25 de junio de 2015

Star Wars. Naves: El Destructor Estelar y los Cazas TIE. Por Francesc Marí


A diferencia de la Flota Rebelde, la Flota Imperial —cuyo nombre oficial era Armada Imperial— tenía un gran número de unidades, que podían luchar en todo tipo de combates, desde grandes cruceros a pequeños cazas secretos. Pero, entre todos ellos, aquel que se convirtió en el símbolo del poder del Imperio sobre la Galaxia, fue el Destructor Estelar clase Imperial I o, simplemente, el Destructor Imperial. ¿Por qué? Os estaréis preguntando, si los Cazas Tie molan más, pues es el mismísimo Gobernador Tarkin quien os responde:

«Yo mantengo que la efectividad de los Destructores Estelares no solo radica en su poder fuego, sino también en su tamaño. Cuando los ciudadanos miran a un Destructor Estelar y lo comparan con la nave que se necesitaría para atacarlo, tienen una tendencia a descartar esa idea como suicida en lugar de acercarse al problema tácticamente».

¿Os ha quedado claro? Pues eso, cuando un bicharraco de 1.600 metros sobrevuela tu cabeza, con 37.000 tripulantes y 9.700 soldados, y armado hasta los dientes con turboláseres pesados y cañones de iones, pues te lo piensas dos veces antes de sumarte a la Alianza Rebelde. En este sentido, solo nos falta recordar la escena inicial del Episodio IV: Una nueva esperanza, en la pequeña Tantive IV es perseguida por uno de estas enormes naves.

Fabricados en los Astilleros de Propulsores de Kuat, los Destructores Estelares, si bien no eran los más grandes, ya que también existían el Súper Destructor Estelar clase Ejecutor, que era la nave insignia personal de Darth Vader, al ser más numerosos también eran más habituales verlos patrullando la Galaxia escoltados por centenares de cazas.

De entre las decenas de diferentes modelos de cazas y naves de apoyo que formaban parte de la Armada Imperial, hay un que destaca por encima de todos ellos, y ese no es otro que el Caza TIE/In, entre otros motivos porque son el modelo básico del que derivan todos los demás. Estas naves eran pequeñas, de poco más de siete metros de longitud, y pesaban poco, ya que carecían de muchos complementos como escudos, hiperimpulso, tren de aterrizaje y sistema de soporte vital, obligando a los pilotos a llevar un traje de vuelo sellado. Puede que todas estas carencias puedan parecer importantes, obligando a estas naves a depender de un transporte, sin embargo, tácticamente, eran brillantes.

Por un lado, eran muy baratos de producir, por lo que el Imperio podía disponer de un gran número de unidades que servían para realizar ataques masivos concentrados, abrumando al enemigo con el poderío aéreo. Aunque ello comportara dejar a relucir la poca importancia que tenían sus pilotos que, al final, resultaban igual de prescindibles que las propias naves. En el otro, técnicamente les hacía superiores a los pesados cazas de los rebeldes y de otro enemigos, tanto por su ligereza como por su potencia de tiro. Por lo que, si el combate se localizaba en un lugar sin alejarse de las grandes naves imperiales —la Flota Imperial aprovechaba las defensas y resistencia de sus Destructores para que los combates tuvieran lugar a su alrededor—, los Cazas TIE acababan superando en velocidad a sus rivales, pudiendo destruirlos con un solo disparo de sus cañones.

Después de la creación del Imperio, y durante los largos y penosos años de guerra, los Destructores Estelares y los Cazas TIE fueron sinónimos de terror, opresión y desgracia, convirtiéndose en símbolos del miedo y el odio del que se nutría el Emperador Palpatine para gobernar.

Star Wars. Manual de Supervivencia es un proyecto de LASDAOALPLAY? y El cine de Hollywood.

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