28 de juny del 2010

Símbolos del Oeste Americano: Monument Valley


En la parte central de la frontera entre Utah y Arizona, dentro del territorio de los indios navajos, se alza uno de los escenarios naturales más míticos del Oeste americano: Monument Valley.

Se trata de un valle que forma parte de la meseta de Colorado (por ello se encuentra ya a 1600 metros de altitud). En esta altiplanície encontramos una serie de monolitos (el más alto de los cuales llega a los 305 metros) de arenisca que dibujan un insólito y maravilloso paisaje.

La carretera US 163, tomada desde Utah, permite admirar este impresionante paisaje de una forma única. Aunque no hayamos estado allí, es indudable que al observar las diferentes imágenes de este paraje, eres conducido a otra época gracias a las numerosas películas que se han rodado allí y que ya forman parte de nuestro inconsciente colectivo.

El gran John Ford fue el primero en descubrir Monument Valley para el cine. Quedó maravillado por la magnificencia del escenario y vio que tenía unas posibilidades increibles en la gran pantalla. Rodó varias de las escenas exteriores de La Diligencia (1939) y regresó allí en nueve ocasiones más siendo quizá la más recordada Centauros del Desierto (1956) que, aunque ubica la acción en Texas, fue rodada íntegramente en el paisaje preferido del mítico director. Las otras películas que el realizador filmó en estos escenarios fueron Pasión de los Fuertes (1946), Fort Apache (1948), La Legión Invencible (1949), Rio Grande (1950), Caravana de Paz (1950), El Sargento Negro (1960), La Conquista del Oeste (1962), y El Gran Combate (1964).

La impronta de Ford y la trascendencia de su trabajo en Monument Valley fue tan importante que se decidió darle el nombre de John Ford Point a uno de los mejores miradores de la zona.

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Con posterioridad, muy diversas producciones rodaron escenas en Monument Valley. Películas como Hasta que Llegó su Hora (1968), El Oro de Mackenna (1969), Easy Rider (1969), Licencia para Matar (1975) protagonizada por un Clint Eastwood que demostraba ser un buen escalador, Cactus Jack (1979), Starman (1984), Regreso al Futuro III (1990), Thelma & Louise (1991), Forrest Gump (1994), Wild Wild West (1999), Límite Vertical (2000), Mission Impossible II (2000), y Windtalkers (2002), entre otras.

Un escenario mítico y mágico, referenciado en el cine por los magníficos encuadres de John Ford y la personalidad única de actores como John Wayne, Henry Fonda, Richard Widmarck, Ben Johnson, Woody Strode, Ward Bond, y Victor McLaglen.



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22 de juny del 2010

¿ Cuál fue el final de Thomas Ince ?


Thomas Ince (1882-1924) fue un pionero de la industria del cine. Tocó todas las teclas del negocio: actor, director, guionista, productor y finalmente ejecutivo de uno de los primeros imperios cinematográficos de la historia. Se asoció con D.W. Griffith y Mack Sennett para fundar Triangle Motion Picture Company, cuyas instalaciones acabaron siendo adquiridas por Metro Goldwyn Mayer que estableció allí su mítico centro de operaciones. En el momento de su muerte, Ince había lanzado sus propios estudios y se encontraba en el cénit de su carrera. Se le considera el "Padre del Western" y su nombre forma parte del olimpo del cine mudo.

Pero todo este gran bagaje se cortó subitamente al morir, en extrañas circunstancias, el 19 de noviembre de 1924. Ha habido multitud de sucesos oscuros en la historia de la meca del cine pero, sin lugar a dudas, la confusa muerte de Thomas Ince fue uno de los primeros casos que pasó a engrosar la Crónica Negra de Hollywood.

Existe una versión oficial de los hechos, que siempre ha sido puesta en duda, y varias teorías e hipótesis que responsabilizan de la muerte al primer magnate de los medios de comunicación de la historia: William Randolph Hearst.




