16 de maig del 2015

Spielberg on Spielberg: Hook (1991)



"Todos los días, cuando llegaba al plató, pensaba ¿empieza a estar fuera de control?"

Tal como hemos hablado en anteriores capítulos, la separación y divorcio de los padres de Steven Spielberg dejó en él una profunda huella emocional. La ausencia de un padre idolatrado afectó profundamente a un niño que hizo piña con su madre y hermanas para seguir constituyendo una fuerte unidad familiar. Al mismo tiempo, trató de hallar momentos de calidad en las visitas y reencuentros con su padre. Unas estancias que él siempre trató de exprimir al máximo mientras su progenitor le seguía explicando viejas historias y anécdotas que le habían llegado durante su servicio en la Segunda Guerra Mundial. Esas palabras dejaban atónito a un chaval que ya por entonces disponía de una imaginación visual en la que vislumbraba planos, ángulos de cámara, y escenas apasionantes.

Este leit motiv que muchos definen con el término de "niño perdido" tiene una presencia importante en la filmografía de Spielberg y se encuentra esparcido a lo largo de su carrera con múltiples variantes: E.T el Extraterrestre, El Imperio del Sol e, incluso, Indiana Jones y la Última Cruzada. Sin embargo, la recurrencia del director sobre este concepto tenía una estación de paso obligada donde le esperaba el "niño perdido" por excelencia: Peter Pan.
"Cuando tenía once años dirigí a un grupo de niños de la escuela en una especie de montaje sobre Peter Pan. Desde que mi madre solía leerme las historias antes de dormir, quise ser Peter Pan. De hecho, aún me siento como él. Para mí crecer fue muy difícil."
La idea de producir una película sobre el personaje creado por James M. Barrie (1860-1937) rondaba por la cabeza de Spielberg desde principios de los ochenta. La premisa siempre fue la de continuar la historia de Peter como adulto. Este nuevo concepto ofrecía la posibilidad de trabajar un aspecto que al director le interesaba especialmente: Peter se habría convertido en un ejecutivo absorbido por su trabajo y estaría descuidando a su familia por falta de tiempo. De esta forma, la distancia progresiva entre padre e hijos sería un reflejo de lo que él mismo vivió de niño. Se trataba de un territorio emocional conocido en el que podría trabajar con conocimiento de causa. Además, estaba convencido que, con esta premisa, la película podía captar la atención respetando las aportaciones anteriores: Peter Pan (1924), dirigida por Herbert Brenon, y el clásico de animación de Disney estrenado en 1953.
"Pienso que, hoy en día, mucha gente está perdiendo la capacidad de imaginar porque están demasiado absorbidos por el trabajo. La obsesión por lograr sus objetivos laborales, ascender y llegar a la siguiente etapa en su recorrido profesional, les hace perder la noción de lo que es importante a nivel humano. Para algunas personas, la familia y los hijos llegan a ser algo incidental. Mientras se concentran tanto en el aspecto profesional, se pierden grandes momentos de sus vidas. Yo he experimentado todo ello como hijo y ahora también como padre. A veces, estoy tan ocupado en los proyectos que dirijo o produzco que solo puedo estar con mis hijos, con suerte, el fin de semana. Ellos me piden tiempo y a veces no puedo concedérselo. Tarde o temprano tendré que tomarme un buen descanso."
 Declaraciones extraídas de una entrevista fechada en 1991. 
Así pues, empezó a trabajar en la base de un proyecto con Walt Disney Pictures. No obstante, tras considerar varias opciones decidió bajarse del barco con el nacimiento de su primer hijo en 1985. El rodaje se iba a desarrollar en Londres y Spielberg no estaba dispuesto a alejarse de su familia en un momento tan importante. El proyecto había pasado a manos de Paramount Pictures y se contaba con un guión que había escrito James V. Hart. El estudio decidió contratar a Dustin Hoffman para interpretar al Captain Hook (Garfio) pero la marcha de Spielberg provocó un replanteamiento total y se decidió trabajar más el libreto. 


