15 de diciembre de 2010

Un extraño en terreno conocido


"Hallé cobijo en una biblioteca. Al traspasar sus muros encontré la calma que necesitaba para reflexionar. Observé a las personas que, a esas horas de la noche, ocupaban las mesas. Parecían tan tranquilos y confiados... esas sensaciones no eran precisamente las que me movían en ese momento. Fuera, en la calle, me esperaba una amenaza que debería afrontar pronto...

Aunque lo ocurrido seguía siendo confuso, debía tomar una decisión. Nunca lograría escapar sin ayuda. Tenía que implicar a alguno de mis antiguos contactos... pero ¿cómo iba a hacerlo tras diez años ? Ahora todos me creían muerto o desaparecido, nunca volverían a confiar en mí. Aprendí una lección a golpes... nunca vuelvas a un lugar donde te conocen demasiado..."


¿ Cómo continuaríais esta historia ?

7 comentarios:

  1. Me arriesgue, no quedaba otra. Fui a la cabina telefonica que solo alumbraba el único farol de la calle, mientras rogaba -quizás- por que los números sigan siendo los mismos de ayer, pero, ellos... ¿Seguirían siendo los mismos?

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  2. Tras siete llamadas, sólo pude encontrar a uno de mis antiguos compañeros. La doctora Drake no reconoció mi voz y siguió aferrada a las noticias que afirmaban mi muerte. Aún contándole detalles de nuestra relación que sólo yo podía saber siguió sin creerme. Así que pensé que la única solución era que su fantasma de las navidades pasadas personal le hiciera una visita fehaciente, imposible de rebatir.

    Salí de la cabina, respiré el frío, sentí el miedo. Decidí abrigarme y ocultarme, subiendo el grueso cuello de mi gabardina. Me esperaba un largo paseo hasta la calle Fleet.

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  3. En esos momentos, no pensaba que mi supuesta nueva vida fuera a durar mucho. Pero no me quedaba opción, tenía que regresar. Y no era para ajustar cuentas, debía regresar porque de qué me servía una nueva vida sino podía disfrutarla con la conciencia tranquila. Tenía una misión, un objetivo, que estaba más allá de la vida y la muerte. El factor riesgo era ya irrelevante aunque uno nunca prueba del todo su propio instinto genético de supervivencia. El temor era un sentimiento irrefrenable pero cada vez más secundario.

    Creía que en la calle Fleet podría empezar a escribir el destino que tanto ansiaba.

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  4. Es curioso como los sitios de siempre los reconoces aun cambiados con el paso de los años.

    Me reconocería ella a mi?

    Yo sabía que no estaba sola, nunca lo estaba. Pero como reaccionaría?
    Me habria perdonado? Y ahora cuando descubra que no habia muerto?

    Mientras pensaba en ello me di cuenta que mis propios pasos me llevaron hasta la misma puerta de su casa, llevado por esa incercia del camino que has andado miles de veces.

    Me quede con el puño levantado, apenas a 5 cm de su puerta. No podia contarselo, pero debía hacerlo. Y si me abria el? Daba igual, también le implicaba a él.

    Me sorprendió mi propia mano golpeando la puerta, como si no fuera la mia. Y nada pasó.
    No habia luz en la casa.
    A lo mejor ya no vivian alli.
    Me di media vuelta, con la desesperación que jamas podría recuperar mi vida. Cuando oí el ruido de la puerta al abrirse, y una sobra se recortaba a la luz que salia de la puerta.

    - Dra Drake? - pregunte.

    - ....Allison? - volvi a preguntar

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  5. La taza tintineaba al ritmo nervioso de su muñeca, aún consternada por la imagen fantasmal que la visitaba. El aroma café había llenado toda la estancia y por fin empezaba a sentirme un poco relajado.

    Le expliqué mi problema, le pedí ayuda, pero tras unos segundos callada me dijo que no era la doctora Drake de antaño, ya no era la Allison impetuosa y avanturera que otrora no hubiera dudado en prestarme ayuda. No la culpaba, la última vez que me ayudó se lo pagué marchando para no volver.

    Así que me levanté, le di las gracias, tomé la gabardina y dirigí mis pasos hacia la salida, mascullando una despedida.

    De repente, un nombre me detuvo.

    Mi nombre, mi verdadero nombre. Ya casi no recordaba como me llamaba y escuchado de sus hermosos labios era como una manta suave y cálida. Me di la vuelta, ella estaba de pie, estoica. Arqueó las cejas, fugó su mirada sobre la mía, se mordió levemente el costado izquierdo del labio inferior y, finalmente, asintió con la cabeza.

    Me iba a ayudar.

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  6. - ¿ Qué te hicimos, Ryan?

    - No pasa un solo día sin que lamente lo que pasó. Nunca podré perdonarme.

    - Pero Jed, ya lo sabes, él me dominaba, yo no pude cambiar aquello... fue algo terrible...
    lo siento Ryan... lo siento tanto...

    Ante mí tenía una mujer destrozada interiormente, abatida... mi regreso habría acentuado de manera drástica ese brutal sentimiento de culpa...

    Debía ayudarla, abrazarla, transmitirle que no buscaba venganza en un sentido literal. Mi objetivo seguía siendo algo más complicado.

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  7. ¿Qué podía hacer? Yo no era de los que se escondían ni de los que huían. Si salía en plan bravo, probablemente terminaría en suelo sobre un charco de sangre. Debía ser listo, y procurar salir airoso de la situación.

    No por mí, ya había vivido situaciones peores, sino por ella.

    Ella, que tantas razones me había dado para vivir ahora tenía una nueva vida, lejos de los problemas del pasado, un nuevo amor y algo por lo que seguir adelante. Ella, me había roto el corazón pero yo era tan estúpido que era incapaz de hacerle daño.

    La amaba tanto que me era imposible pensar siquiera el volver a aparecer por su vida para que volviera a caer en una espiral de violencia y mala gente. Gente como yo.

    Después de meditarlo a fondo, me abroché el abrigo, me puse el sombrero calado para que al amparo de las sombras nadie reconociera mi cara. Salí fuera de la biblioteca. Había humedad en el aire.

    Una calma tensa envolvía la calle.
    Empecé a andar con rumbo a mi apartamento, lo único que me quedaba en este mundo. Tan sólo quería dormir.

    Mañana,sería un nuevo día.

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