La versión oficial describe los hechos de la siguiente forma:

Hearst había invitado a personajes importantes del Hollywood de la época para hacer un crucero, a bordo de su yate Oneida, en el que celebrarían el 42 cumpleaños de Thomas Ince. Zarparon de San Pedro (California) el 15 de noviembre de 1924. Hearst y su amante, la actriz Marion Davies, estaban acompañados de Charles Chaplin, Theodore Kosloff, la columnista y crítica cinematográfica Louella Parsons, y las actrices Aileen Pringle, Jacqueline Logan, Seena Owen, Margaret Livingston, y Julanne Johnston. También viajó el doctor Daniel Carson Goodman quien era, a la sazón, el gerente de la productora hollywoodiense de Hearst. Curiosamente, Ince estaba negociando unos convenios con la corporación del topoderoso rey de los medios y no pudo incorporarse al viaje hasta la mañana del 16 de noviembre, embarcando en San Diego. Esa noche celebraron por todo lo alto su cumpleaños a bordo del Oneida pero, poco después, Ince empezó a sentirse indispuesto. Su estado no mejoraba y, alarmados ante la situación, fue trasladado en taxi acuático a San Diego desde donde fue conducido a un tren en dirección a Los Angeles. A medio viaje, el doctor Carson decidió hacer bajar a Ince puesto que seguía empeorando y había que tratarle de forma urgente. En Del Mar, fue atendido en un hotel por el doctor T.A Parker y una enfermera. Los tramientos parecieron estabilizarle y, al día siguiente, pudo ser conducido hasta su mansión en Hollywood donde no llegó a recuperarse falleciendo el 19 de noviembre a causa de un ataque al corazón. Su médico personal firmó el certificado de defunción. Fue incinerado en los días siguientes.
Ahora bien, ya desde el primer momento, empezaron a surgir rumores que contradecían la versión oficial de su muerte. Los medios que no estaban bajo el control de Hearst vieron un filón en la historia y se aprestaron a usarla para hacer mella en la credibilidad del hombre que, años después, sirvió de inspiración a Orson Welles para crear a Charles Foster Kane.


Hasta aquí la versión oficial. Adentrémonos en las teorías que siempre han circulado sobre lo que podría haber pasado a bordo del Oneida:

Los Angeles Times fue el primer medio que se atrevió a cuestionar los sucesos oficiales. Hablaron claramente de asesinato al afirmar que el productor había sido tiroteado en el barco de Hearst.

Con el paso del tiempo, se fueron construyendo hipótesis que indicaban que Hearst había descubierto la relación que existía entre su amante, Marion Davies, y Charles Chaplin. Las sospechas del magnate se vieron confirmadas a lo largo del viaje cuando, supuestamente, los habría sorprendido en un momento "inoportuno". Dispuesto a solucionar el tema con la contundencia que le caracterizaba, Hearst fue a buscar su arma. Los gritos de Marion despertaron a Thomas Ince, que se habría interpuesto en la acción recibiendo el tiro que estaba destinado para Chaplin. Hay otras variaciones en la historia pero en muchas de ellas se indica que Ince, en la oscuridad, fue confundido con Chaplin. También se aseveró que, al entrometerse en la discusión, podría haber recibido el disparo accidentalmente.



La secretaria de Ince llegó a afirmar que vio como le desembarcaban en San Diego mientras la sangre le brotaba de una herida mortal en la cabeza. La Fiscalía acabó interviniendo pero el poder de Hearst era tal que consiguió desactivar cualquier investigación a pesar de que hubieran más que indicios de que algo grave había ocurrido. Hubo, además, graves contradicciones entre los implicados pero nada de eso provocó mayores consecuencias porque Hearst fue capaz de apagar cualquier rumor con la fuerza de su poder e influencias.

Sin embargo, podemos hablar de un par de hechos probados que añaden más elementos en favor de la teoría de la conspiración:

- Louella Parsons mejoró enormemente su posición después del incidente en el Oneida. Pasó de ser una columnista en uno de los periódicos de Nueva York a tener un contrato vitalicio con la compañía de Hearst convirtiéndose en la cronista número uno de la vida artística de Hollywood.

