21 de agosto de 2011

La mirada infantil regresa con Super 8


Steven Spielberg desarrolló muy pronto su pasión por la realización cinematográfica. Siendo niño en Cincinnati, rodaba pequeñas películas en formato super 8 basándose en las experiencias bélicas que le contaba su padre. Esas piezas amateurs mostraban ya el precoz talento de un niño que se acabaría convirtiendo en el Rey Midas de Hollywood.

JJ Abrams pertenece a una generación posterior pero también desarrolló el interés por hacer cine a muy temprana edad. Y, cuando llegó a Hollywood, nunca ocultó su admiración por la obra de Spielberg y George Lucas.

Abrams ha desarrollado una potente carrera en el mundo de las series de televisión y su más rotunda creación, Lost (2004-2010), le ha dado una fuerza inusitada para emprender su carrera en el cine. Pero en su rebosante baúl de ideas, había un proyecto que deseaba realizar con especial interés. Y este proyecto no era otro que Super 8, una película que iba a recoger influencias de los films que a él mismo le marcaron en los 70; obra de su mentor Spielberg.

Abrams quedó fascinado con películas como Encuentros en la Tercera Fase (1977), ET (1982), y otras que, amparadas por Spielberg en la producción, marcaron un antes y un después en la memoria cinéfila de los jóvenes en la década de los 80 (Gremlins, Goonies). Atendiendo a esas sensaciones inolvidables, quería recuperar ese estilo para mezclarlo con la capacidad técnica actual y crear un nuevo referente para las nuevas generaciones.

La mirada del niño ante acontecimientos de ciencia ficción fue un enorme valor que Spielberg aportó al cine en sus primeros tiempos como director. Y Abrams quería partir de esa premisa, que ignora voluntariamente la visión adulta, para introducirnos en las peripecias de un grupo de amigos de Lillian (Ohio) ante una serie de sucesos que acontecen en el pueblo una vez que un tren militar sufre un brutal descarrilamiento en las cercanías.


Si Spielberg nos explicaba las peripecias de un pacífico alienígena a través de los ojos del joven Elliott (Henry Thomas), ahora es Joe Lamb (Joel Courtney) el que se constituye en hilo conductor de la narración. Y, para redondear el homenaje a Spielberg, Abrams crea la trama del rodaje de una película en formato super 8. Una filmación que implica al grupo de amigos justo en el momento en que se desata una amenaza desconocida que influirá en sus vidas para siempre.

Por tanto, nos encontramos ante la recuperación de un estilo narrativo, de un clima, de un ámbito de acción. Y también asistimos a una demostración del amor al cine de su creador. Al introducirnos en el proceso de creación de un film infantil amateur, entramos directamente en la semilla básica del trabajo cinematográfico y Abrams nos lo muestra con un enfoque de proximidad, mezclándolo con la narración sucesiva de los hechos.

Una película de estas características no podía realizarse sin la implicación del creador de esta forma de expresión. Abrams vio su sueño completado cuando consiguió que Spielberg se vinculara en la producción y aportara constantemente su sabiduría en el proceso creativo. Ambos directores mantuvieron numerosas reuniones para moldear un argumento que después Abrams se encargó de trasladar al guión definitivo. Este film no podía hacerse sin la participación de Amblin Entertainment. Además, se sabe que Spielberg visitó varias veces el set de rodaje en West Virginia y estuvo en todo momento implicado en el desarrollo de la película oficiando de productor y no sólo poniendo su nombre (como ocurre en Transformers y Cowboys & Aliens).


Como suele suceder habitualmente en los films de ciencia ficción, con monstruo incluido, todo funciona mejor cuando la amenaza no es visible; cuando asistimos a los sucesos sin saber exactamente quién desencadena los ataques y las muertes. Inevitablemente, la película baja algo en su interés cuando se nos presenta a la criatura y se resuelve el conflicto final. Aún así estamos ante una cinta que cumple con las expectativas y entretiene recuperando valores y esencias que casi habíamos olvidado.

