28 de junio de 2013

Look Closer...


En ocasiones, las inseguridades personales adquieren una dimensión mayor en nuestras vidas. Y en el terreno emocional y sentimental, estas sensaciones pueden provocar situaciones difíciles y amargas. Cuando pensamos que no merecemos ser amados, entramos en un terreno sumamente movedizo del que no resulta fácil escapar. Esto ocurre y solo podemos salir de ello con voluntad, determinación, y recuperando la autoestima para quizá volver a equivocarnos. Pero deberemos perseverar hasta conseguir aquello que anhelamos.

Esta reflexión sustenta la base argumental de Closer, film dirigido en 2005 por Mike Nichols con un reparto circunscrito a cuatro personajes que son interpretados por intérpretes de enorme valía. La inseguridad inunda las vidas de todos ellos y resulta particularmente interesante como en la interrelación que surge, y que está magníficamente hilvanada por el dramaturgo y guionista Patrick Marber,  caben toda clase de elementos que transforman felicidad en amargura, entendimiento en discusión, confianza en infidelidad.

En las vidas de Larry (Clive Owen), Anna (Julia Roberts), Alice (Natalie Portman), y Dan (Jude Law) florecen una serie de situaciones e incidencias que hacen reflexionar al espectador sobre la complejidad de la mente humana cuando se trata de expresar sentimientos de todo tipo. Marber lleva al extremo las vivencias de los personajes cuando explora como el deseo por captar la atención de alguien puede vulnerar la honradez personal, ampliando las fronteras del propio egoismo en el camino.

Asistimos a la versión dramatizada y concentrada de algo que, a veces, ocurre en nuestras vidas. Porque en esto consiste también la experiencia de vivir. Amar, admirar, defraudar, engañar, reprochar... esto es la vida.

Y todo ello es Closer...


2 comentarios:

  1. Impresionante el argumento Néstor… No he visto la película pero parece tratar los sentimientos que protagonizan sus vidas de una manera muy correcta y elegante. Y el elenco protagonista es excelente, con una siempre más que perfecta Julia Roberts.

    En tu artículo se ve que estos personajes parecen personas que, más que llevar los sentimientos al límite tal vez, creen que no se merecen ser amadas, como tú mismo nos explicas en él. Yo creo fervientemente que todos merecemos amar y ser amados porque el amor hacia otra persona no depende de ningún premio que merezcamos, es un sentimiento innato en cualquier ser vivo que lo necesita para poder desarrollarse completamente de una forma íntegra. Amor al amante, a los amigos, a los padres, a los hijos, a los hermanos, a los animales, a la Naturaleza... todo tipo de amor (porque se manifiesta de infinitas maneras posibles, una por cada ser humano) tiene su arte en ser llevado a término ya que cada uno de nosotros tiene sus características personales que nos definen como personas que somos y, para amar, hay que conocer a la otra persona y poder sentirse integrado con ella.

    Tal vez, lo que les sucede a los protagonistas de “Closer” (insisto en que no la he visto pero sí me he informado sobre ella) es que no conocen exactamente a la persona con la que están y que, por ello, siguen buscando ese amor en otras personas. Las infidelidades de Law, Roberts, Owen y Portman creo que se deben a esto último precisamente y, de ahí, todo tipo de engaños, traiciones, infidelidades… Y llegan, por consecuencia directa de esto último, a la conclusión de que, tal vez, es que no han nacido para ser queridos por otra persona pero porque están enfocándolo mal, no porque sea así. Y yo reivindico desde tu blog que el AMOR es para todo el mundo porque no está supeditado a ningún contrato ni decálogo de la buena conducta.

    Todos tenemos derecho al amor (¡defenderé toda la vida esta idea!) y hay que luchar por ello, sin dudas, aunque con los lógicos temores que a veces podamos tener como animales que seguimos siendo. Porque el miedo en sí es bueno por dos motivos: es un sentimiento natural de instinto de supervivencia y, por otro lado además, significa que nos preocupamos por algo, que queremos obtenerlo y ese miedo es el reflejo de nuestra preocupación por conseguirlo ya que lo deseamos fervientemente. Así pues, es bueno tener miedo ya que nos ayuda a crecer cada día como personas.

    Excelente artículo Néstor, como siempre muy bien expresado todo lo que hay que decir de una película, además de tratar el tema de los sentimientos y de las relaciones personales de una manera muy delicada, respetuosa y elegante.

    ¡Paz, amor y felicidad siempre!

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  2. Mcuhas gracias como siempre por tu fundamentada aportación, Eva!!!!

    No puedo añadir nada más a tu magnífica exposición. Solo decir que los personajes de Closer no se detienen a conocer, sino que su inseguridad se transforma en un impulso constante que les lleva a la desestabilización, a la infidelidad, a no estar nunca satisfechos. Al final del film, parecen haber realizado gran parte de un duro proceso de aprendizaje, con varias idas y venidas. Y dos de ellos encauzan su futuro mientras que los otros dos seguiran tentando al destino un tiempo más.

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