1 de abril de 2015

Boulevard de los sueños rotos: George Reeves


Superman ha sido interpretado por nueve actores a partir de que apareciera en el Action Comics número 1 de 1938. George Reeves fue el segundo de ellos, precedido por Kirk Alyn y seguido por Christopher Reeve. 

Nacido en 1914, George Reeves (su verdadero nombre era George Keefer Brewer) fue un actor estadounidense de cine, teatro y televisión cuya trayectoria artística comenzó en Pasadena (con la compañía Pasadena Playhouse), en un teatro de larga trayectoria donde llevó a cabo papeles prominentes disponiendo de sus primeras oportunidades como protagonista. Su carrera cinematográfica comenzó prometedoramente en 1939, con su participación en la mítica Lo que el Viento se Llevó (Gone with the Wind), donde interpretaba a uno de los pretendientes de Scarlett O’Hara (Vivien Leigh). Era un papel menor puesto que él y Fred Crane aparecían en la película con el cabello teñido de rojo brillante como los gemelos Tarleton, en las escenas iniciales de la cinta. 

Fred Crane, Vivien Leigh y Reeves en Gone with the Wind.

Ese primer trabajo como actor le valió una serie de colaboraciones posteriores que le surgieron a raíz de su contrato con la Warner Brothers, aunque su mala relación con la productora hizo que le encasillaran en películas de serie B en las que compartió cartel, en dos ocasiones, con Ronald Reagan y en tres con James Cagney. Jim de la Selva (Jungle Jim, 1948)Las Aventuras de Sir Galahad (The Adventures of Sir Galahad, 1949) fueron algunos de sus proyectos después de que Reeves volviera de la II Guerra Mundial, donde se enroló en 1943 en el servicio de aviación, 17 meses después del ataque a Pearl Harbor. Durante su estancia en las fuerzas armadas, Reeves protagonizó obras con fines propagandísticos para la milicia, presentándose también en Broadway con la obra Winged Victory

Fue en esa época cuando mantuvo conversaciones con el director Mark Sandrich para diferentes proyectos en ciernes: en 1943 encontramos el primero de ellos, ya que el director lo contrató para el papel del teniente John Summers en el drama bélico Sangre en Filipinas (So Proudly We Hail!) junto a Claudette Colbert, Veronica Lake y Paulette Goddard. El film, todo un éxito tanto en taquilla como en crítica, le otorgó reconocimiento, obteniendo una considerable difusión. Desgraciadamente, esta colaboración fructífera no pudo ir más allá ya que, estando Reeves en servicio, Sandrich murió y el resto de proyectos nunca se llevaron a término, impactando negativamente a su carrera. Torrid Zone, The Fighting 69th y The Strawberry Blonde fueron algunas de las otras películas en las que participó también en aquella época. Anteriormente, había protagonizado, junto a Merle Oberon, el ambicioso proyecto Lydia (1941) aunque fue un fracaso de taquilla de tal magnitud que la Warner Brothers rescindió su contrato inmediatamente.

Después de estos sucesos, Reeves pasó a trabajar con la Twentieth Century Fox, donde participó también en diversas películas de bajo presupuesto. Son de esta época sus cinco westerns de “Hopalong Cassidy”, una serie de gran éxito de la década de los 40, en la que también coincidió con Ellanora Needles, con quien estuvo casado nueve años.


Pero fue su papel de Hombre de Acero el que le dio la verdadera fama en la exitosa serie de televisión “Adventures of Superman”, convirtiéndose en una de las primeras figuras importantes de los inicios del mundo televisivo en EEUU. Le ofrecieron encarnar al legendario superhéroe en una producción que había sido diseñada, en un principio, para que pudiera funcionar como película de serie B o episodio piloto para serie de televisión. El largometraje se titulaba “Superman y los hombres topo (Superman and the Mole Men)”. Inicialmente, Reeves no estaba muy convencido de aceptar el papel ya que pensaba, como muchos de los actores de aquella época, que el medio televisivo no era muy importante y no daba pie a mucha exposición de los intérpretes. Finalmente, aceptó el trabajo con un bajo salario (incluso siendo el protagonista) y se le pagaba solo durante las semanas de la producción. Los capítulos, de media hora de duración, se rodaban en horarios intempestivos, llegando a filmar dos capítulos cada seis días y grabando guiones de episodios distintos, al mismo tiempo, para aprovechar los sets. Cuando terminaron de rodar este piloto, empezaron con los episodios de la primera temporada aunque no se pudieron emitir ese año por falta de un patrocinador. Sin embargo, cuando encontraron el patrocinio de la marca Kellog’s, la serie empezó a ser emitida rápidamente en 1952, dándole a Reeves una celebridad instantánea. En 1957 aumentó su fama ya que la cadena ABC eligió la serie para difusión nacional, dando como producto final que “Las aventuras de Superman” tuviera cuatro temporadas repartidas a lo largo de 104 episodios, entre 1953 y 1957. 

