12 de mayo de 2009

Star Trek (2009)


Tras ver esta nueva entrega de Star Trek, uno se queda con la sensación de que los implicados han realizado un trabajo sensacional. Muchas eran las dificultades que tenía cualquiera que osara retomar una saga que se consideraba acabada y finiquitada para el cine. Los resultados económicos de los últimos títulos estrenados presagiaban lo peor pero esas dificultades enormes de partida han sido pulverizadas por el equipo creativo dirigido por un auténtico visionario, JJ Abrams.

En primer lugar hay que decir que, para realizar un nuevo film de Star Trek, era imprescindible hacer un reboot que reiniciara la franquicia en términos creativos y de reparto. Era por tanto previsible pensar que la película supondría un nuevo comienzo pero JJ Abrams ha llevado más lejos este concepto al haber confiado en un guión que establece la creación de una línea temporal alternativa que va a llevar a Kirk, Spock, y al resto de la tripulación del Enterprise, a iniciar una nueva trayectoria en sus vidas, diferente a la que conocíamos hasta ahora. Este audaz movimiento creativo es, a la vez, una forma de respetar las historias y argumentos de las series y películas previas ya que no se pretende negar lo que ocurrió anteriormente sino que, a partir de un acontecimiento cósmico que ocurre en este nuevo film, los personajes inician un camino alternativo en sus vidas que cambia la continuidad de la trayectoria vital de los personajes. Digamos que se mantiene un esquema general obvio pero, a partir de aquí, el nuevo argumento permite a la saga seguir con su propio camino y redefinir y relanzar una franquicia como nunca antes se había visto.

Pero para que todo esto tuviera legitimidad y sentido hacía falta la presencia de un personaje carismático de Star Trek, que supondría un enlace con lo que conocíamos hasta ahora y a la vez le daría credibilidad y solidez a la nueva apuesta argumental. Y quien mejor para hacerse cargo de esta misión que Leonard Nimoy interpretando nuevamente a su personaje emblemático, el embajador vulcaniano Spock.

JJ Abrams y sus habituales guionistas, Alex Kurtzman y Roberto Orci, estudiaron perfectamente cómo podrían realizar un gran reboot de Star Trek. Tuvieron en cuenta todos los elementos y conjugaron perfectamente tradición y modernidad para desarrollar un argumento que cierra un capítulo anterior y abre otro nuevo que va a ser capaz de seguir entreteniendo en los próximos años.

Evidentemente, la jugada maestra de Abrams no es sólo creativa puesto que Paramount sólo aceptó continuar con la franquicia cuando se le aseguró que esta propuesta iba a enganchar a una nueva generación de espectadores, condición indispensable para conseguir mejorar unas recaudaciones sin las cuales no sería posible mantener la franquicia viva.

Y es en este sentido que, con los primeros resultados de taquilla cosechados, se puede hablar de que la nueva cinta va a ser la película de más éxito de la franquicia. En los primeros tres días de exhibición en Estados Unidos, ha recaudado casi 80 millones de dólares, superando las expectativas de los más optimistas. Recordemos que el último film de la saga, Star Trek Nemesis, acabó su carrera comercial con sólo 43 millones. La nueva entrega casi ha doblado los resultados en sólo tres días. Las cifras no haran más que subir puesto que la cinta está siendo muy bien recibida por público y crítica y el tan indispensable boca-oreja está funcionando extraordinariamente con lo cual durante las próximas semanas las recaudaciones seguiran siendo importantes. Este es el fenómeno inverso a X-Men Origins Wolverine, que consiguió unas buenas cifras en el primer fin de semana pero se ha venido abajo rapidamente porque las opiniones negativas de los espectadores estan provocando que el resto del público opte por no verla.

Los registros de recaudación en Europa, a lo largo del primer fin de semana de exhibición, también estan siendo espeluznantes y tqambién han sido los mejores en la historia de la franquicia (se calcula que se han recaudado 36 millones de dólares en tres días). Con toda seguridad, dentro de unos meses veremos al film aupado en un buen puesto en la tabla de las películas más taquilleras.

Los ejecutivos de Paramount, viendo las reacciones enormemente positivas del público en los pases de prueba, ya hace algunas semanas que dieron luz verde para una secuela. Y JJ Abrams ya se apresuró a confirmar que para el guión iba a contar con su colaborador en la serie Lost, Damon Lindelof, para que se uniera a Kurtzman y Orci en la elaboración del argumento.

El éxito del film viene dado, pues, por la calidad del nuevo planteamiento argumental, y la sensación de haber olvidado el funesto pasado de la saga. Pero está claro que el trabajo de JJ Abrams ha sido absolutamente fundamental para proponer una película que tiene una gran intensidad, emotividad, grandes dosis de acción, y personajes carismáticos. Abrams ha demostrado que ha acertado con la fórmula que podía hacer de Star Trek un producto para todo tipo de público, alejandose por tanto de anteriores propuestas que sólo eran capaces de seducir a los hardcore fans o trekkies, cosa completamente insuficiente en el panorama del cine actual. Pero su mayor logro es haber conseguido generalizar la saga sin haber caído en un espectáculo vacío de contenido o poco trascendente. Su mérito ha sido que ha podido llegar al gran público con un buen argumento y grandes personajes. Star Trek (2009) es una película con fundamentos, no es un blockbuster más.

El gran trabajo de Abrams se revela también como excelente cuando hablamos de los actores que ha elegido para dar vida a personajes tan carismáticos que estan en la mente del público desde hace décadas, y que aquí han sido revigorizados y actualizados de forma que conectan de una forma impresionante con la nueva audiencia.


Chris Pine como James T. Kirk y Zachary Quinto como el joven Spock, son un acierto total. Al primero le va como anillo al dedo el papel del impetuoso, rebelde, intrépido, y mujeriego, Jim Kirk. Por su parte Quinto, con su habitual estilo interpretativo misterioso e inquietante es la mejor opción posible para dar vida al vulcaniano (y obviamente lógico a la par que bastante insensible) Spock.
Zoë Saldana es una bellísima e interesante Uhura, que en esta nueva línea temporal mantiene una relación mucho más cercana con Spock, mientras que John Cho es un solvente Ikaru Sulu. Karl Urban aporta prestancia y mucha naturalidad al siempre imprescindible doctor Leonard McCoy alias Bones.
Simon Pegg está fantástico dando vida al ingeniero jefe Montgomery Scott alias Scotty y Anton Yelchin le da también mucho impulso y frescura al personaje de Pavel Chekhov. Yelchin parece estar abonado a asumir papeles que han sido importantes en el pasado puesto que en Terminator Salvation encarna a Kyle Reese, un personaje trascendental en la línea argumental de la saga creada por James Cameron.
Tanto Pegg como Yelchin se reservan las notas de humor más interesantes del film. Resulta muy curioso ver a Chekhov debutando en un puente de una nave estelar con 17 años, y experimentando dificultades a la hora de pronunciar determinado tipo de palabras debido a su acento ruso tan cerrado.

En fin, esta nueva Star Trek es una gran película de ciencia ficción. Aprovechando unos personajes que podían dar más de sí de lo que habíamos visto hasta ahora, JJ Abrams construye un film compacto en el que todas las piezas cuadran, y transforma la saga en una franquicia muy potente que va a llevar a Star Trek "donde nadie ha llegado hasta ahora".