30 de mayo de 2017

Z, la ciudad perdida (The Lost City of Z)



Un artículo de Mike Sanz.


A principios del siglo XX, Percival Fawcett busca el modo de continuar su carrera militar para ascender en el decadente imperio británico. Es entonces cuando le asignan la misión de viajar a Bolivia para defender una serie de intereses comerciales. Una vez se adentra en el Amazonas, Fawcett descubre los restos de lo que cree que es la ciudad perdida de Z, por lo que dedicará el resto de su vida a buscarla.

Z, la Ciudad Perdida es la nueva película de James Gray, uno de los jóvenes cineastas estadounidenses más interesantes, de los pocos que escriben y dirigen sus propios guiones. Su breve filmografía gira en torno a las presiones del entorno familiar y la tensión y la violencia que este genera, como se vio en las altamente recomendables La Otra Cara del Crimen (The Yards, 2000) y La Noche es Nuestra (We Own the Night, 2007). Su estrecha colaboración con Joaquin Phoenix los unió en otros dos proyectos, que también cuentan con la ciudad de Nueva York como protagonista: Two Lovers (2008) y El Sueño de Ellis (The Immigrant, 2013).


Tanto por temática como por ambientación, Z, la Ciudad Perdida supone un capítulo aparte en la filmografía de Gray, pues se basa en la novela de David Grann y traslada a los espectadores a las primeras dos décadas del siglo XX, la era de descubrimientos como los de Machu Picchu (1911) y la tumba de Tutankamón (1922). Es en este contexto en que se mueve el protagonista, cuya curiosidad científica inicial pronto da paso a la obsesión por adentrarse en lo más oscuro y oculto del alma humana. Los referentes de Gray pronto quedan claros, en especial la novela El Corazón de las Tinieblas, de Joseph Conrad, y el Fitzcarraldo de Herzog. Con ellos de base, Gray construye una película lenta y minuciosa capaz de fascinar y aterrar por igual a los espectadores en el transcurso del viaje del protagonista.

Charlie Hunnam merece una mención especial por el que, sin duda, es su papel más complejo hasta la fecha. Su retrato de Fawcett resulta creíble y el trabajo de caracterización es envidiable. Tampoco desmerece Sienna Miller, que encadena otro papel dramático de altura tras actuar en El Francotirador (American Sniper, 2014) y Foxcatcher (2014). Los secundarios viven a la sombra de la labor de estos dos intérpretes, si bien Robert Pattinson y el joven Tom Holland también aportan su granito de arena y resultan convincentes.


Puede que Z, la Ciudad Perdida pase desapercibida por la época en la que se ha estrenado, si bien hay que reconocer que las películas de Gray se mantienen en los márgenes del circuito comercial y no gozan de fechas de estreno privilegiadas. No obstante, se trata de un ejercicio de cine de corte clásico que retoma las líneas principales de la filmografía de este director, al mismo tiempo que explora otros campos. Nos deja escenas contundentes y una historia acerca de la obsesión y la fascinación por lo oculto. No se la pierdan.

No hay comentarios:

Publicar un comentario