19 de febrero de 2014

La puerta trasera del MI6. Muere Otro Día (Die Another Day, 2002)

Quien le iba a decir al equipo de limpieza que habitualmente cuida del Westminster bridge y alrededores que los responsables de una película de la saga Bond pudieran estar interesados en rodar una serie de planos en las cercanías de uno de sus cuartos de mantenimiento.

Así es el cine, cuando una cámara encuadra un lugar y sitúa una escena con intérpretes, acaba de investir al enclave de una trascendencia imperecedera. Y si además resulta que James Bond es el protagonista de la situación, el interés sube y los "cazalocalizaciones", entre los cuales me incluyo, rastrearán los lugares y, si es posible, peregrinarán hacia ellos para documentarlo.

Recuerdo que cuando vi Muere Otro Día (Die Another Day, 2002) me resultó curiosa la escena en la que 007 (Pierce Brosnan) recibe un mensaje en forma de llave de hierro. No hacen falta más explicaciones puesto que todos los agentes del MI-6 saben lo que implica esa llave. La reciben los repudiados, aquellos que han desaparecido en acto de servicio y cuyo destino final se ignora. Cuando un operativo vuelve a Londres y pretende reingresar, deberá pasar una audiencia previa en una estación en desuso de la red de metro llamada "Vauxhall Cross".

Bond es ahora uno de estos repudiados. Su largo cautiverio en Corea del Norte arrojaba dudas a M acerca de su resistencia a la tortura. Existía la seria sospecha de que él podría haber sangrado algunos secretos oficiales. Ante tal panorama, 007 decidió escapar de la instalación donde le evaluaban para demostrar su inocencia en una cruzada individual, sin cobertura ni apoyo. Las pesquisas que va llevando a cabo le conducen hacia el multimillonario Gustav Graves (Toby Stephens), un comerciante de diamantes que ha conseguido éxito y notoriedad en muy poco tiempo.

Tras recibir la llave en el gimnasio donde acaba de protagonizar un combate de esgrima desaforado contra Graves, Bond se dirige al lado este del puente de Westminster. Y allí, después de bajar unas escaleras, abre una puerta que le conduce hacia los túneles subterráneos donde le espera M (Judi Dench).

En la realidad, cuando bajas dichas escaleras visualizas la puerta de madera austera en un recodo. Pero, si se da la casualidad de que está abierta, lo que se entrevé es un simple cuarto donde se guardan varios útiles de limpieza. No hay glamour ni misterio tras esa puerta. Pero llegar hasta allí y recordar la escena es algo imprescindible para cualquier fan de las localizaciones que se precie. Os dejo con las imágenes del film y las fotos tomadas en dicho lugar.



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