7 de març del 2015

Ex Machina: ¿un futuro no tan lejano?


Siglo XXI. La inteligencia artificial es una idea en potencia cada vez más consolidada encaminada a convertirse en la revolución del milenio gracias a los avances en cibertecnología de algunas potencias. Aunque sus prototipos sean aún meras intenciones y no realidades, el avance de la robótica parece ya un acontecimiento que, tarde o temprano, será una realidad.

Máquinas que se asemejan a humanos, con todo tipo de detalles: piel, entendimiento racional, capacidad de autodeterminación, fácil mantenimiento a través de la fibra óptica, capacidad de auto-reparación… estos ingenios tecnológicos están llamadas a ser la nueva realidad.
Ava es el ejemplo más avanzado de inteligencia artificial que se haya construido hasta el momento, fruto de la mente privilegiada de un programador multimillonario llamado Nathan. Vive recluido voluntariamente en una magnífica mansión dotada con los más avanzados sistemas tecnológicos en cuanto a domótica se refiere, en medio de un paraíso natural al que solo se accede con helicóptero (papel interpretado por el cada vez más imprescindible Oscar Isaac). Enigmático, egocéntrico, inteligente y solitario cree haber encontrado la manera de construir el robot perfecto, otorgando así a la raza humana un nuevo paso en su relación con las máquinas. Una relación encaminada a la completa igualdad.

Pero Ava sigue siendo un prototipo, un proyecto sumido en el más absoluto secreto. Nadie sabe de su existencia. Nadie sabe lo que la mente privilegiada y brillante de Nathan ha sido capaz de crear.
Caleb (Domhnall Gleeson) es un joven informático, prodigioso también, que trabaja en la compañía de Nathan, la Blue Book. Su acceso al código de un ordenador le hace valedor de pasar una semana en casa del multimillonario como recompensa. El objetivo real es que Nathan está buscando a un técnico de su propia plantilla que esté lo suficientemente preparado como para aplicar el test de Turing. Dicho test pone de manifiesto si una máquina es capaz de reunir todas aquellas cualidades que la puedan asemejar a un ser humano, reflejo incuestionable de los términos "inteligencia artificial".
El humanoide es Ava que si bien tiene la cara, las manos y los pies recubiertos de piel artificial, el resto del cuerpo es claramente el de un cyborg.
Ava (Alicia Vikander) se verá sometida durante siete días a todo tipo de preguntas por parte de Caleb para determinar si su creador tiene razón y puede ser considerada como la creación robótica con inteligencia artificial tan codiciada hasta el momento o si, por el contrario, aún necesita de cambios en algunas de sus estructuras internas o externas.  
Pero, en el transcurso de esta semana, el joven informático se va percatando de que, para llegar a Ava, el programador multimillonario ha tenido que dejar a un lado los escrúpulos para poder esculpir su obra de arte con el cincel del egocentrismo y de la locura ya que, si bien Ava parece inofensiva, jamás ha salido de su habitación con paredes de cristal irrompibles…

Ex Machina es un thriller británico de ciencia-ficción dirigido por el guionista y novelista Alex Garland (autor de los libretos de 28 Días Después, Sunshine, 28 Semanas Después, Nunca me Abandones, y Dredd). Un auténtico especialista del sci-fi y los futuros distópicos.
Apuesta por una historia ya tratada anteriormente (la relación del hombre y la máquina o el hombre y su creación) pero cargándola de un punto de vista muy arriesgado y controvertido: ¿qué pasa cuando la creación se acaba convirtiendo en algo tan avanzado, tan perfecto, que es imposible controlarlo?
Ava es dulce, serena, tranquila, apacible... pero también puede esconder reflejos oscuros que aún están por asomar, ya que la dotación del cerebro que se le ha conferido así lo dispone. De hecho, su cerebro intenta ser lo más parecido posible a una copia del humano…
Magnífica opera prima de Garland como director. En ella, vemos cómo el hombre es el único ser en este planeta capaz de construir algo tan complejo que acaba traspasando los límites de lo controlable y predecible.
Sus magníficas actuaciones y su ritmo constante no hacen, sino, que contribuir a desarrollar una historia bien tejida con un final inesperado e impactante en el que no solo se podrá hacer balance de la actuación de la inteligencia artificial sino también de la humana.


Garland nos propone con esta cinta un claro ejercicio de introspección humana para que seamos conscientes de hasta dónde podemos llegar si creemos que nada ni nadie nos puede poner límites. Con Ex Machina, la moraleja nos aborda constantemente a lo largo de sus 108 minutos ya que nos hace replantear muy seriamente si una máquina es capaz de llegar a tener sentimientos o solo los finge para conseguir sus propósitos.
Estas y otras cuestiones nos son planteadas, a veces directamente y a veces de manera muy sutil, a lo largo de las escenas en las que Garland pone en jaque la inteligencia humana a manos de la robótica, y no al revés.
¿Será Ava el inicio de una nueva especie en alusión a Eva, como la primera mujer que creó Dios según la Biblia?
Elegante, estilizada, tensa, cerebral… solo si vemos la película de Garland hasta el final seremos capaces de entender por qué reúne todos estos adjetivos ya que... ¿quién es la víctima? ¿Ava… o el hombre?