- La esposa de Thomas Ince, Nell, recibió un fondo económico de enorme cuantía y se fue a vivir a Europa. Denegó la autorización para que se le practicara la autopsia a su esposo y ordenó que fuera incinerado immediatamente.

Años después, el cineasta D.W. Griffith afirmó que cuando alguien sacaba el nombre de Thomas Ince en una conversación en la que estuviera Hearst, la cara de éste se desencajaba. De alguna manera, las secuelas de lo que pasó esa noche, tanto si ocurrió de una forma u otra, afectaron al magnate el resto de su vida. Ya se sabe que todos los hombres poderosos deben ser fuertes para poder resistir los ataques que sufriran por parte de los enemigos que siempre se iran creando. En el caso de la biografía de William Randolph Hearst, este principio se cumplió hasta las últimas consecuencias. Su controvertida trayectoria es extraordinariamente interesante y ofrece material para más de un artículo.

Por último añadir que Peter Bogdanovich rodó en 2001 un film basado en la obra de teatro escrita por Steven Peros en la que se asumen las hipótesis como ciertas. Cary Elwes da vida a Thomas Ince, Kirsten Dunst es Marion Davies, Edward Herrman encarna a Hearst, Eddie Izzard interpreta a Chaplin, y Jennifer Tilly a Louella Parsons.

18 de juny del 2010

La isla de Lost al descubierto

El cartógrafo Jonah Adkins ha realizado, en los últimos años, un magnífico trabajo de recopilación de datos sobre Lost y ha elaborado unos mapas muy completos sobre lo que sería la isla y las ubicaciones de los diferentes escenarios. En base a los datos que la serie ha ido ofreciendo, Adkins ha ido perfilando un trabajo que es una auténtica maravilla. Observad detenidamente el mapa que adjunto y veréis con claridad la precisión en los detalles y la situación de todas las estaciones Dharma y demás elementos que hemos ido viendo a lo largo de las seis temporadas.

Estoy convencido de que los planos de Adkins van a formar parte de la futura Lost Encyclopedia.




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16 de juny del 2010

El circuito seriéfilo de Zeljko Ivanek


El Screen Actors Guild (SAG) tiene registrados a más de 140.000 actores y actrices. Esta enorme cifra ejemplifica que, más allá de las grandes estrellas y los miembros de la llamada "A-list", existe un número importantísimo de intérpretes que trabajan en pequeños papeles en films de estudio, en cine independiente, en los escenarios teatrales, en serie B, o en telefilms.

Las series de televisión también han contribuido a la hora de contratar actores que no tienen cabida en otros formatos y, en ocasiones, los han relanzado hacia una carrera más prometedora.

Todos aquellos que visionamos de forma intensiva series de televisión norteamericanas, vamos detectando que muchos actores realizan una especie de circuito. Les vemos en apariciones más o menos largas en diversas series. Es una buena forma de asegurarse un sueldo continuado y, además, eso les permite seguir siendo conocidos en las agencias de casting dentro de una industria que no para de crecer.

Hay muchísimos ejemplos pero quizá el que más llama la atención es el del actor, de origen esloveno, Zeljko Ivanek. No es un intérprete desconocido para el cine puesto que ha intervenido, en papeles secundarios pero trascendentes, en films como Donnie Brasco, A Civil Action, Hannibal, Black Hawk Derribado, El mensajero del Miedo, Infiel, y La Jungla 4.0. Pero ha sido en la televisión donde ha encontrado su principal medio de subsistencia.

Ha participado en la mayor parte de las series pasadas y presentes. Se ha convertido en un juego el tratar de adivinar cuando Ivanek será fichado para intervenir en cualquier nueva serie que vaya a producirse.

He aquí algunas apariciones relevantes:


Lost

Intervino en un capítulo dando vida al ex-marido de Juliet Burke, Edmund. Su muerte precipitaba que los planes de Juliet pudieran hacerse realidad.


El Mentalista

Interpreta al doctor Linus Wagner en un episodio. Trata inutilmente de cubrir las pruebas que le incriminan en un asesinato pero no cuenta con la perspicacia de Patrick Jane.