Hart inició contactos con el director Nick Castle, colaborador habitual de John Carpenter y responsable de The Last Starfighter (1984). Juntos remodelaron el guión y crearon la estructura final con un Peter Pan adulto que se ha convertido en un tiburón de los negocios llamado Peter Banning. Distante con la familia que ha creado debido a la demanda de tiempo que le exige el trabajo, parece ver una oportunidad para descansar en el viaje que realizan a Londres. Allí le espera Wendy Darling, la mujer que lo adoptó y que va a ser homenajeada por su labor con los huérfanos. Pero la estancia se ve constantemente interrumpida por las constantes llamadas telefónicas de su empresa. Cuando los recuerdos de una infancia perdida parecen regresar a la conciencia de Peter, deberá vencer a su nueva incredulidad al comprobar que sus hijos han sido raptados por un villano al que ha olvidado completamente: Hook.

En 1989 los derechos fueron, una vez más, traspasados. Paramount los vendió a TriStar Pictures. En TriStar el consejero delegado era Mike Medavoy, quien había sido el primer manager de Spielberg. Medavoy no veía con buenos ojos la presencia de Nick Castle como director y decidió despedirle tras comprobar como Dustin Hoffman y Robin Williams, recientemente incorporado para dar vida a Peter, no parecían entenderse con los planteamientos del realizador. Spielberg había concluido el rodaje de Always por esas fechas y la llamada de Medavoy le hizo recapacitar decidiendo, en última instancia, que Hook sería su siguiente proyecto.

El director volvió a reunirse con James V. Hart para pulir el guión. Pero le seguía pareciendo que tanto Hook como Tinker Bell (Campanilla) no tenían intervenciones suficientemente potentes. Decidió contratar a Malia Scotch Marmo para que trabajase el personaje de Garfio mientras que Carrie Fisher, novelista de éxito gracias a Postcards from the Edge, se encargó de Campanilla aunque no fue acreditada oficialmente. 


Aunque Spielberg no había elegido directamente a Hoffman y Williams, estaba muy satisfecho con ellos porque ambos eran amigos personales suyos. Pero debía completar el reparto y su primer objetivo era Campanilla. Decidió fichar a Julia Roberts, una auténtica estrella en alza tras el super-éxito obtenido con Pretty Woman (1990). Robert Zemeckis le recomendó a Bob Hoskins después de trabajar con él en Quién engañó a Roger Rabbit? (Who Framed Roger Rabbit, 1988) y éste le dio el personaje de Smee, el lugarteniente de Garfio. Maggie Smith está espléndida en el papel de una veterana Wendy Darling mientras que el papel de la esposa de Peter recayó en la también británica Caroline Goodall. Charlie Korsmo, recién salido del Dick Tracy de Warren Beatty, interpretó a Jack, el hijo de Peter. En cuanto a los cameos, podemos ver a los músicos Phil Collins y David Crosby. También aparecen George Lucas, Carrie Fisher y una irreconocible Glenn Close.  

El rodaje empezó en febrero de 1991 y se trata de una de las pocas cintas de Spielberg en que casi no hay exteriores. Se rodó íntegramente en los Sony Pictures Studios de Culver City donde el diseñador de producción, Norman Garwood, había construido todo el universo de Peter Pan: el Londres contemporáneo y Neverland (El País de Nunca Jamás). Desde el primer momento, Spielberg pareció afrontar el rodaje con algo de desmotivación. Impuso un ritmo demasiado pausado que para nada concuerda con su estilo característico. Quizá el rodaje exclusivo en interiores tuvo un efecto ralentizador en él puesto que el ritmo de trabajo bajó tanto que llegó a necesitar 40 días más de lo previsto, algo que no le había ocurrido desde Tiburón (Jaws, 1975) y, en esa ocasión, fue por razones técnicas insalvables. Spielberg se bloqueó, perdió un poco el control de la producción. Era como si manifestara su imposibilidad de darle algo de frescura al material que ya conocíamos.


