28 de febrero de 2013

Spoilers en la promoción de las películas

La promoción de las películas, en la era de las redes sociales, ha cambiado totalmente los esquemas tradicionales. El tráiler del film sigue siendo una parte importante de la promoción pero ha perdido exclusividad. Actualmente, los grandes blockbusters tienen que venderse también a través de las diferentes redes sociales con una campaña de informaciones diseminadas en los meses previos e incluso mediante  juegos que la audiencia de internet debe descifrar y que permiten el acceso a contenidos exclusivos y a novedades de última hora acerca de la película en cuestión. El marketing viral es ahora un elemento clave en la promoción de las grandes películas puesto que permite fidelizar a un importante sector del público muchos meses antes del estreno. Esto generará una grandísima afluencia los primeros fines de semana, con salas repletas de espectadores ávidos por presenciar algo que han seguido casi desde su gestación.

La industria cinematográfica está sacando partido de esta tendencia de marketing y es más que evidente que una buena parte de la recaudación en taquilla se ha labrado en los sites de internet a lo largo de los meses e incluso años previos.

Pero esta tendencia inevitablemente favorable puede, en ocasiones, atentar contra el secretismo que siempre debe reinar en un rodaje para que los detalles más relevantes de su argumento no salgan a la luz antes de tiempo. En este sentido, es muy factible actualmente ver fotos del rodaje de una película desde el día 1. Y eso, en muchas ocasiones, puede romper  la “inocencia” con la que el espectador debe llegar a la sala de proyección.  Casi podríamos decir que, en ocasiones, estamos sobre-informados. Ese exceso puede llegar a ser peligroso para una película y ya estamos viendo como, desde los propios estudios, tienen que realizarse campañas de desinformación organizadas para intentar desvirtuar filtraciones que amenazan con romper las sorpresas argumentales que los guionistas, con su denodado esfuerzo, han incluido en sus libretos.
 
Durante el pasado año, se han vivido dos situaciones muy claras que explicitan, de forma diáfana, lo que he tratado de explicar en el inicio de este artículo.  Dos de los grandes blockbusters del año, The Dark Knight Rises y Skyfall, son los protagonistas de las incidencias.
Empecemos con la épica conclusión de la saga que ha dirigido Christopher Nolan. El rodaje de The Dark Knight Rises fue absolutamente monitorizado desde su inicio en la India, durante el mes de mayo de 2011, hasta su finalización, en las calles de Nueva York, a finales de noviembre. Tras una fase de filmación importante en Inglaterra (quizá la mejor controlada a nivel de filtraciones), el equipo llegó a Pittsburgh (Pennsylvania) en el mes de julio y, durante tres semanas, convirtió la Steel City en la Gotham ocupada por los mercenarios de Bane.

Las filtraciones, interesadas o no, nos desvelaban que se estaba rodando una escena de masas en que la policía de Gotham y los mercenarios de la renacida Liga de las Sombras libraban una auténtica batalla campal ante las escaleras de un edificio gubernamental. Batman y Bane, liderando a los dos bandos, entablaban un combate cuerpo a cuerpo a plena luz del día. Existían vídeos de baja calidad que circulaban por internet mostrando gran parte de la secuencia desde un punto fijo. Se estaban revelando detalles importantes pero, en cualquier caso, no fue nada comparado con unas imágenes de Marion Cotillard, enfundada en un traje parecido al de los mercenarios, dirigiéndose hacia uno de los tumblers sustraídos a Bruce Wayne. La pose de la actriz era, indudablemente, de mando. Por lo que ya, en ese momento, se descubrió que los rumores que apuntaban hacia el hecho de que interpretaba a Thalia al Ghul, eran totalmente ciertos. A partir de entonces, asistimos a una campaña de negación de la verdad por parte de Warner Brothers, reafirmándose en que Cotillard interpretaba a una ejecutiva de Empresas Wayne llamada Miranda Tate. Las imágenes, según esta declaración oficial, estaban fuera de contexto y no debían tomarse como un indicio de que su personaje tuviera que ver con Thalia.
 
Hasta se llegó al punto de hacer que la propia actriz desmintiera nuevamente esos rumores de casting, en lo que suponía una mentira monumental que, tras el estreno del film, reconoció que asumió para mantener el suspense de aquellos seguidores más ingenuos. En resumen, una situación no pretendida que no perjudicó a la película pero que rompió una de las sorpresas más inquietantes de la cinta. Esa escena final entre ella, Batman y Bane, podría haber tenido más fuerza si se hubiera preservado la sorpresa.
El segundo caso reseñable ocurrió en Skyfall. Cuando, en otoño de 2011, se anunció la contratación de Naomie Harris, ya hubo algunos medios digitales que advirtieron de que interpretaría a Moneypenny. ¿ Hubo una filtración en Eon? ¿ Fue interesada o desinteresada? Eso se puede dejar a la especulación pero lo que sabemos seguro es que Eon y Sony Pictures empezaron a desinformar, de forma urgente,  anunciando que el personaje de Harris era una agente de campo llamada Eve. Un papel “ni remotamente parecido al de la fiel secretaria de M. Como en el caso anterior, la propia actriz tuvo que colaborar en la campaña de desvío de atención corroborando la versión oficial con las siguientes palabras: Eve is not remotely office-bound”.

 
Hay que admitir que, en este segundo caso, los implicados fueron más hábiles y consiguieron que colara más la explicación, aduciendo al hecho de que determinados medios digitales se habían precipitado en sus informaciones. Pero algo quedó en las mentes de los aficionados y es evidente que la sorpresa final, en el despacho de M, podría haber sido algo más relevante de no haber salido aquella primera noticia.
 
