10 de septiembre de 2012

El sello inmortal de Ennis House

En el acomodado barrio de Los Feliz (Los Angeles) se encuentra un enclave mágico. Una joya de la arquitectura contemporánea que ha conseguido sublimarse gracias a la aparición en varias producciones cinematográficas y televisivas.
 
Estamos hablando de la Ennis House, gran mansión que está considerada una de las obras cumbre del genial arquitecto Frank Lloyd Wright (1867-1959). Construida en el año 1924 tras el encargo que recibió Wright de parte del matrimonio formado por Charles y Mabel Ennis, esta maravilla arquitectónica se inspira en la cultura Maya para definir un diseño de relieves en cenefas cuadradas que le confiere al edificio un encanto muy especial. Perteneciente a la corriente que vino a denominarse "Mayan Revival Architecture", la Ennis House mantiene intacto el magnetismo que siempre ha conquistado a los numerosos propietarios que ha tenido a lo largo de su historia.
 
 
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Como National Landmark, las restauraciones son continuas. Tras una fuerte inversión de acondicionamiento en 2007, vimos que actualmente también se están realizando obras de remozamiento en la estructura.
 
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Desde el 15 de julio de 2011, la mansión pertenece al empresario de negocios Ron Burkle quien la adquirió por un precio de 4,5 millones de dólares, una cantidad considerablemente inferior a la valoración inicial que se le atribuyó en 2009: 15 millones. Al no haber compradores, la cifra se fue reduciendo y, viendo la propiedad y la antigüedad y prestigio de la misma, se antoja que lo pagado por Burkle es una ganga.
 
No hay duda de que la presencia cinematográfica más importante de la Ennis House se produjo en el clásico de Ridley Scott, Blade Runner (1982). Aunque sólo aparecía durante pocos segundos, la imagen se convirtió en algo icónico. La vemos en la escena en que Rick Deckard (Harrison Ford) se dirige a su casa en coche. Cuando Deckard entra en el ascensor ya vemos los decorados que fueron construidos en los estudios de la Warner Brothers. Pero resulta curioso que la estética de la casa tuvo un reflejo en el diseño de producción de la película, puesto que tanto el ascensor como los pasillos que conducen a los apartamentos estan en perfecta sintonía con lo que serían los muros exteriores de la Ennis House.
 
 
 
Los interiores de la casa y especialmente su comedor elevado, que ofrece una vista panorámica de la ciudad, han sido utilizados en películas como Karate Kid III, Black Rain (Ridley Scott se enamoró claramente de la casa), Asesinos de Reemplazo, y Hora Punta, entre otras. También David Lynch ubicó algunas escenas de la serie Twin Peaks en Ennis House. En Rocketeer (1990), sin embargo, se recreó la mansión en estudio mientras que en Depredador 2 (1990) varios de los interiores fueron claramente inspirados en los relieves mayas de la casa.
 
Un gran enclave que siempre permanecerá asociado a aquella turbadora atmósfera que inundaba la innovadora propuesta visual de Ridley Scott en Blade Runner.