26 de diciembre de 2014

La loca historia de las galaxias (Mel Brooks, 1987). Por Francesc Marí

Diez años después del estreno de Star Wars. Episodio IV: Una nueva esperanza, Mel Brooks estrenó su parodia correspondiente, La loca historia de las galaxias. A pesar de no mostrar piedad en la parodia, que no evita señalar los puntos débiles de la saga de George Lucas, se le criticó por esperarse diez año después del estreno, a lo que Brooks se justificó diciendo que quería esperar a que la trilogía se terminará para poder parodiarla mejor.

Lone Starr (una mezcla entre Han Solo y Luke Skywalker en inútil interpretada por Bill Pullman) y su ayudante Vómito (una criatura mitad humana mitad perro, que no es otro que la parodia de John Candy de Chewbacca) son amenazados por Pizza el Hutt (un monstruo hecho de pizza con mucho parecido con Jabba) de que si no le pagan lo que le deben los convertirá en picadillo, por lo que no pueden negarse a aceptar el cargon del Rey Roland del planeta Druidia (interpretado por Dick Van Patten) de salvar a su hija, la princesa Vespa (Daphne Zuniga) de las manos de los temibles Spaceballs liderados por el Presidente Skroob (el propio Mel Brooks), Casco Oscuro (interpretado por Rick Moranis en la versión más patética de Darth Vader) y Coronel Sandurz (George Wyner), cuyo objetivo es robar el aire del planeta Druidia para trasladarlo al suyo, que se está quedando sin aire y deben respirar con gas embotellado de la marca Perr-air. Pero para salvar a la joven y bella princesa Lone Starr y Vómito no estarán solos, sino que contarán con la ayuda de Yogur (de nuevo Mel Brooks en al versión más pasada de vueltas de Yoda) un ser que controla el poder de la suerte, además del merchandising de la película -de donde realmente provienen los auténticos beneficios de la película-, que les enseñará como derrotar a los temibles Spaceballs.

Para la ocasión, Mel Brooks cambió el concepto básico del Universo Star Wars, la fuerza, por algo más ambiguo, la “Schwartz”, que en nuestro país se tradujo como la suerte, haciendo que el lema de la película fuese “Que la suerte te acompañe”, algo que, inevitablemente, nos lleva a pensar en la lotería, el calvo y los niños de San Ildefonso. Otro de los elementos que será modificado o, en este caso, pulverizado, será la hipervelocidad, que en este caso se ve claramente superada por la velocidad absurda, una velocidad tan elevada que el rastro que dejan las naves que viajan en ella es el estampado de una manta de cuadros, de esas que se llevan en el maletero del coche.

Además de los habituales gags y situaciones absurdas a los que nos tiene acostumbrados Mel Brooks -como las innumerables ocasiones que se dirigen al espectador o hablan sobre la propia película-, La loca historia de las galaxias esta repleta de referencias a un gran número de películas de ciencia ficción además de a Star Wars. Se hace más de una referencia al universo Star Trek, por ejemplo, el responsable de los transportes en la nave Spaceball One se llama Snotty y es evidentemente escocés, en una clara referencia a Scotty, personaje de la serie original de Star Trek, o cuando el personaje de Lone Starr intenta utilizar el clásico pellizco en la nuca al estilo vulcano utilizado por Spock en numerosas ocasiones. Del mismo modo, al final del film los tres villanos principales acaban en El Planeta de los Simios. Además de los ya mencionados, también se parodia a los Transformers, El Mago de Oz, El puente sobre el río Kwai y Rambo. Pero el auténtico gag sorpresa de esta película es la aparición de John Hurt que repite la escena más conocida de Alien y, mientras la criatura atraviesa su vientre, tan solo puede decir: “¡Oh no! ¡Otra vez no!”.

Puede que La loca historia de las galaxias no sea ni la mejor parodia que se ha hecho de Star Wars, ni la mejor película realizada por Mel Brooks -claramente superada por Sillas de montar calientes, El jovencito Frankenstein o Las locas, locas aventuras de Robin Hood-, pero con el tiempo se ha convertido en la parodia más mítica y al mismo tiempo con más momentos épicos de la comedia de ciencia ficción.

Una lapidaria:
Casco Oscuro: Antes de morir hay algo que deberías saber sobre nosotros, Lone Starr.
Lone Starr: ¿Qué?
Casco Oscuro: Yo soy el ex-compañero de habitación del primo del sobrino del hermano de tu padre.
Lone Starr: ¿O sea que tú y yo somos…?
Casco Oscuro: Absolutamente.. ¡Nada!

2 comentarios:

  1. Jajajaja a mí siempre me han gustado las parodias de Mel Brooks. Por eso precisamente, por absurdas. La que gana de todas todas es la del jovencito Frankenstein, es un icono de película-parodia.
    No he visto esta de la guerra de las galaxias pero hay que reconocerle que tiene ingenio en nombrar a los personajes. Hay que saber reírse de todo en esta vida, sinó... ¡vaya aburrimiento!

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