Junto a Phyllis Coates, quien interpretó a Lois Lane en la primera temporada.

Los actores que participaban en la serie tenían contratos restrictivos que les impedían trabajar en otras producciones además de estar atados por la “cláusula de 30 días”, que significaba que los productores podían exigir sus servicios en exclusiva para una nueva temporada con cuatro semanas de aviso. Todo ello impidió que Reeves obtuviera propuestas en otros largometrajes de extensa filmación, en el teatro o en otras series televisivas. A pesar de sus reticencias al aceptar el papel, pronto hizo apariciones personales con él, ya que le suponían un ingreso extra de dinero para completar su escaso salario en la serie televisiva. Estas actuaciones suplementarias, además, le granjeaban el afecto de los jóvenes aficionados al personaje y del público en general. Tan en serio se lo tomó que evitaba fumar delante de los niños y mantenía su vida privada en la más estricta intimidad.  

Esto último se debía a que, en 1951, había empezado a mantener una relación sentimental con Toni Mannix, casada a su vez con el oscuro gerente de MGM, Eddie Mannix. Solo una vez habló mal Reeves de Superman, al referirse a él como el "traje de mono al que estoy atrapado”. Fue en la primera reunión que tuvieron Reeves y Jack Larson (Jimmy Olsen en la serie “Las aventuras de Superman) a raíz de una conversación que tuvieron sobre la actuación del primero en “So Proudly We Hail!”. Tal y como cuenta Larson en el documental “Look, Up in the Sky: The Amazing Story of Superman”, Reeves se lamentaba de que la muerte de Mark Sandrich había impedido la realización de proyectos de más calibre y le había condenado a una carrera muy diferente a la que deseaba. 

Toni Mannix

A lo largo de los 104 capítulos de la serie, se cuenta que Reeves siempre fue muy caballeroso con todo el mundo y que le encantaba hacer bromas. Durante las dos primeras temporadas, Reeves pudo participar en las películas Forever Female y Gardenia Azul (The Blue Gardenia), de Fritz Lang (ambas de 1953).  Su fama a raíz del mítico superhéroe le valió una llamada para unirse al elenco de la obra maestra De Aquí a la Eternidad (From Here to Eternity, 1953) pero, para su desgracia, sus escenas fueron eliminadas del producto final. Esta sucesión de hechos le hicieron darse cuenta de que la serie le impedía centrarse en otros proyectos que no estuvieran ligados a ella y que obstaculizaban su carrera profesional, lo que le hizo tomar una drástica solución. Después de las dos primeras temporadas, expresó su descontento por  la carga absorbente de su papel protagonista y el bajo sueldo que percibía a cambio, decidiendo finalmente dejar la serie y retomar su carrera artística. Esa decisión precipitó que los productores buscaran a otro protagonista (se rumoreó que le ofrecieron el papel a Kirk Alyn, que ya lo había interpretado en dos ocasiones) dejando a Reeves fuera de la serie que le había dado la fama a la edad de 40 años. 

Reeves y Lucille Ball.
Después de ello, Reeves fundó su propia productora y creó una serie de aventuras para televisión titulada “Port of Entry”, rodada entre Hawaii y México. Él mismo escribió el guión del capítulo piloto pero no pudo ser llevada a cabo ya que los productores de “Las Aventuras de Superman”, al no encontrarle sustituto, le pidieron que volviera a la serie con un aumento de sueldo, algo a lo que Reeves accedió. En un intento de querer demostrar una versatilidad que lo desvinculara del personaje con capa, cantó en el programa de Tony Bennett, hizo una actuación en la famosa serie “I Love Lucy” (capítulo 165, “Lucy Meets Superman”) y tuvo un papel en la película Caravana de Prisioneros (Westward Ho the Wagons, 1956), gracias a su buen amigo Bill Walsh, siendo el último largometraje en el que participara. 

