30 de septiembre de 2019

Joker (2019): crítica desde Hollywood


En abril de 2020 se cumplirán 80 años desde que el Joker hiciera su primera aparición en las viñetas. Y ha sido ahora, cerca de esa efeméride, cuando va a estrenarse la primera película que se centra única y exclusivamente en la figura de uno de los villanos más icónicos del cómic mundial. 

El proyecto concebido por Todd Phillips y Scott Silver era sumamente ambicioso en su planteamiento pero eso no asustó a los ejecutivos de Warner Brothers puesto que decidieron apostar por una standalone movie de calificación R, que trascendería completamente al género de adaptaciones de cómic para convertirse en un producto aplastantemente adulto, aportando dosis de violencia y crudeza que no estarían limitadas por ningún tipo de convención.

Presupuesto limitado, cierto. Pero también confianza en el proyecto y disposición a explorar nuevos territorios como estudio, quizá alentados por el éxito crítico y económico de Logan (2017). La razón por la que Todd Phillips, como director y productor, quería llevar adelante un proyecto de tal riesgo respondía a la voluntad de internarse en la psique del "príncipe payaso del crimen" de una forma original, fresca y descarnada. También quería ser libre de convenciones y no conectar con otras franquicias sino construir una película única, sin pretensión de secuelas, para poder enlazar con elementos narrativos pertenecientes a un tipo de cine adulto y sin fisuras dramáticas. El personaje de Joker permitía esto y mucho más.

Apostillano todo lo anterior, existía y existe una gran laguna en la dilatada trayectoria de este personaje esencialmente transmediático: su origen. Todos recordamos la astucia de Christopher y Jonathan Nolan al jugar con ese enigma dotando a su Joker de una capacidad inusitada para jugar con sus víctimas, explicando cada vez diferentes historias acerca de sus cicatrices faciales.

Lo cierto es que, exceptuando una novela gráfica fuera de canon, nunca se ha pretendido sondear en los orígenes de tan vil criatura. La solitaria aportación para esclarecer el misterio fue la que ofrecieron Alan Moore, Brian Bolland y John Higgins en The Killing Joke (1988). Chequear si persisten elementos de esta hipótesis de origen en la película de Todd Phillips será algo que deberemos buscar cada uno de nosotros cuando tengamos oportunidad de verla en el cine.

Alguien que ya la ha visionado hace alguna que otra semana es nuestro querido amigo Nestor Bentancor. En su crítica SIN SPOILERS nos ofrece varias claves de una cinta que cuenta quizá con una de las mejores interpretaciones de los últimos años. Según la mayor parte de las voces autorizadas, Joaquin Phoenix realiza un trabajo sobresaliente y sufre una mutación física y emocional completa para adherirse a la propuesta formal, oscura y brutalmente siniestra, que ha concebido Todd Phillips a nivel argumental y visual. El reconocimiento máximo en el Festival Internacional de Venecia puso en alerta a toda la crítica mundial, aunque parece que la película está resistiendo el envite y sigue fuerte en la recopilación de grandes valoraciones.

Os dejo con la vídeo-crítica. Estoy seguro que os interesarán sus reflexiones desde la meca del cine. Os recuerdo que Nestor Bentancor es un referente latino en cuanto a información hollywoodiense. Acumula un incipiente bagaje tanto en conocimiento de la industria como en cobertura de estrenos. Os invito también a seguirle en Facebook, Twitter y, por supuesto, en su canal de Youtube.

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