17 de diciembre de 2010

Avatar, un año después


Transcurrido un año del estreno cinematográfico de Avatar, he pensado en aportar una serie de ideas que proceden de una conferencia que se ha realizado estos días en la universidad donde trabajo.

Las siguientes visiones son el resultado de resumir y compactar lo mucho que se dijo en un seminario que tenía como propósito analizar en profundidad la película para descubrir aspectos que es mucho más fácil identificar con el tiempo, cuando ya nos hemos alejado del enorme impacto visual que provocó el film por su alto valor técnico y su puesta en escena tan arrebatadora.
Este es un artículo que busca abrir un debate. Es una incitación a la participación de todos vosotros.

El mejor de los escritores, William Shakespeare, acuñó una sólida sentencia que reza así: "No temáis la grandeza".

Creo que, en el caso de Avatar, esta máxima puede aplicarse perfectamente. Porque, a pesar de ser una película destinada al gran público y por tanto poco profunda y con un guión narrativo muy básico, es innegable que visualmente ha aportado grandes cosas al mundo del cine. No ha sido una revolución como se pensaba pero sí ha supuesto un impacto. Y, como tal, debemos reflexionar a partir del legado que la cinta de Cameron nos ha ofrecido:


- Avatar supone la constatación del desprecio absoluto por el ser humano. El mensaje que se transmite es el del rechazo a la humanidad ejemplificado en el protagonista, que tiene que convertirse en un Na'vi para ser amado.

- Se dimite de la humanidad. Se parte de una concepción débil de la propia identidad. Es mucho mejor la oferta del neotribalismo, que representan los habitantes de Pandora, que la civilización que sólo buscar conquistar, requisar, y destruir. El mensaje ecologista conecta directamente con la tradición posmoderna que se define por la prevalencia de lo sentimental a lo real.

- Avatar gusta porque no provoca. Gracias a su esquema narrativo tradicional y maniqueo, se asegura cubrir las expectativas del pensamiento dominante. Es políticamente correcto arremeter contra la explotación de una sociedad consumista. Una sociedad empresarial y capitalista que trata de subyugar a una raza primitiva que, por supuesto, es más sabia a pesar de que se vistan con harapos...

- De esta manera se conecta con otras películas que ya han abusado de esta propuesta: Bailando con Lobos, Pocahontas etc...

- Cameron, por tanto, propone una visión que ataca la concepción antropomórfica del mundo en un intento de extrapolar a Pandora lo que sucede en nuestro planeta con respecto a la preservación del medio ambiente frente a los intereses de desarrollo de la propia sociedad.

- Apocalypto, de Mel Gibson, sí es políticamente incorrecta porque, al final de la cinta, la llegada de los colonizadores españoles supone la extinción de una cultura basada en la crueldad y el sadismo. Así pues, Avatar es una película correcta desde el punto de vista moral ya que conecta con el anhelo de mucha gente aunque después, en la intimidad de sus hogares, no crean ni defiendan ninguno de esos valores de respeto por el medio ambiente. Pero, en cualquier caso, es un mensaje que siempre queda bien y que no ofrece ningún riesgo de crítica.

- El público necesita la épica maniquea tras una etapa en que los papeles en el cine estaban más diluidos. No había héroes o villanos claros, sino que se buscaban personajes con fisuras en ambos bandos de la moralidad. Cuando una película como Avatar llega a la cartelera y muestra una línea clara entre el bien y el mal, la audiencia responde en masa. Necesitamos este enfrentamiento. Está impreso en nuestro código genético.


Queda abierto el debate. Que broten las ideas !!!