31 de marzo de 2011

Los matrimonios de Elizabeth Taylor (I)

El historial matrimonial de Elizabeth Taylor es un hito de la historia de Hollywood. Sólo la trayectoria personal de Zsa Zsa Gabor la supera.


Quizá el hecho de haberse sometido a la estricta autoridad de su madre, desde que se convirtió en actriz infantil, influyó en que la joven decidiera abrir horizontes con prontitud. A los 17 años conoció a uno de los herederos del magnate Conrad Hilton y, poco después de cumplir los 18, se casó con él. "Nicky" Hilton, de 24 años, resultó ser un alcohólico con tendencias agresivas fruto de su carácter de playboy malcriado. El matrimonio se disolvió nueve meses después del enlace. Hilton murió en 1969, con 42 años, a causa de un infarto fulminante.


Pero Taylor no tardó mucho en encontrar a otro hombre que calmara sus inquietudes sentimentales y la ayudara a combatir la soledad que tanto le aterraba. Aunque, en esta ocasión, buscó un perfil completamente diferente a la relación anterior. Durante una estancia en Inglaterra para rodar Ivanhoe, Elizabeth conoció a un actor británico que, tras una estancia breve en Hollywood, había regresado a su país para continuar trabajando. Se trataba de Michael Wilding, un recién divorciado veinte años mayor que Liz. Se casaron en febrero de 1952 y un año después nacía su primer hijo, Michael Howard Wilding. En 1955, Taylor dio a luz a otro niño cuyo nombre fue Christopher Edward. El matrimonio vivió momentos felices durante la etapa en que vivieron en Londres pero cuando Elizabeth tuvo que regresar a California para trabajar más asiduamente, la relación se resintió. Wilding no soportaba la vida glamurosa de Los Angeles, las premieres, y las fiestas constantes. Progresivamente, la relación se fue deteriorando hasta concluir en divorcio a principios de 1957.

Retirado del cine en los 60's, Wilding volvió a casarse en dos ocasiones más aunque vio como sus problemas de epilepsia se iban agudizando cada vez más. Su muerte, en 1979, fue debida a las lesiones cerebrales que sufrió tras caer por unas escaleras durante uno de sus ataques epilépticos.




Cuando se formalizó el divorcio entre Taylor y Wilding, ya hacía tiempo que vivían separados. Durante ese tiempo, Elizabeth había conocido a otro hombre: Michael Todd. Se trataba de uno de los productores más importantes de la época (ganó el Oscar por La Vuelta al Mundo en 80 Días) y, además, era un gran innovador en el apartado técnico habiendo contribuido a la expansión y mejora de la técnica de proyección en salas. Fue el creador del sistema Todd-AO, que amplió y mejoró las posibilidades del formato de imagen panorámico. Surgido del mundo del teatro, su desembarco en Hollywood había supuesto un auténtico vendaval. Su fuerte carácter y la vitalidad y pasión que imprimía en todos sus proyectos le valió el sobrenombre del "Testosterone King". Un hombre tan vital encandiló rápidamente a Taylor y, a pesar que su relación fue breve y tempestuosa, la bella actriz siempre le consideró como el mayor amor de su vida junto a Richard Burton. Se casaron en febrero de 1957, con Liz ya embarazada. Les separaban 23 años de diferencia.


En agosto nació su hija Elizabeth Frances pero toda esta felicidad se vio truncada el 22 de marzo de 1958. Ese día, Todd viajaba de Los Angeles a Nueva York en su avión privado, el Lucky Liz. El Lockheed Lodestar tuvo un fallo mecánico y se quedó con un solo motor en unas condiciones de altitud elevada y sobrepeso en cabina. El aparato cayó en barrena sin que el piloto pudiera hacer nada para detenerlo. Todd y los otros tres ocupantes murieron en el acto cuando el avión se estrelló cerca de Grants (New Mexico). Elizabeth había empezado a rodar La Gata sobre el Tejado de Zinc el 12 de marzo. El día 19 contrajo un virus que la mantuvo de baja y que también le impidió acompañar a su marido a Nueva York en el fatídico vuelo. Rota por el dolor de su muerte, Taylor no volvió al set de rodaje hasta el 14 de abril y hay quien dice que utilizó todo su dolor interno para conferirle a su personaje una emoción más contundente cada vez que se encara con Brick (Paul Newman).


Este fue el único matrimonio que no acabó en divorcio y la viudedad hizo mella en su estado anímico. En esos momentos, uno de los mejores amigos de Michael Todd, el cantante Eddie Fisher, empezó a visitarla con asiduidad para consolarla. Casado con la también actriz Debbie Reynolds (con la que tuvo dos hijas, una de ellas la popular Carrie Fisher), el actor, cantante, pianista, y showman empezó a enamorarse de Taylor. Pero eso lo veremos más adelante. Hasta entonces, to be continued...

8 comentarios:

  1. Un articulo muy interesante. Por lo visto Paris Hilton no es la única "bala perdida" de la célebre família de hoteleros.

    ResponderEliminar
  2. Xavi, antes te casabas para toda la vida; ahora estás toda la vida casándote. Liz fue una adelantada a su tiempo.

    ResponderEliminar
  3. Con mujeres como Liz, el gremio de hostelería nunca quebrará. Porque, supongo, celebraría las bodas por todo lo alto...

    Saludos.

    ResponderEliminar
  4. Si, OCTOPUS, si. Lo malo de estas mujeres es que no puedes amarlas por que se cansan demasiado pronto de tí.

    Y se largan con otro que (seguro) que las trata peor que tú.

    ResponderEliminar
  5. A primera vista podríamos decir que tantos matrimonios eran sólo un tipo de refugio para la actriz. Una barrera del mundo exterior que le ayudaba a superar sus problemas personales y le daban fuerzas en sus constantes problemas de salud... Pero si miramos más allá también hay que tener en cuenta que, en cierto modo y a su manera, Liz vivió su vida lo mejor que pudo. Y para todos aquellos que piensen mal de sus aventurillas creo que es importante recordar que a la actriz nunca le importó lo que puedan pensar de ella, era una mujer fuerte y valiente.
    un saludo :)

    ResponderEliminar
  6. Yo nunca he pensado mal de ella. Fué generosa y apoyó muchas causas como el SIDA entre ellas y apoyó en su momento (creo) a Michael Jackson.

    Creo que se casó enamorada, pero pocos pudieron, realmente, hacerla feliz.

    ResponderEliminar
  7. Estoy esperando a que Nestor nos hable del gran Larry Fortensky.

    ResponderEliminar
  8. ¿Larry Fortensky? No era ese el famoso "obrero de la construcción" con el pelo rubio "cardado"?

    Menudo hortera....

    ResponderEliminar