En conclusión, queremos estar informados de las novedades cinéfilas y conocer muchos detalles pero debe haber un límite. Tenemos que seguir yendo al cine desconociendo elementos importantes de la trama y todo ello está cada vez más en peligro por la abundancia de personas y medios que tienen la habilidad de filtrar datos que rebasan lo asumible. Las productoras y distribuidoras deben hacer una profunda reflexión sobre todo ello y, aprovechando los grandes beneficios de la sociedad en red, disponer también los recursos necesarios para que lo esencial no llegue al espectador antes de verlo en la sala. Lo ocurrido este año debería servir como toque de alerta.
 
Este artículo fue originalmente publicado el día 5 de febrero de 2013 en el blog What's the Rumpus?, creado y editado por mi amigo Mike Lee. Formó parte del especial quinto aniversario de su bitácora. Una fenomenal propuesta en la que Mike decidió abrir su blog a firmas invitadas. Felicidades, una vez más, por su gran iniciativa y por el espléndido trabajo que le caracteriza al frente de WTR.

3 comentarios:

  1. Un fenómeno bastante preocupante a la hora de promocionar las películas, pues como espectadores perdemos el factor sorpresa, que considero esencial a la hora de ir al cine.
    Además de los casos que mencionas, me ha parecido curioso cómo hemos visto el proceso de producción de El Hobbit a través de los videoblogs de Peter Jackson durante los meses previos al estreno, y también la cantidad de rumores que nos espera con la nueva saga de Star Wars, y eso que ni siquiera se ha empezado a rodar todavía.

    ¡Muchas gracias por la mención, Néstor!
    ¡Saludos!

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  2. Estoy de acuerdo con lo que decís Néstor y Mike Lee sobre cómo puede afectar el ir conociendo en profundidad todos los detalles de un rodaje. No sé si os habrá pasado pero a mí me ha sucedido muchas veces que, después de ver una película, han puesto por la tele el making-off de alguna de sus escenas y la ilusión se me ha ido a los pies... ¡creo que es un atentado en toda regla hacia el espectador! Porque has vivido la situación de la escena en el cine, o en la televisión, y te ha marcado por algún motivo y, cuando compruebas cómo se ha realizado... ¡cómo te quedas cuando ves que, de lo que se proyecta, casi nada coincide con lo que se filmó!

    No negaré que hay a veces curiosidad por saber cómo se han hecho los rodajes (si no cómo sé que es un making-pff, jaja) pero que te muestren una o dos imágenes vale pero toda la película como dice Néstor... creo que eso ya es pasarse.

    Como espectadora bastante "ignorante" en aspectos técnicos si me comparo con vosotros, me centro solamente en la magia que sientes cuando una película te impacta, te llega, y te hace sentir parte de ella de alguna manera. Saber todos sus secretos es matar la magia de esa película en el espectador; conocer algún secreto, alguna anécdota... a quién no le gusta... pero ya está, con eso basta.

    Y tb me ha pasado, a raíz de lo que cuentas Néstor, que cuando una película es anunciada por todos los canales disponibles y se acerca la hora de ir a verla también se acerca el terrible momento de que puede existir el peligro de que "no era lo que me esperaba!!!". Llevas tanto tiempo viéndola crecer y sabiendo cosas de ella que, cuando por fin observas el resultado, te da la sensación de que las expectativas eran demasiado altas para el resultado final. Y no es porque no valga la pena sino porque te la has "imaginado" de una manera muy particular (lo mismo ocurre con las películas que nacen de los libros... ¡cuántas me han decepcionado después!).

    El cine es el séptimo arte y como arte pretende que la persona exteriorice sus sentimientos a partir de una historia que la conmueva; se basa en la inocencia de la gente para ello, con sus sentimientos más puros. Y, si te enseñan una película de principio a fin, esa inocencia e ilusión se pierden porque... ¿qué queda?

    Otra cosa es que se quiera observar desde un punto de vista profesional, como el tuyo Néstor, y se necesite saber de aspectos muy concretos de su realización.
    Pero, aún así, creo que algunos secretos deben estar bajo llave... derivando de tu opinión, pienso que los spoilers son a veces un negocio más derivado de la grabación de cualquier película. Hoy en día, el hacer que la gente "chive" este tipo de detalles, se ha visto que es muy lucrativo y no creo que todos sean sin querer... Es entonces cuando la industria del cine, al menos para mí, deja de ser un arte y pasa a convertirse en un arma económica más sobre: quién promociona más, qué canales de difusión se utilizan en cada filme, quién impacta de manera más global con promociones bestiales, quién se inventa mejores maneras novedosas de promoción antes-durante-después de la filmación...

    Resumiendo: lo que nace en un rodaje debe morir en el rodaje, si no... ¿dónde buscamos la magia que nos aportan las películas?

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  3. Gracias a ti Mike por tu fantástica iniciativa. Quizá, de no ser por ella, habría tardado bastante más en escribir este artículo.
    Sobre el tema de spoilers lo estamos viendo de nuevo en muchas películas, destacando lo que está sucediendo con la secuela de The Amazing Spiderman. Cada día, el propio director cuelga fotos sobre objetos del film. Y, además, ya hemos visto en fotos hasta la escena en que Peter Parker y Mary Jane se conocen.

    Eva, muchas gracias por tu sólido comentario. Recoges la información del artículo y le das una nueva vuelta de tuerca sumamente interesante. Lo más curioso de este tema es que, desde el desconocimiento de si lo provocan o pierden el control, analizar lo que sucede plantea más y más preguntas.

    Saludos !!!

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