2 de noviembre de 2011

Los rostros de Bond (VI): Daniel Craig


"It's over to you, kiddo"

Con estas palabras, Barbara Broccoli le confirmaba a Daniel Craig que el papel de Bond era suyo.


Tras dieciocho meses de especulaciones, en octubre de 2005 se confirmaba la contratación de Daniel Craig. Lo que se vivió a partir de entonces fue uno de los casos más esperpénticos conocidos en el cine reciente. Una serie de pseudo-aficionados iniciaron una injustificada campaña contra la decisión de Eon productions, afirmando que Craig no se ajustaba al canon del personaje. Esta repulsa sin precedentes al nombramiento de un nuevo actor se mantuvo durante algo más de un año, aunque fue perdiendo relevancia a medida que iba llegando material promocional y trailers de Casino Royale (2006).

Cuando la película se estrenó, la polémica no sólo se terminó sino que asistimos a un fenómeno prácticamente unánime de aplauso a la interpretación de Craig y a su idoneidad para representar a James Bond en la nueva etapa que Michael G. Wilson y Barbara Broccoli habían abierto en la franquicia. De alguna manera, quedó evidenciado, una vez más, que ciertos juicios y valoraciones deben realizarse tras ver los resultados de un trabajo, nunca antes.

Lo cierto es que Daniel Craig siempre fue el preferido de Barbara Broccoli para sustituir a Pierce Brosnan. Pero Michael G. Wilson insistió en hacer pruebas de cásting con más candidatos y así fue como el croata Goran Visjnic casi logró el papel. Lo que al final le dejó fuera fue su incapacidad para reproducir el acento británico. También les resultó interesante Henry Cavill pero, a los 22 años, se le consideró demasiado joven para dar vida a 007.

Barbara quería anunciar el fichaje de Craig en mayo de 2005 pero estos últimos cástings demoraron el proceso y no fue hasta el 14 de octubre cuando el actor nacido en Chester fue presentado oficialmente en una rueda de prensa cerca del Tower Bridge. La pre-producción del film llevaba tiempo en funcionamiento, con Martin Campbell de nuevo al frente de las operaciones, así que todo estaba dispuesto para reiniciar la franquicia con la adaptación de la primera novela de Ian Fleming.

En esta tema no soy objetivo. Creo fervientemente que Casino Royale es uno de los mejores títulos de la saga y sitúo a Daniel Craig al mismo nivel que Sean Connery. Los guionistas del film colocaron a Bond al inicio de su carrera en el MI-6 y definieron el devenir de 007, en su primera misión importante, mostrándonos el proceso que éste realiza a medida que va aprendiendo lo que implica ser un agente secreto con licencia para matar.

Sobre esa base, Daniel Craig realizó un magnífico trabajo ofreciendo diferentes facetas del personaje, no conocidas previamente. Le vemos aprendiendo a disfrutar de los privilegios que su puesto implica a la hora de disfrutar de los mejores alojamientos, vuelos, y coches. También muestra dudas y se equivoca en algunas de sus decisiones, producto de una gran autoconfianza que no se sustenta aún en una experiencia previa. Se mueve más que nunca por impulsos y es incontrolable y devastador cuando entra en acción.

El Bond de Craig recupera lo mejor de la esencia literaria del personaje. Su contundente perfil de sicario del Gobierno Británico está representado mejor que nunca. Resulta curioso ver su rechazo inicial a vestir el legendario tuxedo, o la poca importancia que concede al hecho de pedir su bebida preferida. Bond sigue comportándose como un ex-miembro de los cuerpos de élite de la Marina Británica y aún no ha aprendido a a disfrutar de los momentos que le ofrece su nueva posición.


En este sentido, es extraordinariamente relevante el rol que juega Vesper Lynd (Eva Green). Su relación con ella ayudará a construir al personaje que todos conocemos. Vesper es su primer interés sentimental como agente 00, y su traición final provocará que Bond se proteja más en el futuro y mantenga siempre sus defensas elevadas, prefiriendo evitar la implicación emocional.

Estos nuevos elementos hicieron de Casino Royale una gran aportación para la franquicia. El film insufló aire fresco a la saga y Daniel Craig se convirtió en el símbolo de una nueva etapa que prometía ser apasionante.

En cierto sentido, el siguiente film supuso un cierto desazón puesto que la expectativa que se había creado era muy grande. Quantum of Solace fue una película plagada de sensacionales escenas de acción y la ola de venganza que Bond desataba era un motor narrativo muy potente. Pero, en el marco de esa propuesta, los guionistas parecieron olvidar que la evolución de 007 debía continuar. Y al no tratar eso, la cinta se convirtió en un buen título pero quedó muy lejos del nivel que Casino Royale había establecido.