27 de diciembre de 2015

Jessica Jones (Netflix & Marvel Studios)


La asociación entre Marvel Studios y Netflix continúa desplegando piezas de un gran tablero. Tras la aclamada Daredevil, hemos podido disfrutar de una nueva apuesta exitosa: Jessica Jones. El máximo responsable de la división televisiva de Marvel StudiosJeph Loeb, trazó en su momento un esquema para explorar una galería de personajes cuyo acomodo sería mucho más factible a través de las posibilidades que ofrece la ficción serializada y, en concreto, una cadena como Netflix. Una plataforma de programas bajo demanda, a través de internet, permite emitir contenidos que sobrepasan las estrictas calificaciones morales de la televisión en abierto. Así pues, los personajes de moralidad ambigua pueden expresarse con la rotundidad requerida y conectar con las intenciones y motivaciones que varios comic book authors imaginaron cuando guionizaron y dibujaron sus aventuras en las viñetas.

Esta interesante sección del Marvel Cinematic Universe ha encontrado su espacio y su público. Es perfectamente compatible con los productos de gran formato de Marvel Studios pero le añade una dosis de contundencia y visceralidad que hace más completa la oferta general de la compañía que dirige Kevin Feige.

La idea que Jeph Loeb tenía para el proyecto conjunto con Netflix era la de bajar a la rutina diaria en las calles de Nueva York. Las grandes amenazas y conspiraciones que golpean al mundo tienen a los Vengadores para hacerles frente. Sin embargo, existe otra realidad que convive con esta última y es aquella en que la justicia en las calles es asumida por otros héroes casi anónimos, repletos de matices y cuyas trayectorias erráticas les mantienen en muchas ocasiones al borde del caos emocional. Estos héroes callejeros están muy alejados de los peligros planetarios, su lucha es de menor escala pero no por ello menos importante puesto que su conexión con el alma de la ciudad y sus habitantes es mucho más cercana. Se trata de gente que va a tratar de ayudar desde un perfil bajo, con escaso reconocimiento y muy poco eco mediático comparado con la repercusión que consiguen Iron Man, Capitán América y otros con sus hazañas. Se trata de héroes a su pesar, personas que no desean sobresalir para no ser idolatrados o criticados, personas sumamente conflictuadas que no quieren exponerse al ojo público porque ya tienen suficiente sobrellevando sus demonios internos. 

La apuesta de explicar sus andanzas en el formato televisivo permite también subir varios peldaños en cuanto a realismo, violencia y sexualidad. Se trata de un contenido hiper-adulto, para los cánones del subgénero de superhéroes, y ofrece una visión neo-noir que los aficionados valoran muy positivamente. Al mismo tiempo, la forma como se están materializando estos proyectos homenajea y sublima el trabajo de grandes creadores en el mundo del cómic.

Es en este sentido que Jeph Loeb decidió apostar por un personaje creado por Brian Michael Bendis y Michael Gaydos en 2001. Jessica Jones abría una nueva línea que conectaba con la trayectoria de otros personajes de la profunda galería de Marvel. En el intento de presentar a superhéroes, de características muy contrastadas a lo visto ahora, que pudieran irse conectando hasta crear una serie coral, la presencia de Jessica Jones podía ser poco menos que imprescindible. 

Como es preceptivo, Jessica es la víctima de una tragedia familiar y de otros sucesos complementarios que le confirieron grandes habilidades. Pero lo interesante, en este caso, resulta ser la forma cómo Jessica encara ese destino, viviendo una existencia errática presidida por una poco disimulada adicción al alcohol. Es presa de un trastorno por estrés post-traumático pero, lejos de las terapias, su cura se encuentra en las calles tratando de ayudar en la búsqueda de personas desaparecidas a través de una destartalada agencia de detectives. Su existencia grotesca no está carente de lazos afectivos pero ella siempre se las ingenia para dañar a los que tiene cerca. Su individualismo y comportamiento auto-destructivo son un gran aliciente para desarrollar tramas argumentales. La puesta en escena no se ahorra nada ya que materializa en imagen el caótico devenir del personaje y refleja su día a día sin tapujos.

