19 de octubre de 2011

Los rostros de Bond (IV): Timothy Dalton


"I think Roger was fine as Bond, but the movies had become too much techno-pop and had lost track of their sense of story. I mean, every movie seemed to have a villain who had to rule or destroy the world. If you want to believe in the fantasy on screen, then you have to believe in the characters and use them as a stepping-stone to lead you into this fantasy world. That's a demand I made, and Albert Broccoli agreed with me.”

Timothy Dalton


Cada vez que un nuevo actor ha asumido el papel de James Bond, la franquicia ha sufrido convulsiones y cambios que en muchas ocasiones han venido determinados por las diferentes personalidades de los intérpretes elegidos y el consiguiente nuevo enfoque que aportaban.

Cuando Roger Moore dejó la saga en 1985, Eon Productions volvió a entrar en un gran proceso de renovación iniciando un nuevo casting para elegir al cuarto actor que asumiría el protagonismo. En esta ocasión, Albert Broccoli recuperó a Timothy Dalton (a quien ya quería contratar en 1968) e incluyó a Sam Neill, Lewis Collins, y Pierce Brosnan en las pruebas. Muy pronto se vio que Neill y Collins no eran los idóneos. En cambio, Dalton convenció completamente.

Pero el actor galés, con una sólida trayectoria interpretativa forjada en el teatro y el cine, tenía varios compromisos pendientes y rechazó el papel por falta de tiempo. Ante esta situación, Broccoli optó por contratar a Pierce Brosnan, un intérprete irlandés que acababa de concluir un largo periplo en una serie de televisión de la NBC que había sido cancelada por una fuerte caída en su audiencia: Remington Steele.

Todo parecía encarrilado aunque nada más lejos de la realidad. Cuando la NBC se enteró de la noticia, decidió ejercer una opción en el contrato de Brosnan por la cual podían renovarle automáticamente el compromiso para una temporada más. Hasta la sede de la cadena había llegado una gran cantidad de cartas de aficionados que pedían que la serie continuara ahora que su protagonista iba a ser James Bond.

Pero esta prórroga unilateral del contrato de Brosnan no hizo más que enfurecer a Albert Broccoli que, muy indignado, optó por rescindir el convenio con el irlandés afirmando lo siguiente: "Remington Steele nunca será James Bond". Lo curioso del caso es que la audiencia de los nuevos episodios de Remington nunca remontó y al final sólo se rodaron cinco episodios de esa hipotética última temporada. Ese moribundo compromiso cerró las puertas a Brosnan aunque, como todos sabemos, se le iba a presentar otra oportunidad más adelante.

Desesperados ante la situación, Broccoli y Michael G. Wilson volvieron a reunirse con Dalton y le presentaron un plan de rodaje que podía adecuarse al tiempo del que disponía. Finalmente, consiguieron su implicación y nunca mejor dicho porque se puede asegurar, con rotundidad, que Dalton es el actor que más se ha sumergido en el mundo literario de Bond para prepararse en su papel. The Living Daylights (1987), con guión de Richard Maibaum y Michael G. Wilson, fue su debut en la franquicia.

El galés siempre había sido un gran seguidor del personaje y solía repasar las novelas de Fleming en el set de rodaje. Como queda claro en las palabras que destaco al inicio del artículo, Dalton quería volver a las esencias de 007 desmarcándose del tono más cómico que caracterizó la etapa de Roger Moore. Los responsables de la franquicia estaban en perfecta sintonía con esa demanda y escribieron guiones más oscuros, intensos y complejos, adaptándose a los tiempos y alejándose del enfrentamiento entre bloques como motor principal de la narración.

Además, el Bond de Dalton es el primero que empieza a manifestar abiertamente su desacuerdo con las órdenes que recibe. Su lealtad se mantiene firme aunque se cuestiona, en varias ocasiones, algunas de las indicaciones que le llegan confiando más en su instinto y experiencia para solucionar los problemas que se le van presentando.

El crítico y especialista en 007, Stephen Jay Rubin, escribió que el Bond de Dalton era el candidato idóneo para ser paciente de una consulta de psiquiatría. Sus implicaciones personales se inmiscuyen constantemente en su misión dando como resultado un sufrimiento que es bien palpable en la interpretación. Dalton hace gala de una contención y un lenguaje gestual que te hace llegar una sensación de enorme sufrimiento. A diferencia de sus predecesores, casi nunca "disfruta" de su peligroso trabajo.



En su segunda y última encarnación de Bond, Licencia para Matar (1989), 007 llega incluso a ser repudiado por el MI-6 cuando se niega a dejar de investigar el ataque sufrido por su amigo Félix Leiter. A partir de entonces le vemos actuando por libre, como un rogue agent, dispuesto a desatar un huracán con tal de destruir el imperio del narcotraficante Franz Sánchez (Robert Davi).

A pesar de que los rendimientos económicos de ambas películas no fueron extraordinarios, los productores y United Artists querían continuar por ese camino y estaba previsto que Dalton volviera en una nueva película que debía estrenarse en 1992 y que ya tenía título: The Property of a Lady (título que procedía de una novela corta de Ian Fleming).

Pero todos esos planes se desvanecieron cuando empezó una enorme batalla legal entre las diferentes compañías implicadas en la franquicia. La imposibilidad de iniciar la pre-producción acabó provocando la renuncia definitiva de Timothy Dalton.

Estoy entre los que piensan que sus dos películas fueron buenas. Licencia para Matar es uno de los títulos que más he visto y que más me interesan. Me gusta su aproximación al personaje y la evolución del mismo a lo largo del film. Me apasionó la venganza salvaje que 007 decide emprender contra el imperio de un gran villano. Un hombre que verdaderamente parecía capaz de poner al mundo en jaque con su persistente y continuada actividad criminal. Y, además, considero que la canción principal, en la voz de Gladys Knight, es una de las mejores de toda la saga. Sé que estos comentarios pueden suscitar opiniones contrarias y la verdad es que la voluntad de provocación está muy unida a estos artículos.

