29 de noviembre de 2011

Un Dios Salvaje


"You see, Penelope, I believe in a god of carnage. He has ruled uninterruptedly, since the dawn of time.”

Alan Cowan (Christoph Waltz)


Una riña aparentemente intrascendente entre dos niños termina con uno de ellos ligeramente agredido. Ante tal situación, los padres de ambos se reunen en casa del niño afectado para arreglar la situación. Como personas civilizadas y adultas, ambos matrimonios están convencidos de que hallarán la mejor solución al problema.

Penélope y Michael Longstreet (Jodie Foster y John C. Reilly) reciben a Nancy y Alan Cowan (Kate Winslet y Christoph Waltz) en su apacible apartamento del norte de Brooklyn. Pero lo que parecía un puro trámite se acaba convirtiendo en la expresión más pura del enfrentamiento y el reproche. La pelea entre los niños es sólo un pretexto. Lo que vamos a ver a continuación es una catarsis; la crudeza verbal y las reacciones exaltadas se apoderan del escenario. Los que debían poner paz y concordia se convierten en los intérpretes de una tragicomedia en la que el componente más perturbador del ser humano sale a la superficie.

Los humanos nos hemos autoconvencido de que ya no tenemos nada que ver con los que nos precedieron. Hemos desterrado los elementos más salvajes de nuestro proceder y ahora somos seres muy racionales, capaces de solucionarlo todo de forma dialogada y educada. Esto es lo que creemos en la sociedad occidental pero... ¿ podemos estar seguros de ello ?, ¿ somos capaces de asegurar que no reaccionaremos de una forma más visceral o "primitiva" ante un hecho que nos toque de cerca ?, ¿ de verdad somos tan ingenuos al pensar que, dentro de nosotros, ya no existe una esencia salvaje que espera su momento para manifestarse ?

Hemos evolucionado, sí, pero no podemos ir en contra de lo que está impreso en nuestros genes. Ya no tenemos que estar en constante alerta para abatir a un animal feroz que pretenda devorarnos, pero hemos aprendido a canalizar y solapar esos comportamientos hacia otros ámbitos. Este es el mensaje fundamental que trata de expresar el maravilloso texto de la dramaturga Yasmina Reza. Tras conseguir el triunfo unánime en los escenarios de Europa y América, ahora se nos presenta en formato cinematográfico bajo la dirección del realizador más idoneo para este proyecto: Roman Polanski.

Experto en la creación de situaciones, Polanski se apoya en un grupo de actores en estado de gracia para construir un film contundente, en ocasiones brillante, que no pierde un ápice de su visceralidad a lo largo del conciso metraje.

Cuando los adultos fracasan en la resolución del conflicto, una última secuencia nos muestra a los niños jugando juntos de nuevo... quizá las cosas son más sencillas de lo que creemos.