8 de agosto de 2009

Las múltiples caras de Napoleón Bonaparte

Es bien conocido que Napoleón Bonaparte es una de las figuras más importantes de la historia de la humanidad. Dirigió los destinos de Francia de 1799 a 1815 y practicamente llegó a dominar casi todo el continente europeo. Fue egocéntrico, implacable, y llevó la guerra hasta el último confín del viejo continente con el objetivo de lograr una Europa unida bajo su yugo. Fue capaz de ir contra sus propias convicciones cuando pasó de ser un republicanista acérrimo a un Emperador autocoronado que pretendía perpetuar su estirpe en el trono de Francia.

Pero también fue un innovador absoluto, un personaje que activó a la humanidad en épocas oscuras, y un garante de códigos de derecho que aún hoy son vigentes. Su herencia monumental es un patrimonio de la humanidad y, sin duda, merece un puesto en la galería de los grandes personajes de la historia.

Como no podía ser de otra forma, el mundo del cine le ha dedicado innumerables películas, y miniseries de televisión. En total, son más de 300 los proyectos que le han incluído a lo largo de un siglo de historia cinematográfica.

Mi propósito, en este artículo, es destacar las que creo que han sido sus presencias más importantes reconociendo, a la vez, el magnífico trabajo de siete actores que le han dado vida.

Al igual que hice anteriormente con otro gran personaje de la historia, Enrique VIII, quiero mostrar a los que han hecho de Napoleón un personaje imprescindible dentro de la historia del cine.

Claude Rains en "Hearts Divided" (1936). Años antes de convertirse en el inolvidable Capitán Renault en Casablanca, Claude Rains protagonizó la que considero que es la primera gran representación de Napoleón en el cine. La película se centra en las negociaciones para la venta del vasto territorio de Louisiana a los Estados Unidos con el fin de conseguir una importante suma de dinero que le permita continuar con el enorme esfuerzo de guerra en Europa. Dick Powell interpretó a Jerónimo Bonaparte, que fue enviado a América por su hermano como representante en las negociaciones.




Charles Boyer en "Maria Walewska" (1937). Con Greta Garbo en el papel de la Condesa polaca Maria Walewska, este film nos sumerge en la relación que se estableció entre ésta y Napoleón. Para salvar a Polonia de una cruenta ocupación, los nobles ruegan a Walewska que acceda a los deseos de Napoleón en lo que acaba convirtiendose en un romance que se trunca cuando Bonaparte decide casarse con María Luisa de Austria con el objetivo de unirse al linaje de los Habsburgo.



Marlon Brando en "Desirée" (1954). Sin duda, la interpretación más mítica del personaje. Y es que tener a Brando como Napoléon era un sueño hecho realidad. Una gran producción que, sin embargo, estuvo centrada únicamente en la historia de encuentros y desencuentros del Emperador con Desirée Clary (Jean Simmons), una joven burguesa que le enamoró al principio de su carrera pero cuya relación tuvo que quedar atrás por los intereses políticos y de poder de Napoleón. Aún así, la interpretación de Brando es espléndida y hay escenas fenomenalmente recreadas siendo la más destacable la de la coronación.





Herbert Lom en "Guerra y Paz" (1956). Pasamos de una gran producción a una superproducción absoluta. Bajo la dirección de King Vidor, Paramount Pictures no escatimó ni un dólar para llevar a la pantalla la novela de Leon Tolstoi en toda su magnificencia. Un gran reparto encabezado por Audrey Hepburn, Henry Fonda, Mel Ferrer, Vittorio Gassman, y el checo Herbert Lom que dio vida a Napoleón en sus repetidos intentos de someter a Rusia.




Pierre Mondy en "Austerlitz" (1960). Una producción europea consiguió representar también, con un buen despliegue de medios, una de las grandes batallas de la trayectoria militar de Napoleón. Su victoria ante las tropas austro-rusas en Austerlitz supuso el apogeo de su dominio en Europa.






Rod Steiger en "Waterloo" (1970). De su mayor victoria pasamos a la derrota definitiva que acabó definitivamente con su Imperio. Tras escapar de Elba y reunir de nuevo a su ejército, Napoleón se enfrentó a Wellington pero cayó por última vez. Los ingleses le enviaron a la remota isla de Santa Elena, ubicada en el sur del Atlántico, y de allí ya no regresó.




Christian Clavier en la miniserie Napoleon (2002). Según mi opinión, Clavier ha realizado la última gran interpretación de Napoleón hasta la fecha. En el marco de una gran coproducción internacional, asistimos a las andanzas completas de Bonaparte incluyendo también sus años finales en Santa Elena. Isabella Rossellini (Josefina), Gerard Depardieu (Fouche), y John Malkovich (Talleyrand) acompañaron a Clavier en este magno proyecto.

2 comentarios:

  1. Buen artículo, Néstor. Salvo la de Marlon Brando y Jean Simmons (que sigue viva), que no me gustó, no he visto ninguna de estas películas ni la miniserie. Quizá vi de pequeño algo de Guerra y Paz, con Audrey Hepburn, pero no recuerdo nada de nada.

    No sé si a ti te sonará, pero creo haber leído algo en el último año sobre un proyecto para un nuevo Napoleón, algo no concretado todavía y que no sé si, al final, se hará o no realidad. En mi opinión, todavía no se ha hecho una película que —para bien o para mal— los aficionados al cine asociemos inmediatamente con el personaje. Hemos tenido un Alejandro y debemos tener un Napoleón actualizado.

    Un detalle que daría mucho juego interpretativo al actor que se pusiera en su piel, es el de la decadencia física que acompañó al declive político del personaje. Por los retratos que tenemos de él, el joven Napoleón delgado y de cabello largo tenía una apariencia atractiva que, con los años, se esfumó sin dejar atisbos de su existencia.

    http://serieamania.net/napoleon/wp-content/uploads/2008/07/1801_antoine-jean_gros_-_bonaparte_on_the_bridge_at_arcole.jpg


    Cambiando el tema, la que tendrá una segunda parte con el mismo director y los mismos actores protagonistas es The Last Starfighter (1984).

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  2. No había oído nada sobre el proyecto de un nuevo Napoleón, pero estoy completamente de acuerdo contigo en que haría falta una nueva versión para cine que fuera magna en recursos y que intentara hacer una nueva aproximación a la vida de tan importante personaje.

    Desde luego, sus 16 años al mando de los destinos de Francia le lastraron significativamente y deterioraron mucho su imagen.

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