10 comentarios:

  1. jajajjaaj, polemica polemica.....

    Siento decepcionarte en ese aspecto, puesto que opino bastante igual que tu. Licencia para matar, asi como Living Daylights (que no sabía que asi era el titulo de Alta Tensión jejeje, vaya traducción) Son peliculas buenas..... casi igual que las de Brosnan... Pero a mi Dalton, es que NUNCA me convenció... Nose porque..... pero nunca me llegó a convencer.... Creo que le faltaba elegancia.... pero es algo mas que eso.

    De la banda sonora no esta nada mal, pero ni mucho menos me parece la mejor. Aunque tampoco se cual es la mejor, pero Licence to Kill no me lo parece.... siempre que la he oido, he pensado... Podía perfectamente haberla cantado Michael Bolton jejeje.

    No tenía ni idea, que Sam Neil había optado al personaje.... Hubiera sido curioso.....

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  2. Tenemos un altísimo nivel de coincidencia Alfonsus !!!
    Es que ver a Bond enfrentándose a un villano con ambiciones reales y creible era algo que hacía mucha falta en la saga. Y qué me dices de las actrices ? Carey Lowell y Talisa Soto me dejaron impactado cuando las vi en el cine con 15 años. Y un Benicio del Toro casi irreconocible ?

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  3. Es curioso, Dalton compone un BOND que es cuanto menos realista. Un hombre atormentado y serio que cumple con su cometido a regañadientes. Por poner un símil, Brosnan se le parece en el momento en que se está emborrachando en "Tomorrow Never Dies" tras la muerte de Paris Carver.

    En cuanto a los villanos, son dos de las que tienen a los villanos más realistas. Uno, Brad Witaker, un traficante de armas y el otro, Franz Sánchez, y narcotraficante con todo un país en sus manos.

    Las mujeres, bellas, algo sosas, si.

    Los secuaces, Wisniesky y del Toro, letales y repelentes pero con entidad.

    Lo curioso es el escenario. Muy actualizado para la época, pero, y ahi está, el sin mojarse mucho. Primero en Afganistán ayudando a los Muyaidines y luego en Sudamerica haciéndole el trabajo sucio a la DEA norteamericana.

    Lo que si es cierto y no lo negamos es que el Bond de Dalton no es un Bond al uso. Es más serio, es más taciturno, es más oscuro si cabe, parece que lleve sobre sus espaldas el peso de toda una vida de muerte y engaño (como le ocurriera a su versión más realista, Harry Palmer). Un hombre torturado que ve como el mundo cambia a su alrededor sin importarle lo más mínimo.

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  4. Tengo poco que comentar. Vi las pelis de Dalton en su día, no me gustaron y no las he vuelto a ver. Ya no recuerdo nada.

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  5. Referente a los secuaces, yo siempre he considerado la incursión de Nekros en la mansión del MI-6 como uno de los mejores momentos de la saga.

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  6. Estoy de acuerdo contigo en lo de la sensación de sufrimiento que transmite Dalton y que no disfruta con su trabajo.

    Sobre las películas, Alta Tensión me gustó y Licencia para matar no, aunque en una cosa la primera es inferior a la segunda: las chicas. Carey Lowell y Talisa Soto son IMPRESIONANTES, y están muchísimo mejor que Maryam d'Abo, una chica simplemente mona, muy alejada de los cánones estéticos femeninos de la saga.

    Alta Tensión tiene una de las mejores escenas de introducción de las películas, en Gibraltar, con Bond persiguiendo a un asesino que se ha infiltrado en un ejercicio de los OO. Cuando Bond termina cayendo en paracaídas sobre un yate en la que una MILF en bikini suspira por "un hombre de verdad" me pareció la guinda perfecta para esa secuencia.
    El resto de la película es muy entretenida y tiene muy buenos momentos, como el secuestro del "desertor" ruso en la mansión del MI-6. Además, tiene una curiosidad: el personaje de Art Malik en Afganistán podía llamarse Osama Bin Laden perfectamente. Todas sus características y trayectoria son idénticas a las del líder de Al Qaeda.

    Licencia para matar es el reverso negativo. Cuando empezamos viendo a Bond en Miami como si fuera Sonny Crockett y enfrentándose a un traficante de drogas...malo. La trama es simplemente la historia de una venganza, lo que revela indolencia creativa y desgana, como si los responsables supiesen que llegaban al fin de una etapa.

    Timothy Dalton confirmó que no era el actor adecuado. Cuando se pasea por el casino se muestra rígido y tenso, como si tuviese miedo de que le fueran a pedir el DNI. Me acuerdo que una crítica de la época se titulaba "Usted no es Bond, James Bond"

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  7. Acabo de leer tu comentario anterior,Nestor, y ya veo que citas la incursión de Nekros en la mansión del MI-6 (creo que la llaman "el refugio de Blake"). No lo había leído. Es una escena muy ingeniosa, verdad?

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  8. Sí, la escena de la irrupción de Nekros es sorprendente e intensa.

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  9. Aquí la tenemos: http://www.youtube.com/watch?v=lZTrb49wi3o

    Es una de los pocos momentos de la saga en que un personaje del MI-6 que no es Bond se enfrenta al enemigo, con mucha dignidad, por cierto.

    Si se hiciera un recuento de todas las apariciones de otros agentes doble 00 nos sorprenderían lo escasas y fugaces que han sido

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  10. Que tristeza su renuncia. Dalton claramente tenía que seguir.

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