15 de noviembre de 2010

Sobre Goldsmith, Star Trek, y el poder de la música


Es bien conocido mi aprecio por la saga Star Trek pero debo admitir, a riesgo de sorprender a algunos, que mi tripulación preferida es la nueva generación. Bajo el liderazgo del Capitán Jean-Luc Picard (Patrick Stewart), el Enterprise-D consiguió, a lo largo de siete temporadas, llevar a Star Trek "where no one has gone before" en términos de guión e interpretación.

Durante la mayor parte de la andadura de la serie, los guiones rayaron a un nivel nunca visto antes en el mundo de la televisión. Tenían profundidad, aprovechaban bien el carisma de los personajes, y establecían interesantes tramas. Michael Piller, Brannon Braga, Ronald D. Moore, René Echevarría, y Jeri Taylor, entre otros, convirtieron a Next Gen en el mejor producto televisivo de ciencia ficción creado hasta ese momento. Recuerdo especialmente muchas de las conversaciones que Picard tenía con Guinan (Whoopi Goldberg), la encargada del Nivel 10 o zona de recreo en la Enterprise. La misteriosa El-Auriana, que como todos los de su raza destacaba por ser una gran "escuchadora", mantenía unos profundos intercambios de opiniones con el Capitán y le resultaba de mucha ayuda en varias ocasiones, especialmente tras su abducción por parte de los Borgs.

Los guionistas incluso fueron capaces de introducir elementos y personajes de la serie clásica valiéndose de las opciones que el legado de Gene Roddenberry les ofrecía. Así fue como tuvimos la ocasión de ver al Embajador Spock (Leonard Nimoy), al mítico Scotty (James Doohan), e incluso al doctor McCoy (DeForest Kelley).

Al pasar a la gran pantalla, la Enterprise-D se estrelló en el celuloide y también fuera de él. Star Trek: Generations (1994) fue un fiasco de grandes dimensiones pero, sin embargo, la siguiente cinta acabó siendo el mejor título cinematográfico de la franquicia, compartiendo el puesto con la última que realizó JJ Abrams hace dos años.

Star Trek: First Contact (1996), supuso el regreso de los villanos más poderosos y amenazadores que habían aparecido en la saga: los Borg. Teniendo en cuenta la experiencia anterior de Picard con estos seres cuasi-robóticos cuyo único interés reside en asimilar mundos, la trama principal estaba servida. Aún traumatizado por el calvario que pasó mientras fue Locutus de Borg, Picard trataba de luchar, en inferioridad de condiciones, contra una amenaza que podía destruir a la civilización humana de una vez y para siempre. Su tripulación nunca le dio por perdido y luchó lo indecible para sacarle del dominio Borg. Ahora, Picard estaba dispuesto a hacer lo mismo para evitar la caída de su nave, último bastión en la defensa del planeta Tierra.


El maestro Jerry Goldsmith (1929-2004) compuso, además, una excelente banda sonora con un tema principal maravilloso que tuve la oportunidad de escuchar en directo. Fue hace unos tres años, en el Auditorio de Barcelona, dentro del marco de un concierto monográfico sobre las mejores obras del genial compositor. Rachael Worby dirigió a la OBC en lo que fue una selección de las piezas más conocidas de Goldsmith en el genero de la ciencia ficción. Recuerdo que la interpretación del tema de First Contact fue especialmente emocionante para mí. Tiene un fondo melódico poderoso, a la par que intimista, y produce una sensación de enorme júbilo al oirlo en directo.

Desgraciadamente, Goldsmith nos dejó hace un tiempo, aunque sus creaciones musicales serán inmortales. Combinar el tema de First Contact con la partitura principal de Star Trek, que compuso en su momento Alexander Courage, es uno de los grandes placeres que un fan de las bandas sonoras puede tener.

Cuando terminó el concierto, recuerdo que una amiga dijo "que grande es el cine, y qué grande es la música del cine". No podía estar más acertada.