Hay escenas absolutamente memorables en el plano técnico. Destacaría especialmente el accidente del tren militar: una combinación de excelentes efectos visuales con una planificación de escena que te hace entrar de lleno en el peligro que amenaza a los protagonistas. Una auténtica maravilla; un ejemplo de coordinación de los diferentes departamentos técnicos y una muestra del enorme talento de JJ Abrams para dirigir escenas de catástrofes.

Es cierto que la película no es innovadora pero obviamente no pretendía serlo. El film es un homenaje a una forma de hacer cine y recupera un tono narrativo que, en el contexto actual, es muy bienvenido. Me parece que no es arriesgado decir que Super 8 va a emocionar al público infantil de la misma forma en que nosotros (los nacidos en la década de los 70) quedamos enganchados a la pantalla tras ver lo que Spielberg y Lucas nos presentaron en su momento. Sean bienvenidos los revivals que avancen en esta dirección y que consigan hacer que nuevas generaciones queden eternamente atraídas por el séptimo arte.

P.S. para los fans de Lost: en la calle principal del ficticio pueblo de Lillian, hay un bar cuyo nombre se ve en varias ocasiones a lo largo del film. El nombre del bar es "James Locke".

13 comentarios:

  1. Estoy de acuerdo con tu valoración. Super 8 me ha parecido un homenaje sentido y casi necesario a un tipo de cine que hoy ya no se lleva, el de las aventuras familiares de las películas dirigidas y producidas por Spielberg en la década de los 80. Además, tembién tiene méritos propios como película que demuestran el talento de Abrams como guionista y director, con los constantes guiños a Perdidos.

    ¡Saludos

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  2. muy buena peli, de esas que ya no se hacen , lamentablemente.

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  3. Saludos !

    verdaderamente estamos ante una película que, como bien decía Mike Lee en su artículo, es emotiva y entretenida. Un soplo de aire fresco en la cartelera veraniega.

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  4. Entretenidisima, y desde luego creo que muy acetada tu comparación con el cine de los 80... pero claro al público de hoy... Porque hoy en día el cine es "distinto" , sin embargo un chaval de 9 10 años, que vea SUPER 8 estoy SEGURO que se emocionará tanto como nosotros lo hicimos en su día con los goonies por poner un ejemplo de "grupo de chicos"

    Los últimos 10 muinutos los quitaba, pero el resto, una maravilla.

    Por cierto, quien es la niña rubia? porque me parece que hace un papel increible.

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  5. Saludos Alfonsus, la chica es Elle Fanning, la hermana pequeña de la ya consolidada Dakota.

    Este año tiene pendiente de estreno la nueva película de Cameron Crowe. Y también ha trabajado recientemente en la última película de Coppola.

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  6. Por lo que he leido tiene buena pinta.

    No como los últimos productos que nos llegan de Yankylandia.

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  7. Por lo que he leido tiene buena pinta.

    No como los últimos productos que nos llegan de Yankylandia.

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  8. Lo siento, he repetido el comentatio, problemas de teclado.

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  9. Ahora que lo mencionabas, parece ser que C&A no ha dado el resultado que se esperaba de ella.

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  10. Esta peli la veré de buena gana. Me fío de tu criterio y, además, los trailers que he visto prometen una aventura interesante.

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  11. Hola Nestor. Una buena película sin duda. Me ha recordado a los Goonies.

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  12. A mi super8 me parece un quiero y no puedo. Un intento de aproximarse al espíritu de películas ochenteras del estilo ET o los Goonies, pero se queda en eso, en un intento.
    La historia está manida hasta más no poder y los personajes de los niños son arquetípicos hasta la nausea: el gordo listillo, el pequeñajo cabroncete, el prota que acaba de sufrir una desgracia y la chica guapa.
    Entretenida es, pero desde luego, cualquier comparación con las ya mencionadas ET, los Goonies o Cuenta Conmigo, por ejemplo, es un auténtico insulto.

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  13. Super - 8 una pelicula que realmente te hace recordar viejos tiempos, y no defrauda, me gusto un monton y la volveria a ver muchas veces más. Un exito.

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