Para dicha tarea, Loeb volvió a demostrar buen ojo al proponer a Melissa Rosenberg como showrunner. No era fácil defender su contratación tras haber sido una de las grandes responsables de la saga Crepúsculo (Twilight). Pero eso no nubló la decisión de Loeb quien confió en las dotes demostradas por Rosenberg cuando estuvo al frente de las mejores temporadas de Dexter. El trabajo de Rosenberg con Jessica Jones ha sido mayúsculo puesto que ha podido recuperar el contenido exigente y adulto en un proyecto que permitía ir muy lejos en cuanto a atrevimiento y realismo. Tanto su elección de actores como la dirección argumental ha sido espléndida y el resultado es evidente: se trata de una las mejores series de 2015 y reafirma y consolida la apuesta conjunta de Marvel y Netflix en beneficio de una ficción televisiva de calidad.

Krysten Ritter no se había enfrentado a un reto semejante hasta ahora. Tras realizar incursiones en diferentes series (especialmente Breaking Bad) y películas, afrontaba un desafío protagónico al encarnar a un personaje con fuertes tintes dramáticos e importantes conflictos internos. Ha superado el reto y se consolida como una actriz a tener muy en cuenta en el futuro. Apoyada por un reparto convincente formado por Rachael Taylor, Mike Colter (gran elección como Luke Cage), Carrie-Anne Moss, Will Traval, Eka Darville y Erin Moriarty, encuentra su mejor baza en el enfrentamiento con un villano de altura, interpretado por el siempre excelente David Tennant. 


Tennant interpreta a un villano importante en la trayectoria comiquera de Jessica Jones pero en la serie consigue elevarlo y darle una inusitada trascendencia gracias a su extraordinario carisma y a la turbadora presencia que siempre imprime a sus personajes. Kilgrave es un villano investido de un poder aterrador y el uso que hace del mismo le reserva grandes momentos a nivel dramático que se van diseminando a lo largo de la temporada. Su presentación en escena se hace esperar y prepara a la audiencia para algo potente. La suya es también una historia trágica pero, a diferencia de Jessica, ha decidido canalizar su venganza a través del uso indiscriminado de su habilidad para la manipulación mental. Vive una existencia repleta de lujos consciente de que nadie puede pararle y maneja a las personas como títeres, sin vestigio alguno de moralidad ni limitaciones. Kilgrave es en sí mismo un ejemplo de imprudencia y sadismo, de deseos satisfechos a cualquier precio. Dentro de este plan maestro, Jessica es el trofeo máximo en su macabra galería de conquistas.

Marvel's Jessica Jones mantiene el fuerte apego a los escenarios urbanos que ya aprovechó espléndidamente Daredevil. Es particularmente gratificante ver una ficción ambientada en Manhattan que no recurre a localizaciones parecidas sino que rueda en las mismas calles y bajo el mismo entorno en el que está ubicada argumentalmente. La utilización de Nueva York como set de rodaje le imprime un rigor y una fuerza que nunca puede obtenerse filmando en Toronto, Montréal o Vancouver. Los responsables de la serie son perfectamente conscientes de ello y lo aprovechan al máximo con planos extraordinarios en azoteas o balcones que vislumbran los rascacielos de la ciudad en segundo término. Todo ello da carácter urbano a la ficción y dota de credibilidad a los entornos. En este marco de jungla urbana, las vicisitudes de Jessica cobran vida con mucha fuerza porque la rugosidad y funcionalismo del entorno otorgan fuerza dramática. El apego a la realidad mordaz de la urbe es uno de los factores más decisivos en la caracterización de estos proyectos. Ha valido la pena el esfuerzo y la negociación con las autoridades municipales porque las series han salido beneficiadas de ello. Los directores de capítulos han sacado inusitada partida de lugares tan contrastados como Union Square, Upper West Side, Central Park y la Bethesda Fountain, o Brooklyn y sus barrios de lofts post-industriales.

En conclusión, una ficción plenamente conseguida, bien insertada dentro del MCU pero con discurso propio, y que nos emplaza a seguir atentos a los nuevos proyectos que aguardan su momento. El próximo año tendremos una segunda temporada de Daredevil, con grandes incorporaciones al reparto, y el estreno de Luke Cage con un más que creíble Mike Colter al frente de un papel con el que ha conseguido empatizar.

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