20 de marzo de 2018

La historia de Florence Lawrence (I)


Entre las célebres tumbas que pueblan el Hollywood Forever Cemetery se encuentra una lápida, a ras de hierba, en la que se puede leer: 

FLORENCE LAWRENCE
"THE BIOGRAPH GIRL"
THE FIRST MOVIE STAR
1890-1938

Hasta 1991, dicha lápida permaneció sin identificación. Fue en ese año cuando un actor británico que quiere mantener su anonimato, puso el dinero para que una nueva placa identificara los restos que allí reposan. Sin duda alguna, lo que se pretendía era reivindicar la figura de una actriz que abrió camino y sin la cual no podríamos entender la historia del cine en sus inicios ni el subsiguiente estrellato de intérpretes como Mary Pickford, Lillian Gish o Clara Bow.

Poca gente sabe que en los primeros tiempos del séptimo arte, los actores del cine mudo no eran acreditados ni al inicio ni al final de las películas. La razón, como casi siempre, era estrictamente económica. Para los productores poner el nombre de los intérpretes hubiera supuesto pagarles más y reducir, por consiguiente, las ganancias de los inversores y la consolidación de la industria.

No obstante, eso no fue un obstáculo para la primera gran estrella femenina del celuloide. Hija de una familia desestructurada, tuvo la oportunidad de seguir los pasos de su madre como actriz infantil de vodevil y, con el paso de los años, fue pasando de las ferias locales a escenarios más establecidos. 

Florence Bridgwood había nacido en Hamilton (Canadá), pero muy pronto todo se vino abajo cuando el padre abandonó el domicilio familiar, sumiéndolas en la más absoluta pobreza. Ella y su madre tuvieron que asumir una vida nómada en Estados Unidos hasta que decidieron trasladarse a Nueva York, donde crecía con fuerza la industria cinematográfica. En 1906, ya había adoptado el nombre artístico de Florence Lawrence, el mismo que distinguió a su madre durante años en el teatro de vodevil.

Su primer contrato lo obtuvo con la compañía del reputado inventor Thomas Alba Edison. Allí interpretó a la hija del explorador Daniel Boone. Posteriormente, pasó a Vitagraph Studios participando en más de 40 películas durante 1907. Su trabajo llamó la atención del estudio más importante del momento que, además, tenía en nómina a un gran pionero de la industria llamado David W. Griffith. Bajo las órdenes de Griffith, Florence interpretó un ramillete de personajes, ubicados en todas las épocas posibles, y su buen hacer despertó la admiración de un público incipiente que deseaba conocer la identidad de la bella actriz. El estudio seguía los mandatos de la industria y se negó una y otra vez a hacer público el nombre de su estrella a pesar de que sus oficinas se inundaban de cartas de fans demandando más información. Así fue como, poco a poco, se la fue conociendo como "The Biograph Girl". 


The Country Doctor (1909) fue escrita y dirigida por D. W. Griffith. Florence Lawrence y Frank Powell dan vida al matrimonio Harcourt, quienes viven una feliz existencia hasta que su hijita cae enferma. Pero el buen doctor tendrá que debatirse moralmente cuando otra niña de una casa cercana es víctima de la fatalidad. Una auténtica tragedia en la que podemos ver también a Mary Pickford, dando vida a la hermana mayor de la vecina enferma.

Florence no era ajena al éxito que estaba teniendo entre el público y trató siempre de explotar su potencial. Consiguió que en Biograph le pagaran el por entonces astronómico sueldo de 25 dólares por semana pero, tras dos años en los que apareció en más de 100 películas, la compañía decidió prescindir de ella cuando supo que Florence se reunía con otros estudios en busca de mejores contratos.

Un despido no acabaría con la carrera de la primera gran estrella del cine. Carl Laemmle, futuro fundador de Universal Studios, era considerado un outsider de la industria en 1909 porque había fundado una nueva compañía que a su vez había absorbido la Edison Trust, poniendo en peligro al anquilosado sistema que estaba rigiendo el negocio del cine en Nueva York. Laemmle fichó a Florence para su Independent Moving Pictures y planeó una campaña para sacar partido comercial de tan rotunda incorporación.

Laemmle vendió a los periódicos la historia que "The Biograph Girl" había muerto tras ser atropellada por un automóvil. Después publicó el desmentimiento de la noticia en un boletín de la industria y aprovechó para acusar a sus rivales de explotación y de no tener ningún tipo de ética en cuanto a reglamentación laboral. Él les había arrebatado a su creación y además la presentaría en sociedad durante un acto público en St. Louis que serviría también para promocionar el primer film de Lawrence con la IMP.

El acto en St. Louis fue atronador teniendo en cuenta el alcance y repercusión que el cine tenía por aquel entonces. En la estación de la ciudad de Missouri esperaban a Florence cientos de fans que querían ver a su idolatrada estrella de la pantalla plateada. La propia actriz casi llegó a desvanecerse ante similar expectación y declaró que nunca pensaba que su trabajo pudiera suscitar tal admiración. Había nacido la primera estrella de la historia del cine.


Continúa en:

La historia de Florence Lawrence (II)

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