8 de octubre de 2009

"Si sólo estamos nosotros, cuanto espacio desaprovechado"




Esta frase es la más característica de la película Contact (1997). La pronuncian tres veces en el film: Ted Arroway (David Morse) la utiliza ante las preguntas de una joven Ellie que después se convertirá en astrónoma obsesionada por encontrar vida extraterrestre. También hace uso de la frase el religioso seglar Palmer Joss (Matthew McConaughey) y finalmente la propia Ellie Arroway (Jodie Foster) ante un grupo de escolares que visitan el observatorio en que ella trabaja. Una frase sencilla pero que aporta algo que es muy interesante. En un universo infinito, imaginar que sólo hay vida en nuestro planeta resulta algo bastante impensable.

Contact es una de mis películas preferidas. Y lo es por la fuerza de su argumento y la forma en que está expresado en la pantalla. Robert Zemeckis dirigió con maestría un proyecto difícil y lo hizo con una emotividad que se respira en cada minuto de su metraje.

La pasión de Carl Sagan por el tema de un posible contacto con alienígenas se refleja claramente en el film, que se convierte en el mejor homenaje posible al genio científico que desapareció prematuramente.

Jodie Foster, en una etapa en la que se encontraba en un estado de gracia artístico, lleva el timón del film con su habitual solvencia y es capaz de reflejar, en todo momento, los diferentes estados de ánimo por los que atraviesa la doctora Ellie Arroway. Sin ella, el film no hubiera tenido el mismo nivel de calidad.

Hay escenas absolutamente memorables como el proceso de desciframiento del mensaje que envían los alienígenas, y el propio contacto de Arroway con uno de ellos que adopta la forma de su padre, en un entorno conocido, para hacerle más fácil de asimilar el momento que está viviendo.

Por no hablar del personaje de S.R. Hadden (John Hurt), uno de los mejores que se han creado en los últimos años. Un genio misterioso y poderoso, rechazado por los mismos burócratas que un día se aprovecharon de su capacidad, que ahora tiene una agenda propia que prevee ayudar en todo lo posible a Arroway para que consiga estar presente en lo que él mismo califica como "el acontecimiento más importante del milenio".

En fin, estaría hablando sobre el film días enteros porque me parece una magnífico ejemplo de narración cinematográfica brillante, con un ritmo contínuo, sin bajones, y con una conclusión espléndida que deja abiertas todas las posibles explicaciones. Un modelo a seguir en este género, sin duda alguna. Y es que queremos más Zemeckis porque sus trabajos en los últimos 15 años han tenido un nivel altísimo y ha demostrado que, además de dominar la técnica, sabe tratar las emociones humanas de una forma sublime.

Por si fuera poco, el compositor habitual de Zemeckis, el gran Alan Silvestri, realizó una magnífica banda sonora que tiene un tema principal excelente que podéis escuchar a continuación.