miércoles, 12 de septiembre de 2012

Cines de Hollywood: Grauman's Chinese Theatre

Sid Grauman (en el centro de la imagen) junto a los hermanos Marx el dia de la estampación de sus huellas (17 de febrero de 1933).


Durante más de 80 años, el Chinese Theatre de Hollywood ha sido uno de los principales símbolos de la meca del cine y el lugar donde se ha escenificado, con más intensidad, el glamour del star-system en las premieres fílmicas.

La emblemática instalación debe su existencia al innovador showman y empresario Sid Grauman. En los años 20, tras haber creado dos importante cines (el Million Dollar Theatre y el Egyptian), se puso como objetivo la construcción de una nueva sala que debería convertirse en el faro de una ciudad que crecía aceleradamente siguiendo el impulso que los estudios estaban dando a la zona.

En 1926 empezaron las obras en el número 6925 de Hollywood Boulevard. Grauman compartió la inversión con Howard Schenck y dos de los actores más importantes de la época: Mary Pickford y Douglas Fairbanks. El arquitecto encargado del proyecto fue Raymond M. Kennedy, del prestigioso despacho Meyer & Holler.

Se importaron numerosos elementos desde China para dotar al edificio de una caracterización más genuina y varios operarios autóctonos colaboraron en el diseño y construcción. Gran parte de los elementos decorativos importados aún siguen estando expuestos en el interior del teatro.

La innauguración oficial se celebró el 18 de mayo de 1927 con la premiere del clásico de Cecil B. De Mille, "Rey de Reyes". Así empezó la historia de una sala mítica que siempre se ha caracterizado por albergar los pre-estrenos más importantes de la industria hollywooodiense.

En cuanto a cómo empezó la tradición de inmortalizar las manos de los actores en el cemento, existen dos historias contrapuestas. Por una parte, se dice que fue la actriz Norma Talmadge quien, mientras visitaba las obras, cayó accidentalmente y dejó marcadas sus manos y pies en el cemento aún blando. También se dijo que había sido el propio Grauman quien tropezó y cayó en el cemento. Mary Pickford, que también estaba presente, puso un pie y su entonces marido Douglas Fairbanks decidió hacer también una particular rúbrica.

Sea como fuere, casi 200 estrellas de Hollywood han pasado por la plaza del Chinese para dejar sus huellas. Hasta 1950, Grauman escogía a los actores y dirigía las ceremonias puesto que, aunque cedió su parte de la propiedad en 1929 a William Fox, se mantuvo como director de la sala hasta su muerte.

Además, entre 1944 y 1946, el Chinese fue la sede de las galas de los Oscar. De alguna manera, cuando la ceremonia de entrega de premios regresó a Hollywood en 2002, fue como si el Chinese volviera a gozar de ese privilegio puesto que el Kodak Theatre está justo al lado.

En 1968, fue declarado monumento de interés artístico y cultural. Cada día es el objetivo número uno de turistas y curiosos que se multiplican aún más cuando se celebra una premiere. Entre 2001 y 2005 fue extensamente renovado y su interior volvió a lucir como en sus mejores tiempos. El monumento quedó listo para seguir apoyando a la industria durante varias generaciones más.

Mi amigo Octopus también siente una gran fascinación por este enclave y ha dedicado varios artículos de su blog a mostrar fotos de premieres antiguas y modernas que se han celebrado allí. Pero quiero destacar un post en el que incluyó una serie de fotos vintage del Chinese Theatre. También añadió una imagen icónica, la del estreno de Star Wars (1977). Sin duda alguna, uno de los momentos más importantes en la historia de la sala. Un instante único, irrepetible, en el que uno hubiera querido estar presente para comprobar, in situ, de qué materia están hechos los sueños.

En fin, os dejo con algunas de las fotos que he obtenido recientemente y que se añaden al artículo publicado hace dos años. En esta ocasión, dispongo de imágenes del interior. También incluyo varias imágenes de huellas de actores. He seleccionado según criterios propios de preferencia personal sobre intérpretes.
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11 comentarios:

  1. Voy a parafrasear al arqueólogo colaboracionista René Belloq: Nestor, nosotros sólo pasamos por el cine... ¡esto, es cine! Te envidio por haber estado en el Grauman's Chinese Theatre porque es un templo cuasireligioso. Creo que si pudiéramos retroceder en el tiempo hasta el estreno de Star Wars, lo que más querríamos es llevar con nosotros una cámara digital y hacer 1.000 o 2.000 fotos, no perdernos un solo detalle. ¿Te imaginas tener que explicar a la gente de 1977 lo que es un blog? ¡Jajaja!

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  2. Mágnifico post Nestor.Cuando vuelvas no te olvides de visitar Ennis House.
    Octopus me apunto a esa excursión en el tiempo....

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  3. Octopus: fantástica referencia al gran Belloq. En cuanto a lo del viaje en el tiempo, no entiendo como no existe ya una máquina del tiempo que nos permitiera emular a Rod Taylor y desplazarnos a estos momentos sagrados de la historia del cine. Aunque sólo fuera como entes invisibles, para poder documentar los sucesos. Ya se sabe, soñar es gratis.
    Desgraciadamente, la realidad es que coincidí con una de las premieres más flojas de la temporada, el bodrio "Salvando las distancias" protagonizado por Drew Barrymore.

    Noega: Gracias. Lo de Ennis House se ha convertido ya en un destino fijo. Seguro que tiene mejores vistas que el observatorio Griffith.

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  4. Ya me había fijado en las fotos en el detalle de la peli de Barrymore. Precisamente, hace poco que NO VI una vieja película suya y de Jeff Bridges, See You in the Morning (1989). Malísima, la dejé a la media hora.

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  5. Muy buen post Néstor. Tuve la oportunidad de ver The King Speech aqui y la calidad de imagen y sobre todo de sonido es realmente impresionante. Un amalgama único de historia y tecnología. Gracias por el dato del Ennis House, no sabía de su existencia. Saludos!

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  6. Gracias Nestor !!!

    Podrías desplazarte un dia a Ennis House y hacer un artículo sobre esta mítica casa y sus impresionantes vistas.

    Saludos.

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  7. Molan las dedicatorias de Willis (por el detalle) y de Bogart (por lo chunga).

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  8. Lo dicho, estupenda entrada. La verdad, ¿máquina del tiempo de Rod Taylor? Creo que el Dr. Sheldon Cooper y sus colegas tenían una replica exacta de esta.

    Yo prefiero la Plataforma de Desplazamiento Temporal del Dr. Doom. Claro, que para irte a Laatveria a robarla y que te "pesque" ese...

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  9. Fantàstic, Néstor! Genials les fotos i el text!

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