26 de mayo de 2014

Más allá del OK Corral: analizando a Doc Holliday (II)

Estatua de Doc Holliday y Wyatt Earp en Tucson (Arizona)

Tras el paréntesis obvio centrado en el renombrado duelo en OK Corral, retomamos la crónica de las andanzas de Doc Holliday.

La decisión del juez de paz, Wells Spicer, provocó la indignación entre los miembros restantes de la banda Clanton-McLaury. Las demandas presentadas por Ike Clanton para reabrir el caso fueron completamente infructuosas así que la situación se llevó hacia el terreno que los cuatreros mejor dominaban.

Los Earp pasaron a ser un claro objetivo sobre el que desatar la venganza. El 28 de diciembre de 1881, Virgil Earp sufrió una emboscada mientras caminaba hacia el Cosmopolitan Hotel. Los disparos procedían del segundo piso de un edificio anexo y atravesaron el brazo izquierdo de Virgil. El doctor George E. Goodfellow pudo salvarle el brazo aunque tuvo que llevarlo en cabestrillo el resto de su vida. 

Wyatt, desde su posición de deputy Marshal, trató de conseguir la inculpación de Ike Clanton pero nunca se consiguieron las pruebas necesarias. La ola de sangre continuó el 18 de marzo. Mientras estaba jugando al billar, Morgan Earp fue atravesado por un disparo, realizado desde el otro lado de la calle, que traspasó una ventana para herirle mortalmente en la espalda. Con el abdomen perforado, no pudo evitar el destino fatal. Wyatt también estaba allí y presenció como su hermano se desangró sobre la mesa de billar. Los perpetradores también le dispararon a él pero fallaron el tiro.

Pete Spence, Frank Stilwell, Frederick Bode, Florentino Cruz alias "indian Charlie", y otro indio mestizo de nombre desconocido fueron considerados sospechosos del asesinato atendiendo a los movimientos que habían realizado esa noche. Stilwell, que quizá fue el autor del disparo, se entregó al sheriff Behan y retuvo el apoyo tradicional de éste hacia la banda de los Clanton. Una vez más, la falta de evidencias punibles, precipitó que los cinco hombres fueran puestos en libertad. Doc Holliday siempre creyó que John Behan había estado implicado en el asesinato de Morgan.

Al día siguiente de la muerte de Morgan, Wyatt y su hermano Warren trasladaron los restos mortales hacia un tren con destino a la residencia familiar de Colton (California). Virgil y su esposa salieron también hacia Colton un día después. Wyatt y Holliday les acompañaron a la estación de Tucson (Arizona). Tras dejarles en el vagón, Wyatt se percató de la presencia de Frank Stilwell en otro de los andenes. Decidido a iniciar la vendetta familiar, se acercó a él y gritó su nombre. Las hipótesis son confusas a partir de este momento. Se dijo que Stilwell estaba esperando a alguien que podría declarar a su favor en una de sus múltiples causas judiciales. Algunos cronistas no se ponen de acuerdo en si la motivación para estar allí respondía a la intención de asesinar a otro miembro de la familia Earp. En cualquier caso, Wyatt no vaciló y disparó contra Stilwell causándole la muerte entre las vías del ferrocarril. Wyatt declaró que le había disparado con una escopeta en defensa propia ya que se proponía atentar nuevamente contra la familia. La autopsia, sin embargo, reveló que el cuerpo había recibido dos impactos de escopeta y tres de bala. Se cree que esos otros disparos procedían del arma de Doc Holliday.

Tras este brutal incidente, Wyatt organizó una partida de hombres para dar caza al resto de los forajidos implicados en los atentados contra sus hermanos. En la Earp vendetta ride participaron también Warren Earp, Doc Holliday, Sherman McMasters, "Turkey Creek" Jack Johnson y "Texas Jack" Vermillion. 

A pesar de la orden dictada en su contra por John Behan, Wyatt no se detuvo ante nadie y consiguieron acabar con "Indian Charlie" Cruz, Curly Bill Brocius, y Johnny Barnes. El asesinato de otro de los miembros de la banda, Johnny Ringo, nunca fue esclarecido y oficialmente no forma parte de las muertes atribuidas al dúo Earp-Holliday aunque muchos coinciden en que fue el ex-dentista el que puso fin a sus días en el valle West Turkey Creek (Cerca del Monte Chiricahua, Arizona). 