En mi opinión, la película funciona bastante bien en su inicio. La nueva premisa con un Peter Pan adulto que ha olvidado completamente lo que fue, resulta interesante. Todas las secuencias en el supuesto Londres tienen una buena atmósfera y los actores parecen estar muy cómodos en sus roles. Pero cuando saltamos a Neverland, la cinta pierde su razón de ser ya que se convierte en un refrito de las versiones anteriores. Tampoco ayuda la puesta en escena en cuanto a decorados. La caracterización del mundo de fantasía donde viven los "niños perdidos" parece sacada de una compañía de teatro de repertorio. No tiene ningún tipo de credibilidad, resulta demasiado estrafalaria y estrambótica. Robin Williams, al frente del personaje, realiza una transición del cero al todo y no resulta completamente creíble. Su enfrentamiento con Garfio deviene intrascendente cuando debería ser el clímax de la película y no hay nada nuevo que ofrezca interés en todo el tercer acto.

Creo que Steven Spielberg bajó algunos peldaños en su evolución como director con Hook. Perdió una oportunidad de escoger algún otro proyecto que le hubiera exigido más desde un tono adulto. Sin embargo, Hook se puso por en medio y logró conquistarle por la conexión personal. En todas las entrevistas posteriores que ha ido concediendo con el tiempo, siempre se ha reafirmado en su equivocación con esta película. Admite que se empeñó en hacerla pero al iniciar el rodaje se dio cuenta que, en realidad, estaba retrocediendo como cineasta. Esa frustración es la que explica su demora en el rodaje y un resultado final que tiene un buen acabado comercial pero está carente de alma. En 2013 llegó a afirmar lo siguiente:
"Tengo pendiente ver Hook de nuevo. Tengo poco aprecio por la película y me gustaría comprobar si, con el tiempo, al menos me puede gustar algo de ella."
El presupuesto final fue de 70 millones de dólares, 22 más de los inicialmente previstos. La película se estrenó el 11 de diciembre de 1991 y recaudó más de 300 millones de dólares. Una cifra contundente que, sin embargo, quedó lejos de las previsiones iniciales del estudio. 

Spielberg desembarcó en el proyecto con todo su equipo habitual aunque ésta fue su última colaboración con el productor Frank Marshall exceptuando Indiana Jones and The Kingdom of the Crystal Skull (2008). Marshall y su esposa, Kathleen Kennedy, socios eternos de Spielberg y co-fundadores de Amblin Entertainment en 1981, habían decidido emprender una nueva aventura creando The Kennedy/Marshall Company. Él ya había debutado como director con Arachnofobia (1990) y deseaba implicarse en otros proyectos como productor. Kathleen Kennedy, por su parte, siguió trabajando asiduamente con Spielberg manteniendo una dualidad laboral entre Amblin y la nueva compañía que compartía con su marido. Esta nueva configuración de las empresas se mantuvo hasta mayo de 2012 cuando Kennedy asumió la presidencia de Lucasfilm tras la retirada de George Lucas y la venta de derechos al conglomerado Disney. A lo largo de su carrera post-Spielberg, Frank Marshall ha producido grandes éxitos como The Sixth Sense (1999), los cuatro títulos de la franquicia Bourne, y The Curious Case of Benjamin Button (2008), entre otros. Además ha dirigido películas como Alive (1993) y Congo (1995). Gerald R. Molen ya consta como productor en Hook y relevó a Marshall en las siguientes películas de Spielberg.

Con Hook incluso me cuesta destacar el trabajo de John Williams puesto que más allá del tema principal, el resto de la BSO es bastante intrascendente y rutinaria. El trailer que adjunto a continuación fue realizado antes de que la banda sonora estuviera totalmente compuesta y cuenta con otra partitura de Williams: Las Brujas de Eastwick (The Witches of Eastwick, 1987).




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