John Adams

En la espléndida miniserie de la HBO, Ivanek da vida a John Dickinson quien se negó a firmar la declaración de Independencia aunque después lideró a las tropas coloniales de Delaware frente a los ingleses.


House M.D.

Ivanek es Jason, un hombre enfermo que no ha podido ser diagnosticado en una multitud de hospitales y que recala en el área de consultas del Princeton-Plainsboro recibiendo la respuesta de siempre. Desesperado ante la situación, decide secuestrar a un buen número de usuarios encerrándose en el despacho de la doctora Lisa Cuddy. En una situación de gran tensión, House será capaz de dar con el mal que le aqueja aunque ello implique que deba seguir el tratamiento desde la cárcel.


Heroes

En la extinta serie de la NBC, Ivanek encarnó a Emile Danko, un agente del gobierno a quien se le encarga la operación de búsqueda y captura de las personas con habilidades. Sus métodos son muy expeditivos y pronto se verá enfrentado a una amenaza muy superior a la que esperaba. En este caso, dispuso de una presencia en todo un arco argumental que le garantizó más tiempo del habitual en pantalla.


True Blood

En la sanguínea serie de la HBO, es el Magistrado, un vampiro que tiene la autoridad judicial sobre todos los de su especie en Norteamérica. Aplica los castigos sin piedad y de él se deriva un poder que no puede ser burlado. Su participación itinerante en la serie está asegurada.


Además de estas presencias que yo he destacado, Ivanek ha intervenido, en papeles más o menos largos, en las siguientes series a lo largo de más de veinte años: St. Elsewhere, La Ley de Los Ángeles, Expediente X, Se ha Escrito un Crimen, Frasier, Ally McBeal, De la Tierra a la Luna, Homicidio, Urgencias, Crossing Jordan, 24, The Practice, El Ala Oeste, Ley & Orden, CSI, Oz, Bones, Shark, Numbers, Big Love, y Damages, por la cual ganó el premio Emmy al mejor actor de reparto en 2008.

Cabe reseñar, también, que forma parte del reparto regular de una serie que verá la luz a partir de otoño: The Event. No cabe duda de que Zeljko Ivanek sabe exprimir el mercado televisivo.

10 de juny del 2010

La creación de un clásico del cine: El Padrino


El Padrino (1972) es una de las mejores películas de la historia. Junto a su primera secuela, El Padrino Parte II (1974), constituye una saga que marcó una época por su alto nivel de calidad y la cuidadísima puesta en escena. Unos films que supieron utilizar adecuadamente los recursos de un gran estudio como Paramount Pictures.

Ahora bien, aunque el productor oficialmente acreditado del primer Godfather fue Albert S. Ruddy, se conoce que quien verdaderamente movió los hilos de la producción fue Robert Evans.

Evans era, a principios de la década de los 70, el jefe de producción en Paramount. Supervisaba todos los proyectos que llegaban al estudio y se caracterizaba por influir mucho en los mismos elevando sus atribuciones hasta extremos que tocaban las responsabilidades de otros.

Pero los ejecutivos del estudio le permitían todo porque, desde que ocupaba su puesto, había convertido a Paramount en la major número 1 de Hollywood. Heredó un estudio que ocupaba la novena plaza en volumen de negocio y lo transformó en una máquina de producción de grandes éxitos.


Suyas fueron las gestiones para conseguir desarrollar películas como Descalzos en el Parque, La Extraña Pareja, The Italian Job (la versión que protagonizó Michael Caine), Valor de Ley, Love Story, La Semilla del Diablo... entre otras.

Por consiguiente, cuando Paramount se hizo con los derechos de adaptación del best seller de Mario Puzo, se encargó a Evans que supervisara toda la pre-producción del film confiando en que su habitual buen instinto convertiría en éxito un proyecto que se presentaba ciertamente complicado.