En abril de 1882, la partida llegó a Colorado donde Wyatt y Doc tuvieron una discusión y separaron sus caminos. En mayo, Holliday fue arrestado en Denver acusado de la muerte de Frank Stilwell. Debido a la falta de pruebas, las autoridades de Colorado rechazaron la extradición aunque Doc tuvo que pasar dos semanas en prisión mientras Bat Masterson, siguiendo las instrucciones de Wyatt, negociaba con el Gobernador del estado y conseguía su liberación final. En junio de 1882, los dos compañeros de armas se vieron por última vez en Gunnison. Volvieron a reconciliarse y mantuvieron contacto a través de cartas pero Wyatt nunca le visitó en los momentos finales, a diferencia de lo que nos han mostrado algunas de las películas realizadas hasta la fecha.

Aquejado cada vez más por su incipiente enfermedad, Doc decidió seguir en Colorado con la vida de siempre. Incluso llegó a verse implicado en alguna escaramuza de juego en Leadville. Pero cada vez era más adicto al láudano y al alcohol. La gran altitud también hizo mella en él y, envejecido prematuramente, se dirigió al Hotel Glenwood, cercano a las fuentes termales de Glenwood Springs. Creyó que podría sacar partido del poder curativo de esas aguas pero los gases sulfurosos del manantial le perjudicaron aún más. Recluido en la cama, Doc murió a las diez de la mañana del 8 de noviembre de 1887. Tenía 36 años.

Tumba de Doc Holliday en Glenwood Springs (Colorado)

La leyenda ha cubierto gran parte de los hechos que hemos estado compartiendo pero, no cabe duda, que detrás del mito había hombres cuyas vicisitudes dejaron una huella permanente en la historia del Oeste. El cine ha mitificado y cambiado algunos de los hechos. Las películas más recientes aportan un realismo mucho más marcado y es patente la coincidencia con algunos de los sucesos que sí tuvieron lugar. Pero, en cualquier caso, este relato muestra bien a las claras que la dureza de la vida en esos territorios no se diferencia en exceso de lo que el cine nos ha transmitido a lo largo de la historia. La muerte violenta podía llegar en cualquier momento y nadie podía sentirse completamente a salvo. Absolutamente nadie.

Me gustaría terminar esta serie de artículos con unas palabras que pronunció Wyatt Earp:

"Doc era un dentista al que la necesidad convirtió en tahúr; un caballero al que la enfermedad convirtió en vagabundo de la frontera; un filósofo al que la vida hizo un sabio cáustico; un enjuto y alto muchacho de pelo rubio ceniza que murió de tisis y, al mismo tiempo, aunque solía beberse tres cuartos de galón de whisky al día, el más habilidoso jugador y el más eléctrico, rápido y mortal pistolero que he conocido jamás."

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Telegram from Springerville (Arizona). June 1, 1887 

Ike Clanton has been killed at the Jim Wilson Ranch in Eagle Creek. 

He and his brother, Phineas, have been addressed by the detective Jonas V. Brighton while relocating stolen cattle. 

Phineas surrendered and has been in custody of the county. 

Ike resisted and was shot with the outcome of death. 

Inform the federal authorities.

2 comentarios:

  1. Bonita estatua y bonitas palabras. De las que sólo un amigo pronunciaría en tu funeral, lamentablente.

    Gran artículo Néstor. Gran artículo.

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  2. Pues sí que era una época peligrosa para vivir, sí. De hecho, mientras leía tu artículo (excepcional, como siempre) también he pensado en que cómo debía sentir aquella gente (y convivir con ello) que en cualquier momento pudieran matarte en medio de cualquier de las múltiples refriegas que tenían lugar.
    Y qué increíble que haya una representación de los auténticos Earp y Holliday, así nos damos cuenta de una manera REAL de que existieron... es una sensación rara y emocionante al mismo tiempo.
    Gran artículo y gran historia Néstor.

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