En 1957, junto con otros músicos, salió de gira por EEUU llevando a cabo un exitoso show en el que los niños podían ver en directo a Superman. Todos estos trabajos, aunque agradecidos por él, no le reportaban suficientes ganancias y era frecuente oírle decir a sus allegados que tenía problemas financieros. Intentó llevar adelante numerosos proyectos pero, por razones económicas o de falta de patrocinadores o productores, jamás los pudo ver realizar. Si quería ganarse la vida mínimamente, tenía que volver a interpretar a Superman, como si su vida estuviera ligada inexorablemente a este personaje. El éxito de la serie le hizo posible ganar, en la última temporada, 2500 dólares por capítulo, una cifra considerable para la época, haciendo que aceptara firmar por una temporada más, la quinta. Pero, desgraciadamente, ésta no llegó a rodarse nunca. El informe del Departamento de Policía de Los Angeles, de junio de 1959, hace constar una herida de bala en su cabeza, en el hueso temporal, cuando contaba solo 45 años de edad. 

La casa de Reeves en el 1579 de Benedict Canyon drive.

El cuerpo fue hallado en su dormitorio, en el piso de arriba de la casa que poseía en Benedict Canyon. 56 años más tarde, siguen sin esclarecerse las razones de su muerte, especulando entre un suicidio o un asesinato. En el momento de su muerte, estaban presentes en la casa su novia por aquel entonces, Leonore Lemmon, William Bliss, el escritor Robert Condon y Carol van Ronkel, vecina de una mansión cercana casada con el guionista Rip van Ronkel. Según varios testigos, Reeves y Lemmon habían estado comiendo en un restaurante con Condon, quien estaba escribiendo una autobiografía. Después de la disputa que tuvieron el actor y el escritor, los tres volvieron a casa. Otra versión, dada por Lemmon, contradecía esta historia, asegurando que ella y Reeves no habían estado comiendo en un restaurante con amigos sino que habían ido a ver combates de lucha libre, aunque no hubo testigos de que esto hubiera sucedido. 

En cualquier caso, Reeves se fue a la cama la noche del 15 de junio de 1959 pero una fiesta improvisada que empezó con la llegada de Bliss y Carol van Ronkel enfureció al propietario quien bajó airado de su habitación quejándose del fuerte ruido que hacían los demás. Según todos ellos, pasado el momento de tensión, Reeves se quedó un rato en la fiesta tomándose un trago para volver a retirarse de mal humor a su habitación minutos después. Fue momentos más tarde cuando escucharon un único disparo que acabó con su vida. El cuerpo fue encontrado por Bliss, quien corrió al dormitorio al oír la detonación. Estaba tendido sobre la cama boca arriba con los pies en el suelo. Esta posición se cree debida a que, en el momento de dispararse, Reeves estaba sentado en el borde de la cama. Después, su cuerpo cayó hacia atrás y la pistola (una Luger de 9mm) a sus pies.   

Reeves y Leonore Lemmon, poco tiempo antes de la muerte del primero.

A partir de aquí, las contradicciones se empezaron a suceder. En primer lugar, estaban las versiones distintas de que Lemmon y Reeves no habían estado en ningún restaurante. A continuación, se supo que la policía había tardado una hora en presentarse en casa del actor después del disparo, hecho que había sucedido por la tardanza de los presentes en llamar. Ni Lemmon ni los demás se disculparon por tal tardanza después de haber escuchado el disparo ya que se dedujo que estaban bajo los efectos de un shock. El estado de embriaguez de todos ellos era más que patente y fue imposible obtener declaraciones coherentes de ninguno de ellos. En declaraciones posteriores a la policía, Lemmon admitió que, en el transcurso de la fiesta, hizo el comentario ligero de “Oh, probablemente ahora va a ir y se va a pegar un tiro”, en alusión al momento en que Reeves había vuelto a ir a su habitación enfurecido. 

