10 de julio de 2017

Girona y Juego de Tronos: "Blood of my Blood"


La tensión entre la Corona y la Fe Militante se acrecienta cada día más. La furia de Jaime Lannister (Nikolaj Coster-Waldau) por no haber estado presente en Desembarco del Rey para impedir el "Walk of Atonement" de Cersei (Lena Headey), se une ahora al malestar de los Tyrell ante la abducción de Ser Loras (Finn Jones) y el cautiverio posterior de la Reina Margaery (Natalie Dormer). Ante la amenaza de un nuevo escarnio público para esta última, las dos familias deciden actuar, tomando el Gran Septo de Baelor si es necesario y defenestrando al Gorrión Supremo (Jonathan Pryce).

La reacción toma forma el día en que el Gorrión Supremo se dirige al pueblo de la capital antes de iniciar el "Paseo de la Expiación" de Margaery. Jaime Lannister se une a un batallón de los Tyrell, dirigido por el bobalicón Mace Tyrell (Roger Ashton-Griffiths), e irrumpen en la base de las escaleras del Gran Septo. Jaime desafía al Gorrión Supremo y le ordena que libere a Margaery y a Loras o desatará la furia contra la Fe Militante. Ante la diatriba dialéctica de su oponente, Jaime atiza a su caballo y remonta gran parte de als escaleras del templo para buscar la intimidación. Pero el septón siempre tiene una jugada oculta preparada. En esta ocasión, la sorpresa se desata cuando anuncia que Margaery no será castigada porque ha atraído a alguien importante hacia el camino de la Fe de los Siete. Desde el interior del templo, aparece el mismísimo Rey Tommen (Dean-Charles Chapman) anunciando una alianza sagrada entre la Corona y la Fe. La labor previa del Gorrión ha dado sus frutos y ahora dispone del beneplácito total del Rey para llevar a cabo su labor de purificación. El júbilo del populacho representa el apoyo popular a lo sucedido.

Cuando el eternamente descolocado Mace Tyrell pregunta a su madre, Lady Olenna (Diana Rigg), qué acaba de suceder, ésta le responde con vehemencia y desprecio: "Él ha ganado."


Esta trascendente secuencia del capítulo "Blood of my Blood" fue rodada en la Plaça de la Catedral de Girona. Todo se inicia en la Pujada del Rei Martí, lugar por donde avanza el batallón Tyrell. Jaime espera cerca del ábside de la Basília de Sant Feliu (siglo XIV), próximo al arco del Carrer de la Força. Al traspasar el arco, irrumpen en la plaça y se sitúan al pie de la gran escalinata de la Catedral, lugar que impresionó a David Benioff y DB Weiss en las visitas previas y que fue inmediatamente seleccionado para representar la escalera principal del Gran Septo de Baelor. Las dimensiones del enclave permitían una secuencia con más despliegue de medios respecto al que tuvieron anteriormente en Dubrovnik. Podía haber más extras, más contundencia visual. Y así fue. Los técnicos de efectos digitales añadieron espectacularidad a la secuencia cuando generaron un fondo donde podemos ver el puerto de Desembarco del Rey e incluso la Bahía del Aguasnegras.

Las escalinatas de la Catedral volvieron a aparecer brevemente en el último capítulo de la temporada, "The Winds of Winter". Mientras en el interior del Gran Septo esperan la llegada de Cersei, Lancel (Eugene Simon) persigue a un niño que le acabará conduciendo a una trampa mortal.
La Catedral de Santa Maria de Girona es el resultado de varias aportaciones arquitectónicas que cubren un vasto periodo de tiempo. Concretamente, sus orígenes se remontan a un primer templo romano cristianizado de la antigua Gerunda. El santuario se fue ampliando a lo largo de la época visigótica e incluso fue transformado en mezquita durante la ocupación árabe. A partir del siglo X, empezó la construcción del templo románico. Las fuentes documentales constatan que la finalización del mismo se fechó en el año 1038. Casi tres siglos después, se inició la construcción de la Catedral gótica y se derribó gran parte de la obra anterior. El ábside y la gran nave central (la más ancha del mundo en el estilo gótico) pertenecen a esta fase constructiva. Las obras no se consideraron totalmente finalizadas hasta 1604. Ya en plena época barroca (1680), se inició la construcción de la fachada monumental que terminaría en 1735. La gran escalinata monumental fue construida entre 1690 y 1694. La imagen emblemática de la Catedral nos ofrece, por consiguiente, una de las estampas más singulares del mundo en cuanto al barroco urbano.


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