Una de sus primeras decisiones fue acertada. Descartó la idea inicial del estudio de contratar a Peter Bogdanovich como director y se centró en buscar a un realizador italoamericano ya que había detectado que otros films sobre la mafia acusaban la falta de temperamento y rigor que era exigible al retratar una comunidad tan importante en la historia de los Estados Unidos. Eran proyectos que se habían abordado desde la distancia emocional y el producto final estaba lejos de lo deseado.

Por todo ello, cuando Sergio Leone rechazó la oferta porque deseaba dirigir su propio proyecto sobre la mafia, Evans buscó a Francis Ford Coppola. El cineasta de San Francisco había dirigido ocho películas hasta ese momento pero eran films bastante modestos en cuanto a presupuesto y pretensiones. Éste sería el mayor reto de su carrera pero Evans estaba convencido de que era el idóneo porque conocía bien el negocio al haber destacado como guionista en una gran superproducción, Patton (1970), que le valió su primer Oscar. Coppola conocía cual era la dinámica de los estudios y, precisamente por ello, seguía obsesionado en sacar adelante el suyo propio: American Zoetrope. Buscaba desesperadamente convertirse en cineasta independiente pero las deudas que había contraído con Warner Brothers por el fiasco del primer trabajo como director de su amigo George Lucas, THX-1138, le obligaron a replantearse su resquemor inicial y aceptó encargarse de la adaptación y la dirección de El Padrino.

Lo que pasó a continuación es que Evans creyó que había contratado a un dócil director que aceptaría sus directrices sin problemas. Nada más lejos de la realidad. Lo que sucedió fue una batalla entre dos hombres para imponer sus ideas. Un enfrentamiento histórico en el que Coppola salió ganando y el estudio también porque la visión de éste fue aplaudida por público y crítica convirtiendo al film en una obra maestra.

Fueron tales las fricciones que Coppola estuvo a punto de ser destituido en varias ocasiones ya que Evans consideraba que el film se estaba desviando respecto a lo que el estudio quería. Se acusó al director de trabajar por encima del calendario previsto y de presentar una propuesta que andaba escasa de escenas de acción. Coppola rodó alguna escena más de este tipo pero muchos consideran que no llegó a ser despedido porque su indemnización resultaba demasiado elevada.

Los problemas empezaron durante la pre-producción. Los actores que Coppola quería chocaban con los intereses del estudio que deseaba un reparto multiestelar de rostros muy conocidos. Cuando Coppola anunció que quería a Marlon Brando para el papel de Don Vito Corleone, los ejecutivos montaron en cólera. Brando era un actor muy problemático en aquel momento. Trabajaba poco debido a su alto nivel de conflictividad y Paramount temía problemas graves si intervenía en un papel tan importante que iba a demandar lo mejor de él.

Ellos preferían a Ernest Borgnine pero Coppola, tras la negativa de Laurence Olivier (su primera elección), se enfrentó a Evans diciendo que o Brando o nada. Al final, los ejecutivos transigieron aunque le obligaron a aceptar un contrato con un salario más bajo del habitual, y le exigieron una prueba de cámara previa además de un compromiso firmado en el que se comprometía a no causar retrasos en el rodaje por conductas poco profesionales.

Los problemas continuaron con otros miembros del reparto. Robert Evans sugirió los nombres de Robert Redford y Ryan O'Neal para el papel de Michael. Pero Coppola quería a un italoamericano y se decidió por un actor semidesconocido en el cine (sólo había aparecido en dos películas menores) llamado Al Pacino. Evans se opuso rotundamente y volvió a enfrentarse a Coppola. El director llegó a amenazar una vez más con abandonar la producción si Pacino no era contratado. De nuevo, un screen-test fue la prueba definitiva que persuadió al estudio para aceptar la propuesta del realizador. Pacino fue mucho mejor en la prueba que Jack Nicholson, Dustin Hoffman, Warren Beatty, Martin Sheen y James Caan. Curiosamente, Caan acabaría siendo seleccionado para otro papel, el del temperamental Santino "Sonny" Corleone.