En investigaciones no oficiales encargadas por la madre del actor al abogado Jerry Geisler y a la agencia de detectives Nick Harris, se descubrieron los siguientes tres hechos más que sospechosos: el arma con la que supuestamente se había suicidado no tenía ninguna huella digital (ni siquiera las de Reeves), el casquillo de la bala fue encontrado bajo el cuerpo del actor y se detectaron dos agujeros de bala en el piso donde el actor tenía su habitación, justificados por Lemmon como que ella ese mismo día los había disparado accidentalmente. Estas averiguaciones lograron frenar la cremación del cadáver pero jamás consiguieron demostrar nada que se opusiera a la resolución de la policía. Aun con estas evidencias, la investigación oficial del caso jamás cambió el veredicto y se llegó a la conclusión de que la muerte había sido por suicidio. 

En distintos medios de la época, Lemmon fue declarando que Reeves se había suicidado por su “fallida carrera” y por la imposibilidad de encontrar otros trabajos. El testamento de Reeves fue a parar íntegro a Toni Mannix ante una sorprendida Lemmon, que declaró: “Toni obtiene una casa para caridad y yo un corazón roto”. Por otra parte, la madre de Reeves afirmó en distintos medios que no era cierto que su hijo se fuera a casar con Leonore Lemmon, tal como esta afirmaba. Fueron muchas las personas que dudaron de la idea del suicidio y expertos en el tema, ya en años posteriores, han puesto en duda la versión oficial ya que no se encontraron residuos de pólvora de la pistola en la piel del actor. La policía argumentó en su momento que la pistola estaba recubierta por mucho aceite, lo que hacía imposible fijar ninguna huella dactilar. Por otra parte, el análisis de residuos de disparo en la piel era una prueba aun novedosa para el Departamento de Policía de Los Ángeles en 1959, por lo que no se pueden obtener pruebas irrefutables por esta vía. 


Otra tesis que se barajó en su momento, de manera extraoficial en su biografía “Hollywood Kryptonite”, fue la de que fue asesinado por orden de Toni Mannix como venganza por su ruptura o por el marido de ésta, al enterarse de la relación de su esposa con Reeves. Este hecho se dramatizó en la película de Allen Coulter titulada Hollywoodland (2006), protagonizada por Ben Affleck (Reeves), Diane Lane (Toni Mannix), Robin Tunney (Leonore Lemmon), Bob Hoskins (Eddie Mannix) y Adrien Brody (como el personaje ficticio Louis Simo, basado en el detective Milo Speriglio). En la cinta se abordan tres posibles conclusiones: homicidio involuntario por parte de Lemmon, asesinato por orden de Toni o Eddie Mannix y suicidio. Toni Mannix murió en 1983 a causa del Alzheimer. 

En 1999 se volvió a hablar de la muerte de Reeves en distintos programas sobre casos no resueltos en EEUU (“Unsolved Mysteries”, “Mysteries and Scandals”) en los que el publicista Edward Lozzi decía tener pruebas de que Toni Mannix, en una confesión a un sacerdote católico, había afirmado ser la causante de la muerte del actor. Sin embargo, Jack Larson dijo que en el momento en que Toni le había hecho estas declaraciones a Lozzi ella ya se encontraba en una fase avanzada de su enfermedad, con lo que su declaración no podía ser tomada en cuenta. Fuera suicidio o muerte bajo circunstancias sospechosas, el fallecimiento de George Reeves conmocionó al público de tal manera que se llegó a generar la leyenda urbana de que el actor había muerto al intentar volar creyendo que había adquirido realmente los poderes del superhéroe. 

2 comentarios:

  1. Fantástico artículo EVA. Triste y trágica história de un icono del pulp. Parece que pese una maldición sobre aquellos que visten el traje del último hijo de Krypton.

    ResponderEliminar
  2. ¡Gracias Xavi! Acabo de leer tu comentario y eso que Néstor me avisó hace días jejeje. Pero es que yo soy así :D
    Pues sí, parece que encarnar a Supermán conlleva el tener que pagar un alto precio con la propia persona. Pobre Reeves, queriendo trabajar y progresar pero no poder por cuestiones de intereses de los demás. No lo conocía y me impactó muchísimo su historia. Le debo a Néstor, una vez más, el que me haya hecho descubrir otra historia personal de alguien que no debe ser olvidado.
    ¡Saludos!

    ResponderEliminar