario, nos revela a Yeon Sang-ho –que este año presentó zombies por partida doble con el film de animación Seoul Station– como un director y guionista que sabe reírse de su propia película. Seguidamente, Sitges concedió otra ración de grandes aplausos a dos títulos más que también proceden de esta pequeña nación oriental.

Por un lado, premió la fotografía de El Extraño (The Wailing), que también se erigió con el Premio a Mejor Película Asiática tras sorprender con una de las investigaciones sobre posesiones infernales y crímenes en serie más profundas y simbólicas de los últimos años. Na Hong-jin, autor de la obra, ya se alzó en 2011 con el Premio a Mejor Director con aquella hiperbólica revisión del cine negro criminal llamada The Yellow Sea, lo que nos lleva a pensar en él como uno de los nuevos hijos predilectos del certamen. Con permiso de Jaume Balagueró, que este año volvió a inaugurar Sitges y lo ha hecho como productor de Inside, un remake de bajo voltaje que reescribe sin éxito la impactante y muy gore Al Interior de Alexandre Bustillo.

Por otro lado, el Gran Premio del Público fue para un film ambientado en la Corea de los años 30, sometida bajo la colonización nipona. La Doncella (The Handmaiden) fue la voz de la experiencia de este palmarés. Su ducho director, Park Chan-wook, firma aquí su primera película de regreso a su país de origen. Se trata de una compleja historia donde secretos y amores sadianos se dan la mano a través del flashback parcial y una gozosa estética que, a diferencia de delirios anteriores, está al servicio de la narración.

Finalmente, Carles Torrens, director de Emergo, una cinta ignorada en Sitges 2011, demostró haber hecho los deberes. Este año, ganó el Premio a Mejor Guión gracias a Pet, otra historia de escalofríos y pasiones enfrentadas.

Un peldaño por debajo del palmarés oficial, el simple y efectivo cortometraje Curve de Tim Egan también destacó en la Sección Oficial, acompañado de una Mención Especial a Limbo de Konstantina Kotzamani. También rutiló en Brigadoon el corto Arcana de Gerónimo Rocha, una estilizada invocación al Apocalipsis, ganadora del pasado Cryptshow 2016 que se celebró en Badalona.

Quizá la gran polémica de este año fue el Premio José Luis Guarner a The Neon Demon, el nuevo ejercicio de onanismo mental de un Nicolas Winding Refn emborrachado de sí mismo. La moda y el flirteo narcisista con el género se miran a los ojos con recelo y altivez en un film tan magnético como finalmente descontrolado que, lejos de la perfecta Drive (2011), certifica al cineasta danés como un senderista que parece haber tomado un camino sin retorno. Y por su parte, la sangrienta Grave de Julia Ducournau fue el gran rookie del festival, tras levantar un total de tres premios. Entre ellos, el galardón a Mejor Dirección Novel, el Premio del Jurat del Carnet Jove –con mención especial al musical polaco de ambientación ochentera The Lure (Agnieszka Smoczynska, 2015)– y también el Méliès d’Argent, que ganó junto al cortometraje Dawn of the Deaf de Rob Savage: un inesperado despertar zombie registrado por (casi) todos los dispositivos audiovisuales que integran la sociedad de hoy.

Noves Visions reconoció el mérito de propuestas contextualizadas sobre terreno iraní. Por un lado, la inglesa Under the Shadow de Babak Anvari, una historia de terror inteligente ambientada en el Teherán islamista de comienzos de los años 80. Por el otro, A Dragon Arrives! de Mani Haghighi, un falso documental sobre misteriosos asesinatos que no duda en abordar la política y la vieja Persia. Las risas dominaron las menciones especiales con la británica Prevenge de Alice Lowe, el perfecto contrapunto irónico a la fallida película de inauguración oficial de este año, y la comedia de terror estadounidense We Are Not Cats de Xander Robin; mientras que la dramedia suiza La Femme et le TGV de Timo Von Gunten celebró el Premio a Mejor Cortometraje.

En cuanto a los galardones de Panorama Fantàstic i Òrbita, triunfaron respectivamente I Am Not a Serial Killer de Billy O’Brien, un film irlandés con el gran icono freak Christopher Lloyd, y la muy aplaudida revisión superheroica Lo Chiamavano Jeeg Robot de Gabriele Mainetti, producida en Italia. Focus Àsia también alimentó el aura creciente de Na Hong-jin premiando El Extraño y una intrigante rareza fantástica procedente de Laos: Dearest Sister de Mattie Do. Por otra parte, la sección Anima’t escogió como victoriosas Your Name de Makoto Shinkai y Darrel de Marc Briones y Alan Carabantes; Blood Window encumbró, con menos criterio del esperado, la endeble 1974 de Victor Dryere; y Midnight X-Treme, It Stains the Sands Red de Colin Minihan. Por su parte, los Premios SGAE Nova Autoría fueron dedicados a filmes locales como En la azotea de Miguel Casanova y Damià Serra, ganadores a Mejor Guión; el documental Cabeza de Orquídea, un proyecto colectivo ganador a Mejor Dirección-Realización; Roger de Jan Fité, premiado a Mejor Música Original, y Los Invitados, de Carla Guimarães, con el galardón del Laboratori d’Escriptura de Guió Cinematogràfic.

Igualmente relevante fue la elección de La Llegada (Arrival) del aclamado Denis Villeneuve como sesión sorpresa del pasado sábado, 15 de octubre. Se trata de uno de los títulos de ciencia ficción más esperados de este año. También destacaron durante el certamen algunos filmes presentados fuera de competición como Comanchería (Hell or High Water) de David Mackenzie, un espléndido neowestern sobre lealtad y venganza con un Jeff Bridges en estado de pura gracia; Midnight Special, la arriesgada proeza del siempre prometedor Jeff Nichols; y Que Dios nos Perdone de Rodrigo Sorogoyen, enésima acrobacia actoral de Antonio de la Torre en una película que sigue indagando en las posibilidades sociales y costumbristas del thriller como herramienta dorada del cine español. Menos calidad demostraron la previsible y poco inventiva The Limehouse Golem de Juan Carlos Medina: un film de clausura que no hace justicia al director de aquella maravillosa aproximación fantástica a la Guerra Civil titulada Insensibles (2012), también presentada en Sitges.


Por lo que respeta a los artistas invitados, Sitges rindió sus habituales homenajes a estrellas de impacto local e internacional. Desde Max Von Sydow, Christopher Walken y Paul Schrader, hasta Bruce Campbell, Dolph Lundgren, Terele Pávez y el personatge trekkie de la serie original Walter Koenig. Algunos de ellos, además, impartieron una masterclass. Pasión y conocimiento para un Sitges 2016 difícilmente olvidable. ¡Sólo cabe añadir el ranking personal de los cronistas de esta edición!

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