El casting continuó con un desfile importante de actores para hacerse con algún que otro personaje. Paul Newman, Steve McQueen, y Bruce Dern probaron para el papel de Tom Hagen, que finalmente fue a parar a Robert Duvall. Anthony Perkins intentó ser Sonny y Mia Farrow audicionó para el rol de Kay, que recayó en Diane Keaton. Otro actor  poco conocido en aquel momento, Robert De Niro, probó suerte en los papeles de Michael, Sonny, Carlo Rizzi, y Paulie Gatto. No consiguió ser contratado pero su esfuerzo no fue en balde ya que, dos años después, Coppola le llamó para dar vida al joven Vito Corleone en los flashbacks de El Padrino Parte II.


Progresivamente, el director se había ido imponiendo a los designios de Robert Evans y había convencido, con los screen-tests, a los ejecutivos de la idoneidad de sus elecciones para el reparto. Fortalecido en su posición le fue mucho más fácil conseguir que su propio padre, Carmine, se encargara de ampliar la banda sonora del italiano Nino Rota. Colocó también a su hermana, Talia Shire, en el papel de Connie y su propia hija Sofía (futura directora) es el bebé que aparece en la escena del bautizo del hijo de Connie y Carlo. Así pues, Sofia Coppola intervino dos veces en la saga ya que en El Padrino Parte III (1990) dio vida a Mary Corleone, la hija de Michael.

Al final, los temores de Evans sobre el estilo de rodaje de Coppola resultaron infundados ya que la película se filmó en 77 días (seis menos de lo previsto). No hubo problemas con Brando a quien Coppola fue capaz de controlar y obtener su mejor rendimiento. El set fue una auténtica balsa de aceite y se crearon fuertes lazos entre los actores.

En la ceremonia de los Oscar de 1973, el film se alzó con tres estatuillas de la máxima importancia: mejor película, mejor actor (Marlon Brando, que decidió rechazarlo haciendo un montaje bastante bochornoso), y mejor guión adaptado (a cargo de Coppola y el autor de la novela original, Mario Puzo).

Muchas tramas de la novela no habían podido ser incorporadas al film debido a su larga duración. Con el impresionante éxito que obtuvo la cinta, Paramount no dudó en iniciar con rapidez la pre-producción de una secuela que debería contar el resto de la historia de los Corleone. Coppola y Puzo volvieron a trabajar en el guión pero, esta vez, el director pudo imponer sus condiciones desde el principio. A Robert Evans se le alejó del proyecto, y el estudio reafirmó su confianza en Coppola al otorgarle libertad creativa total con su nombramiento como productor. El resultado volvió a ser espléndido. Muchos consideran que llegaron a superar a la película precedente y no les falta razón porque la combinación de las tramas argumentales del joven Vito, desde 1901 a 1927, y de Michael como nuevo padrino a finales de la década de los 50, fue extraordinaria. Un ejemplo de narración y de planificación.


La Academia de Hollywood también lo entendió así y concedió seis Oscar a El Padrino Parte II: mejor película, dirección, guión, actor de reparto (Robert De Niro), montaje, y dirección artística. Un éxito impresionante para unas películas que cambiaron el panorama cinematográfico estadounidense.

Desgraciadamente, cuando Coppola quiso cerrar la saga en 1990 con la tercera parte, no le siguió acompañando el mismo talento creativo y concibió un argumento que no convenció teniendo en cuenta lo que había presentado en los dos films anteriores. Yo siempre he creído que esa trama argumental situada a finales de los 70, con implicaciones en el Vaticano, y reproduciendo situaciones que ya se habían visto en las anteriores películas, fue totalmente innecesaria. Siempre he preferido el final de El Padrino Parte II con un Michael Corleone más poderoso que nunca, tras barrer a todos sus enemigos por completo, pero también más sólo y aislado que antes tras la ruptura de su matrimonio. Esa imagen final en el lago Tahoe, con un Michael pensando cómo había llegado hasta allí si nunca había deseado tener nada que ver con los negocios de la familia, me parece fascinante. Ese era el mejor final para esta saga, no el que vimos después.

Curiosamente, este enfrentamiento entre Coppola y Evans no fue el último que protagonizaron. Sus caminos se volvieron a cruzar en 1984 durante el rodaje de Cotton Club. Pero esa es otra historia...

8 de juny del 2010

El director que todos llevamos dentro

Hace algún tiempo, en el marco de una conversación con unos colegas de trabajo, surgió la pregunta siguiente: ¿ si pudieras dirigir una película, de qué género sería ?. Mi respuesta no fue concreta en ese momento. Hablé de que me gustan muchos géneros cinematográficos y no me mojé en ningún momento.

Sin embargo, ahora sí que podría ofrecer una respuesta a esa pregunta hipotética. Creo que, si pudiera elegir, mi primera película como director sería un film de gangsters. Pero no trataría de la trayectoria de los gangsters famosos sino que sería una historia sobre los ejecutores de la mafia en los años 20 y 30 del siglo XX. Las implicaciones morales y sociales de unos personajes habituados a hacer realidad los planes de alguien que, sentado en un despacho o en una suite de hotel, ha decidido actuar de forma expeditiva contra personas o negocios.

Sería un film con grandes escenas de acción y tiroteos. Una propuesta contundente y nada filosófica o reflexiva, sin ninguna intención de adoctrinar (que es lo que han hecho Michael Mann y Sam Mendes). Se trataría de la visualización de una época a través de los ojos de unos personajes condenados. No habría concesiones a la introspección sino que, en todo momento, el tono sería muy directo sobre la base de un buen argumento que experimentaría un aumento progresivo de la tensión dramática hasta llegar a una conclusión que debería ser explosiva.

La música tendría un papel determinante. La ambientación en clubes de jazz con ambientes humeantes, las femme fatales, las grandes cantantes y los instrumentistas, pringados en algún que otro negocio, tendrían importancia en el argumento.

Continuando en el terreno de esta hipótesis soñadora debo admitir que incluso tengo la canción que daría inicio al film. Una pieza que ha sido compuesta en nuestros tiempos pero que contiene unos elementos de jazz melódico clásico y un tono que, a mí al menos, me hace imaginar una calle oscura, con las alcantarillas humeando, un local al fondo, y un individuo en la puerta que aguarda el mejor momento para afrontar su destino.

La canción lleva por título "Your heart is as black as night" y ha sido compuesta e interpretada por la joven cantante norteamericana Melody Gardot. Está incluida en su reciente album, "My One and Only Thrill".

Permitidme, pues, este sueño fantasioso que he convertido en artículo. Pero, al fin y al cabo, para qué sirve un blog personal si no te puedes permitir, de tanto en tanto, alguna licencia creativa. Os dejo con la canción que despertó todos estos pensamientos en mí.


1 de juny del 2010

Un recorrido fotográfico por Lost

Lost ha sido el buque insignia de las series de televisión norteamericanas durante los últimos seis años. En este largo periplo, he ido acumulando numeroso material fotográfico que quiero compartir con vosotros a modo de homenaje a una serie que ha hecho historia.

Son fotos muy diversas que he clasificado en cinco ámbitos. Queda claro, a través de las imágenes, que los implicados se lo pasaron en grande rodando la serie y participando en los actos derivados (premieres, promociones, y galas de premios).

Recordemos que Lost ha ganado hasta el momento 10 premios Emmy (3 de ellos fueron para JJ Abrams en 2005, Terry O'Quinn en 2007, y Michael Emerson en 2009), 1 Globo de Oro a la mejor serie dramática en 2006, y también ha obtenido reconocimientos en los Screen Actors Guild, Saturn Awards, Writers Guild, etcétera.

Y aún no se han acabado las distinciones ya que a partir de septiembre se entregaran los premios correspondientes a la temporada televisiva 2009-2010 y, a buen seguro, Lost obtendrá varios galardones más que se añadiran a su poblado palmarés.



La vida en el set

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Especial Aloha to Lost, con Jimmy Kimmel (23 de mayo 2010)


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Awards ceremonies

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Imágenes promocionales


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Premieres y estrenos de las diferentes temporadas


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